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viernes, 20 de junio de 2014

Estereotipos

Artículo de María Tardón publicado el 17 de junio en El Mundo


Define el diccionario de la RAE el estereotipo como la Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o colectivo de personas, representativa de un determinado colectivo. Una imagen normalmente simplificada y exagerada sobre las características generalizadas de los miembros del grupo o colectivo contemplado.
No es, por tanto, difícil de advertir la importancia de la publicidad en  la creación  y en la permanencia de estereotipos. Porque la imagen proyectada permite visibilizar de forma gráfica y fácilmente identificable ese pensamiento colectivo con el que un grupo contempla a otro.
La construcción de la igualdad real de hombres y mujeres en nuestra sociedad tropieza, frecuentemente, con un buen número de estereotipos sexistas (por ejemplo: las mujeres tienen más habilidades para el cuidado de la familia; los hombres son fuertes y las mujeres débiles; a los hombres no les preocupa su aspecto físico, mientras que las mujeres se obsesionan con el suyo, etc).
Convenciones que definen y asocian los diferentes roles a la masculinidad y la feminidad, en una sociedad y en un momento determinados.  No tienen que ver, por tanto, con las posibles diferencias sexuales o biológicas de los hombres y  las mujeres, sino que son características construidas y asignadas socialmente, provocando desigualdad y discriminación.
Hace unos días, un grupo de Magistradas del Tribunal Supremo y vocales del Consejo General del Poder Judicial presentaron una queja formal por la elección de un fragmento de la Alegoría de la Justicia de Alcalá  Galiano -que representa la Verdad como una mujer desnuda- como imagen del cartel para la celebración de las jornadas de Puertas Abiertas de nuestro más Alto Tribunal de Justicia.

Queja que, en síntesis, se basaba en que la imagen de una mujer desnuda, -absolutamente alejada de la iconografía que representa a la Justicia, desde hace siglos, en el mundo occidental- no parece la más adecuada para acercar la justicia a la ciudadanía, si se atiende a la actual realidad social.
Para contestarla, el Consejo General del Poder Judicial, organizador de las jornadas, se ha justificado explicando que el cartel elegido fue diseñado por mujeres, dos chicas de 25 y 21 años, y seleccionado por un jurado de composición mayoritariamente femenina.
Una respuesta que parece olvidar que el sólo hecho de ser mujer, y ser joven no son condiciones que descartan, por sí solas, la asunción de prejuicios y estereotipos sexistas que perpetúan las ideas de desigualdad, de dominio del varón, y de la subordinación de la mujer.
Así se desprende de los estudios sobre la percepción de la juventud y la adolescencia española respecto de la igualdad y la prevención de la violencia de género que, desde hace ya algunos años, viene desarrollando la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género (basándose en encuestas realizadas en centros educativos universitarios y no universitarios).

El último publicado, de 2013, aunque evidencia una mejoría respecto de los anteriores, aún ofrece algunas sombras destacables. En relación con este tema, destacaré sólo alguna de las respuestas que me han llamado la atención. Todas ellas referidas a las que ofrece el grupo de las chicas -en los chicos, la proporción es aún más elevada-.
En primer lugar, a la propuesta "está bien que los chicos salgan con muchas chicas, pero no al revés", el 6 % de las chicas encuestadas se mostró "algo de acuerdo", el 1,6 % estuvo "bastante de acuerdo", y el 1,3 % dijo estar "muy de acuerdo".
En segundo, a la de "para tener una buena relación de pareja es deseable que la mujer evite llevar la contraria al hombre", el 4,4 % estuvo "algo de acuerdo", el 1,1 %, "bastante" y el 0,6 %  "muy  de acuerdo".
Y, por citar sólo uno más, cuanto se pregunta a las jóvenes encuestadas qué les parece la afirmación "un buen padre debe hacer saber al resto de su familia quién es el que manda", un 9,5 % dice estar "algo de acuerdo", un 1,7 %, "bastante" y un 0,6 %, "muy de acuerdo".
Datos que demuestran que la mayoría de las jóvenes y adolescentes rechazan las ideas y planteamientos sexistas, Sin embargo, también evidencian la existencia de porcentajes no desdeñables en este segmento de población que sí los justifican y los toleran.

