sábado, 18 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 36


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

El auge de la sociología histórica:

La sociología histórica toma la oposición entre continuidad y cambio como su problema nuclear, pero al intentar resolverlo llega más tarde o más temprano a una noción sofisticada de la agencia.

Esxiste la creencia extendida de que la sociología nació de la historia, por tanto el reavivamiento reciente del interés por la historia entre los sociólogos es a veces considerado como una vuelta a las raíces de la disciplina.Nada mas lejos de la realidad. La sociología histórica ha de ser vista como una reacción crítica frente a usos tradicionales de la historia, muy peculiares, típicos de los padres fundadores de la ciencia sociológica. Una cosa es decir que la sociología nació del interés por los hechos o procesos históricos, pero otra muy distinta es decir que la sociología nació del estudio científico de la historia.Lo primero es sin duda cierto; pero la materia objeto no es tratada mediante un método verdaderamente histórico sino siguiendo “leyes referidas a la historia”(Mandelbaum, 1948) estrictamente delimitadas.

Los esquemas evolucionistas o desarrollistas de Comte, Spencer o Tönnies no fueron derivados de la historia, ni enraizados en la historia,sino, mas bien impuestos sobre la historia. También compartían determinados presupuestos: consideraban la historia de forma mecanicista como un dominio autónomo, una “realidad sui géneris” de la cual los actores humanos estaban extrañamente ausentes. Los evolucionistas y desarrollistas no contribuyeron en último término a la emergencia de una verdadera perspectiva histórica. Todo lo contrario:en lugar de acercar la sociología a la historia, representaron de hecho una forma temprana de ahistoricismo. Podríamos denominarla, no sin cierta paradoja, un “ahistoricismo historiosófico”.

Sin embargo, y aunque dominante, esta tendencia no era en modo alguno la única. El siglo XIXpuede enorgullecerse de haber producido algunos ejemplares de verdadera sociología histórica, firmemente enraizados en ricos materiales históricos, históricamente limitados en su validez y que reconocían el el papel de los actores humanos -individuales y colectivos- en tanto creadores últimos del cambiante mundo social.
Tales teorías rechazaban las presunciones mecanicistas y fatalistas, la reificación de los procesos sociales, y restauraban al hombre como el verdadero sujeto histórico.

Tres nombres entre los primeros maestros de la sociología parecen representar este historicismo primigenio, auténtico: Karl Marx, Alexis de Tocqueville  y de manera mas completa y menos ambigua, Max Weber.

Toda la inmensa erudición de Weber está firmemente enraizada en un vasto conocimiento histórico, que va desde las civilizaciones antiguas al nacimiento del capitalismo industrial. La aplicación de una perspectiva histórica condujo a Weber a centrarse en las transiciones históricas concretas, en los umbrales entre épocas y especialmente en el nacimiento del capitalismo en Europa occidental. Weber rechazó las interpretaciones mecanicistas o fatalistas de los procesos históricos  y dió a los agentes humanos, a sus motivaciones, intenciones y acciones un papel crucial en la producción de las estructuras sociales, económicas y políticas.

El renacimiento reciente de la sociología histórica ha de conectarse con la herencia de Marx, Tocqueville y en particular Weber, con su trabajo auténticamente histórico en lugar de con los esquemas filosóficos, aprioristas y desarrollistas de Comte, Spencer y Tönnies.

Antes de que ocurriera tal renacimiento, la sociología presenció un largo eclipse de la perspectiva histórica. Esto fue en parte debi al segundo nacimiento del pensamiento sociológico que aconteció en EEUU con el cambio de siglo. La sociología americana tenía unas raíces radicalmente distintas de las europeas. En primer lugar, nació en una sociedad diferente pero al mismo tiempo extraordinariamente compleja en su composición racial, étnica y de clase. Los sociólogos americanos se concentraron en salvaguardar el delicado funcionamiento del sistema social, erradicando el crimen y la desorganización social, integrando a las comunidades local, mejorando la efectividad de las instituciones, incrementando la productividad del trabajo y la eficacia de la gestión.

Estas preocupaciones amelioristas, presentistas, empíricas y microsociológicas condujeron a los sociólogos americanos a fuentes intelectuales distintas, a la tradición de la psicología en lugar de la historiosofía. En fecha tan temprana como los años 40 nació la escuela del funcionalismo estructural y pronto adquirió una preponderancia en la sociología americana que retuvo durante treinta años. Me referiré a este tipo de ahistorismo nacido y criado en los EEUU pero extendido por todo el mundo, como “presentismo ahistórico”.

