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sábado, 14 de junio de 2014

LA SOCIOLOGIA: ESTUDIO DEL SER HUMANO

Artículo de Enrique A. Sánchez L. publicado el 02 de junio 2014.


La Sociología: ´´Es aquella parte complementaria de la filosofía natural que se refiere al estudio positivo de todas las leyes fundamentales relativas a los fenómenos sociales´´. Así la definió, en 1843, Auguste Comte, y tal definición, pese a haber sido discutida, sigue siendo válida. La sociología se centra en dos problemas: el de la estructura o constitución de la sociedad en sus condiciones constantes (estática social, basada en el orden) y el del desarrollo de la sociedad y las leyes del mismo (dinámica social, basada en el progreso). Para Comte, el individuo es  una abstracción, y la especie una realidad, de lo que se deriva que todo fenómeno es sociología y que ésta abarca a toda la humanidad y a todos los tiempos.
Estimologicamente se considera que la Sociología, en tanto que es el estudio de la formación y del funcionamiento de la Sociedad, fue fundada por Auguste Comte, quien la llamó ciencia positiva. Karl Marx, sin ser teórico de la sociología, aportó una descripción de la economía de su tiempo que se reveló fecundisima para los Sociólogos que le siguieron. Durkheim fue el primero que, en contra de Marx, abrió la vía al estudio concreto y métodico de los hechos sociales (Las reglas del método sociológico, 1894). Tras él, Max Weber (1864-1920), Paul Felix Lazarsfeld (1901-1976) y Talcott Parsons (1902-1979) contribuyeron a precisar los métodos y objetivos de la sociología.



Emile Durkheim (1858-1917). Sociólogo Francés, uno de los fundadores de la sociolgía, el cual vinculó los hechos morales a los hechos sociales, que consideraba independiente de la conciencia individual. Paul Felix Lazarsfeld(1901-1976) Sociólogo y estadigrafo estadounidense de origen austriaco. Se interesó por la metodología de las ciencia sociales aplicadas a la comunicación de masas filosofía de las ciencias sociales, 1970).Talcott Parsons (1902-1979), Sociólogo estadounidense. Definió su sociología como ciencia de la acción, e integró en ella algunas tesis del funcionalismo (Estructura social y personalidad, 1969). Max Weber (1864-1920), Sociólogo alemán. Promotor de una sociología ´´Omnicomprensiva´´ que utiliza ´´tipos ideales´´, analizó el advenimiento del capitalismo y el paso a la modernidad (Etica protestante y el espíritu del capitalismo, 1901. reed. 1920; Sociología de la religión, 1920; Economía y Sociedad,
 1922).

 

En cambio, que la Sociología como ciencia se encarga de aplicar los métodos de la ciencia al estudio del hombre y la sociedad. Se basa en el supuesto, común a todas las ciencias sociales, de que el método científico puede contribuir grandemente a nuestra comprensión del carácter del hombre, sus actos y las instituciones, así como a la solución de los problemas prácticos a que se enfrentan los hombres en sus vidas colectivas.



La aproximación explícitamente científica al estudio de la vida social apareció en el siglo XIX. La palabra Sociología fue  acuñaba por el filósofo francés Auguste Comte, quien ofreció un elaborado prospecto para el estudio científico de la sociedad, en una serie de volúmenes publicados entre 1830 y 1842; ya que para fines de siglo, se había creado un pequeño ejército de clásicos de la sociología, que todavía tienen gran importancia hoy. A pesar de esos comienzos, la sociología es esencialmente una disciplina del siglo XX, ya que muchas de sus ideas y la mayoría de sus datos seguros han sido acumulados desde 1900.



La reflexión sobre la naturaleza del hombre y la sociedad, incluyendo el registro de observaciones cuidadosas, no es, por supuesto, nueva ni se reduce a los científicos sociales. Los Diálogos de Platón contienen penetrante y todavía correctos comentarios sobre las motivaciones y la conducta de los hombres, como ocurre también en El Principe de Maquiavelo y en El Espíritu de las leyes de Montesquiei. Por consiguientes ¿Dónde podríamos encontrar una discusión más perspicaz sobre el crimen y el Criminal que en Crimen y Castigo de Dostoievsky, o una investigación  más sujestiva de las preocupaciones humanas acerca de la pasión social, que en las novelas de Jane Austen?



