sábado, 16 de mayo de 2015

Encuentros etnográficos en contexto colonial: Devolver e indagar memorias en el terreno. Un ejemplo de Timor Oriental II

Timor era la más alejada de las colonias portuguesas, y en cierta forma esto hizo que fuera siempre la más olvidada, incluso cuando se empieza con las misiones antropológicas después de la II Guerra Mundial; no en vano, la llegada a Timor fue de las últimas misiones, expedición que se desarrolló gracias a Almeida. «La Misión Antropológica de Timor» fue creada en “junio de 1953 en el ámbito de la Junta de las Misiones Geográficas y de Investigaciones del Ultramar, con la creación del Centro de Investigación” (Sousa, 2011:4) y se ejecutó en tres periodos: de 1953 a 1954, en 1957 y en 1963. Sousa subraya que el gran objetivo de la Misión era la elaboración de un “Mapa Etnolingüístico de Timor, que incluiría etnolinguística, prehistoria, lingüística, toponímia, antroponímia, etnobotánica y etnozoología, etnología y antropología biológica”.
Hay que mencionar que Antonio de Almeida no era un antropólogo común; era médico interesado en las cuestiones etnográficas. Se convirtió en una figura destacada como profesor de la «Escuela Colonial Portuguesa». Fue director de estudios etnológicos de Ultramar, que en 1962 pasaría a llamarse «Centro de Investigación en Antropología»; también fue «Secretario General de la Sociedad Geográfica de Lisboa». Entre 1938-1957 fue miembro de la «Asamblea Nacional», un cuerpo político en tiempo de la dictadura portuguesa, y durante la 5ª a la 6ª legislatura sería el representante de la Colonia de Timor, algo de lo que se beneficiará, ya que durante las primeras misiones se puede comprobar el entrecruzamiento de la práctica científica, con la práctica política-colonial.
Muchos de estos viajes eran usados como propaganda política, de ahí que encontremos un gran número de películas llamadas “filmes etnográficos”. Esta práctica etnográfica tiene también una dimensión personal, pues encontramos una doble condición, la de antropólogo y la de hombre del régimen. El equipo de Almeida no era recibido en Timor como un equipo de antropólogos corrientes que va a realizar una investigación de campo; eran recibidos como autoridades -políticas, religiosas o militares-, con recepciones oficiales y desfiles. De hecho, la observación de algunas de las películas de las misiones, muestran que Almeida era recibido formalmente por las autoridades locales portuguesas y timorenses, no tanto como investigador, sino en calidad de representante del gobierno colonial portugués (Sousa, 2011:5).
El principal objetivo de esta misión era aclarar el origen étnico del pueblo de Timor y sus relaciones con los pueblos de la “Melanesia e Insulindia, en especial la famosa línea divisoria de Wallace” (Sousa, 2011:4). No les interesaba desarrollar un estudio de antropología social o cultural, por lo que realizaron fundamentalmente estudios de sangre a la población, medían -antropometría- a los habitantes para establecer, a través de la constitución de sus cuerpos, qué trabajos podían desarrollar los nativos. Sousa afirma que los protocolos que se seguían eran los mismos que aquellos desarrollados en el siglo XIX, lejos de las preocupaciones antropológicas y sociales de la época contemporánea.
En total, Almeida publicó 35 artículos sobre Timor portugués; son artículos que abordaban en su contenido tres grandes áreas:
  1. Prehistoria -arqueología-,
  2. antropología física -antropobiología- y,
  3. antropología cultural, pero sobre todo la antroponimia, ya que les interesaba saber el nombre de los lugares, su origen, los nombres sagrados..., aunque todo de una forma muy generalizada, no les interesaba profundizar en la materia.

