domingo, 12 de abril de 2015

Evaluación del impacto del terremoto en Haití: Resultados, desafíos y lecciones

El economista del «Instituto de investigación para el desarrollo de Francia» Javier Herrera nos presenta los resultados de un proyecto que se elaboró para evaluar el impacto que tuvo el terremoto de Haití (12/01/2010), uno de los seísmos más graves de los últimos 20 años, en términos de destrucción y de pérdidas humanas que ocasionó. Con una escala de 7.3 en la Escala de Richter afectó en su mayoría a la capital, Puerto Príncipe.
Haití es uno de los países más pobres del mundo, de ahí que esté más expuesto e indefenso a padecer con mayor intensidad las catástrofes naturales y epidemias, ya que la mayor parte de la población es más vulnerable, debido a las condiciones precarias de vida que padecen. Las consecuencias del terremoto en Haití “fueron mucho más dramáticas que en otros países con la misma intensidad sísmica” (Herrera, 2014:2). Según subraya Amnistía Internacional (2015) “el sector de la vivienda vivía una crisis ya antes del terremoto”, un fenómeno que destruyó o dañó seriamente 250.000 viviendas, lo que provocó la pérdida del hogar a 2 millones de personas. Que se vieron obligadas a trasladarse a infraviviendas, en campos de desplazados -refugiados-, Internal Displaced Persons -IDP- alredor del país (Phillips, 2011:1).
El principal objetivo de este estudio se centró en evaluar tanto el impacto inmediato -exogenous shock- como los efectos colaterales o indirectos de este fenómeno -social impact- (Herrera, 2014:8). Esta investigación surge a petición de las autoridades haitianas y francesas con el propósito de intentar explicar cómo catástrofes de mayores magnitudes que se han producido en otros países menos vulnerables, han tenido menores consecuencias que este. Y su existencia se justifica por la ausencia de estudios sobre el impacto de catástrofes naturales. Herrera afirma que en el caso de terremotos, a día de hoy sólo cinco de ellos enfocan el tema de la vulnerabilidad, y son los que afectaron a El Salvador, Perú, Turquía, Japón y el terremoto y Tsunami en Indonesia.
Los estudios sobre terremotos se pueden establecer desde un enfoque microeconómico, como es el caso de los cinco citados anteriormente, y por otro lado está la dimensión macroeconómica, que busca evaluar el impacto de estos terremotos en términos estrictamente económicos. La debilidad de este enfoque más económico reside en que reposan en supuestos e hipótesis que no consideran los diversos contextos específicos de las zonas afectadas, por tanto generalizan y dan por supuesta la misma vulnerabilidad para todos los hogares. Herrera sostiene que en los análisis sobre las consecuencias de los choques se pueden distinguir diversos factores como la exposición a las sacudidas, la vulnerabilidad, las medidas en las que puede afectar según las características de la población y por último la respuesta de los hogares, en otras palabras, su capacidad de resiliencia.
La evaluación del impacto del terremoto se puede abordar según Herrera, desde varias perspectivas meteorológicas:
  • Por un lado, un estudio cualitativo, el cual es útil para entender los mecanismos de causalidad –concepto central en la epistemología- y las relaciones complejas existentes en una sociedad. Esto ayuda en la comprensión, pero presenta la limitación de que sus conclusiones no se pueden extrapolar al conjunto de la realidad.
  • Por otro lado, tenemos el estudio cuantitativo, el cual busca representar el conjunto de la realidad, y que permite saber si hay o no sesgo en la selección de la muestra. Al mismo tiempo, el estudio cuantitativo permite conocer los márgenes de error estadísticos asociados. En todo caso, la encuesta cuantitativa no está exenta de enfoques cualitativos. En el caso de Haití, esta encuesta planteó desafíos específicos; la gran cantidad de fallecidos, la destrucción de viviendas y el estado completamente desactualizado del censo -el último era de 2003- proporcionaron una situación bastante compleja para poder establecer un punto de partida; a esto hay que añadir la aparición de una población muy variable en torno a los campos de refugiados.