Y que, siendo mucho lo conseguido en esta lenta lucha por conseguir la igualdad, aún quedan algunas resistencias, cuya erradicación, como se dice en el propio estudio mencionado, precisa de la colaboración de todos. Especialmente de los ámbitos desde los que se construye o transforma la cultura.
La imagen de la mujer en la publicidad es, sin duda, uno de esos contextos desde los que puede influirse de modo decisivo en la erradicación de esos patrones socioculturales que generan o favorecen situaciones de desigualdad.
No se trata de censurar, reprochar u olvidarse de nuestro rico patrimonio artístico y cultural, ni en la pintura ni en la literatura, ni en cualquier otra forma de manifestación o creación artística.
Pero no estaría de más que cuando desde las instituciones se busque acercar cualquier función o servicio público al conocimiento de los ciudadanos, -especialmente si afecta a un valor superior como el de la justicia- procure no olvidarse que la igualdad también lo es, y del mismo rango. Porque teniendo esto claro, no parece tan difícil integrar la trasmisión de ambos valores en el mismo mensaje.
Artículo de María Tardón publicado el 17 de junio en El Mundo

sábado, 29 de marzo de 2014

“La idea de que a los jóvenes no les interesa la política está equivocada”

Entrevista publicada el 17 de marzo de 2014 en divulga UNED

Existe la creencia generalizada de que la juventud española siente apatía hacia la política. Para averiguar si es cierto, Jorge Benedicto, catedrático de Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha preguntado a cerca de un centenar de jóvenes de entre 16 y 29 años qué significa para ellos la política. Los resultados, que se publican en la revista Journal of Youth Studies, demuestran lo contrario: “Lo que no les interesa a muchos jóvenes es el tipo de política institucional en el que los adultos queremos que se integren”.