Los artículos tampoco hablan de los aspectos metodológicos empleados, aunque se sabe que en lo que se refiere a la relación de los informantes con Almeida ésta se llevaba a cabo de una manera directa, pero era muy breve, llegando a describir que “en muchas ocasiones los informantes no satisfacían su curiosidad”. El grueso del trabajo estaba destinado a la recogida de datos antropométricos y fisiológicos de varios grupos. Todo ello desde la observación y registros descriptivos (Sousa, 2011:4) recogiéndose también apuntes sobre la lengua y aspectos de la cultura, y en ocasiones danzas y otras informaciones rituales, pero en muy contadas ocasiones. Es interesante resaltar el carácter de reunión entre autoridades; la colonial y la local, que también es designada en cuanto tal por la autoridad colonial. Sousa afirma que Almeida era designado no tanto como antropólogo sino más bien como una autoridad.
El viaje a Baguia tiene lugar durante la segunda misión antropológica, en 1957; en este artículo describe un encuentro que se desarrolló en la montaña de Matebian (Montaña de las almas de los muertos), y no habla de las circunstancias precisas en las que el encuentro se llevó a cabo. Para Almeida este encuentro fue casual, y allí se produjo la presentación de unos objetos que custodiaban los jefes de la aldea., entre los Makai Liliki una especie de “hechizero o sacerdote y su ayudante o Cabo” (Sousa, 2011:7). Almeida divide este artículo en tres partes, primero hace una presentación de la investigación histórica de Timor, en segundo lugar habla de la historia de esos objetos que les mostraron, y por último hace una descripción de las características de los objetos haciendo una mención especial a unas piedras neolíticas. Instrumentos de piedra talladas, piedras redondas y otras cosas (bandera, fusil, espadas, silbato, etc.)…, Sousa sostiene que el interés por estos objetos de los locales no es el mismo que para Almeida.

Todos los objetos están alojados en una casa sagrada “Lúlik” con el nombre nativo de Sokolai Mau Besi -que en realidad son dos casas: hombre y mujer-, objetos que no se sabe su origen, y que además los locales no quieren vender, pues sostienen que si lo hacen sería muy negativo para su pueblo; para ellos son designados como sagrados, separados de las esferas de intercambio. Así pues, nos encontramos con la dicotomía entre sociedades precoloniales donde la cultura y la economía están en relativa armonía, y sociedades comercializadas, monetizadas y  altamente mercantilizadas, tendentes a la homogeneización del valor, propias de un sistema de intercambio (Kopytoff, 1991:105). Estos objetos son registros etnográficos, que interpretan conceptos como alma, espíritus, divinidad o poder dentro de un sistema que los separa “respecto de lo mundano y común” (Kopytoff, 1991:95).

martes, 28 de abril de 2015

Jornadas sobre integración y voluntariado

Estas Jornadas sobre integración y voluntariado se celebrarán en el  Centro Asociado de Tenerife los días 29 y 30 de abril, a las 17.30 horas. El acceso es libre hasta completar el aforo.

En estas jornadas de debate en formato de ponencia/mesa redonda, se pretender plasmar una visión de la situación general en torno a los conceptos de discapacidad e integración en el estado por un lado, y realidad en torno a las Asociaciones Humanitarias y de Voluntariado, poniendo énfasis en su perspectiva educativa. Para ello contamos con el enfoque desde diferentes ramas del conocimiento e instituciones que, desde su experiencia, nos sitúan en esta realidad concreta.

29-04-2015: DISCAPACIDAD E INTEGRACIÓN EN ESPAÑA 
 
Dª Gricela Parrilla Suárez. COIE del Centro Asociado de la UNED de Tenerife. La UNIDIS
Dª Carmen Rosa García Montenegro. Presidenta de SIMPROMI
Dª Nieves María Rodríguez Fernández, Magistrada-Juez titular del Juzgado de Primera Instancia nº Ocho de Santa Cruz de Tenerife
Modera: Juan Francisco Trujillo Herrera. Coordinador del COIE del Centro Asociado
 

30-04-2015: ASOCIACIONES HUMANITARIAS Y VOLUNTARIADO

ATARETACO: Dª Rosario Pino Capote
CÁRITAS-Tenerife: Dª Irene Bernal Rodríguez . Coordinadora del departamento de animación y promoción de la Comunidad.
AECC: Dª Laura Otón Nieto Departamento de Psicooncología. Psicóloga.
CRUZ ROJA: D. Domingo Luis Martín
Modera: Juan Francisco Trujillo Herrera. Coordinador del COIE del Centro Asociado

domingo, 26 de abril de 2015

Encuentros etnográficos en contexto colonial: Devolver e indagar memorias en el terreno. Un ejemplo de Timor Oriental