jueves, 2 de abril de 2015

Marca ciudad como gubernamentalidad neo-liberal. Gisela Cánepa Koch III

I.5 Performatividad como participación ciudadana
La participación ciudadana se constituye como uno de los criterios principales en los procesos de evaluación y acreditación a través de los cuales las gestiones municipales reciben reconocimiento y se legitiman a nivel nacional e internacional. En otras palabras, el buen desempeño de la gestión municipal en la aplicación de programas específicos está estrechamente vinculado a su capacidad de ponerla en escena. Es decir, que la eficiencia y la eficacia de la gestión municipal dependen tanto de su desempeño en un sentido técnico, como de su performance en un sentido cultural. Sin embargo, Cánepa nos cuenta que, durante la investigación, observa una serie de tensiones y paradojas, como por ejemplo, las contradicciones entre participación ciudadana y desempeño institucional, que eventualmente dan lugar al descuido de los intereses de orden público a favor de los intereses del aparato burocrático y político, así como la limitación de la participación ciudadana a asuntos meramente técnicos en detrimento de aquellos de relevancia política.
Asimismo, se subraya que ni los usuarios ni las agrupaciones pueden intervenir en la negociación sobre los términos en los que se dará la participación de las empresas o de los proveedores de servicios en el «Muévete, San Borja». Por ello, en este caso, los intereses públicos pueden verse perjudicados por los criterios de orden técnico y político de la gestión y del marketing, que son por los que se rigen el gobierno municipal y la actividad empresarial.
I.6 Diseño y regulación de espacio -escénico-
Cánepa reconoce que el área que rodea el Pentagonito no solamente ha sido recuperada como espacio civil, sino también como un lugar seguro y sano. Advierte que la capacidad de convocatoria del «Muévete, San Borja» es incuestionable, y que las actividades que ahí se realizan obligan a los usuarios a entrenarse en el uso adecuado del espacio y en el respeto de los demás. Por otro lado, este espacio constituye una puesta en escena de los contenidos atribuidos a la identidad del distrito, ya que ofrece circuitos para realizar actividades acordes con los valores promocionados: estilos de vida saludables, cuidado del medio ambiente y vida en familia. En ese sentido, su regulación se rige principalmente por una lógica escénica, que introduce una forma de diseñar el espacio y de regular su uso que termina por convertirlo en una especie de parque temático.
Sin embargo, Cánepa afirma que, si bien se trata de un espacio público en el sentido de que está abierto a todos y ofrece una serie de servicios gratuitos, termina siendo excluyente para aquellas iniciativas de participación ciudadana que no encajan en los mandatos establecidos por la marca «Muévete, San Borja» y su puesta en escena, y los argumentos que se dan nunca son de orden ideológico, sino técnico. Así, se afirma, por ejemplo, que ciertas actividades no guardan coherencia temática, estética o de estilo con los contenidos y valores que se quiere promover en el espacio o con los públicos objetivos. De esta manera, lo que prima es el criterio escénico sobre los intereses de los usuarios.
I.7 Identidad compartida: distrito-persona

