miércoles, 23 de abril de 2014

UN ENSAYO SOBRE ACCIÓN POLÍTICA Parte 3


En el contexto de un discurso generalizado al respecto de una crisis de la política y de lo político, el presente ensayo trata la acción política. Una práctica elaborada con datos extraídos del barómetro de abril de 2012, en concreto el estudio 2941 del CIS. Se va a trabajar con dos modelos a modo de hipótesis, con el objeto de obtener una explicación a través de un análisis pormenorizado de la información resultante. Se realizará un estudio comparando ambos modelos e intentando en todo momento, dialogar con la información resultante, como con otros estudios conexos. El contraste de estos resultados puede permitir distinguir hasta qué punto los modelos desarrollados con la regresión logística, son explicativos.

3.2.-Valores medios de la acción política (INDIT) en función de las variables propuestas

El valor medio de la “Actividad política” es apreciablemente más alto entre el colectivo trabajador con un 5,41 de media, que en el resto de casos (parados, jubilados, estudiantes, etc.) con un 3,53. Resulta sorprendente, ya que sería lógico pensar que aquella gente que no trabaja y por tanto dispone de más tiempo, fuese en general más activa. Posiblemente una actividad política totalmente contextualizada por un colectivo trabajador molesto por la reforma laboral (y demás recortes sociales) puesta en marcha en el momento de elaborar este barómetro del CIS.


Tal como cabía esperar, el colectivo con mayor índice de “descontento” presenta, en términos generales, mayor actividad política no convencional que el colectivo “más contento”. Es muy posible que el grado de descontento esté correlacionado con la tendencia política. Se llevará a cabo una rotación de factores entre ambas variables ya que las variables explicativas han de ser independientes entre sí.

En la siguiente tabla se observa claramente cómo el nivel de “Actividad Política” aumenta progresivamente con el “nivel de estudios”, desde un 1,88 de media inicial al 7,79 para los niveles de estudios superiores. En el caso de Interés tiene una escala de 0-19, aquí se ve igualmente cómo según aumenta el interés en la política (en tres tramos), también incrementa el índice de actividad, del 3,54 de media al 7,79 para el interés máximo de la escala.

La comparación de los valores en aquellas comunidades autónomas con más tradición independentista con respecto al resto de regiones, nos encontramos con valores muy similares, no parece en este caso que esta sea una variable explicativa. Aisladas las regiones más pobres del resto, a priori hay un menor índice de actividad en las regiones más pobres, pero queda explicado por un menor nivel de estudios. La conclusión es que la región no constituye variable explicativa para la actividad política.

En la siguiente tabla podemos observar cómo el valor medio de la actividad política, de manera general, va aumentando de derecha a izquierda, con un 3,10 de media para el Partido Popular y un 5,44 para el partido Izquierda Unida. Hay nula o muy poca correlación entre “nivel de estudios” de los entrevistados y tendencia política. La “edad” (no incluida en la tabla, pero sí ha sido analizada) tampoco parece ser un factor explicativo.

La propuesta inicial consiste en situar el índice de actividad política como función de: Nivel de Estudios, Ocupación (trabaja o no), Tendencia Política, Nivel de Descontento o en Interés en la Política. Tras haber analizado la evolución de valores medios de INDIT2 con las órdenes en el PSPP, se puede determinar que las variables exploradas “Descont”, “Votosimplus”, “Interés”, “Estudios” y “Ocupación” son todas explicativas. El siguiente paso es comprobar sin son independiente entre sí, por otro lado, sería deseable construir un modelo con menos variables (ahora se dispone de cinco, que para el propósito de este análisis se estima como elevado), para no dar lugar a multitud de tablas de probabilidad, por todo ello se procede a un análisis de factores, con el objeto de encontrar un número menor de variables explicativas y que sean, además, más independientes entre sí que las originales definidas. El subcomando /Print=KMO Det. me facilita los resultados del Test de Kaiser-Mayer-Olkin (KMO), Prueba de Esfericidad de Barlett y Valor Determinante de la Matriz de Correlación.