Partiendo de una base de trabajo de archivo, Lúcio Sousa nos explica cómo ha desarrollado su labor en los últimos dos años, en lo que él denomina “encuentros entre un antropólogo y los informantes”, todo ello tratado desde un contexto colonial. La base del trabajo se ha centrado en la tarea desarrollada por Antonio de Almeida y su labor antropológica en la región de Timor.
Sousa se refiere a encuentros etnográficos, como proceso por el cual el antropólogo se familiariza con las personas que tiene que trabajar, es decir, “los informantes”. Estos encuentros son capitales para el desarrollo del trabajo de campo, y por tanto, para el resultado final. Hay que tener en cuenta que estos encuentros evolucionan, dependen del tiempo y del contexto socio-político bajo el cual se desarrolla la entrevista, por lo que esto influirá tanto en el antropólogo como en el propio informante. La memoria de esos encuentros son recibidas de diferente manera, tanto los informantes como de parte de  los antropólogos.
Cabe señalar que estos encuentros no se han desarrollado siempre de la misma manera:
  1. En el siglo XIX, los antropólogos utilizaban en muchas ocasiones a intérpretes para comunicarse con los nativos. También solían aplicar cuestionarios a distancia que eran llevados a cabo por viajeros, misioneros o funcionarios coloniales.
  2. Sin embargo con el cambio de siglo esto cambia, y muchos antropólogos comienzan a viajar y a mantener un contacto directo con los informantes. Aun así, la naturaleza de estos encuentros será limitada, ya que el contacto estará marcado por el propio contexto socio-político del colonialismo. Durante los años veinte se desarrolla la idea del trabajo de campo por medio de la observación directa y la convivencia por parte del antropólogo, viviendo conjuntamente con la comunidad -observación participante-, una posición EMIC, poniendo en pleno uso la alteridad u otredad, “pasa así comprender su forma de comprender” (Alguacil, 2011:25).

Dos autores muy importantes en el campo de la antropología han sido Bronislaw Malinowsky y Franz Boas, que Sousa señala como “los grandes obreros de este tipo de actividades”; el primero, por introducir la estancia prolongada en la comunidad a estudiar, y el segundo por aplicar el trabajo de campo en un estudio sucesivo -a través de los años-. Sin embargo, el proceso que llevaron a cabo Malinowsky y Boas fue discutido en 1960 por Antonio de Almeida, jefe de la misión antropológica a Timor portugués con su artículo “Contribuição para o Estudo do Neolítico de Timor Português” sobre Neolítico; prehistoria. El artículo describe un encuentro que tuvo lugar en 1957 con un grupo de informantes nativos en Timor, en concreto en la región de Baguia.
El mismo año que Almeida publica este artículo, Joseph Bartholomew Cassagrande publica “In the Company of Man: twenty Portraits by Anthropologists”. En él recoge 20 crónicas de las relaciones de algunos de los antropólogos más importantes de la época con sus informantes. Como él mismo describe en su libro, “el efecto de cualquier investigación antropológica depende de la relación particular entre los informantes y el antropólogo” (Sousa, 2014).

Cabe destacar que Antonio de Almeida no fue un antropólogo social y cultural como los que Cassagrande describe en su libro. Almeida no pasó varios años trabajando en Timor estudiando a un determinado pueblo, compartiendo su lengua y sus creencias. Él era más bien un “antropólogo cultural con muchos intereses”, lo que llevó a la investigadora Johanna Schouten a describirlo como “investigador extremadamente productivo y universal (…) un antropólogo en el sentido más amplio, o sea, en el sentido antiguo” (Sousa, 2011:1). Sousa se refiere a cómo un objeto lleva impreso una memoria en relación con las personas que el investigador se relaciona, en otras palabras, cuando los antropólogos escriben un artículo científico, no deja de ser una memoria, nuestra memoria científica, y como toda memoria es parcial, no es integral. No deja de ser una selección de ciertos aspectos y descartes de otros sobre lo observado, por tanto estos documentos no pueden ser sino parciales (Kopytoff, 1991:93).

domingo, 19 de abril de 2015

Evaluación del impacto del terremoto en Haití: Resultados, desafíos y lecciones II