De este modo, por efecto de la doble genealogía de la ciencia sociológica, la europea y la americana, reinó una orientación ahistórica en la disciplina durante la mayor parte del siglo XX.

Hay dos puentes que conectan la tradición de Marx, Tocqueville y Weber con la sociología moderna.Uno es la rica corriente del “activismo marxista”: las obras de Gramsci, Lukács, la escuela de Francfort, etc. Pero esta tendencia fue principalmente influyente en filosofía y no afectó inmediatamente a la práctica de la sociología. Otro (puente) fenómeno intelectual parece tener mayor importancia, es el de esos “curiosos, a veces reconocidos grandes viejos de la disciplina”. Unos pocos ejemplos: R.K. Merton(1970), N.J. Smelser(1959) , S.N. Eisenstadt(1963) y S.M. Lipset(1967). Aunque excepcionales sus trabajos alcancanzan una gran audiencia y preparan el terreno para el renacimiento total de la prespectiva histórica en sociología que se produce en los años 70,80.

Incluso a finales de los años 50 ya se hicieron fuertes críticas contra el empiricísmo estrecho y el presentismo. En los años 60 y 70 se dirije un segundo reto contra la “gran teoría” funcional, principalmente sobre la base de que implica una imagen de la sociedad utópica, básicamente inadecuada. De aquí sigue la segunda crisis de la sociología. El énfasis se desplaza desde la autorregulación mecanicista del sistema hacia la acción voluntaria de individuos, grupos, colectividades, movimientos sociales, masas sociales tratadas como agencias causales, o al menos como portadores de cambio social.

-El nuevo historismo

Sobre el trasfondo de estos cambios profundos en a sociología contemporánea, el “nuevo historismo” o “sociología histórica” emerge como una orientación teórica y metodológica distintiva, Aunque en su forma rediviva es aun muy joven, ya ha generado un número significativo de contribuciones concretas y generales. Se podrían señalar trabajos que se ocupan de problemas históricos temporalmente concretos y localizados, y los someten a análisis sociológicos generalizadores. El procedimiento mas común es el estudio inductivo y comparativo de casos históricos seleccionados, en búsqueda de mecanismos comunes en los mecanismos históricos. Para nuestros fines nos concentraremos en otro legado de la sociología histórica: las consideraciones generales filosóficas, metateóricas y teóricas que arrojan una luz nueva sobre la naturaleza teórica de la realidad social.

viernes, 17 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 35


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

Margaret Archer y la teoría elaborada de la morfogénesis:

Otro participante británico, irrumpió en el debate acerca de la agencia en 1982, de un forma algo destructiva, con una crítica fuerte a la teoría de Giddens de la estructuración. 
Pero casi de forma inmediata se embarcó en una fase constructiva, proponiendo su propia versión de la “teoría de la morfogénesis”, que culminó en el importante volumen sobre Culture and Agency (1988) y ha continuado el proyecto mas allá de este punto. La principal virtud de la perspectiva morfogenética se encuentra n el reconocimiento de que “la única característica distinguible de los sistemas sociales respecto a los orgánicos o mecánicos es su capacidad para sufrir reestructuraciones radicales” (1988). Tal reestructuración es debida en último término a la agencia humana “el modelado estructural está anclado a la interacción practica”. La noción central central de morfogénesis “refiere a los intercambios complejos que producen cambio en la forma dada de un sistema, estructura o estado”. Para estudiar tales intercambios uno debe adoptar el principio del “dualismo analítico” en lugar de la “dualidad” conceptual. El primero significa que la acción y la estructura son concebidas como separables analíticamente; al contrario de esto, el principio del dualismo comete la falacia de la “refundición central”.
Hay dos argumentos a favor de la dualidad analítica y frente al dualismo:

  1. Metodológico: presenta la acción y la estructura como constitutivas la una de la otra, no conduce a proposiciones acerca de su independencia y por tanto “sus influencias mutuas no pueden ser desenredadas”.
  2. Ontológico: es mas contundente; es el caso que la acción y la estructura son efectivamente distintas debido a su “condicionamiento estructura”.


En sus recientes contribuciones, Archer añade una nueva idea, a saber, que la “mismísima secuencia mediante la cual la agencia produce la transformación social es simultáneamente responsable de la transformación sistemática de la agencia social misma... la agencia conduce a la elaboración estructural y cultural, pero es en sí misma elaborada en el proceso”. Esto abre un nuevo campo de interés, la “morfogénesis de la agencia”.
Quizás el mensaje mas importante de la teoría de Archer sea la fundamentación de una dialéctica de la acción-estructura en el tiempo histórico.


-El coeficiente agencial

El resumen del legado de las teorías de la agencia, son seis supuestos ontológicos.