El método de rotación empleado es “Varimax”, el utilizado por defecto por la aplicación PSPP y la extracción de factores será “Componentes principales” también por defecto, en tanto no se indique lo contrario. Estos indicadores nos darán una idea de la viabilidad de aplicar el análisis factorial.


Tras analizar, los resultados del análisis factorial, a partir de la matriz rotada, y despreciando los factores de carga con valor <0 .30="" an="" componentes:="" cuatro="" definimos="" dos="" el="" hasta="" i="" lisis="" propone="" style="mso-bidi-font-style: normal;" variables="">Votosimplus
”, “Estudios” y “Descontento” como prácticamente independientes entre sí, y una combinación lineal de “Estudios”, “Interés” en la política y “Estudios”. Esta última combinación presenta una correlación relativamente alta (> 0,30) con la variable “Estudios”. Por otro lado, “Votosimplus” y “Descontento” también presentan cierta correlación, así que definimos las variables F1 y F2 tal como se establecen a continuación:

·       F1 = Ocupación + Estudios + Interés
·       F2 = Descont + Votosimplus

A continuación se muestra la tabla matriz de correlaciones para las variables que se han definido:

En primer lugar observamos que el determinante es 0,68, por tanto alejado de uno. En la tabla 8 podemos comprobar que la rotación de factores ha estimado que de cinco se pase a cuatro variables, es decir, se está reduciendo el modelo. Tras analizar con Varimax, nos devuelve cuatro componentes también coeficientes entre 0 y 1. En la siguiente tabla (número 9) se señala en rojo los valores más altos para cada componente. La “Componente 1” sigue igual, en cambio la segunda componente, se suman la segunda y la cuarta porque se correlacionan.


Con estas variables observamos que son linealmente independientes. En el archivo de salida (tabla 10) se observa que la correlación entre F1 y F2[1] es aceptablemente baja (0,15) con un valor del determinante de la matriz de correlaciones cercano a la unidad (0,98). Con todo ello se puede afirmar que F1 y F2 constituyen variables explicativas cuasi-linealmente independientes y en base a estas dos variables, que engloban bastante información del cuestionario, se podrá construir el modelo propuesto para este ensayo.





[1] Se construye estas nuevas variables como F1 y F2, que se denominan como “Capacidad de criterio político (F1)” y “Nivel de disconformidad con el actual Gobierno (F2)”.






martes, 22 de abril de 2014

UN ENSAYO SOBRE ACCIÓN POLÍTICA Parte 2


En el contexto de un discurso generalizado al respecto de una crisis de la política y de lo político, el presente ensayo trata la acción política. Una práctica elaborada con datos extraídos del barómetro de abril de 2012, en concreto el estudio 2941 del CIS. Se va a trabajar con dos modelos a modo de hipótesis, con el objeto de obtener una explicación a través de un análisis pormenorizado de la información resultante. Se realizará un estudio comparando ambos modelos e intentando en todo momento, dialogar con la información resultante, como con otros estudios conexos. El contraste de estos resultados puede permitir distinguir hasta qué punto los modelos desarrollados con la regresión logística, son explicativos.

