lunes, 11 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 51


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


Sexualidad y viajes de Occidente a Polinesia

Para los europeos, estas prácticas eran de contenido estricta y exclusivamente sexual. Las islas Hawai fueron descubiertas por james Cook el 18 de enero de 1778. Se conoce que las mujeres hawaianas también se acercan en canoa al barco de Cook, para saludar y dar la bienvenida a los expedicionarios. Muestran igualmente su predisposición para satisfacer sexualmente a la tripulación. Los antropólogos como Sahlins, se acercan a la polinesia con posterioridad a navegantes, expedicionarios, misioneros, comerciantes y balleneros. Sus interpretaciones de la cultura sexual polinesia, salvo excepciones, en Samoa, por Margaret Mead en la década de los 20, no son, pues, de primera mano. Se basan en los relatos de viajes, como pueden ser los señalados de Bougainville o Cook.
En las etnografías, la sexualidad polinesia, en la agenda de los antropólogos, no es objeto de estudio. Se abstienen de analizar la sexualidad en sus contribuciones antropológicas. Sobrepasada la primera mitad del SXX, debe señalarse alguna excepción como la percepción antropológica de amor en los atolones polinesios de Robert Suggs, la primera monografía antropológica dedicada íntegramente a la sexualidad, se pública en 1966.

Mahu

Que al mahu se le equipare con el sodomita es propio de lo que en el presente se conoce como perspectiva esencialista de la sexualidad. No se contemplan distintas formas culturales de expresión transgenérica y homosexual. No se acepta su composición plural. Si en la época de las primeras expediciones marítimas europeas al Pacífico, el homosexual de los países de Occidente era reconocido como sodomita, el mahu polinesio también era sodomita.

Gunson llama a los misioneros mensajeros de la gracia (divina). William Ellis arriba en Polinesia en 1816, con el fin de “convertir a los salvajes” y tilda las prácticas amatorias polinesias de “viles y bestiales”. Orsmond dice de Tahití, que es “Sodoma de los Mares del Sur”. Crook afirma que el rey Pomare II vivía en Matavai con un amante de manera “horrenda”.

De los distintos elementos que integran la personalidad y desde la primera referencia europea que se conoce de las prácticas sexuales del mahu, la fellatio, se concede a la sexualidad de este transgénero el rasgo diferenciador más importantes. La sexualidad se convierte en el rasgo más significativo y relevante del conjunto de rasgos que definen a la persona, que no deja de resultar paradójico y contradictorio. A mirada misionera no busca significados en prácticas sexuales de otras culturas. En las explicaciones de la sexualidad, transmite leyes universales de adoctrinamiento.

Si a ese mostrarse transgenérico, hasta aquí, se ha optado por denominarle mahu, aunque según su lugar de procedencia polinesia recibe distintas denominaciones, es porque de todas las distintas acepciones, fa´afafine (Samoa), fakaleiti (Tonga), fakafafine y pinapinaaine (Tuvalu), wakawawine (pukapuka), entiendo que mahu es la de mayor alcance o, al menos, las más conocida entre nosotros. En las islas Marquesas, a este tipo de varones que “ocultan” su sexo biológico, para mostrar sus conductas de género femenino, de mujer, se les llama mahu´o hiva. En Hawaii según Gregersen las prácticas de homosexualidad eran comunes entre los “aristócratas”, también se les llama mahu.

De los distintos tipos de mahu polinesios, el mahu tahitiano es del primero que tenemos modernas y completas referencias etnográficas. Por medio de los trabajos de Robert I. Levy, el mahu de Tahito ya había sido objeto de estudio, aunque de forma muy superficial, por otros autores que publicaban en revistas especializadas pero, como hoy se diría, con poco índice de impacto. Nordmann, en 1944, y Bouge, en 1955; para Nordmann, los mahu son una secta de homosexuales que “viven absolutamente como las mujeres”. Bouge afirma del mahu que es un especialista de la felación. Práctica a la que asocia con el canibalismo de algunas sociedades, en alusión al vencedor que ingiere semen del vencido, después de haber guerreado contra él, con el fin de adquirir su fortaleza.

El mahu no se relaciona sexualmente con mujeres, según Levy; que los mahu mantienen relaciones sexuales con hombres no mahu. Los varones no mahu tienden a presentar estas relaciones como una forma sustitutoria de las relaciones heterosexuales. A veces justificada por la carencia de mujeres. Los jóvenes no mahu no se definen, no son definidos por la comunidad, de forma sustantiva como homosexuales. Se considera que forma parte de un periodo transitorio del individuo. Cuando los varones no mahu formalicen sus matrimonios, cesarán sus contactos homosexuales con los mahu.