  1. La sociedad es un proceso que sufre constantemente cambios.
  2. El cambio es mayormente endógeno, y toma la forma de la autotransformación.
  3. El motor último del cambio es el poder agencial de los individuos humanos y de las colectividades sociales.
  4. La dirección, los fines y la velocidad del cambio son discutibles entre multiple agentes y pueden convertirse en un terreno de conflicto y luchas.
  5. Que la acción acontece en el contexto de estructuras ya dadas y que a su vez moldea, dando como resultado la cualidad dual de las estructuras (modeladoras y modeladas).
  6. el intercambio de acción y estructura acontece en el tiempo, por medio de fases alternas de creatividad agencial y determinación estructural.

La teoría de la agencia, todavía en evolución, ha sido reconocida como el campo central de la teorización sociológica.

jueves, 16 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 34


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

Alain Touraine, Michel Crocier y Erhard Friedberg: algunas contribuciones francesas

En los años 60 debemos reseñar algunas contribuciones francesas a la teoría de la agencia.
El máximo representante de esta tendencia es Alain Touraine. Desde que bosquejó la imagen de la “sociedad autoproducida”(1977) su prolífico trabajo ha tenido un perfil fuertemente crítico. Se ha dirigido tanto contra el desarrollismo como contra el estructuralismo, y la principal acusación ha sido la de que “subordinaban el sentido de la acción colectiva a las leyes inmutables o a los requerimientos de la realidad histórica”, y en consecuencia eliminaban al actor de la perspectiva sociológica.

“El regreso del actor” es necesario; “debemos reafirmar la necesidad de que la idea de que los hombres hacen su propia historia”(1985) esto es posible dentro de una imagen de la sociedad como producto contingente de los esfuerzos humanos: “la sociedad no es otra cosa sino el resultado inestable e incoherente de las relaciones y los conflictos sociales.”
La construcción de la sociedad y de la historia es llevada a cabo por la acción colectiva y sus principales agentes son los movimientos sociales (Touraine, 1985). Esta encarnación crucial de la agencia es entendida como aquellas formas de movilización colectiva que atacan directamente los fundamentos culturales de la sociedad. El rechazo del evolucionismo y la elevación de los movimientos sociales al papel central de actores son conectados con la emergencia de la “sociadad postindustrial” en la que la “capacidad de autoacción” se incrementa de forma radical, el alcance de las opciones y posibilidades aumenta; “estas sociedades se ven a ellas mismas como productos de sus propias acciones, en lugar de como parte de un proceso de evolución histórica”.

Otra contribución francesa proviene de un dúo, Michel Crozier y Erhard Friedberg, sociólogos de las organizaciones, que se ocupan de la independencia de los actores y los sistemas (1977). Se dieron cuenta de que los actores no exsisten fuera de un sistema que determine el alcance de su libertad, pero al mismo tiempo el sistema no existe sn actores que lo produzcan, lo apoyen ya que son los únicos son poder para cambiarlo. Comienzan con el rechazo de las “leyes de la historia” y también del determinismo fuerte, particularmente del tipo materialista o tecnológico.
Proponen la imagen del cambio social como la estructuración y reestructuración continua del espacio en el que la gente realiza aciones en respuesta a los problemas y desafíos que encaran. El cambio social es gradual; surge de los juegos sociales, de las negociaciones, del regateo, de los conflictos y la cooperación.
Las actividades colectivas de este tipo son intrínsecamente creativas debido al mecanismo del “aprendizaje colectivo”, en el que los descubrimientos e innovaciones individuales se convierten en prácticas sociales compartidas y son absorbidas por el sistema. El descubrimientos de éste “aprendizaje colectivo” es uno de los mecanismos fundamentales de la autotransformación social es su contribución crucial a la búsqueda en curso de la agencia.

Anthony Giddens y la idea de la estructuración

Los británicos entraron de la forma mas vigoroso posible en el debate con la obra de Giddens, con su “Teoría de la estructuración”. Se distancia de todas las teorías típicas del “consenso ortodoxo”. Combina este desacuerdo de los funcionalismos y de los estructuralismos con una inspiración positiva tomada de los diversos tipos de “sociología interpretativa”, y llega al punto de negar la adecuación de la noción de “estructura”.