Los sociólogos no pueden ignorar estas fuente de percepción y comprensión, como tampoco pueden descuidar las obras de Shakespeare, los ensayos de Montaigne, los trabajos de novelistas, dramaturgos, críticos literarios, filósofos y teólogos. Pero la ciencia social no puede satisfacerse con la percepción literaria o con la reflexión filosófica. Pero, las conclusiones comprobadas y verificadas que los científicos sociales se esfuerzan por obtener difieren claramente de las especulaciones de los filósofos y los teólogos, de los comentarios hechos por observadores de la escena humana,  y de las impresiones de los escritores de creación. En consecuencia dichas observaciones e interpretaciones suelen ser por lo general perspicaces y penetrantes, pero a veces son también erróneas o apenas parciamlente verdaderas, y no están por supuesto respaldadas por una evidencia sistemática o digna de confiar.



La sociología es algo más que una ciencia, es un estudio que envuelve al hombre en su contorno social y familiar; ya que, desde que el hombre nace, pertenece a una familia y desde luego a una sociedad que le rodea.



Pero por más que el hombre quiera pertenecer a una sociedad y hacer el bien por el mundo que le rodea, esa misma sociedad es a la que el hombre debe enfrentar, por esos los conflictos bélicos, las guerras, las devastaciones, provienen de la misma sociedad que le rodea.

Artículo de Enrique A. Sánchez L. publicado el 02 de junio 2014.

domingo, 13 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 2


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz


Los movimientos sociales y la modernidad

La gente en todas las sociedades humanas ha debido tener razones para unirse y combatir por sus fines colectivos en contra de aquello interpuesto en el camino de su obtención. Poderosos movimientos sociales contribuyeron al nacimiento de la modernidad en la época de las grandes revoluciones burguesas, la inglesa, la francesa y la americana. Muchos observadores están de acuerdo en que es sólo en las sociedades modernas maduras donde comienza de verdad la “era de los movimientos sociales”. Sólo en los SXIX y XX los movimientos sociales se han vuelto tan numerosos, tan masivos, tan sobresalientes y con tantas consecuencias para el curso del cambio. “Los movimientos sociales son una parte central de lo que entendemos por modernidad”

Hay diversas razones que explican lo sobresaliente y significativo de los movimientos sociales en el periodo moderno, algunas de ellas ya ha sido identificadas en las caracterizaciones de la modernidad proporcionadas por los autores clásicos del SXIX:

1.    “Tema durkheimiano”, el puro agolpamiento físico de grande masas de gente en un espacio limitado, lo que acontece con la urbanización y la industrialización y produce una gran “densidad moral” de la población. Esto hace que haya mejores oportunidades para el contacto y la interacción, para articular ideologías compartidas y para reclutar seguidores. Las oportunidades de movilización de los movimientos sociales son elevadas significativamente.
2.    “Tema de Tönnies”, es la atomización y el aislamiento de los individuos en la impersonal Gesellschaft, la “multitud solitaria”. La experiencia de la alienación, de la soledad y de la falta de raíces evoca un anhelo de comunidad, de solidaridad de “estar juntos”. El ser miembro de un movimiento social proporciona una satisfacción sustitutiva de esas necesidades humanas universales.
3.    “Tema marxiano” hace notar el crecimiento sin precedentes de las desigualdades sociales, con abruptas jerarquías de riqueza, poder y prestigio, que acompañan a la economía moderna capitalista. La gente cuyos intereses creados están en peligro está dispuesta a luchar contra aquellos que los amenazan.
4.    “Tema weberiano” hacer referencia a la transformación democrática del sistema político, abre paso para la acción colectiva de grandes masas de gente. “La estructura de oportunidad política” para la aparición de movimientos sociales es transformada radicalmente.
5.    “Tema de Saint Simon y Comte”. La creencia de que el cambio social y el progreso dependen de las acciones humanas, que la sociedad puede ser modelada por sus miembros para su propio beneficio, es un importante prerrequisito ideológico para e activismo, para la movilización de los movimientos sociales.
6.    La sociedad moderna ha experimentado una elevación general cultural y educativa. La revolución educativa que acompaña la extensión del capitalismo y la democracia aumenta el cúmulo de miembros potenciales de movimientos sociales.
7.    Es la emergencia y extensión de los medios de comunicación de masas. Son éstos poderosos instrumentos para articular, modelar y unificar creencias, formular y extender mensajes ideológicos, conformar la “opinión pública”. De esto sigue dos consecuencias:
·      Esta apertura produce el importante efecto de demostración”; la oportunidad de comparar la propia vida con la vida en otras sociedades.
·      Como la gente aprende acerca de las creencias políticas, de las actitudes y de las quejas de otros. Genera solidaridad, lealtad, consenso que se extienden mucho más allá del círculo social inmediato. Este sentimiento de causa común y de solidaridad supralocal es otra precondición sociopsicológica para la emergencia de los movimientos sociales.


