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viernes, 6 de abril de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 5

En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



II.MONTESQUIEU (1689-1755)

Los ilustrados franceses consideraban a Inglaterra como un país modelo ejemplo de moderación política y de progreso científico.

Del espíritu de las leyes, en ella se propone determinar cuáles son los límites en los que debe mantenerse la convivencia humana  para evitar tanto el desgobierno como la tiranía.

1ª parte: comienza definiendo las leyes, que no son sino “las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas”. Todo tiene sus leyes. En el caso de los seres humanos, además de por leyes naturales se rigen por las de que ellos mismos se dan.

Los hombres nacen iguales por naturaleza, pero apenas se integran en sociedad pierden esa igualdad primitiva. Comienza así un estado de guerra, es la aceptación de una autoridad y de unas leyes la que convierte ese estado de guerra en estado político. Las leyes que han de regir la sociedad civil han de fundarse en la razón, siendo la razón universal, todas mantienen entre sí cierto parentesco y comparten determinado número de principios básicos. Pero deben también “ser adecuadas al pueblo para el que fueron dictadas”, los que hace difícil adaptarlas de unos pueblos a otros cuyas circunstancias son distintas.

En primer lugar, tienden a ser distintas según el tipo de gobierno adoptado por el pueblo en cuestión. El principio fundamental para las democracias es la virtud, para las aristocracias la moderación, para las monarquías el honor cuando son moderadas y el temor cuando son despóticas. La educación de los que viven en un Estado debe adaptarse al tipo de gobierno.

Las legislaciones se adaptan al tipo de gobierno. Las leyes en democracia tienden a la igualdad, promueve n la frugalidad y las costumbres austeras, en las aristocracias se favorece la moderación y la sencillez, para prevenir la soberbia y en monarquía se tiende a conservar los privilegios con el honor y la justicia como rasgo distintivo del rey. Las leyes de los déspotas pondrán el acento en los castigos. Termina esta primera parte con un análisis de las causas de la corrupción de los diferentes tipos de gobiernos: la democracia se corrompe o por la falta de igualdad o cuando los gobernados pierden el respeto a sus gobernantes; las aristocracias, cuando el gobierno de los nobles se hace arbitrario; las monarquías, cuando crecen demasiado y la autoridad se dispersa y cuando el rey abusa de su poder y se convierte en tirano. El despotismo es de por si un estado corrupto.

2ª parte: aborda el tema de la seguridad de los estados. Los estados monárquicos son mucho más seguros, y los grandes a los pequeños. Pero es mejor adoptar otras formas de gobierno para no caer en el despotismo. La libertad política no se encuentra más que en los estados moderados. La libertad es inseparable de la seguridad. EL mejor modo de lograr esa moderación es un adecuado reparto de los poderes.

En todo Estado hay tres clase de poder: el poder legislativo, que promulga leyes y enmienda o deroga las existentes, el poder ejecutivo, que dispones de la guerra y de la paz, se ocupa de las relaciones diplomáticas y vela por la seguridad pública, y e l poder judicial, que castiga los delitos o juzga diferencias entre particulares. Un Estado moderado es aquel en el cual los poderes no se acumulan en la misma persona. Hace especial hincapié en la necesidad de que las leyes sean justas y se acuerden con la razón, también han de ser aplicadas con criterio y sensatez, evitando crueldades. La misma moderación se recomienda a la hora de fijas los tributos, asunto en el que recuerda que uno de los principales propósitos de un buen gobierno es el fomento de la prosperidad general.

3ª parte: trata de las diferencias que debe haber entre leyes, según los distintos climas y las diversas costumbres ancestrales de las naciones. No trata de especular sobre estados ideales, sino de razonar sobre mejoras posibles. Montesquieu realiza una serie de comparaciones entre climas y realiza unas propuestas, pero insiste que no trata de justificar nada, sino aportar causa que hayan podido influir en los hechos. También hay que tener en cuenta la fertilidad del suelo: cuanto mayor sea más conformistas son sus habitantes. Los pueblos que viven del comercio requieren especial cuidado a la hora de fijar tributos.

Las costumbres tienen su importancia. Primero porque no se pueden cambiar bruscamente, por otra parte es inútil y peligroso ponerse a legislar en contra del espíritu general de un pueblo. Pero de la misma manera que la legislación se adapta a las costumbres, también puede ir poco a poco modificándolas, y así es como las naciones progresan y mejoran, cuando son regidas con sensatez.