3.-Resumen Modelo 1

Para este primer modelo se ha seleccionado la variable “Estudios” (valores de 1 a 6) directamente, tal como aparece en el cuestionario. Con las preguntas P1 a la P6, y las preguntas P13 y P16 del cuestionario, se ha construido la variable “Descontento Político” (valores de 0 a 12), de modo que se van sumando 0, 1 (“Mal” // “Poca Confianza”) ó 2 (“Peor” // “Ninguna Confianza”) puntos en cada caso y para cada una de esas preguntas contestadas.
Con la batería de preguntas P12 y P15 del cuestionario he construido la variable “Interés en la Política”, de modo que se van sumando 0 (“No Conoce” // “NS”) ó 1 en cada caso cada vez que el individuo conoce y puntúa al personaje político en cuestión.
A continuación con la P33 del cuestionario se ha construido la variable “Ocupación”, de modo que tiene valor 1 si el individuo trabaja y valor 0 en caso contrario. Por último, con la P18 del cuestionario se ha elaborado primero un recodificación para que el partido político UPyD tenga valor 3 y el partido Izquierda Unida valor 4, para a continuación otorgar también el valor 4 a todas las opciones nacionalistas y  para finalizar, valor 1.5 a aquellos que votarían en blanco, nulo o no votarían. A esta variable así construida la he denominado “Votosimplus” (toma valores 1, 1.5, 2, 3, 4).
Seguidamente, como “Interés” y “Descont” toman demasiados valores distintos, se han recodificado con la intención que presenten sólo cuatro valores o categorías distintas (“Bajo”, “Moderado”, “Medio” y “Alto”).
En este punto se tiene por tanto, cinco variables explicativas. Dado que es interesante que el número de variables sea menor y que además no estén correladas, se lleva a cabo un análisis factorial, y tras inspeccionar los resultados de este análisis con la metodología “Principal Axis Component” y rotación “Varimax”, se construyen las siguientes variables:

·      F1 = Ocupación + Estudios + Interés
·      F2 = Descont + Votosimplus
Con esto, se consigue reducir de cinco a sólo dos variables, para seguidamente comprobar la correlación entre F1 y F2 para constatar que es manifiestamente muy baja (0.15), por tanto son variables prácticamente independientes entre sí.
Como paso final, antes de llevar a cabo la regresión logística, y dado que tanto F1 como F2 pueden tomar muchos valores diferentes, se recodifica para que cada una de ellas tenga sólo tres categorías: “Bajo”, “Medio” y “Alto”. El modelo llevado a cabo establece que la probabilidad para INDIT2 es función de dos variables (F1 y F2). A estas variables las denominamos:
·      F1: “Nivel de Capacidad de criterio político”
·      F2: “Nivel de disconformidad política con el actual Gobierno”

Como F1 y F2 toman cada una tres posibles valores, se construye una tabla con 3x3=9 valores de probabilidad y se compara con los porcentajes obtenidos en la realidad (los que arroja la encuesta).

3.1.-Variables Propuestas- Análisis

La variable con la que se va a cuantificar la “Actividad política” está definida según la forma 2 de las instrucciones del trabajo evaluable (escala 0-20), es decir, un índice agregado ponderado. La variable que se ha definido de tal manera que tiene valor 1 si el sujeto trabaja y 0 en caso contrario.
La variable que da escala al nivel de estudios del entrevistado hasta un máximo de seis si se trata de estudios superiores (8/9 = NS/NC, no se tendrán en cuenta). Para la variable que se ha definido para cuantificar el “Descontento” de los entrevistados con el actual gobierno, engloba las respuestas a las preguntas P1 a la P6 del cuestionario, así cómo también las preguntas P13 y P16, de modo que se asignan los valores 1/2 según el individuo responda “Mal”/”Peor”, “Mala”/”Muy Mala” y 0 en el resto de casos. La escala correspondiente toma valores 0-12.
La variable que se ha definido a partir de la pregunta P18, pero Re-codificando las opciones de tal manera que PP=1, PSOE=2, UPyD=3, IU + Otros partidos= 4, “No Vota”/”Voto Nulo”/”Voto en Blanco” = 5. De esta manera queda definida una escala que va de “Conservadora” = 1 a “Tendencias de Izquierda y/o Nacionalistas” = 4. La variable que se ha definido para cuantificar el grado de conocimiento o interés en la política de los entrevistados, en función de la batería de preguntas P12 así como la P15, de tal manera que se asigna un punto por cada político u opción que el entrevistado dice conocer. A continuación se puede observar en la siguiente tabla las variables propuestas como sus valores definidos:


lunes, 21 de abril de 2014

UN ENSAYO SOBRE ACCIÓN POLÍTICA Parte 1

En el contexto de un discurso generalizado al respecto de una crisis de la política y de lo político, el presente ensayo trata la acción política. Una práctica elaborada con datos extraídos del barómetro de abril de 2012, en concreto el estudio 2941 del CIS. Se va a trabajar con dos modelos a modo de hipótesis, con el objeto de obtener una explicación a través de un análisis pormenorizado de la información resultante. Se realizará un estudio comparando ambos modelos e intentando en todo momento, dialogar con la información resultante, como con otros estudios conexos. El contraste de estos resultados puede permitir distinguir hasta qué punto los modelos desarrollados con la regresión logística, son explicativos.