A la luz de su investigación, parece que la idea de que a la juventud no le interesa la política es demasiado simplista, ¿no es así?
En efecto, la conclusión más evidente es que la tesis de la apatía política de los jóvenes es una simplificación de una realidad mucho más compleja. Incluso podríamos decir que esa idea de que a los jóvenes no les interesa la política está equivocada. Lo que no les interesa a muchos jóvenes es el tipo de política institucional en el que los adultos queremos que se integren, lo cuál no implica que no estén preocupados por la marcha de la sociedad en la que viven. De todas formas, tampoco hay que olvidar que los jóvenes son un colectivo muy heterogéneo, que los significados políticos han perdido mucha de su significación simbólica y que vivimos en sociedades donde proliferan los incentivos para que los individuos solo se preocupen de lo que ocurre en su esfera más cercana y personal.
¿Qué papel tienen los medios de comunicación y las redes sociales en la relación política-juventud?
Hoy en día no se puede entender nada de lo que tiene que ver con la política sin referirse a los medios de comunicación. Por tanto, en la relación política-juventud los medios son un actor fundamental. No obstante, para entender bien la posición de los medios de comunicación, hay que pensar sobre todo en el uso que hoy los jóvenes hacen de los mismos. Medios tradicionales como la prensa escrita han perdido presencia entre el colectivo juvenil, mientras que los nuevos medios electrónicos, las redes sociales o las comunidades virtuales constituyen un elemento fundamental en la formación de los significados políticos y en el propio activismo juvenil.
¿Qué fue lo más sorprendente de las entrevistas que realizó?
Tanto en los grupos como en las entrevistas individuales lo más sorprendente fue la capacidad de muchos jóvenes para combinar significados de varios mundos políticos sin ningún esfuerzo y sin que les preocuparan las aparentes contradicciones en las que incurrían. Como explico en mi artículo me encontré con jóvenes que utilizaban un discurso de rechazo e incluso desprecio de la política y, al mismo tiempo, relataban episodios personales de activismo e incluso compromiso cívico, o jóvenes militantes en partidos políticos que, contrariamente a lo que cabría esperar, se mostraban desconfiados y críticos con la actividad político institucional. Encontré muchos ejemplos de cómo los jóvenes mezclan interpretaciones, representaciones o vocabularios políticos, aparentemente contradictorios, en función de sus experiencias y necesidades.
El artículo no analiza si la corrupción política está relacionada con la desafección, ¿o sí?
Efectivamente, el tema de la corrupción no le analicé directamente en mi investigación, aunque sí estuvo presente en la mayoría de los discursos de los participantes. Aunque no lo analizara, es evidente que corrupción y desafección están íntimamente relacionadas y, lo que aún es más grave desde un punto de vista democrático, conforme aumenta la percepción de corrupción se incrementa la sensación de crisis institucional, de deslegitimación.
¿No se ha producido un deterioro general de la relación entre sociedad y clase política?
Así es. Muchos de los problemas y de las críticas que expresan de forma explícita los jóvenes son problemas y críticas que afectan a toda la sociedad. En las últimas décadas estamos asistiendo a un deterioro profundo de las relaciones ciudadano-sistema político que se concretan en una creciente desconfianza hacia los principales actores institucionales como son los partidos y los políticos. Esta tendencia está presente en todos los grupos de edad, aunque en algunos adopte perfiles más notorios, como puede ser entre los jóvenes que están en pleno proceso de integración sociopolítica.
¿Qué haría falta para que a la juventud le interese más la política?
A la mayoría de los jóvenes les interesan las cosas que pasan a su alrededor, se preocupan por la marcha de las cuestiones colectivas y, mediante procesos de ensayo y error, tratan de convertirse en miembros plenos de su comunidad, es decir, en ciudadanos. Ahora bien, lo que tendríamos que plantearnos es el tipo de política que los adultos ofrecemos a los jóvenes: un tipo de política donde sus problemas y preocupaciones no están presentes, donde no les reconocemos el status de interlocutores legítimos, donde no les dejamos intervenir activamente a no ser que sigan el guión pautado… En otras palabras, mientras entre todos no construyamos un espacio público en el que los jóvenes puedan llegar a ser protagonistas, junto a las otras generaciones, no podemos extrañarnos de que no se sientan interpelados por la política existente.
¿Es posible que esta desafección esté relacionada con que ‘no hace falta’ una lucha por los derechos como hace décadas, y se ha transformado en pasotismo?
No creo que ésta sea una variable importante para explicar el rechazo y la distancia que manifiestan los jóvenes respecto a la política institucional de corte partidista. Esta impresión de que los derechos son algo consustancial al sistema democrático y la consiguiente pérdida de la memoria de su conquista no solo ha afectado a los jóvenes sino a toda la sociedad en su conjunto, lo que ha provocado, en mi opinión, no tanto pasotismo como un tipo de democracia más bien de baja calidad. De todas formas, hay que reconocer que en los últimos años, ante las amenazas reales que se ciernen sobre estos derechos, hemos asistido a movimientos de reivindicación en los que los jóvenes han estado presentes y han adoptado un papel protagonista.

Referencia bibliográfica: Jorge Benedicto. “The political cultures of young people: an uncertain and unstable combinatorial logic”, Journal of Youth Studies, Volume 16, Issue 6, pp. 712-729, 2013. DOI: 10.1080/13676261.2012.744812.
Para más información:
Laura Chaparro – Unidad de Cultura Científica (UCC+i/FECYT)
OTRI-UNED


Entrevista publicada el 17 de marzo de 2014 en divulga UNED

martes, 19 de febrero de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 6


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González 

I.               Sociología de la adolescencia

Su vigencia parece responder a dos factores fundamentales:

1.    El que se deriva de la idea de que lo que hacen los jóvenes de hoy será lo que harán los adultos mañana. Conviene estar preparado y se hace político conocer la juventud.
2.    El aumento relativo (en occidente) de la población no productiva (económicamente dependiente) asociado a la edad.

Respecto al primero, considerar la juventud de hoy como la madurez de mañana es el resultado de la concepción del individuo como unidad estable a través del tiempo. Lo improcedente es la negación implícita de la posibilidad de una sociología que tome en cuenta la situación en función de la edad como un tema pertinente de investigación.
Si son las representaciones las que orientan la acción, y estas representaciones para tener sentido han de responder a una identidad estable, el problema deja de ser social y pasa a ser psicológico, y además no depende de la edad. Si por el contrario se supone que existe una determinación objetiva de los productos significantes y se está de acuerdo con Peirce en que “la función esencial de un signo es transformar relaciones ineficientes en eficientes”; es decir, si los signos son una memoria de regulación de relaciones preexistentes y que la objetividad del concepto es la verdad, su adecuación al fenómeno, se llega fácilmente a un acuerdo con “El Fausto” cuando dice que en el principio no fue el verbo, ni el pensamiento, sino la acción.