El enfoque cualitativo también permitió identificar otro problema: la existencia de miembros de una misma familia que se encontraban dispersos, algunos en el campo de refugiados -los menos vulnerables- y otros en la vivienda -los más vulnerables-. Este hecho planteó un problema metodológico importante, pues la unidad de base de estadística, “el hogar”, aquí se encontraba fragmentada. Fueron muchos los casos de personas que no compartían ni la vivienda ni la comida, pero que eran miembros del mismo núcleo familiar. Esto llevó a una adaptación del cuestionario para no tomar una definición preconcebida del hogar, incluyéndose módulos que permitieran reconstruir a posteriori las personas que conformaban la unidad familiar.
Este proyecto necesitó asociarse con otros para resolver distintos problemas como la actualización de la base cartográfica para poder reevaluar la población que había en las distintas zonas antes y después del terremoto. Los campos de refugiados estaban administrados por la «International Organization for Migration (IOM)», donde se tenía un registro detallado y actualizado; además, por medio de “mapping y foto-satélites” (Herrera, 2014:3) se pudo identificar y “zonificar los campos con el objetivo de establecer una selección aleatoria para el estudio.
Otro desafío en la elaboración del cuestionario fue el de establecer otro indicador estándar del mercado de trabajo, desempleo y ocupación. Herrera subraya que en Haití, muchas personas desarrollan labores que no consideran como trabajo a pesar de prestar un servicio; es lo que ellos denominan el “Démêlè-Dégagé”, aquello que hacen para sobrevivir. De aquí la importancia de desarrollar un trabajo de campo previo a la elaboración del cuestionario.
Una vez realizada toda la investigación de campo y elaborada la propuesta de cuestionario, se contrató a los encuestadores, que tuvieron que pasar una serie de pruebas y una formación de cinco semanas -finalmente el trabajo fue realizado por 120 encuestadores-. Se realizó a través del método «CAPI» que consiste en la administración del cuestionario con una entrevista personal, donde los datos son incluidos directamente en el ordenador (Herrera, 2014:4). Uno de los mayores problemas encontrados en esta fase, fue la evaluación del impacto directo de pérdida de vidas humanas. Como no existía un número concreto de fallecidos, se llegó a la conclusión de que sólo se podría estimar el número mínimo de éstos, pues en la encuesta se preguntaba por ello.
El resultado de esta investigación, atendiendo a una selección socioeconómica y no sólo circunscrita a consideraciones materiales y monetarias (Herrera, 2014:4), evidenció que el grado de destrucción fue mucho más intenso en aquellas poblaciones que se encontraban concentradas en los campos de refugiados, y los hogares más vulnerables -viviendas más precarias- fueron los que mayor destrucción sufrieron. Se constató que hubo más daños en lugares en los que el terremoto había sido de menor intensidad, pero que las viviendas eran más precarias que en aquellos lugares en los que el terremoto había sido de mayor intensidad. Esto demostró que el fenómeno que se denomina “catástrofe natural” corresponde en realidad a una situación de vulnerabilidad socioeconómica. También se comprobó que el mayor número de muertes se registraron entre las unidades familiares de los refugiados en los campos.

Gran parte de la solidaridad llegó por medio de los propios haitianos, que ayudaron a realojar o acoger a familias que lo habían perdido todo. Las instituciones se limitaron a distribuir ayuda, en su caso demasiado tarde (Herrera, 2014:8), donde era más accesible, es decir, en los campos de refugiados, dejando fuera de la ayuda a mucha gente que, a pesar de haberlo perdido todo, no se concentraba en uno de esos campos. También existieron varios programas de ayuda, pero estos no respondieron a las necesidades reales de la población. Se llegó a la conclusión de que la mayor parte de los damnificados por el terremoto nunca fue a un campo de refugiados, y que la solidaridad entre hogares funciona mejor que la ayuda internacional e institucional desplegada para tal fin. Por último, las políticas públicas deberían considerar la evaluación de los impactos de los desastres ocurridos, para diseñar unas estrategias preventivas para futuros acontecimientos de similares dimensiones (Herrera, 2014:3).