Cánepa afirma que en el proceso de construcción de la marca «Muévete, San Borja», se va gestando una identidad que es atribuida tanto al distrito como a la propia gestión, e incluso a la figura misma del alcalde Alberto Tejada. Este es un personaje muy interesante, pues no es solo político, sino médico -urólogo- y deportista -ha sido árbitro de fútbol-. Así, su participación en las distintas actividades y sus permanentes apariciones en los carteles y en la revista municipal promocionando ese hecho, lo presentan como la encarnación propia de los valores y prácticas que identifican al programa y a la comunidad. Por lo tanto, el alcalde, como figura política, se establece como un sujeto participativo, “su capacidad de gobernar está estrechamente vinculada a la excelencia con que practique el autogobierno que se le pide al propio sujeto de gobierno” (Cánepa, 2012:53). De este modo, y para el caso de San Borja como distrito saludable, se establecen los criterios de liderazgo y legitimidad política en el campo de la performance.
I.8 Conclusión
Cánepa llega a la conclusión de que «Muévete, San Borja» no solamente es un programa de salud preventiva, sino que tiene que ver con una biopolítica, es decir, con una manera de ejercer el gobierno y de construir sujetos de gobierno. En su acepción foucaultiana, el concepto de biopolítica nos lleva a la falsa antinomia del poder y libertad,  donde se establecen definitivamente como una unidad solidaria. “La lógica ideal del poder de normalización es dar libertad a la identidad, asegurando su expresión, su reconocimiento, y evitar su no-funcionamiento y disfuncionalidad a través del otorgamiento de derechos como proveer al grupo de espacios y de momentos, para la comunalización identitaria de rasgos (…)” (Sarkis, 2010:63).
Una lógica ésta, que es evidente en la configuración capitalista y en sus políticas neoliberales puestas en marcha. El neoliberalismo entendido como un marco ideológico, político y económico, donde la participación opera como una fuerza normativa que es legitimada como garantía de la eficiencia con capacidad para la transformación (Canepá, 2013:9). La gestión global de los individuos es ordenada en un sentido empresarial, un principio que se encuentra “en concordancia con valores como eficiencia, eficacia, y efectividad” (Canepá, 2012:51); la lógica que influye en los discursos y prácticas de las comunidades, y que es elevado como un axioma de nuestro tiempo. También es patente la cristalización de una nueva forma de liderazgo político (lógica de marca) establecida desde la praxis, desde la acción como agencia sustantiva de transformación, que se retroalimenta a su vez, con la imitación de la propia comunidad que recibe e influye en ese cambio.
A modo de síntesis, el caso del programa municipal «Muévete, San Borja» da cuenta de mucha participación, intenso uso del espacio público, significativo contacto con la autoridad, pero de un desempeño pobre en cuanto a la constitución de institucionalidad democrática. Por lo tanto, es un programa exitoso, pero también muy problemático en el contexto peruano, en el que la necesidad de construir institucionalidad democrática está todavía en la agenda política.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Marca ciudad como gubernamentalidad neo-liberal. Gisela Cánepa Koch II

I.3 Objeto de estudio: Programa “Muévete, San Borja”
Este trabajo de campo se realizó desde mediados del 2009 hasta la misma periodicidad del 2011, acerca del programa municipal «Muévete, San Borja», desarrollado en un distrito de clase media de Lima, San Borja. A través de este programa se ha tenido la oportunidad de ver cómo una gestión organizada en torno a la noción de ‘marca ciudad’ opera como un instrumento de gobierno dentro de una lógica neoliberal. La metodología llevada a cabo ha sido “a través de entrevistas, conversaciones informales, registros visuales, recopilación de documentos, así como de observación participante” (Cánepa, 2012:45).
En esta investigación Cánepa propone algunas cuestiones como sustantivas para conocer la realidad observada:
  1. Qué dice el programa sobre los nuevos modos de gobernar la ciudad,
  2. de qué manera opera la cultura en el ámbito de la gestión municipal, y
  3. qué implicaciones tiene el mandato de la participación en la gestión del gobierno municipal de San Borja y para el desarrollo de una institucionalidad democrática en Perú. En este punto se apoya en los estudios sobre marketing urbano, especialmente en aquellos que lo conciben como una forma de gestionar la ciudad y de construir ciudadanos, y concluye que muchas de las estrategias de este tipo de marketing están operando en el programa «Muévete, San Borja»: comunicar lo que se viene realizando, identificar las potencialidades de la ciudad, etc.