1.    Modelo 1. Construcción de variables/items:
·      Ocupación
·      Votosimplus
·      Estudios
·      Descontento Político
·      Interés en la Política
·      Siendo las variables definitivas:
a)    Capacidad de criterio político (F1)
b)    Nivel de disconformidad con el actual Gobierno (F2)

2.    Modelo 2. Construcción de variables/items:
·      Sexo
·      Edad
·      Estudios
·      Votosimplus
·      Interés
·      Ocupación
·      Inquietud Política
·      Optimismo
·      Siendo las variables definitivas:
a)    Capacidad Crítica (CC)
b)    Confianza

Este trabajo pretende aproximarse a la realidad formulando las siguientes preguntas, y que se corresponden con los dos modelos que se van a abordar desde esta práctica, un modo de analizar la acción política:

1.    ¿Cuál es la capacidad crítica de la población española y su nivel de disconformidad con el actual Gobierno?
2.    ¿Cuál es la capacidad crítica de la población española y su confianza con el actual Gobierno?

1.1.-Obtención de datos

Centro de Investigaciones Sociológicas. Barómetro de Abril 2012.
Estudio número 2.941. Fecha de realización: Del 9 al 17 de abril.

1.2.-Elaboración de índices agregados


Índice agregado ponderado: Forma 2

2.-Estado de la cuestión

Son diversos los estudios realizados en los últimos años sobre la acción política en España. Existe una opinión generalizada que las investigaciones sobre los factores que influyen en la participación política de los ciudadanos se han limitado tradicionalmente al análisis de las características sociopolíticas, del individuo. “Esto corrobora la necesidad de introducir elementos políticos contextuales en los cuales los ciudadanos se mueven cuando intentan explicar las razones de pertenencia a grupos u organizaciones de naturaleza política” (Morales, 2001:154). Algunos resultados manifiestan que los motivos de la participación son muy complejos, y no pueden atribuirse únicamente a la alienación política. Son, “más bien, un reflejo de las condiciones de lo político en la época actual, condiciones caracterizadas por la economización de la política, la disolución de los límites tradicionales de la política con respecto al territorio, los temas, los objetivos y los métodos, así como la deconstrucción de las ideologías tradicionales y la despolitización del público” (Spannring, 2008:45).
Las divergencias en los patrones de participación política de los ciudadanos se someten a dos tipos de factores causales según el politólogo norteamericano  Scott Bennett. Para este autor, en primer lugar, existe un efecto cohorte, el cual es un reflejo de los diferentes contextos en los que se produce el proceso de socialización política de cada generación. En segundo lugar, se encuentra un efecto ciclo de la vida (efecto ciclo vital), según el cual, las pautas de participación política van modificándose a lo largo de la vida, lo que llevaría a una confluencia entre generaciones. No obstante, “a nivel empírico, resulta complejo distinguir la magnitud de ambos efectos” (Jaime, 2008:68). Estas teorías del ciclo vital individual asisten a la comprensión del fenómeno participativo, revelando “cómo un sujeto que comparte con otro ideales o motivaciones actuará comunitariamente con mayor probabilidad” (Funes, 2004:237) en unas etapas de su vida que en otras.
Al respecto de la socialización política, Jaime Castillo afirma que para el caso español los datos reflejan una importante relación entre la posición política de la generación actual y la anterior. Y esto por encima de los cambios experimentados por la familia española en las últimas décadas, “esta sigue representando una instancia eficaz en el proceso de socialización política” (Jaime, 2000:71). En este sentido, Barbeito Iglesias analiza cómo la familia, “en función de la posición ocupada en la estructura social” (Barbeito, 2002:59), contribuye a reproducir la red de oportunidades vitales de los jóvenes, subordinando así sus posturas ante el proceso político.