domingo, 12 de abril de 2015

Evaluación del impacto del terremoto en Haití: Resultados, desafíos y lecciones

El economista del «Instituto de investigación para el desarrollo de Francia» Javier Herrera nos presenta los resultados de un proyecto que se elaboró para evaluar el impacto que tuvo el terremoto de Haití (12/01/2010), uno de los seísmos más graves de los últimos 20 años, en términos de destrucción y de pérdidas humanas que ocasionó. Con una escala de 7.3 en la Escala de Richter afectó en su mayoría a la capital, Puerto Príncipe.
Haití es uno de los países más pobres del mundo, de ahí que esté más expuesto e indefenso a padecer con mayor intensidad las catástrofes naturales y epidemias, ya que la mayor parte de la población es más vulnerable, debido a las condiciones precarias de vida que padecen. Las consecuencias del terremoto en Haití “fueron mucho más dramáticas que en otros países con la misma intensidad sísmica” (Herrera, 2014:2). Según subraya Amnistía Internacional (2015) “el sector de la vivienda vivía una crisis ya antes del terremoto”, un fenómeno que destruyó o dañó seriamente 250.000 viviendas, lo que provocó la pérdida del hogar a 2 millones de personas. Que se vieron obligadas a trasladarse a infraviviendas, en campos de desplazados -refugiados-, Internal Displaced Persons -IDP- alredor del país (Phillips, 2011:1).
El principal objetivo de este estudio se centró en evaluar tanto el impacto inmediato -exogenous shock- como los efectos colaterales o indirectos de este fenómeno -social impact- (Herrera, 2014:8). Esta investigación surge a petición de las autoridades haitianas y francesas con el propósito de intentar explicar cómo catástrofes de mayores magnitudes que se han producido en otros países menos vulnerables, han tenido menores consecuencias que este. Y su existencia se justifica por la ausencia de estudios sobre el impacto de catástrofes naturales. Herrera afirma que en el caso de terremotos, a día de hoy sólo cinco de ellos enfocan el tema de la vulnerabilidad, y son los que afectaron a El Salvador, Perú, Turquía, Japón y el terremoto y Tsunami en Indonesia.
Los estudios sobre terremotos se pueden establecer desde un enfoque microeconómico, como es el caso de los cinco citados anteriormente, y por otro lado está la dimensión macroeconómica, que busca evaluar el impacto de estos terremotos en términos estrictamente económicos. La debilidad de este enfoque más económico reside en que reposan en supuestos e hipótesis que no consideran los diversos contextos específicos de las zonas afectadas, por tanto generalizan y dan por supuesta la misma vulnerabilidad para todos los hogares. Herrera sostiene que en los análisis sobre las consecuencias de los choques se pueden distinguir diversos factores como la exposición a las sacudidas, la vulnerabilidad, las medidas en las que puede afectar según las características de la población y por último la respuesta de los hogares, en otras palabras, su capacidad de resiliencia.
La evaluación del impacto del terremoto se puede abordar según Herrera, desde varias perspectivas meteorológicas:
  • Por un lado, un estudio cualitativo, el cual es útil para entender los mecanismos de causalidad –concepto central en la epistemología- y las relaciones complejas existentes en una sociedad. Esto ayuda en la comprensión, pero presenta la limitación de que sus conclusiones no se pueden extrapolar al conjunto de la realidad.
  • Por otro lado, tenemos el estudio cuantitativo, el cual busca representar el conjunto de la realidad, y que permite saber si hay o no sesgo en la selección de la muestra. Al mismo tiempo, el estudio cuantitativo permite conocer los márgenes de error estadísticos asociados. En todo caso, la encuesta cuantitativa no está exenta de enfoques cualitativos. En el caso de Haití, esta encuesta planteó desafíos específicos; la gran cantidad de fallecidos, la destrucción de viviendas y el estado completamente desactualizado del censo -el último era de 2003- proporcionaron una situación bastante compleja para poder establecer un punto de partida; a esto hay que añadir la aparición de una población muy variable en torno a los campos de refugiados.

