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sábado, 24 de junio de 2017

La función de la teoría antropológica en el cine etnográfico


Introducción
La función de la teoría antropológica en el cine no ha sido debidamente desarrollada. En su escasa documentación, encontramos una serie de relaciones bibliográficas realizadas por cineastas poco formados en la disciplina, en las que además debe primar el método observacional en su elaboración, y no solo el teórico. Aquí la teoría, más que un marco dentro del que se desarrolla un trabajo etnográfico, es la propia recolección o compendio de los datos lo que le da forma.
El significado implícito en la aplicación actual de los términos ‘etnografía’ y ‘etnográfico’
Para analizar los términos etnografía y etnográfico ponemos el foco en la perspectiva filosófica que ha influido la formación de las ciencias sociales en Occidente. El objetivo de la ciencia es el descubrimiento de la verdadera naturaleza de la realidad mediante la recogida de datos objetivos sobre ella. En este sentido, la teoría debe subordinarse a los datos, y el cine etnográfico ha supuesto un nuevo medio para su recolección. Otra perspectiva propone atender a los hechos como medio individual de observación de la realidad, aunque no es una opción muy generalizada.
La función objetiva de la cámara apoya la idea de la importancia científica de la etnografía y el cine etnográfico, frente a una suposición más teórica. Se afirma que el cine etnográfico es la grabación de una realidad socialmente construida, tal y como es realmente, una objetividad que libera a los cineastas de acudir a la teoría para crear cine.
El cine etnográfico y la filmación de la realidad tal como es.
El término etnográfico posee dos connotaciones dentro de la filmación; el asunto del que versa el film y los textos en lo que se basa deben ser registrados en cine, y la propia existencia de un marco disciplinario dentro del que se inscribe el asunto del film.
La etnografía y la antropología están estrechamente asociadas. Muchos cineastas y antropólogos concluyen que el cine etnográfico habla del asunto sobre el que el film trata y no de la aproximación disciplinaria de la temática. La fuerza que la antropología aporta al cine y a los escritos es el marco de la disciplina antropológica.
El cine documental y la crítica cinematográfica influyen de forma importante en el cine etnográfico y sus publicaciones, pero su marco disciplinario es muy diferente al antropológico. Los antropólogos han sido acríticos en el análisis del marco teórico de la aportación al cine etnográfico.
Al antropólogo le corresponde buscar dentro del documental solo lo antropológico, la realidad, las relaciones humanas con su trabajo, se entorno y su conexión social. Hay un deseo por tratar temas antropológicos pero no siempre los cineastas cuentan con la habilidad para hacerlo, mientras que el cine documental busca captar su realidad sin indagar en cómo es esta. Por su parte, podríamos definir el cine etnográfico como un cine revelador de patrones culturales, y en tanto que esto ocurre, todo el cine sería etnográfico y todos los realizadores, etnógrafos, en torno a la objetividad de la cámara.
La grabación antropológica es un intento de llamar la atención sobre la problemática de hacer cine etnográfico, una nueva concepción que atiende al registro de la realidad tal y como es para encuadrarla en un marco que requiere una precisión antropológica con el que tratar el asunto de forma científica. Muchas publicaciones sobre cine etnográfico muestran un escaso valor al no reflejar una elaborada comprensión antropológica. En este sentido, entienden que la realidad socialmente construida puede apreciarse mediante la observación, sin precisar formación antropológica para ello. El foco del cine etnográfico debe ser el de los acontecimientos naturales en una cultura. Aquí, la realidad que configura el tema es una constante, asumiendo que esta realidad la comparten todos los observadores. El cineasta debe retratar lo verdadero poniendo el foco en la aproximación del cineasta, en la metodología y en la creatividad para captar la realidad.
Los espectadores deben comprender el cine documental observándolo, para lo que se exige que el análisis del cineasta sea evidente. Pero el cine antropológico es  una comprensión temática a la que se llega a través del conocimiento y la experiencia de teoría antropológica (MacDougall). Ocurre que el cine etnográfico es complejo en cuanto a la definición del término realidad. Para el cineasta, la observación en el campo es suficiente para revelar esas estructuras de realidad. Pero la realidad cultural es un sistema cuya naturaleza no es autoevidente incluso para profesionales, excepto de un trabajo de campo en profundidad. El ser humano existe dentro de una realidad socialmente construida e interpretada por lo que la antropología prevé un marco intercultural complejo para enfrentarse a la variación del sistema.
El significado de un acontecimiento no es inherente al mismo sino que depende de un trabajo de interpretación pues todos los nativos no perciben el acontecimiento de la misma manera. La etnografía extrae datos que son interpretados a través de un proceso de observación. Procede la práctica informada antropológicamente.
La investigación antropológica es la interpretación de las observaciones en el seno de un marco teórico desarrollado. El cine antropológico no es solo la grabación de lo que dice hace el ser humano, sino la interpretación de esas grabaciones en el marco de una disciplina antropológica, incluyendo la totalidad del proceso de filmación, desde su concepción inicial  hasta su ejecución.
Bibliografía
Rollwagen, J. (1995) La función de la teoría antropológica en el cine etnográfico. En Imagen y cultura. Perspectivas del cine etnográfico. Coord. Por Elisenda Ardévol Piera y Luis Pérez-Tolón. Diputación Provincial de Granada. Pp. 325-362. 

domingo, 19 de marzo de 2017

Opciones estéticas . La negociación en el campo. Sue Carswell


La autora realiza un estudio sobre las diferentes opciones estéticas con relevancia antropológica, generadas a través de la fotografía, reflexionando y ejerciendo autocrítica sobre su propia tesis doctoral.