Diez de Ulzurrum se pregunta si existe una crisis participativa. Son muchos los investigadores los que han alertado de que los ciudadanos occidentales participan cada vez menos en los asuntos públicos, a pesar del incremento en los niveles educativos y en las habilidades y recursos disponibles. Esta crisis participativa se manifestaría a través del declive en los niveles de participación electoral y en una menor participación en la política convencional. En el caso español, “la creencia común es que, tras un breve período de amplia movilización y participación ciudadana durante la transición a la democracia, los ciudadanos españoles son cada vez más reticentes a participar en la esfera pública” (Diez, 2005:51). Aunque hay evidencias que contradicen esta descripción de la realidad española, mediante el análisis de las pautas longitudinales y generacionales de participación política y asociacionismo en España, desde comienzos de los años ochenta, y gracias a los datos de encuesta disponibles. Habrá que hacer un esfuerzo analítico en contrastar la evolución de la acción política convencional y no convencional en España, como es el caso de la pregunta (P10) que justifica enteramente este ensayo sobre acción política.
Hay autores como Ángel Sermeño, que defienden la tesis de que “si bien son correctos los diagnósticos pesimistas sobre los límites de la participación agrupados en los enfoques elitistas, de la complejidad y de la mutación de la representación política” (Sermeño, 2006:7); también es relevante comprobar cómo la participación política se abre camino a través de múltiples experiencias en diversos contextos sociohistóricos que se recogen en los nuevos desarrollos conceptuales definidos por “las teorías de la ciudadanía, la sociedad civil y la deliberación democrática” (Ibídem:7). Hay consenso en un discurso crítico del conjunto de la ciudadanía respecto con las instituciones y actores políticos, unos bajos niveles de interés y de seguimiento de la información política, y altos niveles de desafección política. Todo se concentra fundamentalmente “en algunas pautas de participación política” (Ferrer, 2006:195) y, en particular, percibiendo un efecto edad en la realización de acciones de protesta o consumo político.
Por último, Verge Maestre y Tormón Marín exploran el “rol de los recursos individuales, los factores situacionales y el proceso de socialización en la persistencia de las diferencias de género en las actitudes políticas” (Verge, 2012:89). Afirman que a pesar de la creciente participación en la progresiva participación de la mujer en el mercado de trabajo y la igualación entre sexos de los niveles educativos en las últimas décadas, la permanente desigualdad en la división sexual del trabajo doméstico merma el tiempo libre de las mujeres así como “las habilidades, recursos y conexiones sociales que podrían fomentar su implicación política, contribuyendo a mantener las diferencias de género en el interés por la política” (Verge, 2012:89).
El grueso de la población española valora muy positivamente y apoya el sistema democrático entendiendo además el papel crucial de los partidos políticos para que se sustancie pragmáticamente la representación. Sin embargo, a través de muchas encuestas realizadas en los último años, se puede constatar la disconformidad con el “funcionamiento del sistema y las políticas públicas implementadas desde los actores principales del sistema especialmente con relación a los partidos políticos” (Sánchez, 2009:109).