En Perú, la calle había tenido una connotación negativa -a diferencia de lo que ocurre en otras sociedades, como las europeas-, pues se asociaba con las clases más bajas, y aclara que este país ha tenido una tradición aristocrática muy arraigada, por lo que han seguido vigentes las discriminaciones de tipo racial y étnico. Sin embargo, con lo que presenció en el distrito de San Borja, se dio cuenta de que el significado de la calle estaba cambiando, ya que la municipalidad estaba ofreciendo ese espacio urbano para desarrollar actividades de esparcimiento y deportivas en familia.
Por otra parte, es importante significar el hecho de que San Borja “ha sido estereotipado como el distrito de una clase media emprendedora” (Cánepa, 2012:49), que se encuentra entre una nueva clase media emergente -formada por ciudadanos que se consideraban de segunda clase y que, a través de actividades informales, han adquirido mucho dinero y capacidad de consumo- y una clase media-alta más elitista. Por último, Cánepa se refiere a la carga negativa que ha tenido el distrito por encontrarse en él el Cuartel General del Ejército de Perú -más conocido como Pentagonito-, en el que, durante los años de violencia política, se produjeron torturas y desapariciones, por lo que se trataba de un lugar que manchaba el prestigio de San Borja. Ofrecía la posibilidad de “renovar la mala imagen que la historia reciente (…) le daba a la zona” (Cánepa, 2012:45). Sin embargo, ahora eran justo las calles del perímetro del Pentagonito las que se cerraban para realizar actividades recreativas y deportivas, lo cual significaba un cambio enorme con respecto a cómo se estaba revalorando también ese espacio en particular, al que, durante los años de violencia, ni siquiera se podía acceder.
Como referencia directa al asunto que ocupa esta investigación, la antropóloga comienza describiendo «Muévete, San Borja» como una invitación a poner en práctica los mandatos del proyecto municipal, especialmente aquellos que se refieren a sus programas de “salud preventiva” (Cánepa, 2012:52), que a su vez se inscriben en los parámetros dictados por la Organización Mundial de la Salud. Se trata de un programa que promueve estilos de vida saludables a través de la organización de eventos y actividades deportivas y de ocio. Sin embargo, aclara que esta iniciativa no es algo novedoso, sino que ya se venía desarrollando al menos en el ámbito latinoamericano. De hecho, «Muévete, Bogotá» es el programa que el alcalde de San Borja toma como referencia para llevar a cabo el suyo.
I.4 Un lema como imperativo en los lenguajes performativos

El lema de esta iniciativa, puede ser leído como una propuesta para ocuparse del cuidado personal, a la vez que para participar de un proyecto comunitario y público, aportando a la sostenibilidad de la salud de los vecinos y a la creación y consolidación de la identidad del distrito. Este programa se configura como una plataforma para escenificar la propia gestión municipal -es decir, la capacidad de movilizar a la gente dentro de un marco de actividades reguladas y en un espacio delimitado-, y que es en el marco de esta programación que el eslogan «Muévete, San Borja» se repite en distintas variantes: «San Borja se mueve por amor», «San Borja se seguirá moviendo», etc. Pero, en este caso, se observa que «muévete» es un imperativo, porque en términos lingüísticos, los imperativos son parte de los lenguajes performativos. Y este mandato de que hay que moverse, de que hay que ser participativo, es asumido por los vecinos de San Borja -y otros vecinos de Lima que van al distrito- de manera bastante eficaz.

martes, 10 de marzo de 2015

Marca ciudad como gubernamentalidad neo-liberal. Gisela Cánepa Koch

I.1 Homo performance y homo economicus en la gubernamentalidad neoliberal
En primer lugar Gisela Cánepa pone el acento en el concepto de performance, y entendido en tres sentidos:
  1. Primero, la performance como repertorios de cultura expresiva, pero también como un género de contenido político, muy vinculado a los intentos por utilizar el arte para provocar transformaciones sociales. En este caso, es considerada como objeto de estudio.
  2. La segunda acepción es la de performance como enfoque, que entiende la cultura como proceso y que tiene mucho que ver con la idea de que las identidades son realidades configuradas social e históricamente, por lo que es fundamental la contextualización de la cultura expresiva que se investigue y también el reconocimiento de la agencia de los sujetos. Así, se recupera al sujeto social como actor y se defiende su capacidad de crear realidad y de transformarla; es decir, se reivindica al sujeto como un homo performance, que es evaluado por su desempeño, por la eficacia de su puesta en escena.
  3. Por último, estaría la performance como un régimen, que se organiza en torno a los principios de eficacia, eficiencia y efectividad, justamente los mismos criterios que se utilizan para evaluar al homo performance.

