miércoles, 27 de febrero de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 13


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González

I. Introducción

El mercado de trabajo español ha vuelto a recaer en una de sus profundas crisis de empleo. Destacamos varios aspectos:

  1. Ante la disyuntiva entre mayor paro o mayor desigualdad entre los ocupados, en España se suele optar por la 1ª opción. Así, el desempleo acaba afectando más a varones con menor nivel de estudios (produciendo así otra forma de desigualdad, que se plasma por ejemplo en largos periodos de desocupación). El caso del desempleo femenino responde a otra dinámica, que hay que poner en relación con la prevalencia masculina en el sector primario y de la construcción.
  2. Impacto de la crisis en la rotación laboral: En el sector público, crece el número de ocupados, y también su temporalidad. En el sector privado resulta especialmente interesante la peculiar dinámica de pérdida y recuperación del trabajo.
  3. Respecto a la diferencia de la ocupación con la afiliación a la seguridad social, responde a una “reforma laboral encubierta” del mercado laboral español, debido principalmente al flujo continuo de inmigrantes irregulares desde el periodo de expansión anterior a la presente crisis.

Estos asuntos no están de forma preferente en la agenda de la reforma del mercado de trabajo porque no es fácil su presentación de modo electoralmente rentable y porque los más desfavorecidos no tienen voz en el espacio público ni representación eficiente.

II. LA RESPUESTA A LA CRISIS: ¿PARO O DESIGUALDAD ENTRE LOS OCUPADOS?

Las sucesivas crisis económicas que ha sufrido España durante la democracia(1976-85, 1991-95 y la actual) han estado caracterizadas por importantes pérdidas de empleo y por el mantenimiento durante largos periodos de tasas de paro que doblan a las de los países de nuestro entorno. La disyuntiva clásica ante este deterioro de la actividad económica es:

a) Adaptarse en costes:  que los trabajadores acepten empleos en peores condiciones (salarios, horarios, derechos)

b) Fijar unos mínimos infranqueables (umbrales mínimos) de modo que desaparezcan los puestos de trabajo que no puedan superar esos umbrales debido a la crisis . Cuanto más productiva sea una sociedad será más factible mantener esos umbrales, pero si se pierde competitividad y no se puede devaluar la moneda (caso de los países dentro de €) si no se rebajan esos umbrales:

  1. Se expulsará del espacio laboral a los que no tengan capacidad productiva suficiente para cumplir con ellos, tanto trabajadores, como empresas que no sean capaces de adaptar costes.
  2. A la vez que se destruyen puestos de trabajo, se bloqueará la entrada a nuevos trabajadores de cualquier nivel: Desplaza a puestos peores a los trabajadores más formados, de modo que en muchas ocasiones se convierten en puestos inaceptables para los que han terminado su formación (así, preferirán seguir acumulando niveles de estudios) y se expulsa mayoritariamente a los menos formados.
  3. Ésto, produce la ilusión de que no se pierden derechos laborales y sociales, y que mejora la igualdad entre los trabajadores, sin embargo, el subsidio de desempleo palía la desigualdad económica, pero no el deterioro psicológico y social del parado, ni tampoco se puede considerar positivo desde una perspectiva económica colectiva.

- Se puede deducir (partiendo del hecho cierto del mayor rendimiento) que un mayor nivel educativo conllevaría mayores tasas de ocupación, sin embargo ésto sólo desplazaría a puestos peores a los mejor formados en caso de que la estructura de ocupaciones del sistema productivo no cambie. La oferta de un mayor número de puestos cualificados depende de la productividad de un país y de cómo se ponen en acción sus recursos productivos. Para ello hace falta la formación, pero no es suficiente: por un lado, debe ser de calidad, y por otro la organización institucional debe sacarle el máximo partido promoviendo la producción de riqueza y los incentivos comparativos, para que el aumento de formación se aproveche en dichos proyectos, y poder elevar el bienestar colectivo aumentando el margen de redistribución.

- Una cuestión claramente relacionada con dicha productividad es el nivel formativo de los empresarios. En el caso de España la proporción de universitarios es del 20'6% (menos de la mitad de los asalariados públicos). Aunque el nivel de estudios mínimos ha ido mejorando, el porcentaje sigue siendo bajo. Así, en lugar de que el conocimiento  sea el motor de la empresa, éste debe suplir esta carencia de capital humano con capital físico y esfuerzo, lo que convierte las jornadas en la empresa privada en considerablemente más largas que en la empresa pública.