domingo, 20 de abril de 2014

Agresiones sexuales, el costado silencioso de la violencia machista

Artículo de Paz Vaello Olave publicado en eldiario.es el 14 de abril de 2014


Agresiones sexuales, el costado silencioso de la violencia machista

A Sara la violaron cuando tenía 19 años. Sucedió en un parque, hace más de dos décadas. "Eran las diez de la noche. Me pillaron dos tíos. Les di el dinero, pero me tiraron al suelo y me desnudaron. Me cortaron con unas navajas y, cuando empecé a gritar y a golpearlos, me dieron con una piedra. Me dañaron las cuerdas vocales al apretarme el cuello para que no gritara y me rompieron la nariz. Estoy viva de milagro", cuenta, con la respiración entrecortada.
Según el macroinforme realizado por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y presentado recientemente, el más amplio y detallado que existe, al menos un 6% de las mujeres residentes en España de entre 18 y 74 años ha vivido algún suceso de violencia sexual después de los 15 años, esto es, alrededor de un millón. Un 11% declara haberla sufrido en la infancia; y un 1% en los 12 meses anteriores a la encuesta, cerca de 170.000.
Los delitos sexuales más habituales son la agresión, el abuso y el acoso. La primera es el atentado "contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación". El abuso se da cuando no existe violencia o intimidación y no hay consentimiento "o éste está viciado", resume la abogada María José Varela, miembro de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente. En ambos puede haber penetración o no. La violación sería una agresión sexual con penetración.
Por último, el acoso sexual se define como la solicitud de "favores sexuales, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual", que provoca a la víctima "una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante".

La culpabilización de la víctima
De la encuesta de la Agencia Europea se desprende que sólo una media del 15% de las mujeres comunican el incidente más grave a la policía. Con las cifras que dábamos al comienzo, habría unas 25.500 denuncias al año. Un dato que coincide con el que maneja Tina Alarcón, directora del Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS).
La experiencia de Alarcón le permite afirmar que a las víctimas "les da vergüenza hablar del tema y muchas veces se sienten culpables, como si de alguna manera lo hubieran provocado, por haber ido a tal sitio, no haberse defendido lo suficiente... Incluso el entorno más cercano ayuda a esta culpabilización, diciéndote aquello de 'te lo estabas buscando". Para ella, esto está en la base de que muchos casos no se denuncien.
Marta es un buen ejemplo. A los 22 años fue atacada mientras caminaba por un parque a mediodía, en 1996. "Un hombre se lanzó sobre mí y me tiró al suelo. Me di con una piedra y estuve un minuto semiinconsciente. Cuando me recuperé, el tipo tenía las manos dentro de mis bragas. Lo golpeé con el bolso como pude. Lo agarró y salió corriendo. Lo terrible es que había un señor muy cerca y no hizo nada; ni siquiera me ayudó a levantarme. Llegué a cuestionarme, imbécil de mí, si me habían agredido por llevar minifalda", se recrimina.

Acudió a comisaría a denunciar el robo del bolso. Fue el propio policía que la atendió, cuando la vio llorando y con las medias destrozadas, el que le comunicó que había sido víctima de una agresión sexual. Marta no quiso contarlo en casa "para que no sufrieran" y porque no se llevaba bien con su padre.

"Hasta los consejos que te dan, con las mejores intenciones, tienen que ver con esta vergüenza que sentimos al hablar de ello: 'No salgas por ahí', 'no vayas con desconocidos', 'no bebas mucho', 'no te pongas minifalda'…", abunda Acracia Infante, de mehanviolado.com, una web que recopila información sobre estas agresiones. Y concluye: "Parece que somos nosotras las que tenemos que protegernos de esa violencia, en lugar de que los hombres aprendan a no violar".
Así lo vivió Carmen. Cumplidos los 16, comenzó a hacerse pis en la cama. Sólo entonces su familia descubrió que un par de años antes un chico con el que salía ocasionalmente la había violado. "Mis padres no me dejaban irme con él en la moto, así que, cuando lo hice y me forzó, no me atreví a contárselo a nadie", narra con tristeza. Afortunadamente, hubo un testigo que hizo posible que el chaval fuera castigado.
A esta "cultura de la violación", como la denomina Infante, "que responsabiliza a las supervivientes de estos sucesos", ayudan algunas resoluciones judiciales. En este sentido, Varela cita una sentencia que decía que "la víctima con su actitud de hacer autoestop en la autopista a las tres de la mañana había propiciado ese desenlace".
Sara tuvo que escuchar algo parecido: "Recuerdo que alguien de mi entorno, cuando se enteró de lo que me había ocurrido, me dijo: 'Normal, siempre estás por la calle, alguna vez te tenía que pasar'. Me eché a llorar".
Avances legislativos en pocas décadas
Lola superó la veintena en 1978. Aquel año la agredieron en un pasillo del metro: "Un tipo se me tiró encima a tocarme los pechos. Me resistí y me rasgó la blusa. Grité. No sé si se asustó o qué, pero se fue. Me impresionó mucho que al bajar al andén, llorando y con la ropa rota, nadie dijo ni hizo nada, y eso que debieron de oírlo todo. Me miraron como si fuera una loca o una extraterrestre". Lola no denunció lo ocurrido. "Entonces, lo que no era violación no estaba considerado agresión sexual. Aún hoy muchas mujeres creen que esto es así", argumenta.