Antes de continuar, avanzamos que el término ‘estética’ es polémico, incluso obviado por algunos autores, pero en el contexto fotográfico en el que nos encontramos, y centrándonos en la dicotomía arte – ciencia (contraposición que puede entenderse como positiva y productiva), hablamos de una captura de imagen que implica la elección de una composición acerca de lo que nos gusta ver y/ o como queremos ser vistos. 

Para analizar la relevancia antropológica que poseen las relaciones sociales, como el qué, el por qué y el para quién, propone el antropólogo Chris Wright que nos fijemos en las opciones estéticas, en la composición estética de las relaciones. Analizamos la importancia de la relación antropológica y el privilegio que muestran ciertas opciones estéticas, a través la fotografía y la negociación entre antropólogo y los seres objeto de estudio. Esta investigación de la autora, afronta un proceso discursivo y reflexivo en el que se produce una interactuación sobre la utilización de la fotografía desde el punto de vista antropológico. El debate sobre la responsabilidad de la representación fotográfica da origen a nuevos interrogantes sobre cómo son planteadas las fotografías y con qué fin se representan.

¿Qué es relevante?

La tesis versa sobre la dinámica de una familia de agricultores, en un entorno de productores de caña de azúcar de Fiji, y trata de analizar las experiencias de mujeres y niños, seres socialmente invisibles pero que dan forma a construcciones de género y antigüedad dentro del entramado familiar. El material visual describe el entorno físico, la diversidad, las condiciones laborales y las relaciones sociales que interviene en el trabajo organizado. Existía entre la antropóloga y los participantes cierto grado de conciencia y compromiso con la cámara, pero en el proceso de plasmación de imágenes se consiguió ‘naturalidad’ a través de lo ordinario. Los participantes nunca modificaron la escena sino que la naturalidad construida fue buscada o generada por el trabajo fotográfico de la antropóloga. Las prácticas fotográficas, sus poses, son reflejos de sus valores e identidades culturales revelan las negociaciones y relaciones que tienen lugar en torno a la fotografía. 

En el trabajo de campo, los medios de comunicación visual complementan el texto escrito y añaden un elemento representativo generador de sensaciones en cuanto a la gente y el lugar; tiros de la vida cotidiana. Y aquí, en las fotografías se ve lo invisible, el trabajo de aquellos a quienes no se nombra; los niños y las mujeres en las granjas, y su contribución a la industria del azúcar. Este realismo documental, este modelo, se convierte en nuestra propia ‘estética’. Por tanto, lo relevante desde el punto de vista antropológico dependerá de los parámetros elegidos. Al menos, fue así en un principio.

Sin que ello suponga una fusión de los usos de medios visuales para el estudio de la cultura y el propio estudio de las formas prácticas visuales, se concluye que la representación en este trabajo se enriqueció con el examen de las prácticas visuales, tanto del antropólogo como de los participantes. 

Carswell, S. (1999) Aesthetic choices: negotiations in the field. University of Otago. New Zeland.  

viernes, 5 de diciembre de 2014

La burocracia y la falta de medios descapitalizan el CSIC

Artículo de Mauricio Vicent publicado en EL PAÍS el 4 de diciembre de 2014

El buque insignia de la ciencia en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), hace agua. Con 123 institutos y más de 11.000 trabajadores, el principal organismo público de investigación atraviesa una “crisis estructural” que requiere de una “transformación drástica” si se pretende evitar que la ciencia española descienda a la “segunda división internacional”, aseguran destacados científicos como el ecólogo Jordi Bascompte (premio Nacional de Investigación en 2011) o Juan Manuel García Ruiz, experto internacional en Cristalografía de España.

Las críticas, compartidas por buena parte de la comunidad científica, coinciden con la divulgación de un documento firmado por más de un centenar de investigadores del CSIC que reclama “una reforma profunda de las instituciones de gobierno del sistema científico español”. Hasta el Rey Felipe VI ha advertido que España no puede darse el lujo de preparar a jóvenes investigadores “para que salgan al extranjero sin retorno posible” debido “a una tasa de paro inaceptable”. Lo dijo al intervenir, el pasado 24 de noviembre, en el acto por el 75 aniversario de la fundación del CSIC.

“La situación es grave y viene de lejos. No se trata de algo coyuntural, debido a la crisis —que también afecta—. Son las restricciones burocráticas y los mecanismos anticuados lo que impide a la ciencia española competir en el exterior”, asegura Jordi Bascompte, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD). Bascompte es uno de los dos científicos españoles que forma parte del comité editorial de la revista Science. Después de varios años recibiendo ofertas de instituciones extranjeras, el ecólogo español ha decidido marcharse a la Universidad de Zurich con su proyecto (y los fondos europeos asignados) por considerar que no puede llevar adelante su trabajo adecuadamente en España. “Es mentira que me vaya porque me paguen más. Durante años he tenido buenas ofertas y no me he querido marchar”, asegura. Si ahora lo ha decidido, confiesa, es porque se ha cansado de darse “con la cabeza contra un muro”.