Tipos de movimientos locales


Los movimientos sociales los hay de todos tipos y tamaños, presentan una variedad de formas tremenda.

1.    Los movimientos sociales difieren en el alcance del cambio pretendido. Algunos tienen propósitos relativamente limitados, pretenden modificar algún aspecto de la sociedad sin tocar la estructura institucional central, Quieren el cambio en en lugar del cambio de. Denominamos a éstos movimientos de reformas. Otros movimientos pretenden cambios más profundos, que toquen los fundamentos de la organización social. Se extienden más allá del objetivo inmediato y producen transformaciones de la sociedad en ligar de meros cambios en la sociedad. Denominamos radicales a estos movimientos. En el caso extremo, cuando los cambios pretendidos abarcan todos los aspectos centrales de una estructura social (políticos, culturales y económicos) están destinados a lograr una transformación total de la sociedad, hablamos de movimientos revolucionarios tales como el milenarismo, el fascismo o los movimientos comunistas.
Neil Smelser distingue entre:
·      movimientos “orientados por la norma”: es la acción movilizada en nombre de una creencia generalizada que divisa una reconstitución de las normas.
·      movimientos “orientados por el valor”: es la acción colectiva movilizada en nombre de una creencia generalizada que divisa una reconstitución de los valores.
2.    Los movimientos sociales difieren en la cualidad del cambio pretendido. Quieren modelar la sociedad de acuerdo con un patrón antes nunca visto. Su orientación es hacia el futuro. Proponen cambios dirigidos hacia adelante, y ponen el acento en la novedad. Podemos denominarlos movimientos progresistas. Otros movimientos se dirigen al pasado. Buscan restaurar instituciones, leyes, formas de vida y creencias que ya fueron establecidas en el pasado pero que después fueron erosionadas o abandonadas en el curso de la historia. Los podemos llamar movimientos conservadores o “retrógrados”. La distinción entre movimientos progresistas y conservadores puede alinearse junto a la distinción política común entre derecha e izquierda.
3.    Los movimientos sociales difieren respecto a los objetivos del cambio pretendido, Algunos se centran en el cambio de las estructuras sociales, otros en cambiar a los individuos.
Los movimientos orientados hacia la estructura toman dos formas:
·      Los movimientos sociopolíticos intentan cambiar la política, la economía y las jerarquías de clase y estratificación.
·      Los movimientos socioculturales se ocupan de aspectos más intangibles de la vida social, promueven el cambio en las creencias, los credos, los valores, las normas, los símbolos, los modelos de vida cotidiana.
Los movimientos orientados hacia el individuo también tomas dos formas:
·      Los movimientos sagrados, místicos o religiosos luchan por la conversión, por el renacimiento general del espíritu religioso.
·      La variante laica busca el bienestar personal, moral o físico de sus miembros.
En los movimientos dirigidos hacia la estructura piensa que las estructuras modificadas proporcionarán un nuevo ambiente de socialización, remodelarán sus personalidades. En los movimientos orientados hacia la personalidad creen que las personas mejoradas darán paso a organizaciones sociales mejores. David Aberle propone una clasificación cuádruple de los movimientos sociales:
·      Movimientos transformadores, dirigidos al cambio total de las estructuras.
·      Movimientos de reforma, dirigidos al cambio parcial en las estructuras.
·      Movimientos redentores, dirigidos al cambio total de los miembros individuales.
·      Movimientos alternativos, dirigidos al cambio parcial de los miembros individuales.