Según Cánepa, la sociedad peruana está inmersa en un orden regido por el principio de la performatividad, pues se entiende la performance como mandato, y este principio se encuentra alineado con una manera particular de racionalizar y ejercer el gobierno, que autores como Michel Foucault (1991) “identifica como propia del neoliberalismo” (Cánepa, 2012:52). Para garantizar la gobernabilidad en este tipo de contexto, donde predomina la racionalidad de la eficiencia, la eficacia y la efectividad, se necesitan sujetos que sean autónomos, responsables y emprendedores. Esa es la condición para que un régimen performativo funcione, que el sujeto sea un homo performance.
Por otro lado, la antropóloga considera que, en el plano social y cultural, para la configuración de un sujeto participativo, el mandato de la participación debe instalarse, no solo en lo referente a la política, sino en todos los ámbitos de su persona: en el campo de la actividad cotidiana, recreativa y del cuidado de sí mismo. Es decir, si el sistema requiere un homo performance, es necesario construirlo, y el cuidado de sí mismo constituye una acción clave para una gubernamentalidad neoliberal. De esta manera, y siguiendo el argumento de Foucault, Cánepa afirma que la gubernamentalidad consiste en ir configurando ese homo performance como un sujeto participativo a través de una serie de discursos y tecnologías de poder, muchas de las cuales se pueden encontrar, por ejemplo, en publicaciones relacionadas con el coaching. Así pues, el argumento que emerge es que una gestión municipal diseñada en términos de marca ciudad es uno de esos mecanismos a través de los cuales se configura el sujeto participativo.

Para concluir debemos regresar a Foucault, para añadir que ese homo performance en realidad coincide con el homo economicus que este describe en su discusión sobre la gubernamentalidad neoliberal. En ambos casos, el sujeto se concibe como un actor económico, como un emprendedor, como alguien que debe responsabilizarse de su propia gestión. Aquí la antropóloga nos invita a ver cómo esta noción de performance tiene que ver más con una fuerza normativa, que con la capacidad de transgresión y transformación.
I.2 Antecedentes y contexto
Se señala que el año 1992 como clave en la historia reciente de Perú, ya que coincide con dos hechos importantes:
  1. El golpe de Estado de Alberto Fujimori -presidente del país en esa época-, quien instaura una dictadura y suspende la Constitución para introducir una serie de reformas “dirigidas a insertar al país en el mercado global y a implementar el modelo neoliberal” (Cánepa, 2012:51). Es el momento en el que Perú entra a formar parte de una economía global y hace todo lo posible para que el capital extranjero ingrese. Asimismo, otro de los factores que da lugar al auge económico es el desarrollo de la minería.
  2. Y el otro acontecimiento relevante de ese año es la captura de Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso -Partido Comunista del Perú-, con lo cual se instaura de nuevo un orden de paz; se superan casi veinte años de violencia política, que por supuesto también frenaba el desarrollo económico, además de que traía muchos problemas de seguridad.

De esta manera, a partir de ese momento estos dos hechos traen consigo un nuevo momento para el país, por lo que los peruanos comienzan a tener la sensación de que les va muy bien y se instala el concepto de que «sí se puede».
Por otro lado, y en relación con lo anterior, surge la idea de que Perú es un país de emprendedores, lo cual sirve para que se pueda argumentar que las reformas neoliberales son casi un asunto natural para un sujeto como el peruano. Y en este contexto es en el que el Estado inicia una campaña importante para promocionar la marca Perú y ubicar la imagen del país de manera competitiva en el mercado global. Pero, además, esa imagen país también ha sido apropiada por diferentes sectores de la sociedad peruana, y su diversidad cultural -que durante el siglo xx supuso un problema- ahora es considerada como una oportunidad para que Perú pueda ubicarse, precisamente, en una economía global. Sin embargo esa diversidad sólo interesa cuando es eficiente en términos de mercado.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Marca ciudad como gubernamentalidad neo-liberal