4ª parte: comenta diferentes caso  de legislación sobre comercio y de normas de derecho civil en distintos pueblos y momentos históricos, y termina con unas reflexiones sobre los diferentes modos de evitar un gran problema que preocupaba a los europeos del silo XVIII: la despoblación, fácil de corregir por causa accidentales y casi imposible de corregir si se debe al desgobierno y la desmoralización.

5ª parte: trata de la relación entre las leyes y la religión, una de cuyas principales batallas era la tolerancia religiosa. Siempre es mejor tener una religión que no tener ninguna, ya que todas suponen “una garantía de probidad”, el respeto a unas reglas morales.

En cuanto a las relaciones con el Estado, no tiene por qué ser conflictivas: como las reglas morales de las religiones y las leyes civiles tienden al mismo fin, a que los hombres se comporten bien, en general se ayudan y se complementan. Hay que procurar que las riquezas del clero no aumenten excesivamente. El Estado tiene derecho a exigir que las religiones que se practican en su territorio no perturben el orden. Es necesario establecer la perfecta tolerancia religiosa, tanto por parte de los gobiernos como de las distintas creencias en sus mutuas relaciones. Para evitar posibles conflictos, hay que tener en cuenta que la conducta humana se regula por legislaciones muy distintas: esta la ley divina, la legislación eclesiástica, las diversas civiles, el derecho de gentes…y la razón debe dirimir que tipo de cosas ha de regular cada uno de esos códigos.

6ª parte: complemento de lo anterior. Destacan ideas como al necesidad de hacer buenas leyes y de que sean adecuadas a las gentes que habrán de cumplirlas.

Montesquieu se preocupaba mucho por los aspectos practicos. Lo único universal es la razón. No hay principios generales: todo depende del lugar y del tiempo, todo cambia. Le interese sobre todo lo correcto, la manera de aplicar las leyes.


jueves, 29 de marzo de 2012

Montesquieu - La libertad política Parte 2

Comentario de texto. Historia de las Ideas Políticas. Grado en Sociología UNED


La Libertad Política
 La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad del espíritu que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad. Y para que exista la libertad es necesario que el gobierno sea tal que ningún ciudadano pueda temer nada de otro.
Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona, o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente. Tampoco hay libertad si el poder judicial no está separado del legislativo no del ejecutivo. Si va unido  al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor.

Montesquieu – El Espíritu de las leyes


La libertad puede ser destruida cuando los poderes se unifican, ya sea en manos de un solo individuo o bien en las de todo un pueblo “(…) cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona, o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente”. Una libertad que no consiste en hacer lo que se quiera, sino en poder hacer lo que se debe querer hacer bajo un marco legal  “(…)  La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad del espíritu que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad”. Desde el primer capítulo El espíritu de las leyes, Montesquieu plantea un dilema fundamental para el análisis de las sociedades humanas: cómo explicar las sociedades existentes, cómo interrelacionar las leyes y las instituciones. Unas leyes que rigen las sociedades pero que no dependen únicamente de la voluntad humana, pero a la vez son maleables como para implementar las correcciones precisas y necesarias, siempre que éstas tengan en cuenta los complejos factores que las determinan[1].

  Para Montesquieu existen tres formas de gobierno posibles, el despótico, el monárquico y el democrático. Y cada uno de ellos es definido por referencia a dos conceptos, que de acuerdo con la denominación del autor de El espíritu de las leyes son la naturaleza y el principio del gobierno[2]. Inclinándose por la monarquía, pues señalaba la democracia como un ideal utópico, Montesquieu y de Jean-Jacques Rousseau, habían negado que los gobiernos representativos pudieran ser genuinamente democráticos, “La representación o el gobierno representativo (...) puede considerarse una nueva invención, desconocida en tiempos de Montesquieu (...) La democracia representativa (...) es la democracia que se ha hecho practicable durante un largo período y en un vasto territorio[3]”. John Stuart Mill, en Consideraciones sobre el gobierno representativo (1861) llegó a la conclusión de que “el tipo ideal de gobierno perfecto” sería a la vez democrático y representativo. Augurando evoluciones que habrían de tener lugar durante el siglo XX.