Hace 15 años, Jordi Bascompte (Girona, 1967) trabajaba en el prestigioso Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológicos de la Universidad de California cuando voluntariamente decidió regresar a España. Desde entonces desarrolló su carrera profesional en la Estación Biológica de Doñana. El proyecto que en la actualidad lleva adelante indaga en las redes que rigen las interacciones de los seres vivos y constituyen la arquitectura de la biodiversidad, y por él obtuvo 1,7 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Este tipo de subvenciones Advanced Grant son otorgadas por la UE para impulsar los mejores proyectos científicos en Europa, y uno podría pensar que con el dinero asegurado se acabaron los problemas.
“No en España”, dice Bascompte. Lo confirma García Ruiz, que trabaja en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra y también dispone de fondos europeos. “En otros lugares te dan el dinero para que no te preocupes, aquí el día que te asignan los fondos empieza a preocuparte”.
Bascompte describe el calvario cotidiano que cualquier investigador español ha de pasar para hacer ciencia, y eso teniendo la fortuna de contar ayudas europeas. “Para contratar a un investigador postdoctoral de Oxford puedes pasarte seis meses con trámites burocráticos, como me ocurrió a mí, y te encuentras con la medida surrealista de que tiene que convalidar el título en España porque es extranjero”. “Llega un momento en que te cansas”, confiesa. “Entre noviembre y enero, tres meses aproximadamente, no puedes hacer gastos de tus propios recursos por ser el cierre de ejercicio”, pone como ejemplo.

El CSIC le obliga, además, a hacer engorrosos contratos a los técnicos e investigadores que trabajan con él durante un proyecto. Si, por ejemplo, dura dos años, cada cuatro meses los contratados han de firmar una carta en la que especifica que se limitan a realizar las funciones para las que se le contrató y no otras, y así el CSIC evita posibles demandas. “Yo, que tengo nueve personas en mi proyecto, tengo que preocuparme de hacer más de 30 cartas y de que las firmen…”.
“Son mecanismos anquilosados, reglas del juego antediluvianas con las que es imposible hacer ciencia moderna y competir en la primera división de la investigación internacional”, sentencia García Ruiz, que calcula que un científico español, si tiene fondos, ha de dedicar más del 50% de su tiempo a la gestión y la burocracia del proyecto científico, en vez de a investigar.
Los datos indican una reducción del 14,6% de plantilla en el CSIC desde noviembre de 2011. Hay 1.892 empleados menos. Las cifras aportadas por el Ministerio de Economía dan cuenta solo de un total de 49 investigadores que han pedido algún tipo de excedencia desde enero de 2011, en la mayor parte de los casos de naturaleza temporal. “En ciencia, hay que fomentar que los investigadores adquieran experiencia en el extranjero. Lo que tenemos que procurar es que vuelvan”. El ministerio reconoce que hay cierta rigidez en el centro. “Somos conscientes de que las instituciones para ser competitivas necesitan flexibilidad, así como ligar una parte de su financiación a los resultados obtenidos”, señala un portavoz del Ministerio.

El Gobierno recurrió, en 2013 a un rescate de 95 millones de euros para evitar la quiebra del CSIC. La institución ha sufrido duramente los recortes durante la crisis económica. “No se trata solo de la crisis y de la escasez crónica de recursos”, asegura el investigador Mario Días, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, uno de los científicos que ha promovido la declaración de los científicos críticos. Días señala entre los problemas del sistema la incapacidad de retener el talento joven y el envejecimiento de la plantilla, con una edad media de 55 años. Otra lacra es el “sistema funcionarial”, en el que no prima la excelencia. “Aquí gana lo mismo el científico brillante que el que se pasa haciendo el día tebeos en su despacho”, asegura un director de Instituto que prefiere no dar su nombre.
El 24 de noviembre, al celebrarse el 75 aniversario del CSIC, su presidente, Emilio Lora Tamayo, aseguró que la fuga de cerebros en España era una “leyenda urbana” y que los que se marchaban lo hacían porque les daban un cheque "con varias cifras". Bascompte y otros lo desmienten. El cheque está, sin duda, pero se van por otras razones.


Artículo de Mauricio Vicent publicado en EL PAÍS el 4 de diciembre de 2014




sábado, 14 de junio de 2014

LA SOCIOLOGIA: ESTUDIO DEL SER HUMANO

Artículo de Enrique A. Sánchez L. publicado el 02 de junio 2014.


La Sociología: ´´Es aquella parte complementaria de la filosofía natural que se refiere al estudio positivo de todas las leyes fundamentales relativas a los fenómenos sociales´´. Así la definió, en 1843, Auguste Comte, y tal definición, pese a haber sido discutida, sigue siendo válida. La sociología se centra en dos problemas: el de la estructura o constitución de la sociedad en sus condiciones constantes (estática social, basada en el orden) y el del desarrollo de la sociedad y las leyes del mismo (dinámica social, basada en el progreso). Para Comte, el individuo es  una abstracción, y la especie una realidad, de lo que se deriva que todo fenómeno es sociología y que ésta abarca a toda la humanidad y a todos los tiempos.
Estimologicamente se considera que la Sociología, en tanto que es el estudio de la formación y del funcionamiento de la Sociedad, fue fundada por Auguste Comte, quien la llamó ciencia positiva. Karl Marx, sin ser teórico de la sociología, aportó una descripción de la economía de su tiempo que se reveló fecundisima para los Sociólogos que le siguieron. Durkheim fue el primero que, en contra de Marx, abrió la vía al estudio concreto y métodico de los hechos sociales (Las reglas del método sociológico, 1894). Tras él, Max Weber (1864-1920), Paul Felix Lazarsfeld (1901-1976) y Talcott Parsons (1902-1979) contribuyeron a precisar los métodos y objetivos de la sociología.