Pone el acento sobre lo fluido, lo que está en cambio permanente, propone transformar la noción estática de “estructura” por la categoría dinámica de “estructuración” como descripción de la conducta humana colectiva.
El motor último de la “estructuración” son los actores humanos, las pluralidades de individuos en su comportamiento cotidiano. Una de sus propiedades centrales es la “cognoscíbilidad” o reflexividad: “todos los actores sociales saben bastante acerca de las condiciones y consecuencias de lo que hacen en el día a día de sus vidas”. Aunque la historia es vista como un producto contingente de la agencia humana, como algo hecho de “sucesos perpetrados por un individúo, en el sentido de que el individúo podría, en cualquier fase de una secuencia dada de conducta, haber actuado de un modo distinto”, esto no significa que el producto coincida con las intenciones: “la historia humana es creada por actividades intencionales pero no es un proyecto intencionado; elude persistentemente los esfuerzos por ser sometido a una dirección consciente”.

Con Giddens, la agencia es finalmente encarnada en los seres humanos individuales. Ya no es una vaga tendencia del sistema, ni un impulso indefinido de colectividades, clases y movimientos orientados hacia el cambio, sino la conducta cotidiana de la gente corriente.
En la riqueza y profundidad de estos detallados análisis de los actores individuales, Giddens va mas lejos que los autores anteriores al desvelar el misterio de la agencia.

Tom Burns y el grupo de Uppsala: la teoría de los sistemas de reglas

El lado opuesto de la ecuación agencia-estructura es el representado por Tom Burns y Helena Flam en su “Teoría de los sistemas de reglas” (1887). Aunque declaran su intención de “conectar los niveles del actor y la estructura” su enfóque no se centra en los actores que modelan si no mas bien en las estructuras modeladas, que son concebidas en términos normativos como redes complejas de reglas.
La principal aportación de la teoría de los sistemas de reglas es su sofisticado análisis de las reglas sociales, que construyen las “estructuras profundas de la historia humana” (1987). Estas son percibidas como agrupadas en torno a tres tipos de “módulos”:

1.Los sistemas de reglas; constan de “conjuntos de reglas dependientes del contexto y temporalmente específicas organizadas para la estructuración y regulación de las transacciones sociales, para realizar determinadas actividades, para ejecutar determinadas tareas o para interactuar de formas definidas con los otros”.

2.Regímenes de reglas; poseen autoridad, están respaldados por sanciones sociales y por redes de poder y control, poseen una cualidad objetiva (externa) en la percepción humana.

3.Gramáticas; en el nivel individual los sistemas de reglas se convierten en “gramáticas generativas para la acción social” utilizadas por los actores “para estructurar y regular sus transacciones entre ellos en situaciones definidas o en esferas de actividad”.

Esta red compleja y multidimensional es considerada como el producto de la acción humana. “Los agentes humanas forman y reforman continuamente los sistemas sociales de reglas”, lo hacen de tres formas distintas: creándolos, interpretándolos y aplicándolos. Estas tres actividades implican un gran margen de libertad y son “indeterminadas”; son también un campo de conflictos y luchas sociales, “de la política” específica de la formación de reglas. Aunque surgen de las acciones humanas, los sistemas de reglas también inciden en las acciones humanas.Al unísono con Giddens los autores hablan de una “relación dual”: los sistemas sociales de reglas.
“A través de sus transacciones, los grupos sociales y las comunidades mantienen y extienden los sistemas de reglas hacia el futuro”. Burns y Flam añaden a la teoría de la agencia un rico análisis de la estructura normativa, respaldado por una investigación detallada en la que seleccionan los casos empíricos mas relevantes de la sociedad contemporánea, tales como mercados económicos, complejos burocráticos y tecnológicos.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 33


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

En búsqueda de la agencia

Ya desde los inicios de la autorreflexión humana la gente ha buscado las causas últimas de los hechos, los motores de los fenómenos y de los procesos que guiaban sus propias vidas y destinos. En la larga evolución del pensamiento humano la “agencia” ha sido gradualmente secularizada, humanizada y socializada.

Al principio fue situada fuera del mundo humano y social, en el dominio de lo sobrenatural.  Tanto en forma de fuerzas animistas, de deidades personificadas, de dioses singulares o de providencia metafísica; la agencia siempre operaba desde fuera, modelando y controlando la vida individual y colectiva.
En el estadio siguiente la agencia fue traída a la tierra y situada en fuerzas naturales lentamente desveladas y de distintos tipos. Las funciones y los cambios sociales se percibieron entonces como producto directo de la determinación natural, física, biológica, climática, geográfica e incluso astronómica. La agencia estaba, pues, secularizada. Todavía fuera de la sociedad y de la humanidad, pero algo más próxima.