"El tipo penal que configuraba la acción punible en el antiguo Código Penal giraba en torno a la acción de 'yacer con la mujer' con fuerza o intimidación, cuando estaba privada de razón o sentido o con menor de 12 años", aclara Varela, que en 1987 consiguió la primera sentencia del Tribunal Supremo que reconocía que exigir a las mujeres víctimas de una agresión sexual la demostración de resistencia suponía una discriminación por razón de sexo.
Sara lo tiene claro: "Si me volvieran a atacar, me bajaría directamente las bragas para evitar las lesiones". Ella sí acudió a la policía y asistió a varias ruedas de reconocimiento, pero nunca dio con quienes le introdujeron el pene en la boca a la fuerza. De haberlo hecho, al menos en ese momento podrían haberlos juzgado por violación. No siempre fue así.
Ese "yacer con mujer", detalla Varela, se interpretaba "exclusivamente como coito vaginal. Las penetraciones bucales o anales eran consideradas abusos deshonestos y tenían una pena mucho menor". La ley ha cambiado mucho. Primero se equipararon las penetraciones vaginales, anales y bucales, en 1989. Seis años después, las realizadas con un objeto "por alguna de las dos primeras vías". Y por fin, con la reforma de 2003, se introdujo la violación vaginal o anal con cualquier "miembro corporal", lo que incluía los dedos, utilizados "sobre todo con niñas", continúa la abogada.
Además, en el Código Penal de 1995, aún vigente con sus sucesivas reformas, fue en el que se realizó "la reestructuración total de los delitos de violencia sexual, partiendo de dos grandes grupos: las agresiones y los abusos". En los dos, "las penas son mayores si hay penetración", matiza esta experta, que obtuvo la primera sentencia en España que condenaba el acoso sexual como delito, en 1998.
Estos avances legales no se tradujeron inmediatamente en un cambio "en la percepción de los jueces", que en opinión de Varela sí se puede apreciar en la actualidad: "Al menos ahora a la mujer se le cree". Logro que esta abogada adjudica al trabajo de denuncia que se ha venido haciendo desde los foros feministas y a la labor de la prensa. "En el momento en el que decidimos que los juicios de violación tenían que ser a puertas abiertas y entrasteis los periodistas y explicasteis lo que pasaba, eso fomentó el debate. Y eso llevó al cambio legislativo y al cambio de actitud de los jueces", recalca.
La violación es sólo "la punta del iceberg"
La violación por parte de desconocidos o de violadores múltiples es la forma de violencia sexual más visible, de la que más se habla en los medios de comunicación, pero "es sólo la punta del iceberg", en palabras de Sonia Cruz, psicóloga experta en violencia sexual de la Fundación Aspacia,
Tanto en su organización como en CAVAS, la gran mayoría de las demandas de atención que han recibido históricamente han sido por hechos en los que los agresores pertenecían al entorno de la mujer (vecinos, amigos, compañeros de trabajo, educadores, parejas, ligues…), en los que ellas se sienten " especialmente culpables por haber confiado en esa persona, y eso las retrae de denunciar", matiza Alarcón.
Cruz califica también como "muy complicadas" las situaciones que tienen lugar bajo los efectos del alcohol o las drogas, comunes entre los más jóvenes. "Si un desconocido te viola en un callejón oscuro, no hay ninguna duda, pero muchas chicas no son conscientes de que han sido víctimas de una agresión sexual cuando lo hace un amigo con el que han estado tonteando o estaban tan borrachas que no eran conscientes de nada",  comenta Infante, que recibe numerosas consultas en esta línea a través de la web.
Por su parte, el acoso no siempre se puede demostrar, y normalmente es un proceso progresivo. "A menudo estas víctimas necesitan la ayuda de profesionales para detectar el problema y asumir que no es su culpa y que se trata de un delito. Por eso estos casos nos llegan menos: son más invisibles", explica Cruz.
En los últimos tiempos, en Aspacia han visto cómo se incrementaban las consultas por abuso, llegando a superar a las de agresión, lo que para Cruz es "un buen indicador, porque significa que algo está cambiando y se están detectando más estas formas de violencia más sutiles".
La psicóloga destaca que, a pesar de que la agresión sexual –con penetración o no– es la forma de violencia sexual más penada, "eso no significa que sea la más grave". Y pone como ejemplo el abuso de una menor de 13 años (la edad legal mínima para considerar que ha habido consentimiento) por parte de un conocido, que utiliza la manipulación o el engaño en lugar de la fuerza, "con lo que este hecho, tan terrible y de consecuencias tremendas, tiene una pena menor".
Falta de información y pocas medidas específicas
Estas organizaciones se quejan de la poca información y de la carencia de medidas específicas con respecto a este tipo de violencia de género. "Desde Aspacia reivindicamos que se contemple la violencia sexual dentro de la ley integral. En este tema estamos como se estaba hace 30 años en la lucha contra la violencia de género en el ámbito de la pareja", declara Bárbara Tardón, responsable de Incidencia Política y Sensibilización Social de Aspacia. 