La monarquía de Montesquieu tendría que ser libre y alejada de los excesos despóticos tanto de las formas orientales como las que poco a poco adoptaba la francesa, sobre todo desde el auge del poder real en Luis XIV[4].  Una monarquía no absoluta, moderada por poderes intermedios, una monarquía constitucional. Sin la existencia de poderes intermedios, la monarquía se convierte en opresora. Unos poderes donde cada uno de ellos tiene su esfera propia e independiente y en ello reside el cuidado de la libertad política. Entre la democracia, como forma legitimada, pero irrealizable, y el despotismo como la decadencia de la monarquía, se encuentra la constitución en la cual la subordinación de poderes se hallan regidos por la ley, armonizados y contrapesados conforme a las normas legisladas, “(…) si va unido  al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo legislador”.



[1] Los orígenes de la teoría sociológica. Iglesias, María del carmen et alia. Akal Madrid 2006.
[2] Vid. Las etapas del pensamiento sociológico. Aron, Raymond. Tecnos. Madrid. 2004.
[3] La Democracia. Dahl, Robert.  Post Data 10. Diciembre 2004 (págs. 11-55).
[4] Diccionario de Filosofía. Ferrater Mora, José. Ariel 2ª edición Barcelona 2009.





miércoles, 28 de marzo de 2012

Montesquieu - La libertad política Parte 1

Comentario de texto. Historia de las Ideas Políticas. Grado en Sociología UNED


La Libertad Política
 La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad del espíritu que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad. Y para que exista la libertad es necesario que el gobierno sea tal que ningún ciudadano pueda temer nada de otro.
Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona, o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente. Tampoco hay libertad si el poder judicial no está separado del legislativo no del ejecutivo. Si va unido  al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor.

Montesquieu – El Espíritu de las leyes


Charles Louis de Secondat, barón de la Bréde y de Montesquieu (1689-1755) fue uno de los más célebres representantes de la Ilustración y uno de los pocos teóricos que, por su trabajo sobre la separación de poderes, es universalmente conocido[1]. Su gran obra El espíritu de las leyes (1748) es una colección de 31 libros escritos durante más de 20 años, y este extracto del texto corresponde a esa colección. Montesquieu desarrolló un complejo y a la vez preciso aparataje teórico sobre ese “ideal” consistente en obtener la libertad máxima, pero dentro de los límites dictados por las circunstancias naturales e históricas, “(…) para que exista la libertad es necesario que el gobierno sea tal que ningún ciudadano pueda temer nada de otro”. Esos límites en los que debe mantenerse la convivencia humana para evitar tanto el desgobierno como la tiranía[2]. En esta obra no se reduce únicamente a la teorización de la separación de poderes, sino además un esfuerzo teórico sobre la naturaleza de la libertad política en el “gobierno moderado”, y con otras muchas innovaciones que están en la raíz de las modernas sociedades libres[3].

Montesquieu señala claramente en este texto su objeto de estudio capital; la separación de poderes en legislativo, ejecutivo y judicial, tal como él los encontró en la Inglaterra de su tiempo, y cuya concepción quiso importar para Francia[4] como antídoto contra la tentación totalitaria, que siguiendo a las tesis lockianas, creía efectivo en tierras británicas. Aún identificando al pueblo inglés como libre, donde cada individuo disfruta de su libertad, ésta tenía sus fallos y sus costos, pero podía bien servir como modelo teórico constitucional. Montesquieu como vulgarizador de la Constitución inglesa[5], adepto del perfecto liberalismo y muy próximo a Locke, realizó una metodología rigurosa y matizada, pero haciendo un lugar preeminente a la debilidad humana, por eso es considerado unos de los fundadores de la sociología. Mostesquieu estima que el pluralismo institucional a través de los poderes intermedios franceses podía garantizar la libertad, incluso más eficientemente que el desarrollo de integración por el que Inglaterra practicó su constitución.

Como la sociedad es un mosaico muy complejo de elementos y variables, son todos objeto de atención de diversas ciencias sociales. Pudo surgir la diferenciación entre las esferas de lo político y lo social, con el descubrimiento de la realidad social. La definición de un ámbito propio de la sociedad civil, con la emergencia de nuevas clases sociales y nuevas formas organización social y económica; el mismo concepto de sociedad fue formulado sólo durante el ascenso de la burguesía moderna, como concepto de la verdadera sociedad en oposición a la Corte[6]. Lo que Montesquieu intenta propugnar, como buen analista político y social, es una armonía entre los poderes, una atribución conjunta e indivisa del poder entres órganos, la co-soberanía de tres fuerzas políticas, y por ende, de tres fuerzas sociales: rey, pueblo y aristocracia.