Emile Durkheim (1858-1917). Sociólogo Francés, uno de los fundadores de la sociolgía, el cual vinculó los hechos morales a los hechos sociales, que consideraba independiente de la conciencia individual. Paul Felix Lazarsfeld(1901-1976) Sociólogo y estadigrafo estadounidense de origen austriaco. Se interesó por la metodología de las ciencia sociales aplicadas a la comunicación de masas filosofía de las ciencias sociales, 1970).Talcott Parsons (1902-1979), Sociólogo estadounidense. Definió su sociología como ciencia de la acción, e integró en ella algunas tesis del funcionalismo (Estructura social y personalidad, 1969). Max Weber (1864-1920), Sociólogo alemán. Promotor de una sociología ´´Omnicomprensiva´´ que utiliza ´´tipos ideales´´, analizó el advenimiento del capitalismo y el paso a la modernidad (Etica protestante y el espíritu del capitalismo, 1901. reed. 1920; Sociología de la religión, 1920; Economía y Sociedad,
 1922).

 

En cambio, que la Sociología como ciencia se encarga de aplicar los métodos de la ciencia al estudio del hombre y la sociedad. Se basa en el supuesto, común a todas las ciencias sociales, de que el método científico puede contribuir grandemente a nuestra comprensión del carácter del hombre, sus actos y las instituciones, así como a la solución de los problemas prácticos a que se enfrentan los hombres en sus vidas colectivas.



La aproximación explícitamente científica al estudio de la vida social apareció en el siglo XIX. La palabra Sociología fue  acuñaba por el filósofo francés Auguste Comte, quien ofreció un elaborado prospecto para el estudio científico de la sociedad, en una serie de volúmenes publicados entre 1830 y 1842; ya que para fines de siglo, se había creado un pequeño ejército de clásicos de la sociología, que todavía tienen gran importancia hoy. A pesar de esos comienzos, la sociología es esencialmente una disciplina del siglo XX, ya que muchas de sus ideas y la mayoría de sus datos seguros han sido acumulados desde 1900.



La reflexión sobre la naturaleza del hombre y la sociedad, incluyendo el registro de observaciones cuidadosas, no es, por supuesto, nueva ni se reduce a los científicos sociales. Los Diálogos de Platón contienen penetrante y todavía correctos comentarios sobre las motivaciones y la conducta de los hombres, como ocurre también en El Principe de Maquiavelo y en El Espíritu de las leyes de Montesquiei. Por consiguientes ¿Dónde podríamos encontrar una discusión más perspicaz sobre el crimen y el Criminal que en Crimen y Castigo de Dostoievsky, o una investigación  más sujestiva de las preocupaciones humanas acerca de la pasión social, que en las novelas de Jane Austen?



Los sociólogos no pueden ignorar estas fuente de percepción y comprensión, como tampoco pueden descuidar las obras de Shakespeare, los ensayos de Montaigne, los trabajos de novelistas, dramaturgos, críticos literarios, filósofos y teólogos. Pero la ciencia social no puede satisfacerse con la percepción literaria o con la reflexión filosófica. Pero, las conclusiones comprobadas y verificadas que los científicos sociales se esfuerzan por obtener difieren claramente de las especulaciones de los filósofos y los teólogos, de los comentarios hechos por observadores de la escena humana,  y de las impresiones de los escritores de creación. En consecuencia dichas observaciones e interpretaciones suelen ser por lo general perspicaces y penetrantes, pero a veces son también erróneas o apenas parciamlente verdaderas, y no están por supuesto respaldadas por una evidencia sistemática o digna de confiar.



La sociología es algo más que una ciencia, es un estudio que envuelve al hombre en su contorno social y familiar; ya que, desde que el hombre nace, pertenece a una familia y desde luego a una sociedad que le rodea.



Pero por más que el hombre quiera pertenecer a una sociedad y hacer el bien por el mundo que le rodea, esa misma sociedad es a la que el hombre debe enfrentar, por esos los conflictos bélicos, las guerras, las devastaciones, provienen de la misma sociedad que le rodea.

Artículo de Enrique A. Sánchez L. publicado el 02 de junio 2014.