De hecho, resulta casi imposible conocer los casos ocurridos y los denunciados en España cada año. El Instituto de la Mujer recopilaba cifras de las provincias españolas hasta 2009, cuando dejó de hacerlo ante los cambios en la gestión de los datos. Las distintas categorizaciones impiden comparar estos números con los que recoge el Anuario Estadístico del Ministerio del Interior o la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado. 

A la demanda de dar más visibilidad a un problema que en 2013 la Organización Mundial de la Salud calificó como "de proporciones epidémicas", las asociaciones añaden la preocupación por los nuevos métodos de acoso –a través de la Red o los teléfonos móviles–, cada vez más comunes sobre todo entre los adolescentes. Para luchar contra todas estas formas de violencia, "que tienen su origen en la estructura patriarcal del sistema en el que vivimos", como describe Cruz, es necesario "detectar los micromachismos que se dan en las relaciones y trabajar desde la prevención".
Lola comentó con sus amigas el ataque en el metro y decidió apuntarse a un curso de autodefensa femenina. 

Marta llevaba puestos unos auriculares cuando aquel hombre la asaltó. Durante algunos años no fue capaz de volver a utilizarlos y llevó un bote de laca en el bolso para poder defenderse ("el policía me dijo que llevar spray antivioladores era ilegal", puntualiza), hasta que consiguió perder el miedo a caminar sola por las calles. Muy pocas personas supieron lo que le había pasado.
Sara mantuvo un largo tiempo un rechazo incontrolable a los parques, y hasta el día de hoy reconoce "un miedo atroz a la violencia". En su momento lo contó en el trabajo, pero muchas de sus amigas no saben que la cicatriz en su brazo y su nariz rota son el resultado de una violación.
Carmen no ha vuelto a hacerse pis en la cama. 

Las cuatro son mujeres fuertes, que quieren contar su experiencia para romper el tabú que pesa sobre la violencia sexual. Como ellas, en nuestro país hasta 170.000 mujeres podrían sufrir este año una agresión que, de una u otra manera, marcará sus vidas.

Artículo de Paz Vaello Olave publicado en eldiario.es el 14 de abril de 2014