jueves, 2 de abril de 2015

Marca ciudad como gubernamentalidad neo-liberal. Gisela Cánepa Koch III

I.5 Performatividad como participación ciudadana
La participación ciudadana se constituye como uno de los criterios principales en los procesos de evaluación y acreditación a través de los cuales las gestiones municipales reciben reconocimiento y se legitiman a nivel nacional e internacional. En otras palabras, el buen desempeño de la gestión municipal en la aplicación de programas específicos está estrechamente vinculado a su capacidad de ponerla en escena. Es decir, que la eficiencia y la eficacia de la gestión municipal dependen tanto de su desempeño en un sentido técnico, como de su performance en un sentido cultural. Sin embargo, Cánepa nos cuenta que, durante la investigación, observa una serie de tensiones y paradojas, como por ejemplo, las contradicciones entre participación ciudadana y desempeño institucional, que eventualmente dan lugar al descuido de los intereses de orden público a favor de los intereses del aparato burocrático y político, así como la limitación de la participación ciudadana a asuntos meramente técnicos en detrimento de aquellos de relevancia política.
Asimismo, se subraya que ni los usuarios ni las agrupaciones pueden intervenir en la negociación sobre los términos en los que se dará la participación de las empresas o de los proveedores de servicios en el «Muévete, San Borja». Por ello, en este caso, los intereses públicos pueden verse perjudicados por los criterios de orden técnico y político de la gestión y del marketing, que son por los que se rigen el gobierno municipal y la actividad empresarial.
I.6 Diseño y regulación de espacio -escénico-
Cánepa reconoce que el área que rodea el Pentagonito no solamente ha sido recuperada como espacio civil, sino también como un lugar seguro y sano. Advierte que la capacidad de convocatoria del «Muévete, San Borja» es incuestionable, y que las actividades que ahí se realizan obligan a los usuarios a entrenarse en el uso adecuado del espacio y en el respeto de los demás. Por otro lado, este espacio constituye una puesta en escena de los contenidos atribuidos a la identidad del distrito, ya que ofrece circuitos para realizar actividades acordes con los valores promocionados: estilos de vida saludables, cuidado del medio ambiente y vida en familia. En ese sentido, su regulación se rige principalmente por una lógica escénica, que introduce una forma de diseñar el espacio y de regular su uso que termina por convertirlo en una especie de parque temático.
Sin embargo, Cánepa afirma que, si bien se trata de un espacio público en el sentido de que está abierto a todos y ofrece una serie de servicios gratuitos, termina siendo excluyente para aquellas iniciativas de participación ciudadana que no encajan en los mandatos establecidos por la marca «Muévete, San Borja» y su puesta en escena, y los argumentos que se dan nunca son de orden ideológico, sino técnico. Así, se afirma, por ejemplo, que ciertas actividades no guardan coherencia temática, estética o de estilo con los contenidos y valores que se quiere promover en el espacio o con los públicos objetivos. De esta manera, lo que prima es el criterio escénico sobre los intereses de los usuarios.
I.7 Identidad compartida: distrito-persona

Cánepa afirma que en el proceso de construcción de la marca «Muévete, San Borja», se va gestando una identidad que es atribuida tanto al distrito como a la propia gestión, e incluso a la figura misma del alcalde Alberto Tejada. Este es un personaje muy interesante, pues no es solo político, sino médico -urólogo- y deportista -ha sido árbitro de fútbol-. Así, su participación en las distintas actividades y sus permanentes apariciones en los carteles y en la revista municipal promocionando ese hecho, lo presentan como la encarnación propia de los valores y prácticas que identifican al programa y a la comunidad. Por lo tanto, el alcalde, como figura política, se establece como un sujeto participativo, “su capacidad de gobernar está estrechamente vinculada a la excelencia con que practique el autogobierno que se le pide al propio sujeto de gobierno” (Cánepa, 2012:53). De este modo, y para el caso de San Borja como distrito saludable, se establecen los criterios de liderazgo y legitimidad política en el campo de la performance.
I.8 Conclusión
Cánepa llega a la conclusión de que «Muévete, San Borja» no solamente es un programa de salud preventiva, sino que tiene que ver con una biopolítica, es decir, con una manera de ejercer el gobierno y de construir sujetos de gobierno. En su acepción foucaultiana, el concepto de biopolítica nos lleva a la falsa antinomia del poder y libertad,  donde se establecen definitivamente como una unidad solidaria. “La lógica ideal del poder de normalización es dar libertad a la identidad, asegurando su expresión, su reconocimiento, y evitar su no-funcionamiento y disfuncionalidad a través del otorgamiento de derechos como proveer al grupo de espacios y de momentos, para la comunalización identitaria de rasgos (…)” (Sarkis, 2010:63).
Una lógica ésta, que es evidente en la configuración capitalista y en sus políticas neoliberales puestas en marcha. El neoliberalismo entendido como un marco ideológico, político y económico, donde la participación opera como una fuerza normativa que es legitimada como garantía de la eficiencia con capacidad para la transformación (Canepá, 2013:9). La gestión global de los individuos es ordenada en un sentido empresarial, un principio que se encuentra “en concordancia con valores como eficiencia, eficacia, y efectividad” (Canepá, 2012:51); la lógica que influye en los discursos y prácticas de las comunidades, y que es elevado como un axioma de nuestro tiempo. También es patente la cristalización de una nueva forma de liderazgo político (lógica de marca) establecida desde la praxis, desde la acción como agencia sustantiva de transformación, que se retroalimenta a su vez, con la imitación de la propia comunidad que recibe e influye en ese cambio.
A modo de síntesis, el caso del programa municipal «Muévete, San Borja» da cuenta de mucha participación, intenso uso del espacio público, significativo contacto con la autoridad, pero de un desempeño pobre en cuanto a la constitución de institucionalidad democrática. Por lo tanto, es un programa exitoso, pero también muy problemático en el contexto peruano, en el que la necesidad de construir institucionalidad democrática está todavía en la agenda política.