Pero una acción que no depende directamente de las representaciones sino de las relaciones existentes, de fenómenos que en el caso de lo social se dan en lo que pueden llamarse “lugares” sociales. El “lugar” es un conjunto estructurado para cada individuo de instituciones a las que pertenece, personas con las que interactúa y relaciones con el mundo físico.

Si para simplificar el modelo y aplicarlo al estudio de los adolescentes se utiliza una definición de lugar con los componentes que se han denominado previamente, se necesitaría, un método de carácter tipológico que desvelase la estructura, y unas técnicas de investigación cuyo acceso a los “datos” no exigiese la utilización de las representaciones de los implicados y no generase relaciones entre ellos.

Respecto al segundo punto, el estudio de la población dependiente no se puede aislar en una explicación sobre la reproducción social.

Se asiste a un auge de teorías que explican la reproducción social como el resultado del sistema educativo. Derivados de estas teorías hay programas políticos que prometen la igualdad social mediante la extensión de la enseñanza y la transformación de los planes de estudio.

La explosión de la enseñanza universitaria ha demostrado que con enseñar “una carrera” no se logra una carrera, es también necesario que exista un puesto en la sociedad para ejercerla. La creación de puestos es una cuestión política, mucho menos relacionada con la educación que con el modo de producción.

Actualmente acompañan a la educación formal aparatos de enfriamiento de las expectativas (cooling-out) que generan conformidad, encauzan los flujos de individuos hacia su ubicación social, e incluso logran que se asuma como propio el fracaso.

La disminución de la crueldad y la extensión en el tiempo de los ritos de iniciación, es un efecto de su pérdida de eficacia social y prolongación del tiempo de dependencia. Esta prolongación, ya se entienda como juvenilización adaptativa, o como paro encubierto tiene su lugar privilegiado en el sistema escolar. Esto es uno de los elementos de “curriculum oculto”, ya que la escuela socializa más a los alumnos por efectos de su estructura que por los contenidos manifiesto de la interacción pedagógica.

II.              Propuesta desorbitada

El hombre, pretende, en un delirio de omnipotencia atribuirse el más absoluto de los poderes: la libertad.

Dado que la producción social del conocimiento tiene como efecto el incremento del control sobre esos límites, la libertad, como campo de las conductas actualmente posibles, pasa a ser una producción histórica analizable sin que pueda admitirse su carácter a priori humano. En tanto que la libertad sea una premisa de la ciencia social y no un resultado dependiente de las condiciones de los procesos biológicos productivos y significacionales, el estatuto científico de tales análisis no logrará superar el mundo de los deseos de quienes los producen y consumen.

Ya que la emergencia de todo paradigma es el resultado de la reducción metódica que construye su objeto, olvidando metodológicamente la libertad y la igual dad y delimitando el estatuto de la conciencia mediante una teoría de la significación ajena a la falacia consensual, cabría estar en condiciones de constituir una Sociología Experimental que dentro de un marco interdisciplinar proporcionase un conocimiento científico de las determinaciones sociales de los procesos humanos.

lunes, 18 de febrero de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 5


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González


I.               El concepto de juventud

Pocas escrituras que se pretenden ciencia contienen más términos ambiguos, polivalentes e indefinidos que aquellas que dedican sus esfuerzos al esclarecimiento de qué sea lo social. Uno de los temas a tratar en esta Revista será qué dice y qué se dice con el término “juventud”. Dos son las características que difuminan la imposible unicidad de su significado: la polisemia de su uso habitual y el carácter relativo de su campo semántico.