4.    Los movimientos sociales difieren con respecto al “vector” del cambio pretendido. Para la mayoría de los movimientos el “vector” es positivo: tales movimientos intentan introducir algún cambio, producir alguna diferencia. También hay ocasiones en las que los movimientos son movilizados para evitar el cambio: el “vector” es entonces negativo. Un caso típico acontece cuando un movimiento es movilizado ante cambios negativamente evaluados, producidos en la estela de tendencias sociales generales, como productos y efectos colaterales involuntarios. Hay movimientos movilizados para detener o enmendar legislaciones o decisiones gubernamentales concretas. Otro caso especial es el contramovimiento movilizado en respuesta a la emergencia y expansión de un movimiento competidor. Los movimientos a veces aparecen emparejados de forma simétrica: izquierda y derecha, antisemitismo o sionismo, provida y preelección, ateísmo y fundamentalismo, reformistas democráticos y línea dura.
5.    Los movimientos sociales difieren con respecto a la estrategia subyacente o “lógica” de su acción. Algunos siguen una lógica “instrumental”. Su intención primera es el control político. Cuando tiene éxito, tal movimiento se convierte en un grupo de presión o en un partido político, acceden a loas parlamentos y a los gobiernos. Otros movimientos siguen una lógica “expresiva”; ésta se encamina a la afirmación de la identidad, a lograr la aceptación de sus valores o formas de vida, a lograr autonomía, igualdad de derechos, emancipación cultural y política para sus miembros o para grupos mayores.
6.    Distintos tipos de movimientos dominan en distintas épocas históricas. Esto nos permite distinguir entre dos tipos generales relevantes para la historia moderna. Los movimientos que dominaban en las primeras fases de la modernidad estaban centrados en intereses económicos, sus miembros eran reclutados en general de una única clase social, y estaban organizados de manera rígida y centralizada. Con el desarrollo de la modernidad se han ido haciendo gradualmente obsoletos. En décadas recientes las sociedades capitalistas más desarrolladas son testigos de la emergencia de otro tipo de movimientos. Éstos han sido apropiadamente denominados los “nuevos movimientos sociales”. Tres rasgos les otorgan cualidades únicas:
·      Se centran en problemas nuevos, en intereses nuevos, en nuevos frentes de conflicto social.
·      Sus seguidores no están relacionados con ninguna clase específica sino que saltan por encima de las divisiones de clase tradicionales, representan problemas de vital importancia para miembros de clase distintas.
·      Los nuevos movimientos sociales están normalmente descentralizados, y toman la forma de redes extensas más o menos difusas en lugar de la de organizaciones jerárquicas y rígidas.
7.    Si uno mira a una sociedad concreta en un momento histórico concreto, siempre verá aparecer una multitud compleja y heterogénea de movimientos sociales que representan los tipos antes discutidos. Al defender el cambio, al atacar los interese establecido, al movilizar símbolos y al elevar los costes para otros, crean agravios y proporcionan oportunidades a los organizadores para que definan los fines y por problemas del contramovimiento. El contramovimiento desarrolla una imagen distorsionada del movimiento al que se opone. Elige sus tácticas en respuesta a la estructura y a las tácticas del movimiento: conduce a la dogmatización, a la rigidez y a la inflexibilidad de la estructura del movimiento, a una lealtad fuertemente reforzada, a una integración más estrecha en las formas de la organización y la oligarquización de la autoridad.

McCarthy y Zald hablan de “industrias de movimientos sociales” (IMS) en referencia a los sistemas más inclusivos que abarcan movimientos de fines parecidos o idénticos, y que defienden conjuntos comunes de preferencias.