Tardó aún algún tiempo el que los poderes agentes fueran adscritos a los seres humanos, pero incluso entonces no a todos los seres humanos. La agencia si situó solo en los grandes hombres:profetas, héroes, líderes, comandantes, descubridores, inventores y genios. Ellos eran los movilizadores de la sociedad pero sus dones carismáticos no procedían de la sociedad, eran mas bien, innatas o heredadas genéticamente y desarrolladas de forma individual. La agencia devino humanizada pero no fue todavía socializada.

Con el nacimiento de la sociología acontece un cambio sorprendente: la agencia deviene socializada, pero de nuevo deshumanizada. Es colocada explícitamente dentro de la sociedad, pero la sociedad es concebida en términos organicistas, como totalidad autorreguladora y autotransformable. Este “problema” fue considerado el pecado original de la sociología, con el tiempo la agencia encontró su lugar adecuado: en las acciones de los agentes sociales. Devino humanizada y socializada al mismo tiempo.
Los grandes hombres (y posteriormente mujeres) volvieron como agentes, pero sus excepcionales poderes fueron tratados como emanación se la sociedad en vez de como cualidades innatas. Eran los líderes pero, paradójicamente, tan sólo porque sabían como seguir a aquellos que dirigían. Su conducta tomó la forma de <>: <> (Dahrendorf 1980: 18).

El siguiente paso vino de la mano del pensamiento sociológico acerca de la agencia. Su lugar se desplazó desde los talentos personales a los roles sociales. El problema de los cargos y de sus incertidumbres se puso en primer plano.
Quizá el paso más crucial se tomó cuando la idea de agencia se extendió hacia abajo, a toda la gente y no sólo a los pocos elegidos, a todos los roles sociales y no sólo a los cargos poderosos. Se reconoció que, obviamente, cada individuo tiene tan sólo una palabra minúscula que decir en el cambio social, pero que al mismo tiempo el cambio social ha de tratarse como el resultado compuesto de lo que hacen todos los individuos. Distributivamente, cada cual tiene un poder agencial menor, prácticamente invisible, pero colectivamente todos son (somos) poderosos.
Dos disciplinas echaron una mano a la sociología en esta encrucijada teórica. La metáfora del mercado, tomada de la economía, ayudó a entender cómo la <> surge de múltiples decisiones dispersas; y una metáfora tomada de la lingüística ayudó a entender cómo en las prácticas cotidianas la gente crea, recrea y cambia su propia sociedad. La noción de efectos latentes, involuntarios de la acción humana ( Merton 1976) se hizo crucial, puesto que el cambio social se vio como el resultado agregado y acumulado históricamente de lo que los miembros de la sociedad hacían por razones privadas y propósitos egoístas.

Hay que reconocer, al menos en la sociedad moderna, que no todos los cambios sociales eran involuntarios y que no todo el mundo actuaba aisladamente. La noción de cambio intencionado, planificado y y el concepto de acción en grupo, colectiva completó la imagen del cambio espontáneo realizado por individuos. Con esto, la agencia encuentra su encarnación última en los agentes colectivos o corporativos. Algunos son vistos como si actuaran desde arriba, promulgando (los gobiernos, las legislaturas, cuerpos administrativos... etc) otros actúan desde abajo, induciendo los cambios (asociaciones, lobbies, movimientos sociales...). Su interacción compleja moldea la escena política de las sociedades contemporáneas. Por tanto, los individuos y los colectivos, de forma conjunta, moldean el curso de la historia humana.


 -Teorías modernas de la agencia

Walter Buckley y el concepto de morfogénesis

La genealogía de la teoría moderna de la agencia puede retrotraerse a 1967, al libro de Walter Buckley “Sociology and Modern Systems Theory”.
Buckley, partiendo de las tradiciones del estructuralismo-funcionalismo buscaba revisarlas incorporando las aportaciones de otras orientaciones teóricas: teoría del intercambio, teoría de juegos, modelos colectivos de conducta. La base para esta integración era el modelo del sistema, creía que “el modelo del sistema tiene potencial para sintetizar los modelos de interacción en un esquema conceptual coherente de los procesos socioculturales”.

Amitai Etzioni y la sociedad activa

Un año después vino Amitai Etzioni con <> (1968) más  tarde denominada “teoría de la autodirección” (1971). El su núcleo está la noción de “movilización” y “activación societal”.

La sociedad humana es vista como un “movimiento social macroscópico y permanente” inmerso en una “autotransformación intensa y perpetua” (1968). El motor último se encuentra en la “transformabilidad autodesencadenada” y en la “receptividad creativa” de la gente; el locus de tales capacidades son los colectivos, los grupos y las asociaciones sociales; y el mecanismo es identificado como acción colectiva, principalmente en el marco del proceso político.
Aunque Amitai deriba sus ideas de la teoría de sistemas es capaz de evitar la reificación o el automatismo al hallar a los verdaderos agentes de la autotranformación social. La búsqueda de la elusiva agencia se hace mucho más concreta.

martes, 14 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 32


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

- “Postulados perniciosos”: Charles Tilly.