sábado, 7 de junio de 2014

Los científicos piden que la inversión en I+D no compute como déficit

Artículo de Alicia Rivera publicado  el 21 de mayo de 2014 en El País

Los investigadores y responsables universitarios del colectivo Carta por la Ciencia, que integra a sociedades científicas, rectores, jóvenes investigadores y sindicatos, piden que “la inversión en I+D civil de los países miembros de la UE no compute como déficit nacional a efectos de cumplir los compromisos de estabilidad”. Es la primera de las cuatro propuestas que la plataforma presenta esta semana a los partidos políticos, ante las elecciones europeas, pidiéndoles que incorporen en sus actuaciones medidas que consideran urgentes “para poder garantizar el futuro de la I+D española en el ámbito de la UE”. La segunda sugerencia atañe a la reducción de las diferencias entre los países comunitarios en cuanto a porcentaje de investigadores por habitantes, la tercera pide agilizar la circulación de personal de I+D en la UE y la última recuerda la necesidad de defender la investigación básica. Integran la Carta por la Ciencia la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), la conferencia de rectores (CRUE), la Federación de Jóvenes Investigadores /Precarios y los sindicatos CC OO y UGT, así como el Foro de Empresas Innovadoras (FEI) que han aunado, desde hace un par de años, las reclamaciones más urgentes del sistema de ciencia y tecnología español ante los problemas de recortes de presupuestos, la fuga de cerebros y los retrasos de los programas de financiación de la investigación.
La idea de que la inversión en I+D civil quede fuera del cómputo del déficit entronca con una medida vigente en el plan de estabilidad presupuestaria de la UE. Como el déficit se computa entre ingresos y gastos del Estado, el total queda reducido si se deja fuera un gasto específico, lo que se considera una medida de estímulo para la economía en general y para esa actividad en concreto. Actualmente se admite excluir del gasto la inversión pública (fundamentalmente obras públicas, infraestructuras), pero con una salvedad muy importante: Bruselas solo lo acepta para los países que cumplen el objetivo de déficit, que serían los que menos lo necesitan, como Alemania, que no está utilizando esta medida. España estará por encima del 3% de déficit (máximo permitido) hasta 2016 incluido, según el pronóstico del Gobierno.
La Carta por la Ciencia argumenta que la medida de excluir la inversión en I+D civil del cómputo del déficit nacional, ayudaría (si no se aplica la restricción aprobada para la inversión pública general) a evitar la situación actual en la que “los países que más se están viendo afectados por la crisis son también los que más están recortando en este sector, comprometiendo así su futuro y el de una Unión Europea igualitaria y equilibrada”.
Otra “necesidad urgente para poder garantizar el futuro de la I+D española en el ámbito de la UE”, según el colectivo, consiste en “establecer medidas para reducir las diferencias en el número de investigadores por habitante en los países europeos, tanto en las etapas senior como en las de iniciación, formación y estabilización, y como una medida para la creación de empleo cualificado de calidad, haciendo especial incidencia en los jóvenes”. Los Organismos Públicos de Investigación (OPI), incluido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), así como las universidades, están sometidos a la tasa de reposición del 10% de toda la Administración Pública, por la cual solo se cubre una de cada 10 plazas que quedan vacantes (sobre todo por jubilaciones). Para todos los OPI, el Ministerio de Hacienda, en la Oferta Pública de Empleo 2014, ha asignado un total de 35 plazas de científico titular para las siete instituciones, que suman casi 6.000 puestos de personal científico. Un total de 24 de las 35 plazas se destinan al CSIC, la mayor institución científica de España, que perdió 2.200 efectivos entre 2011 y 2013, según datos oficiales.
La tercera propuesta del colectivo atañe a la movilidad del personal científico y técnico en el ámbito de la UE: “Favorecer la estandarización de requisitos administrativos (títulos, justificaciones…) para la circulación libre y real de personal de I+D dentro del espacio europeo, fomentando el acceso en igualdad de condiciones y en base a los méritos a los distintos puestos de trabajo”.
Por último, la Carta por la Ciencia, ahora que tanto la Comisión Europea como los responsables españoles de política científica ponen especial énfasis en la relación directa entre investigación y mercado, sale “en defensa de la investigación básica como pilar del conocimiento, motor de avance y pieza imprescindible para la existencia de la investigación aplicada”.
Los representantes de la Carta por la Ciencia, que se han reunido hoy con responsables del PSOE, el PP e Izquierda Unida,  para continuar en los próximos días las citas con otros partidos, afirman que la política de I+D seguirá siendo en los próximos años, para la UE, “un asunto crucial para su futuro y el de sus ciudadanos”. Y denuncian: “Desgraciadamente, debido a la crisis económica, el sector de la I+D está sufriendo importantes retrocesos en varios de sus Estados miembros, entre los que destaca España, lo que compromete el progreso de estos países y acrecienta las desigualdades y desperdicia el talento de algunas de sus generaciones de investigadores e investigadoras más preparadas”.
Tras las reuniones con los partidos, José Luis de Pablos, científico del Ciemat y coordinador de la Carta por la Ciencia, ha informado a EL PAÍS que, en nombre del PSOE, Ramón Jaúregui ha expresado que “está totalmente de acuerdo con los cuatro puntos que se proponen y se ha comprometido a defenderlos en Europa”. Igualmente Izquierda Unida ha manifestado su apoyo y compromiso a defender las propuestas de los científicos. “En nombre del PP, Pilar del Castillo nos ha dicho que está personalmente de acuerdo con nuestra propuesta, pero que no puede garantizar que el PP defenderá los cuatro puntos hasta que no hable con el ministro Montoro”.

Jaúregui ha destacado la concordancia de las peticiones del colectivo con las propuestas socialistas para Europa y ha reclamado “un mayor esfuerzo por la I+D+i con capital-riesgo, apoyando la financiación, mejorando la vinculación ciencia y sector productivo, favoreciendo la movilidad de los investigadores y con más accesibilidad al sistema de patentes”, según un comunicado del PSOE. Asimismo, el número dos de la lista socialista para el Parlamento Europeo ha reiterado el compromiso de su organización con la ciencia, destacando que “es una prioridad para el partido y para el país”. Jaúregui ha recordado que todos los grupos parlamentarios, excepto el PP, firmaron en el Congreso un compromiso a favor de la ciencia, fruto de la preocupación “por la política de recortes del gobierno del PP, que está asfixiando a la ciencia en España”.