Respecto a la polisemia, la palabra “juventud” puede referirse a:

1.    Segmento de la línea de universo de un individuo.
2.     Una parte de la población que a su vez puede caracterizarse por:
2.1.        La edad (según ONU, de 15 a 24 años)
2.2.        El desarrollo psicobiológico: pubertad, madurez…
2.3.        La lucha de reemplazamiento social
2.4.        Constelación de comportamientos empíricamente acumulados
2.5.        Un estatuto jurídico incompleto.
2.6.        Una moratoria de responsabilidad social
2.7.        La pertenencia a una generación históricamente determinada
2.8.        La inclusión en cohortes ideológicamente homogéneas
2.9.        El acceso incompleto a posiciones sociales entre la madurez biológica y la social, definida como status de adulto
2.10.     La situación abierta a la adaptación y libre de compromisos, constituyendo un “espacio de experimentación”
2.11.     La situación de preparación para futuras actividades, previa su culminación y que apunta a ella.
3.    Un grupo social con coherencia comunicacional y organizativa. Discusión acerca de la cultura juvenil.
4.    Un “clase” de edad con intereses antagónicos respecto a los demás.
5.    Un valor. Lo joven es lo bueno. Orientación que es el efecto de la juvenilización y de la prefiguración. De su carácter axiológico se desprende una descalificación “eres viejo para eso”

Este recuento da una idea sobre la confusión del uso de este término en el marco de las acepciones que afectan al estudio de lo social. La cuestión termina de desbaratarse si se observan los factores de relatividad que influyen en la determinación empírica de lo joven;

1.    Las diferentes culturas definen distintos segmentos de ocupación de los lugares sociales en función de la edad.
2.    El momento histórico en cuanto definitorio del estado de la evolución temporal de lo humano.
3.    Las clases sociales.
4.    El sexo.
5.    La ordenación jurídica.
6.    Los campos de actividad. Leyes específicas respecto a los efectos de la edad.
7.    La situación de cada individuo como acoplamiento entre su desarrollo psicológico y el entorno humano y físico en el que se inserta.
La utilización del término “adolescencia” tendría las siguientes ventajas:
1.    Estar menos contaminado connotativamente
2.    No depender del campo de actividad, no usarse como comparativo.
3.    Contener un elemento etimológico (adolescente=crecer)
4.    Por 2 y 3 tiene una relación más acotada y sustantiva respecto al proceso de maduración en el tiempo.

Para eliminar los otros factores de relatividad, su definición debe hacerse mediante las cuestiones que son específicas respecto al proceso de inserción en la sociedad;

-       Ocupación de un puesto remunerado
-       Dominio sobre un territorio personal, como domicilio autónomo
-       Participación en medios de comunicación de carácter privado y publico
-       Establecer una relación intersexual que posibilite la reproducción

Los límites de la adolescencia no están referidos a edad cronológica. El límite inferior lo determina el fin de la pubertad y el desarrollo de las capacidades intelectuales básicas para la vida autónoma, y el superior la inserción plena en la sociedad cuya definición provisional puede ser la propuesta.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

LA JUVENTUD ESPAÑOLA EN TIEMPOS DE CRISIS

Artículo de Hilde Sánchez Morales publicado en Sistema Digital el 4 de septiembre de 2012


Un estudio de la Fundación La Caixa titulado ‘Las transición de los jóvenes a la vida adulta. Crisis económica y emancipación tardía’, hecho público el pasado 10 de julio, puso de relieve que el 67,4% de los jóvenes españoles entre 20 y 29 años viven con sus padres, muy por encima de lo que acontece en otros países europeos como Finlandia, en donde la edad media de abandono del hogar familiar se sitúa en los 23 años, contrastando significativamente con los 29 años en nuestro país.

La crisis económica ha repercutido sobre la cada vez más tardía emancipación de los jóvenes españoles, a pesar de que con anterioridad, vivían problemas de índole similar, aunque, en estos momentos, se hayan agudizado y complejizado, puesto que, muchas de sus familias experimentan en “carne propia” el impacto de la falta de trabajo y del paro. 

Sin embargo, las familias siguen siendo las que sostienen su existencia, merecedoras como son de constituir espacios inquebrantables de solidaridad, asociadas a la idiosincrasia y particularidades de la familia mediterránea, en un contexto conflictual de ineficiencia de las políticas de juventud y de un Estado de Bienestar débil e inadaptado a las nuevas demandas sociales.