En 1984 Charles Tilly publica: Big Structures, Large Processes, Huge Comparisons. En él dice que la sociología está atrapada de supuestos heredados del siglo XIX, y encuentra que esto se manifiesta de forma particular en el estudio del cambio social.
Los postulados perniciosos que deben ser rechazados, porque son erróneos son:

1)    La sociedad es una cosa aparte, tiene algún tipo de existencia objetiva como totalidad (organismo social, sistema social) y se divide en totalidades más pequeñas, en sociedades distintas, separadas.
2)    Se ha de explicar la conducta social como resultado del impacto de la estructura social sobre las mentes de los individuos.
3)    El cambio social es un fenómeno general coherente que se puede estudiar como una totalidad.
4)    Hay una sucesión de etapas y cada etapa es superior a la anterior.
5)    La lógica del proceso histórico es la diferenciación (división del trabajo, especialización institucional, desagregación de funciones, etc.).
6)    El orden social depende del equilibrio entre diferenciación e integración.
7)    Si hay cambios sociales rápidos se origina desviación, anomia, etc.
8)    Las formas legítimas (el Estado, por ejemplo) sirven a la integración y al control social, mientras que las formas ilegitimas coactivas y conflictuales surgen del cambio y del desorden.

La evidencia histórica muestra que estos postulados son insostenibles. Por tanto:

1)    La sociedad no ha de verse como una entidad o como una totalidad diferenciada sino como algo fluido, complejo, como una red de relaciones sociales a distintas escalas local y mundial. Algunos “nudos” de esa red son estudiados por la historia o la sociología y entonces se les da la “existencia” indirecta con el nombre de estados-nación, asociaciones, clases, etc.
2)    Los factores determinantes de la vida social no son totalidades externas reificadas sino interacciones.
3)    El “cambio social” es un término abstracto. No hay un único proceso maestro de cambio social sino procesos fragmentarios a distintos niveles de complejidad, a veces paralelos, otras contrapuestos o solapados.
4)    Los hechos históricos no distinguen esos estadios y pone en solfa la idea de “progreso”.
5)    No es así porque con igual frecuencia aparece la des-diferenciación (desorganización, regresión, colapso...).
6)    Orden no es siempre igual a integración porque a veces la forma más racional de salvaguardar un orden social más aceptable es la protesta, la violencia colectiva, etc.
7)    El cambio social no produce necesariamente síntomas patológicos.
8)    A veces, la coerción ejercida por el Estado y sus funcionarios no se distingue del crimen y la violencia social, por lo que quiebran el orden social.

Tilly defiende un giro hacia el estudio histórico concreto y basado en pruebas, lo que pudo demostrar en su prolífico trabajo de campo sobre los movimientos sociales y las revoluciones.

- “Despensar” el siglo XIX: Immanuel Wallerstein.

Es el autor de la “teoría del moderno sistema mundial” y comparte el escepticismo de Nisbet y Tilly en relación al paradigma del siglo XIX.
•Es muy radical en su crítica y no sólo pide la revisión y modificación de este sino que también muestra su rechazo por completo al paradigma del cambio del siglo XIX.
•El concepto de “desarrollo” es el principal malvado, es incapaz de acoger en su seno y por lo tanto de hacerse cargo de la tendencia histórica dominante en el mundo moderno, un proceso tan diverso como la globalización.

1.    Por su propia definición el concepto de desarrollo refiere a un cambio inmanente, endógeno, generado desde dentro de la sociedad (grupo, clase, comunidad,…). Para el autor, el mundo social real es diferente: presenta cambios exógenos generados por fuentes externas. Permanece estable hasta que es movido desde fuera. El papel central en la dinámica histórica es realizado por factores e influencias internacionales y globales. La presión a favor del cambio se deriva de los contactos, de la competición, de los choques, en lugar de potencialidades intrasocietales. Esta es la razón por la que resulta poco fundado pensar en términos de desarrollo.
2.    El otro aspecto tiene que ver con que las sociedades no son entes aislados, soberanos, autónomos y autárquicos, sino estructuras creadas por procesos a escala mundial ante el pensamiento del siglo XIX que apuntaba que la fragmentación de la sociedad humana y su articulación en unidades discretas, que enraíza en el pensamiento desarrollista; y que según el autor es claramente insostenible en un mundo globalizado.