Levy en su estudio, cuando se refiere a mahu, también usa el término sodomita. Se refería a todo tipo de actividad sexual que, dadas sus características, no condujera a la reproducción; que, en estricta lógica, remite a la masturbación, la fellatio y el cunnilingus; el coito anal heterosexual y homosexual y el bestialismo. La presencia de la “sodomía homosexual” es contradictoria. Es negada, según alguno de sus informantes, que exista en Tahití. Levy añade en su escrito que es mucho menos frecuente que la felación. La práctica habitual del mahu es introducir en su boca el pene del varón no mahu: la fellatio.

Que la figura del mahu tahitiano haya sufrido cambios y sincretismos como consecuencia del contacto con la cultura francesa no resulta extraño. Esos cambios que conllevan aculturación no parecen manifestarse de forma extrema, como sucede en otras islas polinesias, principalmente Hawai. El mahu se viste con ropas femeninas y lleva a cabo trabajos que nunca harían los varones, realizando solo los que efectúan las mujeres. El “hacer trabajos propios de mujeres” es muy significativo. El atuendo exhibido en el vestir y las labores de mujer se realizan con la intención de mostrar públicamente a la comunidad que los atributos que definen al mahu recaen, en exclusividad, en la persona que los exhibe. Solo debe haber un mahu por comunidad. Se da el caso de que no haya ninguno o de que haya habido dos. Levy efectuó su investigación e Huahine, todos los pueblos de la isla, excepto uno, tenían un solo mahu. La “exhibición”, la visibilidad del mahu, paralelamente, conlleva su aceptación. La aceptación del rol femenino por el mahu tiene sus límites. Los varones excesivamente afeminados, con tendencia a feminizar su entorno, en especial el hogar donde residen, no son considerados como mahu. A este tipo de sobreactuación se denomina huru mahu o mahuish.

Elliston señala que también hay mujeres mahu y añade que, en su experiencia de campo, conoció a una mujer que afirmaba que mahu “puede ser tanto el hombre como la mujer porque eso es lo que significa”, alguien que reúne ambas condiciones. La persona mahu es mitad hombre, mitad mujer.

Una faceta que distingue la práctica homosexual del mahu, de las relaciones homosexuales entre varones no son considerados mahu, es la permanencia. La homosexualidad no mahu no es frecuente. Todo lo contrario: esporádica. Su práctica se debe a condiciones de prolongada abstinencia heterosexual. La práctica permanente de relaciones homosexuales es propia del mahu, que, por lo demás, se considera como conducta “desviada”.

El autor nos dice que hay pocos mahu en las islas. Kirkpatrick para quien el estatus de mahu en las islas Marquesas es de rango inferior al del mahu tahitiano. Está devaluado por el hecho de que no son vistos por la población local como mujeres; son hombres que se hacen pasar por mujeres, para lo cual se comportan como ellas. Kirkpatrick expone como contraste los caos de las vehine mako o “mujeres tiburón”. Mujeres que, con gran vigor, se comportan, en sus relaciones heterosexuales, como hombres: llevando la iniciativa.

En el caso de Mangaia, una isla de las Cook, Donald S. Marshall también indica la presencia de travestismo. A estos muchachos y hombres, que les gusta la cocina y, además, sobresalen en ella, que prefieren la compañía de las mujeres a la de los hombres, que tiene maneras delicadas y andan femeninamente, en suma, que reúnen características que concuerdan con las ya mencionadas, no se les conoce práctica homosexual alguna. Su “travestismo” y su “pasar como mujeres” no tienen desaprobación social. En la descripción que hace Marshall aparece, a manera de sustitución, el término “berdache”, es el apelativo que se utiliza para referirse a actitudes y conductas similares de los indios de América del Norte. Para Bolin, que establece un modelo de variancia de género con cinco forma o posibilidades, las personas mahu, aunque presentadas literalmente con esa denominación, quedan incorporadas en la segunda de las formas posibles: las tradiciones dos-espíritus.

El hawaiano David Malo, nos proporciona la clave de lo que posiblemente sea el origen del mahu. La mujer de un jefe hawaiano dio nacimiento a un ser, genitalmente indeterminado, que en parte era varón y en parte hembra. Le puso el nombre de ka-uhola-nui- mahu ( la gran revelación del mahu). Los antiguos hawaianos no cuestionaban no el sexo oral ni las prácticas homosexuales y , sobre todo, entre la realeza eran aceptadas; para añadir, influido por los misioneros, que la sodomía era una conducta sexual no natural un vicio.

Handy y Pukui indican la costumbre familiar de soplar el pene del bebé, con el fin de preparar al varón para su subincisión de adolescente. Los hawaianos asignaban a los genitales a fuerza de lo sagrado y las mujeres, activas sexualmente y muy dadas a la composición de canciones eróticas, alababan la genitalidad mediante cantos llamados mele ma´i. Genitalidad sagrada, iniciativa de las mujeres para la seducción, sexo oral y sexo anal son componentes sociosexuales que no hay que perder de vista para comprender el perfil del mahu hawaiano.