[1] Diccionario de Sociología. Giner, Salvador et alia. Alianza Editorial segunda edición. Madrid 2006
[2] Ideas y formas políticas: del triunfo del absolutismo a la posmodernidad. González Cuevas, Pedro Carlos et alia. UNED Madrid 2010.
[3] Vid. El espíritu de las leyes. Edición de Demetrio Castro Alfín. Istmo Madrid 2002.
[4] Diccionario de Filosofía. Ferrater Mora, José. Ariel 2ª edición Barcelona 2009.
[5] Historia de las ideas políticas. Touchard, J. Tecnos. Madrid 2010.
[6] Lecciones de sociología. Adorno, Theodor. Horkheimer, Max. Proteo Argentina 1969.

jueves, 26 de agosto de 2010

Mi viaje a la Sociología

Montesquieu
La ciencia descubrió la sociedad muy tarde, por lo que los clásicos de la sociología son pensadores de la segunda mitad del siglo XIX y en el cambio de siglo. El contexto que dio origen a la Sociología fueron los cambios precipitados por la Revolución Francesa de 1789 y el nacimiento de la Revolución Industrial en Europa, originándose de las reformas que fragmentaron contundentemente el orden social industrial de los estilos de vida preexistentes, estimulando con ello, un creciente interés por lo social. Y como clave la utilización de la ciencia como recambio de la religión para entender el mundo.  Esta ciencia trabaja en el nivel de lo colectivo, poniendo objetos individuales en relación con fenómenos colectivos, resultando corpus colectivos.
Rosseau
Los primeros pasos para descubrir esta ciencia se encuentran en la propia definición. Una definición plural, donde se traza desde diferentes perspectivas  la conceptualización y explicación de la Sociología. Donde sin duda, la teoría de los clásicos, precedidos del antiguo pensamiento, como Ibn-Jaldún, Montesquieu, Rosseau, Saint-Simon y Hegel, conforman la raíz del conocimiento e inquietudes que originaron el interés por la observación de las sociedades, las realidades y los comportamientos humanos en su entorno social. Comte, Tocqueville, Proudhon, Spencer, Marx, Durkheim o Weber han sido los fundadores de esta ciencia, y aquí están las bases del pensamiento sociológico, destacando a Manuel Sales Ferré primer catedrático de sociología en España y Europa.
Tocqueville
Los cambios que supuso la Revolución Industrial en el mundo, las reformas políticas y los conocimientos científicos y su posterior evolución, íntimamente relacionados con esta ciencia social. Desde las teorías en su formación y emancipación como disciplina académica, se constituyeron las síntesis teóricas en cinco etapas: El Positivismo, Marxismo, la Sociología Clásica, la teoría Estructural Funcionalista Parsoniana y la Crisis del Funcionalismo de donde se trazó las fases analíticas metodológicas, para más tarde llegar el proceso de capacitar intelectual e institucionalmente esta disciplina en el ámbito del desarrollo de las teorías y las explicaciones sociológicas. 
Herbert Spencer
Desde el análisis de la vida social humana, de sus comunidades y sociedades, teniendo como especificidad, nuestra conducta como sujetos sociales. La Sociología proporciona una explicación causal acreditada en su desarrollo y efectos de nuestra realidad social, de nuestros orígenes, de nuestra naturaleza y de nuestras transformaciones históricas.
-Fue la comprensión de la autonomía relativa del ámbito del objeto de la "sociología" lo que supuso el paso decisivo para la constitución de la sociología como una ciencia relativamente autónoma. Augusto Comte-
Desde el ámbito de la práctica, la investigación social, reunir la teoría, la metodología y la investigación empírica, revelando con ello el alcance científico de la Sociología. Conocer los métodos de investigación, los diagnósticos y la formulación de políticas. En definitiva, tanto que aprender, un largo viaje, un fascinante viaje, mi viaje a la Sociología. Al menos cuatro años de tránsito, para toda una vida de conocimiento.