Los datos hablan por sí mismos, en el año 2011, el 44% de los jóvenes entre 20 y 24 años estaba en paro, y, entre los ocupados, el 58,6% tenía un contrato temporal. El 18,7% de los que trabajaban, entre los 30 y 34 años, y el 43,9%,entre los de 25 y 29, residían con sus padres debido a su precariedad laboral, observándose que los jóvenes con estudios primarios y universitarios son los más afectados por la actual situación. 

Además, resulta significativo que el porcentaje de los que disponen de estudios universitarios, que están emancipados entre los 20 a 34 años, es sustancialmente inferior a los que cuentan con estudios primarios, secundarios obligatorios y secundarios posobligatorios, demostrándose, una vez más, la quiebra del modelo de sociedad meritocrática, de la que los jóvenes españoles son conscientes. En ese sentido, como planteábamos en un artículo anterior, devienen en jóvenes crónicos, que en su tránsito hacia la edad adulta no tienen más opción que mantenerse al amparo de sus progenitores.

Todo lo anterior está teniendo efectos perversos sobre estos nuevos españoles, pues ni económicamente, ni psicológicamente logran romper el vínculo respecto a sus familias de origen, generándoles sentimientos de impotencia y frustración ante la imposibilidad de llevar a cabo sus propios proyectos vitales, pues haber hecho sus “deberes” correctamente, estudiar y formarse, ya no es garante de poder llevar vidas propias. Y la maternidad/paternidad se retrasa, con las consecuencias sobre la tasa de fertilidad (de hecho, la edad media en la que las mujeres españolas tienen su primer hijo asciende a 31 años y el 60% de los nacimientos se producen de madres/padres mayores de 30 años).

Es una generación perdida, tal como desde hace años plantean los estudios del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales (GETS), un sector de población que se encuentra a la deriva, que no encuentra su lugar en la sociedad, aun teniendo claro su papel histórico y las razones que subyacen a sus circunstancias.

Una consecuencia directa de lo anterior está resultando el incremento del número de residentes allende nuestras fronteras que, según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero del INE, aumentó en 102.432 personas de 2009 a 2010, y en 128.655 en 2011, con un total de 62.611 emigrantes contabilizados para este último año. 

En este mismo sentido, el INE, en su publicación Estimaciones de la Población Actual, ha puesto de relieve que 40.625 ciudadanos españoles se fueron del país durante el primer semestre de 2012, un 44,2% más que en el mismo periodo del año 2011 (28.162).

¿Qué hacer para que nuestros jóvenes recuperen sus espacios propios? Es precisa una reestructuración del mercado laboral y, muy particularmente, que desde instancias políticas se entienda que es insostenible que en España la tasa de desempleo de los menores de 25 años supere el 52%, cuadriplicando la media mundial (12,7%), según se detalla en el informe de la OIT Tendencias mundiales del empleo juvenil 2012.

Para hacer frente a este escenario, la OIT plantea la urgente necesidad de crear empleo para los jóvenes y que se conviertan realmente en una prioridad política. En palabras del Director Ejecutivo del Sector de Empleo de la OIT, es obligado que se adopten “… medidas que ofrezcan facilidades fiscales y otros incentivos a las empresas que contraten jóvenes: esfuerzos para reducir la falta de congruencia entre las competencias de los jóvenes; programas de capacitación empresarial que integren la formación profesional, la orientación y el acceso al capital; y la mejora de la protección social destinada a los jóvenes”.

De no seguir por este camino, estaremos yugulando el presente y futuro de las nuevas generaciones de españoles, les impediremos ser ciudadanos de pleno derecho y, desde luego, conllevaría un retroceso en términos de bienestar social, que nos remitiría a otras etapas de nuestra historia, que más nos valdría haber desterrado, por completo, del universo de lo posible.

Esperemos que no sea así y que los jóvenes no se vean avocados a cronificar su juventud, que la madurez les llegue con la naturalidad que conlleva el cumplir primaveras y el ver cómo se van quemando etapas, que nunca podrán revivir…

Hilde Sánchez Morales


Artículo de Hilde Sánchez Morales publicado en Sistema Digital el 4 de septiembre de 2012