viernes, 5 de diciembre de 2014

La burocracia y la falta de medios descapitalizan el CSIC

Artículo de Mauricio Vicent publicado en EL PAÍS el 4 de diciembre de 2014

El buque insignia de la ciencia en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), hace agua. Con 123 institutos y más de 11.000 trabajadores, el principal organismo público de investigación atraviesa una “crisis estructural” que requiere de una “transformación drástica” si se pretende evitar que la ciencia española descienda a la “segunda división internacional”, aseguran destacados científicos como el ecólogo Jordi Bascompte (premio Nacional de Investigación en 2011) o Juan Manuel García Ruiz, experto internacional en Cristalografía de España.

Las críticas, compartidas por buena parte de la comunidad científica, coinciden con la divulgación de un documento firmado por más de un centenar de investigadores del CSIC que reclama “una reforma profunda de las instituciones de gobierno del sistema científico español”. Hasta el Rey Felipe VI ha advertido que España no puede darse el lujo de preparar a jóvenes investigadores “para que salgan al extranjero sin retorno posible” debido “a una tasa de paro inaceptable”. Lo dijo al intervenir, el pasado 24 de noviembre, en el acto por el 75 aniversario de la fundación del CSIC.

“La situación es grave y viene de lejos. No se trata de algo coyuntural, debido a la crisis —que también afecta—. Son las restricciones burocráticas y los mecanismos anticuados lo que impide a la ciencia española competir en el exterior”, asegura Jordi Bascompte, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD). Bascompte es uno de los dos científicos españoles que forma parte del comité editorial de la revista Science. Después de varios años recibiendo ofertas de instituciones extranjeras, el ecólogo español ha decidido marcharse a la Universidad de Zurich con su proyecto (y los fondos europeos asignados) por considerar que no puede llevar adelante su trabajo adecuadamente en España. “Es mentira que me vaya porque me paguen más. Durante años he tenido buenas ofertas y no me he querido marchar”, asegura. Si ahora lo ha decidido, confiesa, es porque se ha cansado de darse “con la cabeza contra un muro”.

Hace 15 años, Jordi Bascompte (Girona, 1967) trabajaba en el prestigioso Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológicos de la Universidad de California cuando voluntariamente decidió regresar a España. Desde entonces desarrolló su carrera profesional en la Estación Biológica de Doñana. El proyecto que en la actualidad lleva adelante indaga en las redes que rigen las interacciones de los seres vivos y constituyen la arquitectura de la biodiversidad, y por él obtuvo 1,7 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Este tipo de subvenciones Advanced Grant son otorgadas por la UE para impulsar los mejores proyectos científicos en Europa, y uno podría pensar que con el dinero asegurado se acabaron los problemas.
“No en España”, dice Bascompte. Lo confirma García Ruiz, que trabaja en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra y también dispone de fondos europeos. “En otros lugares te dan el dinero para que no te preocupes, aquí el día que te asignan los fondos empieza a preocuparte”.
Bascompte describe el calvario cotidiano que cualquier investigador español ha de pasar para hacer ciencia, y eso teniendo la fortuna de contar ayudas europeas. “Para contratar a un investigador postdoctoral de Oxford puedes pasarte seis meses con trámites burocráticos, como me ocurrió a mí, y te encuentras con la medida surrealista de que tiene que convalidar el título en España porque es extranjero”. “Llega un momento en que te cansas”, confiesa. “Entre noviembre y enero, tres meses aproximadamente, no puedes hacer gastos de tus propios recursos por ser el cierre de ejercicio”, pone como ejemplo.

El CSIC le obliga, además, a hacer engorrosos contratos a los técnicos e investigadores que trabajan con él durante un proyecto. Si, por ejemplo, dura dos años, cada cuatro meses los contratados han de firmar una carta en la que especifica que se limitan a realizar las funciones para las que se le contrató y no otras, y así el CSIC evita posibles demandas. “Yo, que tengo nueve personas en mi proyecto, tengo que preocuparme de hacer más de 30 cartas y de que las firmen…”.
“Son mecanismos anquilosados, reglas del juego antediluvianas con las que es imposible hacer ciencia moderna y competir en la primera división de la investigación internacional”, sentencia García Ruiz, que calcula que un científico español, si tiene fondos, ha de dedicar más del 50% de su tiempo a la gestión y la burocracia del proyecto científico, en vez de a investigar.
Los datos indican una reducción del 14,6% de plantilla en el CSIC desde noviembre de 2011. Hay 1.892 empleados menos. Las cifras aportadas por el Ministerio de Economía dan cuenta solo de un total de 49 investigadores que han pedido algún tipo de excedencia desde enero de 2011, en la mayor parte de los casos de naturaleza temporal. “En ciencia, hay que fomentar que los investigadores adquieran experiencia en el extranjero. Lo que tenemos que procurar es que vuelvan”. El ministerio reconoce que hay cierta rigidez en el centro. “Somos conscientes de que las instituciones para ser competitivas necesitan flexibilidad, así como ligar una parte de su financiación a los resultados obtenidos”, señala un portavoz del Ministerio.