El cuadro general de la actividad social del movimiento diferirá de una sociedad a otra. Galber y Zald definen a la totalidad más inclusiva dentro de la cual operan los movimientos sociales como el “sector del movimiento social” (SMS): la estructura de movimiento antagónicos, en competencia y en cooperación que puede incluir partidos, burocracias estatales, los medios de comunicación, los grupos de presión, las iglesias y una multitud de otros factores organizativos en una sociedad. El SMS da un aroma o un tono específico al funcionamiento de cada uno de los movimientos que lo constituyen. Una sociedad que quiera sacar el máximo de provecho de su propio potencial creativo, que desee formarse y reformarse a sí misma en beneficio de sus miembros, ha de permitir, incluso ha de encarecer, el libre funcionamiento de los movimientos sociales, lo que dará como resultado un rico y variado SMS. Ésta es la “Sociedad activa”. Las sociedades que suprimen, bloquean o eliminan los movimientos sociales destruyen sus propios mecanismos de automejora y autotrascendencia. Con un SMS estrecho o inexistente se convierten en “sociedades pasivas” de gentes ignorantes, indiferentes e impotentes, que no tienen la oportunidad alguna para cuidar del destino de su sociedad y en consecuencia dejan de cuidarse. Su única prospectiva histórica es el estancamiento y la decadencia.


sábado, 18 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 36


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

El auge de la sociología histórica:

La sociología histórica toma la oposición entre continuidad y cambio como su problema nuclear, pero al intentar resolverlo llega más tarde o más temprano a una noción sofisticada de la agencia.

Esxiste la creencia extendida de que la sociología nació de la historia, por tanto el reavivamiento reciente del interés por la historia entre los sociólogos es a veces considerado como una vuelta a las raíces de la disciplina.Nada mas lejos de la realidad. La sociología histórica ha de ser vista como una reacción crítica frente a usos tradicionales de la historia, muy peculiares, típicos de los padres fundadores de la ciencia sociológica. Una cosa es decir que la sociología nació del interés por los hechos o procesos históricos, pero otra muy distinta es decir que la sociología nació del estudio científico de la historia.Lo primero es sin duda cierto; pero la materia objeto no es tratada mediante un método verdaderamente histórico sino siguiendo “leyes referidas a la historia”(Mandelbaum, 1948) estrictamente delimitadas.

Los esquemas evolucionistas o desarrollistas de Comte, Spencer o Tönnies no fueron derivados de la historia, ni enraizados en la historia,sino, mas bien impuestos sobre la historia. También compartían determinados presupuestos: consideraban la historia de forma mecanicista como un dominio autónomo, una “realidad sui géneris” de la cual los actores humanos estaban extrañamente ausentes. Los evolucionistas y desarrollistas no contribuyeron en último término a la emergencia de una verdadera perspectiva histórica. Todo lo contrario:en lugar de acercar la sociología a la historia, representaron de hecho una forma temprana de ahistoricismo. Podríamos denominarla, no sin cierta paradoja, un “ahistoricismo historiosófico”.

Sin embargo, y aunque dominante, esta tendencia no era en modo alguno la única. El siglo XIXpuede enorgullecerse de haber producido algunos ejemplares de verdadera sociología histórica, firmemente enraizados en ricos materiales históricos, históricamente limitados en su validez y que reconocían el el papel de los actores humanos -individuales y colectivos- en tanto creadores últimos del cambiante mundo social.
Tales teorías rechazaban las presunciones mecanicistas y fatalistas, la reificación de los procesos sociales, y restauraban al hombre como el verdadero sujeto histórico.

Tres nombres entre los primeros maestros de la sociología parecen representar este historicismo primigenio, auténtico: Karl Marx, Alexis de Tocqueville  y de manera mas completa y menos ambigua, Max Weber.

Toda la inmensa erudición de Weber está firmemente enraizada en un vasto conocimiento histórico, que va desde las civilizaciones antiguas al nacimiento del capitalismo industrial. La aplicación de una perspectiva histórica condujo a Weber a centrarse en las transiciones históricas concretas, en los umbrales entre épocas y especialmente en el nacimiento del capitalismo en Europa occidental. Weber rechazó las interpretaciones mecanicistas o fatalistas de los procesos históricos  y dió a los agentes humanos, a sus motivaciones, intenciones y acciones un papel crucial en la producción de las estructuras sociales, económicas y políticas.

