jueves, 9 de junio de 2011

Metodología de las Ciencias Sociales Prueba continua, Bloque II, parte II

Hoy les dejo la segunda parte de las respuestas del PREC II de Metodología de las ciencias sociales del Grado de Sociología de la UNED. Una prueba voluntaria que estuvo disponible por un periodo limitado de 24 horas en la plataforma ALF de la asignatura.

Responda a las cinco preguntas propuestas dedicando a cada una de ellas un máximo de 250 palabras. Hágalo clara y sucintamente, respondiendo de modo directo al tema planteado, sin divagaciones sobre cualquier otro tema. Antes de ponerse a contestar dedique algunos minutos a estructurar su respuesta.




3.- Resuma cuales son las principales dificultades que presenta el concepto de preferencia para su tratamiento dentro del marco  de la figura del preferidor racional.  Pág. 315 a 322

Objeciones al Modelo. Referidas al concepto de preferencia
Por preferencia de un individuo se entiende, en un sentido restringido, aquello que es fin, objeto o meta de las conductas de compra por parte de dicho individuo. La noción de preferencia no permite distinguir en la conducta individual aquellos actos en los que el fin perseguido es el fin deseado, de aquellos otros en los que lo que se desea no se prefiere, o aun de aquellos en que se prefiere lo que no se desea.

Objeciones al Modelo. Restricciones formales a las preferencias empíricas

Se refiere a las restricciones formales que impone el modelo de preferencias consideradas empíricamente:

1.    No parecen constituir un sistema jerarquizable.
2.    No constituyen un conjunto completo en el sentido lógico.
3.    No siempre se muestran dotadas de la propiedad transitiva.
4.    La derivabilidad del concepto es una mera cuestión nominal.




Objeciones al Modelo. Referidas a la génesis y el valor de las preferencias

El preferidor racional es principio y origen de sus propias preferencias. No puede aceptarse que las preferencias sean el resultado espontáneo de una subjetividad elemental abstraída del mundo social, histórico e imaginario en que se sitúa el individuo, como tampoco puede aceptarse que las preferencias se originen siempre en procesos conscientes. El individuo es indisociable de su génesis identitaria, de su mundo social, de ciertas variables socioculturales, económicas e ideológicas. No resulta posible distinguir entre aquello que se prefiere y desea, de aquello que se prefiere y no se desea, o aun de aquello que no se prefiere pero se desea. El preferidor racional resulta hipercompleto, pues permite analizar la conducta de cualquier sujeto en tanto que preferidor haciendo abstracción de cualesquiera circunstancias histórico-sociales, culturales, lingüísticas, simbólicas, etc.
Lo cierto es que el modelo de preferidor racional en su versión estándar, por una parte, parece incapaz de pronunciarse de una u otra manera acerca de estas cuestiones, que, aunque normativas, han sido parte esencial de la reflexión de las ciencias sociales desde sus orígenes.

4.- ¿Función y finalidad son la misma cosa?. Trate de razonar su respuesta.

La explicación funcional es aquella que, para dar cuenta de la existencia o características de algo apela a la función que ese algo realiza en relación con un cierto conjunto del que se forma parte o al que sirve. Función y fin son nociones que se aproximan cuando ambas pueden ser abordadas desde la idea de proyecto. Si dada una realidad determinada, puede predicársele una función como propia y esa función puede ser explicada como el resultado de un diseño o proyecto, entonces, las nociones de función y fin coinciden plenamente.
Función y finalidad no son la misma cosa, aunque en ciertas condiciones pueden coincidir. Por ejemplo, la finalidad puede entenderse como intrínseca a la naturaleza de aqeullo que se está explicando. En otros casos, la finalidad se nos manifiesta como algo temporal, externo y no inmanente.
Función y fin son nociones que se aproximan cuando ambas pueden ser abordadas desde la idea de proyecto. Si dada una realidad determinada, puede predicársele una función como propia y esa función puede ser explicada como el resultado de un diseño o proyecto, entonces, las nociones de función y fin coinciden plenamente.
Una de las objeciones que se formulan contra la explicación funcional se refiere al teleologismo. Las explicaciones funcionales juegan con la idea de finalidad. Se puede sistematizar dos problemas implícitos en el uso del teleologismo:

1.    Es el que se deriva de asignar finalidades, objetivos o metas a instituciones o, más generalmente, a organismos sin capacidad intencional o, atribuir finalidades inconscientes distintas de las declaradas públicamente.
2.    Implicada en el teleologismo implícito en la explicación funcional afecta al problema de causalidad. El teleologismo funcionalista obliga, aparentemente, a aceptar que explicación y causalidad circulan en sentidos contrarios, ya que explicamos lo que pasa en virtud de lo que habrá de pasar, a la vez que afirmamos que el antecedente es causa del consecuente.

5.- ¿Dónde podemos situar el nacimiento de las sociologías del sistema y de la acción? 

Para la sociología del sistema social, el individuo aparece como una instancia pasiva; se ve determinado en sus formas materiales de existencia, como en sus relaciones sociales o en su misma libertad personal, por el sistema social. Los sujetos son criaturas manipulables en cuyas conciencias se imprimen los valores y estímulos de conducta que habrán de dirigir su acción concretadamente, aunque el propio sujeto no lo viva de esta manera. La naturaleza humana exige, la imposición de un orden, el sometimiento a una autoridad que permita encauzarla hacia una conducta personal y socialmente constructiva por la intervención de una realidad externa y superior.
Para las sociologías de la acción social, conciben o social como un derivado de la acción individual y de la interacción entre los individuos. El mundo social es como un producto humano y, en él, los sujetos de la acción cobran un perfil distinto: se trata ahora de seres activos y creadores. Lo social se concibe como la obra del hombre, su creación y su responsabilidad donde emerge la humana capacidad de proyectar e interpretar el sentido subjetivo que atribuimos a las cosas e incorporarlo conscientemente a su propia acción.
Ambas concepciones de la naturaleza humana son deudoras de un fenómeno de singular importancia: el nacimiento del individuo moderno, fuera del sagrado orden de la sociedad medieval. Ambos paradigmas sociológicos arrancan de la necesidad de dar respuesta a los interrogantes que plantean el individuo y su acción. La sociología del sistema social, respondiendo a la ambigüedad de la acción individual por la vía de la coerción externa, mientras que la sociología de la acción imagina la cooperación como resultado, pretendido o no, de la voluntad del hombre, verdadero origen del orden social.