sábado, 5 de marzo de 2011

La explicación sociológica: una introducción a la Sociología. Resumen capítulo 5 Parte VI

La asignatura Introducción a la Sociología I y II tiene como bibliografía básica el libro de La explicación sociológica: una introducción a la Sociología de José Félix Tezanos Tortajada, para Grado de Sociología y Ciencia Política.
Estos son mis resúmenes de cada capítulo de este libro, agradecería que si creen que pueden ser mejorados o están mal resueltos, me lo hagan saber.

8. Procesos sociales y formas de interacción social
Los seres humanos establecen sus relaciones con los demás por medio de un conjunto de formas de interacción estandarizadas, que unas veces les llevan a competir, otras a cooperar, otras a oponerse, a conformarse, a aislarse, diferenciarse… A estas formas de interacción las calificamos en Sociología como procesos sociales. Los procesos sociales son como la sangre, o el fluido, que mueve lo social, que vincula y orienta la acción de las personas en los grupos y las instituciones sociales.
Los procesos sociales están relacionados con el aspecto dinámico de lo social, con las maneras en que se conducen los hombres en el tejido social. Los procesos sociales son las formas tipificables y repetitivas de interacción social en que las personas organizan y orientan sus conductas sociales en las diferentes instancias grupales e institucionales que constituyen el entramado de la sociedad.
Los procesos sociales tienden a ser clasificados y englobados en nuevas dualidades, por ejemplo, cuando se habla de seis grandes proceso básicos, clasificados en dos grupos:
·      Procesos sociales conjuntivos, que tienden a reforzar la integración social (la cooperación, la acomodación y la asimilación).
·      Procesos sociales disyuntivos, que tienden a producir mayor distanciamiento entre las personas, debilitando la integración y la solidaridad (el conflicto, la oposición y la complejidad).

No todos los procesos son fácilmente calificables como asociativos o disociativos, sino que en bastantes ocasiones son de carácter mixto.
A partir de los últimos lustros del siglo XX se ha utilizado un concepto referido a los procesos no integradores: la exclusión social. Un término que se empezó a utilizar para referirse a todas aquellas personas que, de alguna manera, se encuentran fuera de las oportunidades vitales que definen una ciudadanía plena en las sociedades avanzadas. Debiendo situarlo en la perspectiva general de los procesos de dualización y segregación que han existido a lo largo de toda la evolución social. Forman parte de la lógica específica de los grandes alineamientos sociales, que pueden situarse en una dialéctica de inclusión-exclusión.
La exclusión es un proceso de segregación social, mientras que las infraclases son grupos sociales o cuasi-clases formadas por las víctimas principales de dichos procesos de exclusión. El concepto de exclusión connota una visión sobre los modos de estar o pertenecer a una sociedad, que van desde la plena integración a la exclusión, pasando por diversos estadios intermedios caracterizados por cierto grado de riesgo o vulnerabilidad social.
La exclusión es un fenómeno estructural (y no casual o singular), que está aumentado, que tiene un cariz multidimensional y que se relaciona con procesos sociales que impulsan a ciertos individuos y a grupos a situaciones que no permiten que sean considerados como miembros de pleno derecho de la sociedad.
La situación de los excluidos es presentada en términos de dualización social, inadaptación, marginalidad, invalidación social, precariedad, descalificación social, prescindibilidad, inempleabilidad, desintitucionalización social, etc. Por tanto, no-indispensables, no fuerzas sociales, los nuevos pobres o parias de la Tierra, el cuarto mundo, etc.
Se podría delimitar al menos tres zonas en el continuo que va de la integración a la exclusión:
1.    Zona de integración, en la que se encuentran los individuos que tienen un trabajo estable y también una estructura de relaciones sociales bien asentadas.
2.    Zona de precariedad y/o vulnerabilidad, en alguna de las grandes variables de riesgo.
3.    Zona de exclusión social, cuando se acumulan diversos elementos de vulnerabilidad social.

Otro proceso social específico es el de comunicación. En los procesos de comunicación se produce uno de los más altos grados de interpenetración entre individuo y sociedad, en la medida que lo social se haya en gran parte recogido y proyectado en el lenguaje.
La comunicación no se realiza solamente a través del lenguaje formal, sino a partir de un contexto comunicativo preciso que han estudiado teorías como la fenomenología, hasta el interaccionismo simbólico y la etnometodología. La fenomenología se ocupa de lo que la gente piensa, la etnometodología de lo que la gente hace. En el interaccionismo simbólico el acto es la unidad básica de esta teoría. El punto central gira hacia los significados, los símbolos, la acción y la interacción social.
Los procesos de comunicación implican elementos de contextualización social, de definición de las situaciones y de simbolización muy diversos y complejos. Por ello la comunicación se realiza a través del lenguaje (los contenidos de lo social), paralenguaje (tonos, acentos, etc.), componentes cinéticos de la comunicación (gestos, miradas, posturas, etc.). A través de todos estos elementos se proyecta una parte importante, casi invisible de la realidad social.