El Gobierno recurrió, en 2013 a un rescate de 95 millones de euros para evitar la quiebra del CSIC. La institución ha sufrido duramente los recortes durante la crisis económica. “No se trata solo de la crisis y de la escasez crónica de recursos”, asegura el investigador Mario Días, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, uno de los científicos que ha promovido la declaración de los científicos críticos. Días señala entre los problemas del sistema la incapacidad de retener el talento joven y el envejecimiento de la plantilla, con una edad media de 55 años. Otra lacra es el “sistema funcionarial”, en el que no prima la excelencia. “Aquí gana lo mismo el científico brillante que el que se pasa haciendo el día tebeos en su despacho”, asegura un director de Instituto que prefiere no dar su nombre.
El 24 de noviembre, al celebrarse el 75 aniversario del CSIC, su presidente, Emilio Lora Tamayo, aseguró que la fuga de cerebros en España era una “leyenda urbana” y que los que se marchaban lo hacían porque les daban un cheque "con varias cifras". Bascompte y otros lo desmienten. El cheque está, sin duda, pero se van por otras razones.


Artículo de Mauricio Vicent publicado en EL PAÍS el 4 de diciembre de 2014




domingo, 30 de noviembre de 2014

Apuntes metodológicos sobre el estudio de la selección racial en las políticas inmigratorias de las Américas





¿Cómo explicar los patrones de selección racial en las leyes inmigratorias de los países americanos desde fines del siglo XVIII? El estudio de la selección étnica de inmigrantes supone desafíos metodológicos de recolección de datos  (cómo construir una compilación exhaustiva de leyes de 22 países para un periodo de más de dos siglos) pero también la comprensión de las dinámicas por las que las leyes de un país afectan a las de otro y de la brecha entre la ley formal y la ley en la práctica diaria. Mediante un análisis del proceso de investigación, Cook-Martin revela los desaciertos, estrategias, y transigencias de proyectos histórico comparativos que también intentan dilucidar micro-procesos sociales.

David Cook-Martín es profesor en sociología en Grinnell College y director del Centro de Estudios Internacionales de esa entidad. Actualmente, es investigador visitante con el Consejo Superior de Estudios Científicos, grupo de estudios americanos. Su labor como sociólogo busca ampliar teorías existentes sobre raza, etnicidad, ley y ciudadanía en un campo político internacional. Es experto en políticas migratorias y de nacionalidad.
David tiene un doctorado en sociología de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), una maestría en sociología de la Universidad de Houston, y un B.A. de Wheaton College. Ha sido becario del programa en sociología latinoamericana Andrew W. Mellon (UCLA) y del National Science Foundation (UC Irvine).

Es autor de The Scramble for Citizens: Dual Nationality and State Competition for Immigrants (Stanford University Press 2013), y coautor (con David FitzGerald) de Culling the Masses: The Democratic Origins of Racist Immigration Policy in the Americas (Harvard University Press 2014). Ha publicado artículos y capítulos sobre redes transnacionales religiosas, inmigración de retorno y migraciones latinoamericanas a España. Su próximo proyecto de investigación examina en un marco histórico y global regímenes temporarios de migración.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Víctor Pérez Díaz, Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2014

Madrid (efe)

El doctor en Sociología por la Universidad de Harvard y en Derecho y Ciencias Políticas
 por la Universidad Complutense de Madrid, Víctor Pérez Díaz, en una fotografía de 2010 
LVE
El doctor en Sociología por la Universidad de Harvard y en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid Víctor Pérez Díaz ha sido distinguido con el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2014.

El galardón, convocado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), reconoce la aportación y labor científica en el campo de la sociología o la ciencia política y se otorga a la trayectoria profesional o a una obra singular.

Víctor Pérez Díaz (Madrid, 1938), según un comunicado del CIS, es miembro de la American Academy of Arts and Sciences, con sede en Cambridge, que reúne académicos americanos y extranjeros, e incluye 170 premios Nobel; y miembro de la Academia Europaea, con sede en Londres.

Su experiencia docente incluye la de catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (1979-2009), así como profesor visitante de la Universidad de Harvard, del MIT (Massachusetts Institute of Technology), de la Universidad de California (San Diego), de la Universidad de Nueva York, y de la New School for Social Research de Nueva York.

Es además presidente de Analistas Socio-Políticos, un centro de investigación en ciencias sociales fundado en 1993, dedicado a estudios de sociología económica, política y de la cultura en España y otros países, en especial en Europa.