Artículo de Alicia Rivera publicado  el 21 de mayo de 2014 en El País

viernes, 16 de mayo de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 5

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados: sus autores.

1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco



Respuestas racionalistas y románticas

Dentro del marco de la nueva de la nueva ideología machista no había más que dos respuestas posibles a la cuestión femenina, que denominamos “racionalista” y “romántica”. Se trata de concepciones opuestas entre sí, pero su origen fue el mismo y su desarrollo fue unido y paralelo al de la cultura machista. Una dominaría la cultura anglosajona y occidental. La victoria de la solución romántica sería abrumadora y se vería reforzada en la vida real, por todo el peso de la economía y la capacidad de persuasión de las autoridades científicas.

La respuesta racionalista consistía en admitir a las mujeres en la sociedad moderna en plano de igualdad con los hombres. El racionalismo sexual desprecia los mitos patriarcales de la inferioridad femenina, denuncia los “papeles sexuales” modernos como invención social arbitraria y sueña con un orden social en el que las mujeres y hombres no sólo sean iguales, sino, en la medida de lo posible, funcionalmente intercambiables. Nacido de la Revolución Francesa, el racionalismo sexual es una ideología radical que lleva los ideales del liberalismo burgués (libertad individual e igualdad política) a una conclusión que incluso los revolucionarios franceses y americanos del XVIII habrían encontrado, en conjunto, peligrosamente extremista.

El racionalismo sexual no dejaba de ser machista. Miraba el mundo de las mujeres desde el mercado. Charlotte Perkins Gilman, defensora de la posición racionalista en Norteamérica, sostenía que el hogar era “primitivo” y que las muejres, como resultado de su confinamiento en él, padecían un “desarrollo detenido” hasta el punto de que se habían convertido en una especie separada. Betty Friedan consideraba el hogar como una “trampa” que atrofiaba a las amas de casa en mente y espíritu. El racionalismo sexual se apresuraba demasiado a voltearse en la esfera pública tal como la habían definido los hombres.

El programa del racionalismo sexual consiste en la asimilación, con una serie de transformaciones auxiliares (las guarderías, por ejemp.) como elementos necesarios para fomentar la rápida integración de las mujeres en lo que había sido el mundo masculino.
Gilman urgía a que se crearan restaurantes, guarderías, servicio doméstico “en plan comercial”, para que se hicieran cargo de los deberes femeninos. Liberada de esta pesada maraña de tareas rudimentarias, la familia se convertiría en una asociación voluntaria de individuos. Las mujeres se identificarían por sus esfuerzos independientes en el mundo público. Las máquinas estaban eliminando la importancia de las diferencias físicas entre los sexos y la fábrica estaba demostrando ser mucho más eficaz que el hogar.

Fue en gran parte, el horro de tal perspectiva lo que inspiró la otra respuesta a la cuestión femenina: el romanticismo sexual. El romanticismo sexual ve a las mujeres como anómalas, casi fuera del mundo masculino. Pero, mientras que el racionalista se rebelaba contra esta situación, el romántico se encontraba cómodo en ella. El romanticismo sexual amaba el misterio de la mujer y proponía mantenerla fuera del mundo para que siguiera siendo misteriosa.

El romanticismo sexual surgió con el “movimiento romántico” de los SXVIII y XIX. El racionalismo daba la bienvenida a la nueva era del capitalismo industrial, el romanticismo retrocedía con repugnancia. En el mundo del mercado capitalista e industrial, las relaciones humanas no alcanzaron nunca la impersonal benevolencia que había previsto Adam Smith. La “mano invisible” no consiguió aliviar a empresarios en bancarrota, trabajadores hambrientos ni granjeros apartados de sus tierras. El espíritu romántico aportó la nostalgia por el antinguo orden o por versiones imaginarias de él: una sociedad que no estaba atomizada, sino orgánicamente unida en la confianza y la mutua necesidad, animada por el calor de las pasiones “irracionales” y enriquecida por la belleza de una naturaleza virgen.
Disolver el hogar, mediante la eliminación de las últimas tareas domésticas y la incorporación de las mujeres al trabajo exterior, sería acabar con el último refugio frente a los horrores de la sociedad industrial. Liberar a la mujer sería eliminar la única cosa que protegía al hombre de su destrucción psíquica en el duro mundo del mercado. El romanticismo sexual aseguraba que el hogar esa ese refugio, la mujer ese consuelo. En el espíritu romántico hay un rechazo apasionado y humanista del mercado, pero sólo una rebelión furtiva y a medias: no pretende vencer al mercado, sino sólo escapar de él para refugiarse en brazos de la mujer. La mujer debía ser el contrapunto del mercado en todos los aspectos, la antítesis del hombre económico. El hombre económico es racional, por consiguiente, la mujer romántica es intuitiva, emocional e incapaz de razonar en términos cuantitativos. El hombre económico es competitivo: ella es tierna y sumisa. El hombre económico es interesado, es altruista, incluso masoquista.