A partir de los conceptos de gubernamentalidad y performatividad exploraremos los modos en que una gestión municipal basada en el concepto y las prácticas de marca ciudad opera como una instancia de poder en la conformación de un orden y un sujeto público neo-liberal. Organizaremos la discusión a partir del estudio de caso del programa de salud preventiva "Muévete San Borja" implementado en un distrito de la capital del Perú.







Gisela CANEPA KOCH

Profesora principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Ciencias Sociales, en el área de Antropología y fundadora del programa de maestría en Antropología Visual de la Escuela de Posgrado. Obtuvo su doctorado en Antropología en la Universidad de Chicago, Illinois (USA). Ha publicado varios libros y cuenta con numerosos artículos publicados en libros y en revistas especializadas y de divulgación en el Perú y en el extranjero. Ha editado cuatro videos de la Serie Video Etnográficos del IDE-PUCP. Coordina el Taller CULTURA, PERSONA y PODER donde viene investigando sobre el neoliberalismo como régimen cultural y la problemática del poder. Ha obtenido varias becas de investigación, como la George Foster Research Fellowship de la Fundación Alexander von Humboldt (2014-2015).


Entre sus áreas de investigación se encuentran: formación de identidades étnicas y regionales; políticas de representación cultural y esfera pública; formas de cultura expresiva (ritual, danzas, folklore, cultura popular); teoría de la performance, antropología visual, y cultura y governementalidad neoliberal.

viernes, 5 de diciembre de 2014

La burocracia y la falta de medios descapitalizan el CSIC

Artículo de Mauricio Vicent publicado en EL PAÍS el 4 de diciembre de 2014

El buque insignia de la ciencia en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), hace agua. Con 123 institutos y más de 11.000 trabajadores, el principal organismo público de investigación atraviesa una “crisis estructural” que requiere de una “transformación drástica” si se pretende evitar que la ciencia española descienda a la “segunda división internacional”, aseguran destacados científicos como el ecólogo Jordi Bascompte (premio Nacional de Investigación en 2011) o Juan Manuel García Ruiz, experto internacional en Cristalografía de España.

Las críticas, compartidas por buena parte de la comunidad científica, coinciden con la divulgación de un documento firmado por más de un centenar de investigadores del CSIC que reclama “una reforma profunda de las instituciones de gobierno del sistema científico español”. Hasta el Rey Felipe VI ha advertido que España no puede darse el lujo de preparar a jóvenes investigadores “para que salgan al extranjero sin retorno posible” debido “a una tasa de paro inaceptable”. Lo dijo al intervenir, el pasado 24 de noviembre, en el acto por el 75 aniversario de la fundación del CSIC.

“La situación es grave y viene de lejos. No se trata de algo coyuntural, debido a la crisis —que también afecta—. Son las restricciones burocráticas y los mecanismos anticuados lo que impide a la ciencia española competir en el exterior”, asegura Jordi Bascompte, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD). Bascompte es uno de los dos científicos españoles que forma parte del comité editorial de la revista Science. Después de varios años recibiendo ofertas de instituciones extranjeras, el ecólogo español ha decidido marcharse a la Universidad de Zurich con su proyecto (y los fondos europeos asignados) por considerar que no puede llevar adelante su trabajo adecuadamente en España. “Es mentira que me vaya porque me paguen más. Durante años he tenido buenas ofertas y no me he querido marchar”, asegura. Si ahora lo ha decidido, confiesa, es porque se ha cansado de darse “con la cabeza contra un muro”.