El renacimiento reciente de la sociología histórica ha de conectarse con la herencia de Marx, Tocqueville y en particular Weber, con su trabajo auténticamente histórico en lugar de con los esquemas filosóficos, aprioristas y desarrollistas de Comte, Spencer y Tönnies.

Antes de que ocurriera tal renacimiento, la sociología presenció un largo eclipse de la perspectiva histórica. Esto fue en parte debi al segundo nacimiento del pensamiento sociológico que aconteció en EEUU con el cambio de siglo. La sociología americana tenía unas raíces radicalmente distintas de las europeas. En primer lugar, nació en una sociedad diferente pero al mismo tiempo extraordinariamente compleja en su composición racial, étnica y de clase. Los sociólogos americanos se concentraron en salvaguardar el delicado funcionamiento del sistema social, erradicando el crimen y la desorganización social, integrando a las comunidades local, mejorando la efectividad de las instituciones, incrementando la productividad del trabajo y la eficacia de la gestión.

Estas preocupaciones amelioristas, presentistas, empíricas y microsociológicas condujeron a los sociólogos americanos a fuentes intelectuales distintas, a la tradición de la psicología en lugar de la historiosofía. En fecha tan temprana como los años 40 nació la escuela del funcionalismo estructural y pronto adquirió una preponderancia en la sociología americana que retuvo durante treinta años. Me referiré a este tipo de ahistorismo nacido y criado en los EEUU pero extendido por todo el mundo, como “presentismo ahistórico”.

De este modo, por efecto de la doble genealogía de la ciencia sociológica, la europea y la americana, reinó una orientación ahistórica en la disciplina durante la mayor parte del siglo XX.

Hay dos puentes que conectan la tradición de Marx, Tocqueville y Weber con la sociología moderna.Uno es la rica corriente del “activismo marxista”: las obras de Gramsci, Lukács, la escuela de Francfort, etc. Pero esta tendencia fue principalmente influyente en filosofía y no afectó inmediatamente a la práctica de la sociología. Otro (puente) fenómeno intelectual parece tener mayor importancia, es el de esos “curiosos, a veces reconocidos grandes viejos de la disciplina”. Unos pocos ejemplos: R.K. Merton(1970), N.J. Smelser(1959) , S.N. Eisenstadt(1963) y S.M. Lipset(1967). Aunque excepcionales sus trabajos alcancanzan una gran audiencia y preparan el terreno para el renacimiento total de la prespectiva histórica en sociología que se produce en los años 70,80.

Incluso a finales de los años 50 ya se hicieron fuertes críticas contra el empiricísmo estrecho y el presentismo. En los años 60 y 70 se dirije un segundo reto contra la “gran teoría” funcional, principalmente sobre la base de que implica una imagen de la sociedad utópica, básicamente inadecuada. De aquí sigue la segunda crisis de la sociología. El énfasis se desplaza desde la autorregulación mecanicista del sistema hacia la acción voluntaria de individuos, grupos, colectividades, movimientos sociales, masas sociales tratadas como agencias causales, o al menos como portadores de cambio social.

-El nuevo historismo

Sobre el trasfondo de estos cambios profundos en a sociología contemporánea, el “nuevo historismo” o “sociología histórica” emerge como una orientación teórica y metodológica distintiva, Aunque en su forma rediviva es aun muy joven, ya ha generado un número significativo de contribuciones concretas y generales. Se podrían señalar trabajos que se ocupan de problemas históricos temporalmente concretos y localizados, y los someten a análisis sociológicos generalizadores. El procedimiento mas común es el estudio inductivo y comparativo de casos históricos seleccionados, en búsqueda de mecanismos comunes en los mecanismos históricos. Para nuestros fines nos concentraremos en otro legado de la sociología histórica: las consideraciones generales filosóficas, metateóricas y teóricas que arrojan una luz nueva sobre la naturaleza teórica de la realidad social.

jueves, 2 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 23


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

El neofuncionalismo y el debate acerca de la diferenciación

En los años 80 comenzó un importante debate teórico centrado en la afirmación básica del evolucionismo: que la evolución social se mueve en la dirección de una creciente diferenciación estructural y funcional.  La idea ya la apuntó Herbert Spencer en la descripción de la “ley general de la evolución”, y la articuló y elaboró al completo Émile Durkheim en “De la division du travail”, donde afirma una regularidad general: “Si no deja a un lado las diversas formas de toma de visión del trabajo de acuerdo con el tiempo y lugar, permanece el hecho de que ésta avanza con regularidad en la historia”. La tipología polar de “solidaridad mecánica” y de la “solidaridad orgánica” es tan solo una elaboración de esa idea.