•Es necesario prescindir del concepto de desarrollo. Dos razones:

1.    Por su íntima conexión con la noción de progreso, que para él tiene varios defectos:
a)    Sugiere una dirección constante en el cambio.
b)    El presupuesto optimista de un mejoramiento sin fin producido por los procesos de desarrollo.
2.    Perpetúa el “pecado original” de las ciencias sociales: la distinción artificial e infundada de los campos económico, político y social, reforzando la ilusión de que hay tres trayectorias separadas del cambio. Se trata de la afirmación de que la realidad social acontece en tres territorios distintos y separados. “Esto es un sinsentido en términos de cómo funciona realmente el mundo”. Para el autor, la ciencia de la sociedad globalizada ha de ser interdisciplinar y ésta es la razón última por la que ha de renunciar a la idea de desarrollo.

La crítica al desarrollismo persiste en las últimas décadas. Al final del siglo XX sus dos versiones principales, el evolucionismo y el materialismo histórico, parecen pertenecer ya a la historia del pensamiento social. En su lugar parece haber un enfoque alternativo postdesarrollista del cambio social.

lunes, 13 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 31


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

CONTRA
EL DESARROLLISMO:
LA CRÍTICA MODERNA
Son teorías alternativas a las que durante tiempo fueron poderosas (las marcadas por el evolucionismo y el materialismo histórico y ambas son formas de desarrollismo): un enfoque que postula cualidades irreductibles, emergentes, y regularidades en el proceso histórico, al que dotan de una lógica interna, de sentido y de dirección.
Contra este determinismo histórico es contra lo que se rebelan estas teorías. Cobran fuerza durante la segunda mitad del siglo XX. Destacamos brevemente a algunos autores:

La refutación del “historicismo”: Karl R. Popper.

Karl R. Popper escribe en 1957 su famosa obra La miseria del historicismo (The Poverty of Historicism). Por historicismo negativo (falaz) Popper entiende que es aquella doctrina u orientación en las ciencias sociales que se distingue por un determinado número de afirmaciones: ontológicas, epistemológicas y metodológicas, tal que:

1.    (Principio ontológico): Presenta una visión ontológica de lo que es la historia, es decir, se usa en ciencias sociales y marca su desarrollo porque entiende que la explicación histórica determina absolutamente la observación sociológica. Como se puede ver presenta la típica tríada de la visión ontológica que se encuentra siempre subyacente en las descripciones evolucionistas o materialistas históricas: determinismo (camino predeterminado), fatalismo (inexorable necesidad) y finalismo (estadios predeterminados que conducen a algún sitio último).
2.    (Principio epistemológico): La historia está predeterminada. Hay leyes de la historia que son cognoscibles por medio de la investigación. Así, desvelando la ley histórica de la evolución de la sociedad, será posible predecir el futuro.
3.    (Principio metodológico): Está el postulado metodológico de la investigación social: concentrarse en los fines predictivos, proporcionar predicción histórica, o simplemente predecir el futuro, como propósito último de la ciencia social.

Popper argumenta que estos presupuestos están equivocados y que tienen efectos dañinos para la investigación sociológica así como para las políticas sociales. Para demostrarlo, su tesis es: la creencia en el destino histórico es mera superstición, y no puede haber predicción del curso de la historia humana por medios científicos o por otro tipo de medios racionales. En consecuencia, los intentos de utilizar el conocimiento de las tendencias necesarias y del futuro anticipado para construir instituciones sociales sólo pueden ser irracionales, utópicos y estar condenados al fracaso. El historicismo engendra un clima de fatalismo y pasividad, restringe la intervención política al hacer avanzar acontecimientos supuestamente inevitables, y justifica el futurismo moral, esto es, la creencia en que es bueno todo aquello que se ajusta a las demandas del desarrollo futuro.
Para sustanciar sus afirmaciones críticas ofrece varios argumentos; para ello, como fundamento de una crítica lógica y metodológica, que es su idea central, enumera cinco puntos referidos a la sociedad humana y a su historia:

1.    No hay historia universal, sino historias dispares y variadas.
2.    Enorme contingencia y variación en las condiciones en las que operan las regularidades sociales.
3.    Hay un factor personal contingente, irracional y errático en la historia.
4.    Que la historia es un proceso único, irrepetible y sin casos comparables.
5.    El conocimiento es una dimensión crucial de la sociedad humana, y su nivel influye significativamente en todas las demás dimensiones.

