viernes, 17 de junio de 2011

La sociedad dividida. Trabajo comentario segundo cuatrimestre Bloque I - Parte I

Esta tarea de la asignatura de Introducción a la Sociología II, del Grado de Sociología de la UNED, consistía en la realización de un trabajo de lectura voluntario del libro de José Félix Tezanos, La sociedad dividida. Estructura de clases y desigualdades en las sociedades tecnológicas, Biblioteca Nueva, Madrid, 2001, pensado como una Prueba de Evaluación a Distancia, permite contrastar los contenidos "teóricos" de la asignatura con algunos rasgos y procesos que están teniendo lugar en las sociedades de nuestros días y que resultan de especial interés para los sociólogos. La evaluación de esta prueba se hizo en la plataforma ALF puntuando hasta 1,5 puntos en la nota final. 
Este trabajo tenía dos partes. La primera consistía en un resumen de la segunda parte del libro (capítulos 7 al 12) con una extensión máxima de tres páginas. Y, la segunda, debía ser un comentario personal de dicha parte, o de un capítulo, en el que el alumno aportaba su propia opinión fundamentada.

Comentario basado de la lectura del epígrafe "principales tendencias en estratificación"

Desde que las sociedades avanzaron desde economías fundamentalmente agrícolas hacia la industrialización, las posturas, las conductas y los valores de la ciudadanía se modificaron. Las sociedades premodernas se inclinaron a ser gobernadas por sistemas no democráticos, pero la ascendente prosperidad y los niveles de educación cada vez mayores que se asocian a la modernización industrial, fomentan una mayor participación política de la población. La industrialización y las mutaciones de valores que la escoltan, impulsan la democracia. Ya en las sociedades económicamente más avanzadas en el final del siglo XX, las economías se han desarrollado en posindustriales, con un sector servicios que ha tomado el relevo de la industria, como mecanismo estructurador de la economía y del empleo. Pero en la actualidad estos países que han “disfrutado” de los beneficios del Estado benefactor, de la solidez de la democracia, con unos ciudadanos con valores posmaterialistas, han sido afectados adversamente por la gran recesión actual. Una crisis que ha ocasionado significativas modificaciones económicas, políticas, culturales y por ende, actitudinales. Donde el paro se configura como el más temible fenómeno que afecta a todos por igual, estableciendo sociedades de dos velocidades, donde los poseedores de un empleo se benefician de las condiciones de vida favorable, y los privados de empleo, quedan marginados en <<la civilización del deseo, la nueva sociedad del hiperconsumo[1]>>, donde “comprar” es símbolo de triunfo social. Todos estos “satélites” complejos, heterogéneos, asimétricos, que “orbitan” en torno al paro, traen consigo otro fenómeno desestructurador, que hunde irremediablemente sus raíces, en los cimientos demócratas: la radicalización política.
¿Se manifiesta un replanteamiento de una socialdemocracia triunfante? ¿se trata del retorno del conservadurismo? ¿o quizás a posturas ultra conservadoras? ¿qué ocurre con el supuesto y cuestionado “sobrepeso” de las democracias, de los Estados de bienestar? ¿cuál es la “receta” política propuesta por una parte cada vez más significativa, de una sociedad multiétnica y multicultural europea?
La crisis económica en el Viejo Continente en parte explica el rebrote de la extrema derecha en Europa, pero no es esta la única variable. El multiculturalismo y, fundamentalmente el Islam, son los targets de estas posiciones. Unas posturas que critican a la Unión Europea, que protege la libre circulación de ciudadanos de la UE o la libertad de religión, entre otros valores democráticos.
Una muestra de ello, la encontramos en el  año 2000, cuando se produjo una protesta de la UE frente la extrema derecha. Fue durante ocho meses, cuando Austria tuvo que alejarse de sus socios europeos por la entrada de los populistas extremistas del Partido de la Libertad. La UE prohibió a los estados miembros dar su apoyo a los candidatos austriacos, para que no alcanzaran responsabilidades en organizaciones internacionales. <<Las sanciones han sido un completo fracaso, aún cuando están justificadas intelectualmente[2]>>, pensó Jacques Le Rider (Exconsejero cultural de la Embajada de Francia en Viena), un año después de su terminación.


[1] Vid. La felicidad paradójica. Lipovetsky G. Anagrama 2010 Barcelona
[2] http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/08/internacional/1286491316.html