Hace 15 años, Jordi Bascompte (Girona, 1967) trabajaba en el prestigioso Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológicos de la Universidad de California cuando voluntariamente decidió regresar a España. Desde entonces desarrolló su carrera profesional en la Estación Biológica de Doñana. El proyecto que en la actualidad lleva adelante indaga en las redes que rigen las interacciones de los seres vivos y constituyen la arquitectura de la biodiversidad, y por él obtuvo 1,7 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Este tipo de subvenciones Advanced Grant son otorgadas por la UE para impulsar los mejores proyectos científicos en Europa, y uno podría pensar que con el dinero asegurado se acabaron los problemas.
“No en España”, dice Bascompte. Lo confirma García Ruiz, que trabaja en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra y también dispone de fondos europeos. “En otros lugares te dan el dinero para que no te preocupes, aquí el día que te asignan los fondos empieza a preocuparte”.
Bascompte describe el calvario cotidiano que cualquier investigador español ha de pasar para hacer ciencia, y eso teniendo la fortuna de contar ayudas europeas. “Para contratar a un investigador postdoctoral de Oxford puedes pasarte seis meses con trámites burocráticos, como me ocurrió a mí, y te encuentras con la medida surrealista de que tiene que convalidar el título en España porque es extranjero”. “Llega un momento en que te cansas”, confiesa. “Entre noviembre y enero, tres meses aproximadamente, no puedes hacer gastos de tus propios recursos por ser el cierre de ejercicio”, pone como ejemplo.

El CSIC le obliga, además, a hacer engorrosos contratos a los técnicos e investigadores que trabajan con él durante un proyecto. Si, por ejemplo, dura dos años, cada cuatro meses los contratados han de firmar una carta en la que especifica que se limitan a realizar las funciones para las que se le contrató y no otras, y así el CSIC evita posibles demandas. “Yo, que tengo nueve personas en mi proyecto, tengo que preocuparme de hacer más de 30 cartas y de que las firmen…”.
“Son mecanismos anquilosados, reglas del juego antediluvianas con las que es imposible hacer ciencia moderna y competir en la primera división de la investigación internacional”, sentencia García Ruiz, que calcula que un científico español, si tiene fondos, ha de dedicar más del 50% de su tiempo a la gestión y la burocracia del proyecto científico, en vez de a investigar.
Los datos indican una reducción del 14,6% de plantilla en el CSIC desde noviembre de 2011. Hay 1.892 empleados menos. Las cifras aportadas por el Ministerio de Economía dan cuenta solo de un total de 49 investigadores que han pedido algún tipo de excedencia desde enero de 2011, en la mayor parte de los casos de naturaleza temporal. “En ciencia, hay que fomentar que los investigadores adquieran experiencia en el extranjero. Lo que tenemos que procurar es que vuelvan”. El ministerio reconoce que hay cierta rigidez en el centro. “Somos conscientes de que las instituciones para ser competitivas necesitan flexibilidad, así como ligar una parte de su financiación a los resultados obtenidos”, señala un portavoz del Ministerio.

El Gobierno recurrió, en 2013 a un rescate de 95 millones de euros para evitar la quiebra del CSIC. La institución ha sufrido duramente los recortes durante la crisis económica. “No se trata solo de la crisis y de la escasez crónica de recursos”, asegura el investigador Mario Días, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, uno de los científicos que ha promovido la declaración de los científicos críticos. Días señala entre los problemas del sistema la incapacidad de retener el talento joven y el envejecimiento de la plantilla, con una edad media de 55 años. Otra lacra es el “sistema funcionarial”, en el que no prima la excelencia. “Aquí gana lo mismo el científico brillante que el que se pasa haciendo el día tebeos en su despacho”, asegura un director de Instituto que prefiere no dar su nombre.
El 24 de noviembre, al celebrarse el 75 aniversario del CSIC, su presidente, Emilio Lora Tamayo, aseguró que la fuga de cerebros en España era una “leyenda urbana” y que los que se marchaban lo hacían porque les daban un cheque "con varias cifras". Bascompte y otros lo desmienten. El cheque está, sin duda, pero se van por otras razones.


Artículo de Mauricio Vicent publicado en EL PAÍS el 4 de diciembre de 2014