Principales consecuencias de tales argumentos.

a)    Sólo la predicción científica que reconozca la variabilidad de las circunstancias locales y las condiciones específicas es válida.
b)    La imposibilidad de elaborar leyes universales de tipo evolutivo, y la necesidad de restringir los resultados científicos sociales, por el contrario, a leyes condicionales graduales o a aspirar a la descripción de tendencias contingentes. No puede haber una ley de la evolución porque la evolución de las sociedades es un caso histórico único (del que no podemos obtener réplica alguna).
Estos argumentos se reducen a la misma conclusión última: debemos rechazar la posibilidad de una historia teórica, no puede haber teoría científica del desarrollo histórico que sirve de base a la predicción histórica.
Para resumir la crítica de Popper: además de decir que un historicista es alguien “falto de imaginación, porque no puede imaginar el cambio en las condiciones de cambio”, Popper defiende que no hay una historia universal sino historias variadas y cambios sociales marcados por factores personales contingentes, irracionales y hasta erráticos.

- La engañosa metáfora del crecimiento: Robert Nisbet.

Su crítica contra el desarrollismo fue presentada en su libro Social Change and History (1969).

El punto de partida es la contraposición del evolucionismo biológico y el social:

1)    El legado del evolucionismo biológico de Darwin y Mendel (que busca un mecanismo de cambio, y proporciona, por tanto, explicaciones, y permite predicciones), no tiene nada que ver con el legado del evolucionismo sociológico de Comte y Spencer. Este último sólo consigue elaborar una narración descriptiva y no puede predecir el futuro: es absurdo que busque leyes deterministas sobre la dirección y las tendencias del cambio social.
2)    Para los evolucionistas biológicos, la materia a estudiar son las poblaciones y especies agregadas, mientras que para los evolucionistas sociales es un objeto singular, una sociedad, una comunidad, un grupo, una clase social, una institución.
3)    Los biólogos consideran el mecanismo de los cambios en la población estocástico, que opera a través de un gran número de sucesos individuales parcialmente accidentales y que, por tanto, permiten tan sólo generalizaciones o leyes probabilísticas. Los sociólogos trazan tendencias supuestamente inexorables, necesarias e irreversibles, buscan leyes deterministas referentes a la dirección y la secuencia de cambio.
4)    Los mecanismos explicativos sustantivos son notablemente diferentes. En biología, los procesos de selección natural, de variación genética y la supervivencia del mejor adaptado son centrales. En sociología, la diferenciación estructural y la diferenciación funcional son consideradas como los mecanismos centrales de la evolución.

Plantea una dura crítica a la metáfora del crecimiento (el modelo del desarrollo natural de un organismo individual singular –en lugar de la especie- desde un estadio embrionario a la madurez), que el evolucionismo social desarrolla desde los autores clásicos y que se ha mantenido en teorías neoevolucionistas, neomodernizadoras o neomarxistas.
La metáfora del crecimiento tiene numerosas implicaciones, y fue definida por Nisbet como “la analogía entre el cambio en la sociedad con los procesos de crecimiento de un organismo individual”:
1)    El cambio es natural y normal: es un proceso vital típico que no puede ser interrumpido mientras viva el organismo (o persista la sociedad).
2)    El cambio es direccional: ocurre a través de una secuencia de estadios, donde el pasado, el presente y el futuro están conectados en una serie singular.
3)    La dirección del cambio es fijada por el fin último de la madurez final, que en el caso de la sociedad se entiende la mayor parte de las veces como la modernidad de tipo occidental.
4)    El cambio es inmanente, endógeno; es función del sistema mismo, desplegándose desde dentro y realizando un modelo de cambio prefijado de antemano en el embrión.
5)    El cambio es continuo, gradual, acumulativo, sigue paso a paso un modelo a lo largo de secuencias de estadios constantes.
6)    El cambio es necesario para la naturaleza del sistema, al igual que el despliegue inexorable de la potencialidad en actualidad.
7)    El cambio procede mediante causas uniformes: las fuerzas originarias del cambio son en sí inalterables, idénticas en el pasado, en el presente y en el futuro.

Todas las afirmaciones anteriores pueden ser refutadas y, por tanto, la metáfora del crecimiento se muestra en sí insostenible. Así:

1)    La inercia y la estabilidad son tan naturales como el cambio.
2)    No hay direccionalidad en el cambio.
3)    El cambio es frecuentemente estimulado por acontecimientos externos a la sociedad.
4)    El cambio es un proceso discontinuo plagado de alteraciones hasta que se alcanza alguna forma transitoria de adaptación.
5)    Los cambios sociales no son irreversibles, pueden darse retrocesos o regresiones.
6)    Las causas del cambio social son múltiples y variadas, son relativas cultural e históricamente.

El antídoto contra las tentaciones desarrollistas es la concreción histórica.
La metáfora del crecimiento no encuentra acomodo en la investigación histórica seria.