El romanticismo sexual estaba ligado por su propia naturaleza a las mentiras y la evasión. El hogar mitificado ofrecía al romántico un modo de huir del mercado, y su intensa necesidad de ese hogar, precisamente como escape, le obligaba a mentir sobre la realidad de las relaciones humanas en su interior. El romanticismo sexual ofrecía una sueño encantador en el que los hombre eran hombres y las mujeres eran otra cosa.

La ciencia y el triunfo del romanticismo sexual

Fue el romanticismo sexual el que triunfó, desde el ideal victoriano del SXIX hasta la mística feminista de mediados del XX. Cuando la sociedad empezó a reconstituirse en algo que pudiera llamarse otra vez un “orden” un modo de vida establecido y reproducible, este nuevo “orden” se basó en gran medida en la concepción romántica de la mujer y el hogar.

El ro9manticismo sexual triunfó no sólo porque resultaba psicológicamente cómodo para la mayoría de los hombres sino por una razón práctica que los racionalistas sexuales del primer periodo industrial no habrían podido prever. El romanticismo sexual encajaba perfectamente con las necesidades de la economía que estaba madurándose, y que iba a depender cada vez más del modelo económico de consumo doméstico individual para alimentar su crecimiento. La mujer romantizada debe trabajar por podo sueldo, normalmente en tareas que requieren sumisión y entrega y, vuelve rápidamente al sitio al que pertenece cuando acaba el trabajo. No hay nada en la lógica del mercado que permita distinguir entre hombre y mujer (o blanco y negro), obreros, consumidores, propietarios o inversores. El romanticismo se vio obligado a buscar su legitimidad fuera del mundo laboral normal de los hombres, en algún autoridad superior al realismo económico o el idealismo político.

Esa autoridad fue la ciencia. La ciencia había sido una fuerza revolucionaria, opuesta al prejuicio. La ciencia que asumió la defensa del romanticismo sexual era un descendiente pálido, y no completamente legítimo. Los expertos científicos que se comprometieron en la defensa del romanticismo sexual aseguraban tener un corpus especializado de conocimiento científico, y su carrera se basaba en esta afirmación. El nuevo experto científico se convirtió en la autoridad. Su trabajo no consistió en buscar lo verdadero, sino en pronunciarse sobre qué era lo adecuado. La autoridad de la ciencia debía ser promovida si ésta no fuera un método crítico sino una nueva religión. Muchas mujeres se resistieron organizando redes de apoyo mutuo y estudio. Los expertos eran “científicos” y parecía que sólo la ciencia podía acabar con la ignorancia y la injusticia. La ciencia había estado de parte del progreso y la libertad. Ignorar sus dictados era, con seguridad, permanecer en la “era de las tinieblas”, mientras que seguirlos era unirse al avance imparable de la historia. Harían falta otras dos generaciones para que le “idilio” se deshiciera y las mujeres descubriesen que, en realidad, los expertos les habían traicionado a la ciencia y a ellas.

domingo, 11 de mayo de 2014

Mario Bunge: “Hoy día la ciencia asusta tanto a la izquierda como a la derecha”

Artículo de Antonio Calvo Roy publicado en El País el 2 de mayo de 2014.

Mario Bunge (Buenos Aires, 1919), es “un filósofo de la ciencia curioso”. Estudiante primero de física y luego de filosofía, doctorado con una tesis sobre cinética del electrón relativista, fue profesor en Argentina, de donde emigró por motivos políticos en 1963. Tras pasar tres años dando clase en varios países, en 1965 llegó a Canadá. En la universidad McGill de Montreal enseñó y hoy sigue siendo profesor emérito. Bunge visita Madrid de paso para Génova porque, subraya, “de allí es mi señora”. En Génova pasará dos meses, corrigiendo la versión inglesa de sus memorias: “Voy viendo que hay pasajes muy locales que quiero cambiar. Espero publicarlas en septiembre”.
Serán las memorias de un lúcido testigo del siglo XX, un observador atento de la realidad analizada bajo el prisma materialista que le define, combatiendo las escuelas filosóficas “que no ayudan a buscar la verdad”, las doctrinas que anulan al ser humano y, de paso, las falsas ciencias, de la homeopatía al psicoanálisis, siempre con grandes dosis de razón y de humor. Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y Comunicación en 1982, sus libros están publicados en España por Gedisa y por Laetoli.