Autor de más de cincuenta libros, Pérez Díaz ha sido reconocido por una "impecable" trayectoria científica, por la rigurosidad conceptual de sus estudios en el campo de la sociología empírica, su colaboración pública y su aplicación al análisis en las Administraciones Públicas, así como el impulso de un emergente grupo de eminentes sociólogos en diferentes instituciones, según el CIS.



domingo, 16 de noviembre de 2014

Encuentros etnográficos en contexto colonial: devolver e indagar memorias en el terreno. Un ejemplo de Timor Oriental.




La investigación antropológica portuguesa desarrollada en el contexto colonial del Timor portugués, hoy Timor Oriental, ha estado marcada por una práctica fundamentada, una etnografía descriptiva y apolítica que parte de un trabajo de campo condicionado por encuentros etnográficos que, a su vez, están marcados por la asimetría de los interlocutores en el contexto colonial. Un ejemplo de ello se encuentra en la llamada "Misión Antropológica de Timor", un proyecto oficial para delimitar un mapa etnográfico del Timor portugués entre los años 50 Y 70.

En esta comunicación partiré de un caso de estudio particular sobre un encuentro etnográfico ocurrido en Baguia, en 1957,  para discutir si es posible un trabajo etnográfico basado en la posropuesta teórica de promover la circulación de objetos científicos como “cosas” (Appadurai, 1986; Kopytof, 1986). Los objetivos son dos: comprender el contexto histórico de   producción de la ciencia antropológica  y devolver su memoria a los actores sociales locales para analizar la reapropiación de éstos encuentros.



Lúcio Sousa es antropólogo sociocultural y profesor en el Departamento de Ciencias Sociales e Gestión de la Universidade Aberta en Portugal. Es doctor en Antropología Social por la Universidade Aberta (2010), su  tesis (An tia: reparto ritual y organización social entre los Bunak de Lamak Hitu – Timor Oriental) versa sobre la práctica ritual y la organización social de una comunidad Bunak en el distrito de Bobonaro. En los últimos años ha desarrollado investigación de archivo sobre las representaciones antropológicas portuguesas de Timor y su apropiación en el contexto local de estos encuentros, así como sobre las memorias de conflictos e migraciones forzadas.

domingo, 19 de octubre de 2014

Evaluación del impacto del terremoto en Haití: Resultados, desafíos y lecciones

El terremoto que golpeo Haití el 12 de enero del 2010 ha sido uno de los que más víctimas provocado en las dos últimas décadas en el mundo. Decenas de miles de personas perdieron la vida, cientos de miles de viviendas fueron destruidas o seriamente dañadas arrojando a las calles de la capital cientos de miles de personas. Las consecuencias fueron mucho más dramáticas que en otros países afectados por sismos de similar intensidad.


No toda la población haitiana fue afectada de la misma manera. La presentación se centra sobre los desafíos metodológicos que fueron afrontados, la manera en que fueron resueltos, los resultados encontrados acerca de la magnitud del impacto, la identificación de los hogares más vulnerables y las lecciones aprendidas.





domingo, 12 de octubre de 2014

Encuesta sobre la situación de la Universidad española


La revista Temas ha pedido opinión sobre la situación actual de la Universidad española y sus necesidades futuras a un amplio y acreditado grupo de personas vinculadas al mundo académico.

Ver aquí 

sábado, 4 de octubre de 2014

¿Por qué hoy no es posible la revolución?

Artículo de Byung-Chul Han publicado en EL PAÍS el 3 de octubre de 2014

Cuando hace un año debatí con Antonio Negri en el Berliner Schaubühne, tuvo lugar un enfrentamiento entre dos críticas del capitalismo. Negri estaba entusiasmado con la idea de la resistencia global al empire, al sistema de dominación neoliberal. Se presentó como revolucionario comunista y se denominaba a sí mismo profesor escéptico. Con énfasis conjuraba a la multitud, la masa interconectada de protesta y revolución, a la que confiaba la tarea de derrocar al empire.La posición del comunista revolucionario me pareció muy ingenua y alejada de la realidad. Por ello intenté explicarle a Negri por qué las revoluciones ya no son posibles.