El concepto de división del trabajo se refiere principalmente al dominio de lo laboral, a la especialización de las ocupaciones o profesiones.  El concepto de diferenciación es una generalización de éste.  “La diferenciación estructural es un proceso en el que un papel u  organización social… se diferencia en dos o más papeles u organizaciones … Las nuevas unidades sociales son distintas estructuralmente unas de otras, pero tomadas en conjunto son funcionalmente equivalentes a la unidad original” (Neil J. Smelser).

La diferenciación estructural incluye la división del trabajo, pero va más allá del viejo concepto en dos aspectos. Mientras que la división del trabajo hace referencia a los papeles laborales, y en las sociedades complejas primariamente a trabajos y ocupaciones a tiempo completo, el concepto de diferenciación no está confinado a la esfera económica sino que incluye también papeles políticos, culturales y sociales. Más aún, la diferenciación se refiere a la especialización de las organizaciones e instituciones así como a los papeles (Dietrich Rueschemeyes).

La idea de diferenciación contiene “rasgos generales de la historia mundial” (Alexander), así como los rasgos generales de la época moderna. Pero es deficiente porque no proporciona el mecanismo causal que explique la tendencia dominante hacia la diferenciación (Durkheim, densidad moral), y no proporciona análisis concretos, históricamente documentados, de “fases específicas” de las distintas consecuencias engendradas por la diferenciación en las distintas épocas. La tensión entre el nivel de la tendencia general, los mecanismos causales y los desarrollos históricos contingentes es denominada por Alexander como “el problema de Durkheim”.

La primera generación de estructuralistas-funcionalistas: Talcott Parsons, Neil Smelser, Shmuel Eisenstadt. Posteriormente la escuela “neofuncionalista” (Alexander, Rueschemeyer): “Estas revisiones procedían del presupuesto común de que la diferenciación proporciona, de hecho, una estructura intuitivamente significativa para la comprensión de la naturaleza del mundo moderno. Pero el esfuerzo por interrelacionar este modelo general con las instituciones, los procesos, y las tensiones específicas de cada fase es lo que más preocupa a los teóricos de la diferenciación hoy día”.(Alexander).

La teoría de la neodiferenciación  del libro de Dietrich Rueschemeyer sobre el poder y la división del trabajo, “Poder and the Division of Labour”, el autor intenta enfrentarse a los dos retos planteados por las omisiones de Durkheim: intenta reemplazar el mecanismo causal, y  anclar la tendencia en hechos contingentes, permitiendo excepciones y reversiones de la tendencia general. Rueschemeyer se centra en un factor significativo que contribuye a la diferenciación: el poder. Argumenta que los poderosos son siempre capaces de imponer consistentemente la división del trabajo en consonancia con sus intereses particulares, o bloquear la diferenciación si sucede que es contraria a sus intereses.  Rueschemeyer encara el segundo reto de Durkheim: no ignorar las excepciones a la tendencia. Reveses de la especialización y de la fusión de funciones prueban que la tendencia es muy contingente:

1)            estancamiento típicos de muchas sociedades agrícolas
2)            decadencia tras avances en la división del trabajo
3)            contratendencias en diversos niveles de las estructuras sociales
4)            en la sociedad moderna surgen casos particularmente interesantes de des-diferenciación.

El invocar a diferencias de poder y a grupos de interés en conflicto como factores causales que detienen, bloquean o invierten la diferencia prueba su fuerza explicativa también con respecto a esas desviaciones excepcionales de la tendencia general.

La contribución de Rueschemeyer es tan sólo un ejemplo reciente de cómo el “problema de Durkheim” y el programa de investigación a él ligado informan el debate teórico en curso y que dura ya casi un siglo.