Pregunta. ¿Puede haber filosofía fuera de la ciencia?
Respuesta. Puede. La mayor parte de los filósofos no saben nada de ciencia, pero están varios milenos atrasados y no pueden profundizar en cuestiones importantes, que han sido ya respondidas por la ciencia, como por ejemplo qué es la vida, la psique, la justicia…
P. Usted ha dicho que la ciencia y la técnica son los motores del desarrollo ¿Cómo está afectando la crisis a la producción de conocimiento?
R. De una doble manera. Primero se han reducido en casi todas partes los fondos para la investigación y, segundo, hay una crisis ideológica y hoy la ciencia asusta tanto a la izquierda como a la derecha. Antes los únicos enemigos de la ciencia estaban en la derecha; hoy hay muchos izquierdistas que confunden la ciencia con la técnica y creen que es ante todo una herramienta en manos de las grandes empresas.
P. ¿Aprenderemos algo de esta crisis?
R. Los golpes no enseñan nada, no creo que aprendamos de esta crisis, sobre todo si los gobiernos siguen pidiendo consejo a los economistas que contribuyeron a crearla, a los partidarios de políticas sin regulación.
P. Usted ha dicho que la técnica, a diferencia de la ciencia básica pero a semejanza de la ideología, no siempre es moralmente neutral ni por lo tanto socialmente imparcial. ¿Cuál es su juicio global sobre la actual expansión de las tecnologías de la información y sus aplicaciones?
R. Todo avance técnico tiene aspectos positivos y negativos, desde el teléfono celular al iPad, que han facilitado la adquisición de información pero están destruyendo la sociedad, que se está aislando cada vez más. Están teniendo un efecto desolador, por ejemplo se leen menos libros cada vez. Antes los estudiantes dedicaban 25 horas semanales a estudiar, pero ahora ya son 15 y dentro de unos años serán 10 o 5. Las bibliotecas están vacías.
P. ¿El avance y la facilidad de la comunicación es positivo para la investigación?
R. La búsqueda de información hace que todo sea más rápido, pero obstaculiza la creatividad y la imaginación. Antes, cuando uno no encontraba algo en la biblioteca tenía que inventarlo o reinventarlo, exigía más esfuerzo, ahora se exige menos y eso no es bueno.
P. En la biología contemporánea hay una fuerte tendencia a la genomización que lleva al determinismo genético. ¿Qué opina de ello?
R. Los biólogos auténticos no son deterministas genéticos. Hoy se habla de epigenética, el estudio de las transformaciones que va sufriendo el genoma por la acción del ambiente. Se creía que el genoma estaba blindado contra el ambiente pero hoy sabemos que puede combinarse químicamente y que esas mutaciones pueden heredarse. Sabemos que una rata separada de su madre tendrá una progenie socialmente inadaptada.
P. ¿Es una nueva forma de determinismo genético?
R. No, no es determinismo. Hay dos determinantes, los genes y la experiencia. Es como preguntar qué longitud tiene una cancha de fútbol. Lo que importa no es solo la longitud, es también la anchura, el área, lo mismo pasa con lo heredado y lo aprendido. Es inútil nacer con una gran carga genética si se nace en un desierto, un desierto cultural o político que haga imposible la búsqueda de ideas nuevas.
P. Cajal, con cierta ironía, escribió que el ser humano tiene una glándula de creer que se va extinguiendo poco a poco pero que aún sigue presente. ¿Qué opina usted del auge de las falsas ciencias?
R. Hay algo paradójico. Cuanto mayor es la educación de una persona tanto más dispuesta esta a creer en seudociencias, porque se entera de su existencia. La paradoja es que la educación, tal y como está, en vez de hacer que la gente piense en forma científica hace que se vuelva más supersticiosa. Es muy común encontrar especialistas científicos que se hacen tratar por psicoanalistas o por homeópatas.

P. ¿Qué se puede hacer?
R. Hay que cualificar la manera de enseñar, que sigue siendo muy dogmática. Se enseñan ideas pero no se enseña a discutirlas. La finalidad de la educación es educar, no evaluar. Claro que necesito saber si el trabajo ha sido eficaz o no, hace falta alguna manera de evaluar, pero no con los exámenes, que solo valoran la memoria y hacen que el proceso de aprendizaje sea aterrador en vez de ser agradable y hasta excitante.
P. Hay un cierto rechazo actual de la sociedad hacia la ciencia, en cuestiones como las vacunas. ¿A qué se debe?
R. Es parte de la rebelión de los ineducados. Hay dos clases de rebeldes, los que saben algo y los que no saben nada y se rebelan contra todo y creen que todos los organismos del Estado, incluso las escuelas, son parte de una conspiración para dominar a la gente. Es la noción del saber entendido solo como un arma política. Se puede utilizar como arma política, pero la ciencia tiene una finalidad, estimular y satisfacer la curiosidad.
P. ¿Qué les diría a quienes consideran que la historia, la sociología o la psicología no son ciencias?
R. La historia es mucho más científica que la cosmología. El buen historiador busca y da evidencia de prueba, a diferencia de los cosmólogos fantasistas, como Hawking. La historia es la más científica de las ciencias sociales.
P. ¿Y la economía?
R. Es una semiciencia.
P. ¿Cómo imagina el mundo en el 2050?
R. No me animo, no soy profeta. Puede que siga degradándose, puede ser que encuentre un camino más razonable. En este momento la situación mundial está muy mal, el mundo está dominado por un imperio, como lo estaba el mundo mediterráneo a final del imperio romano, y ese imperio se está expandiendo.
P. ¿Será más rápida la ciencia resolviendo problemas, como la degradación ambiental, por ejemplo, o la degradación correrá más?
R. El mito moderno es que las tecnologías de la información nos van a salvar, que mejorarán la sociedad y salvarán la naturaleza, pero es un mito completo. Con un ordenador no se cultiva el trigo, aunque conviene que el tractor tenga reguladores electrónicos, pero los grandes avances en la agricultura se deben a la genética y a la ingeniería, que ha construido máquinas mejores.
P. Entonces, ¿se atreve a hacer un pronóstico?

R. Me dan rabia los profetas porque confunden sus deseos con las posibilidades. Para hacer predicciones hacen falta leyes y no tenemos leyes de evolución de la sociedad.

Artículo de Antonio Calvo Roy publicado en El País el 2 de mayo de 2014.