¿Por qué el régimen de dominación neoliberal es tan estable? ¿Por qué hay tan poca resistencia? ¿Por qué toda resistencia se desvanece tan rápido? ¿Por qué ya no es posible la revolución a pesar del creciente abismo entre ricos y pobres? Para explicar esto es necesario una comprensión adecuada de cómo funcionan hoy el poder y la dominación.
Quien pretenda establecer un sistema de dominación debe eliminar resistencias. Esto es cierto también para el sistema de dominación neoliberal. La instauración de un nuevo sistema requiere un poder que se impone con frecuencia a través de la violencia. Pero este poder no es idéntico al que estabiliza el sistema por dentro. Es sabido que Margaret Thatcher trataba a los sindicatos como “el enemigo interior” y les combatía de forma agresiva. La intervención violenta para imponer la agenda neoliberal no tiene nada que ver con el poder estabilizador del sistema.
El poder estabilizador de la sociedad disciplinaria e industrial era represivo. Los propietarios de las fábricas explotaban de forma brutal a los trabajadores industriales, lo que daba lugar a protestas y resistencias. En ese sistema represivo son visibles tanto la opresión como los opresores. Hay un oponente concreto, un enemigo visible frente al que tiene sentido la resistencia.
El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.
Es ineficiente el poder disciplinario que con gran esfuerzo encorseta a los hombres de forma violenta con sus preceptos y prohibiciones. Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. Esta lógica de la eficiencia es válida también para la vigilancia. En los años ochenta, se protestó de forma muy enérgica contra el censo demográfico. Incluso los estudiantes salieron a la calle. Desde la perspectiva actual, los datos necesarios como oficio, diploma escolar o distancia del puesto de trabajo suenan ridículos. Era una época en la que se creía tener enfrente al Estado como instancia de dominación que arrebataba información a los ciudadanos en contra de su voluntad. Hace tiempo que esta época quedó atrás. Hoy nos desnudamos de forma voluntaria. Es precisamente este sentimiento de libertad el que hace imposible cualquier protesta. La libre iluminación y el libre desnudamiento propios siguen la misma lógica de la eficiencia que la libre autoexplotación. ¿Contra qué protestar? ¿Contra uno mismo?
Byung-Chun Han
Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable,smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. La opresión de la libertad genera de inmediato resistencia. En cambio, no sucede así con la explotación con la libertad. Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello, el Gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidio más alta del mundo. Uno emplea violencia contra sí mismo, en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión.
Hoy no hay ninguna multitud cooperante, interconectada, capaz de convertirse en una masa protestante y revolucionaria global. Por el contrario, la soledad del autoempleado aislado, separado, constituye el modo de producción presente. Antes, los empresarios competían entre sí. Sin embargo, dentro de la empresa era posible una solidaridad. Hoy compiten todos contra todos, también dentro de la empresa. La competencia total conlleva un enorme aumento de la productividad, pero destruye la solidaridad y el sentido de comunidad. No se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos, aislados.
No es posible explicar el neoliberalismo de un modo marxista. En el neoliberalismo no tiene lugar ni siquiera la “enajenación” respecto del trabajo. Hoy nos volcamos con euforia en el trabajo hasta el síndrome de Burnout [fatiga crónica, ineficacia]. El primer nivel del síndrome es la euforia. Síndrome de Burnout y revolución se excluyen mutuamente. Así, es un error pensar que la multitud derroca al empire parasitario e instaura la sociedad comunista.
¿Y qué pasa hoy con el comunismo? Constantemente se evocan elsharing (compartir) y la comunidad. La economía del sharing ha de suceder a la economía de la propiedad y la posesión. Sharing is caring, [compartir es cuidar], dice la máxima de la empresa Circler en la nueva novela de Dave Eggers, The Circle. Los adoquines que conforman el camino hacia la central de la empresa Circler contienen máximas como “buscad la comunidad” o “involucraos”. Cuidar es matar, debería decir la máxima de Circler. Es un error pensar que la economía del compartir, como afirma Jeremy Rifkin en su libro más reciente La sociedad del coste marginal nulo, anuncia el fin del capitalismo, una sociedad global, con orientación comunitaria, en la que compartir tiene más valor que poseer. Todo lo contrario: la economía del compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida.
El cambio, celebrado por Rifkin, que va de la posesión al “acceso” no nos libera del capitalismo. Quien no posee dinero, tampoco tiene acceso al sharing. También en la época del acceso seguimos viviendo en el Bannoptikum, un dispositivo de exclusión, en el que los que no tienen dinero quedan excluidos. Airbnb, el mercado comunitario que convierte cada casa en hotel, rentabiliza incluso la hospitalidad. La ideología de la comunidad o de lo común realizado en colaboración lleva a la capitalización total de la comunidad. Ya no es posible la amabilidad desinteresada. En una sociedad de recíproca valoración también se comercializa la amabilidad. Uno se hace amable para recibir mejores valoraciones. También en la economía basada en la colaboración predomina la dura lógica del capitalismo. De forma paradójica, en este bello “compartir” nadie da nada voluntariamente. El capitalismo llega a su plenitud en el momento en que el comunismo se vende como mercancía. El comunismo como mercancía: esto es el fin de la revolución.
Byung-Chun Han es filósofo.
Traducción de Alfredo Bergés.

Artículo de Byung-Chul Han publicado en EL PAÍS el 3 de octubre de 2014