El giro hacia el evolucionismo biológico

El evolucionismo sociológico de Comte y Spencer anticipó la formulación de la Teoría evolutiva en biología, y en particular su expresión más influyente de Charles Darwin (1809-82), en su tratado fundamental “On the Origin of Species” (1859). Recientemente la sociología ha considerado las raíces darwinianas, proponiendo algunos neoevolucionistas las “teorías de la selección natural”, o las teorías de la “variación sociocultural y de la retención selectiva”. Creen que “el modelo darwinista revela similitudes analíticas fundamentales entre los procesos biológicos y socioculturales de evolución” (Lopreato).

“[La teoría clásica] tomó como modelo al embriología y representa la sociedad en su crecimiento como un organismo, que se vuelve no sólo más grande sino que se diferencia en órganos especializados y funciones... Una segunda analogía es la teoría darwinista de cómo evolucionan las especies a través de la variación y la selección natural de aquellas formas mejor adaptadas a sus ambientes …. La diferenciación considera la sociedad como equivalente a los organismos singulares, en crecimiento durante su tiempo de vida; la selección natural considera las sociedades como equivalentes a la variedad de especies (poblaciones de organismos), algunas de las cuales son seleccionadas como adaptaciones favorables, y otras no”. (Collins).

“En la última década, el pensamiento evolutivo se ha desplazado desde la periferia de la teoría social al centro” (Burns y Dietz).

El mecanismo básico de la evolución lo definió Darwin como “la preservación de las variaciones favorables y el rechazo de las variaciones perjudiciales”. Tres principios modelan la lógica del proceso:

1)    Principio de variación en la población (mutaciones)
2)    Principio de selección entre ideas
3)    Principio  de supervivencia del mejor adaptado.

Las investigaciones de Thomas Dietz condujeron a la abstracta noción de genes y dotación genética como selección evolutiva. Buscando el paralelismo en la evolución sociocultural, al referirse al conjunto de relaciones sociales abstractas.

Otro enigma en común entre la teoría biológica y la teoría sociológica son las fuentes de variabilidad inicial. Tom Burns y Thomas Dietz sugieren que la variabilidad de las reglas puede surgir de seis circunstancias:

1)    Necesaria verbalización de las reglas durante la transmisión social.
2)    Cualquier desarrollo de las reglas requiere interpretación.
3)    La gente comete fallos y errores en la articulación aplicación de las reglas.
4)    La gente busca y experimenta con reglas, particularmente si están insatisfechos con ellas.
5)    La gente se embarca en acciones perversas, que pueden generar nuevas reglas.
6)    Siempre hay una infiltración de reglas extrañas.

El tercer enigma se refiere a los cruciales mecanismos de la selección, “a la reproducción diferencial de modos de acción y pensamiento dentro de las sociedades”. “La agencia proporciona un mecanismo para generar cambio en los sistemas de reglas que es mucho más poderoso que el error o la migración, y que empareja con el carácter dinámico, inventivo y a menudo juguetón de la vida humana”.

Respecto al criterio de selección, la adaptabilidad, el valor funcional de determinada institución, regla, forma de vida, para la supervivencia y para la capacidad para reproducirse.

El modo en el que se efectúa la selección es percibido en formas cada vez más complejas, desde la simple “lucha por la supervivencia” darwinista, a través de la “lucha por los refuerzos”, esto es, “los esfuerzos por obtener cosas que satisfarán necesidades y deseos”, a la “lucha por la satisfacción”, esto es, “el equilibrio favorable del placer sobre el dolor”.

La teoría neoevolucionista de la selección sociocultural  está todavía en “una fase muy primaria de su desarrollo en las ciencias sociales”. Rechaza el determinismo, el finalismo, el fatalismo, la linealidad, y la gradualidad. Hace hincapié en la suerte, lo fortuito, la contingencia, en lo abierto del proceso en los umbrales cualitativos y en el papel crucial de la agencia humana. “Para tener éxito se necesitará una síntesis teórica de la biología evolutiva y de la ciencia social así como un conocimiento más rico y sistemático de las condiciones medioambientales, incluidas las culturales, y las vicisitudes históricas del homo sapiens y de su sociedad” (Lopreato).