miércoles, 6 de julio de 2011

Metodología de las Ciencias Sociales Tarea Evaluable Parte II

La TAREA EVALUABLE la podía realizar el estudiante como complemento a la Prueba Presencial. En el caso de elegir esta opción el estudiante solamente tenía que responder en el examen a 3 de las 4 preguntas del programa -pudiendo obtener hasta 2'5 puntos por cada respuesta correcta- y los 2'5 puntos restantes los obtendría de la realización de un trabajo. Esta tarea habrá de enviarla por correo postal o correo electrónico al Equipo docente siempre antes de la realización de las Pruebas Presenciales, para que la calificación de la misma pueda ponderar en la nota final. El trabajo debía de tener una extensión en torno a las 2.500 palabras y tenía que versar sobre la Introducción y la tercera parte del libro: ¿Quién teme a la naturaleza humana? Homo suadens y el bienestar en la cultura: biología evolutiva, metafísica y ciencias sociales, Tecnos, 2008, de Laureano Castro Nogueira et alia, de acuerdo con los criterios que aparecen especificados en la Guía de Estudio 2009-2010.



Notas

Darwin
Darwin, en su teoría de la evolución, nos ayudará a comprender ciertas dimensiones de la dinámica humana y del papel social: La idea del ser vivo-naturaleza, como dialéctica de interacciones humanas, que supone un equilibrio ecológico, es una adaptación al medio. Es la idea de que el proceso de evolución se ha producido en virtud de una dinámica de constantes adaptaciones (la que avanza) y desadaptaciones (la que desaparece)[1]. Pues el hombre puede ser considerado como fruto de un doble proceso de evolución biológica y de evolución social, por eso los científicos hablan de un proceso de co-evolución. Nuestra especie, nuestra sociedad y nuestra cultura son el resultado de un largo y complejo proceso evolutivo, cuyos primeros pasos se sitúan en los mismos orígenes de la vida en este Planeta. La cultura (sociológica) es como un ambiente artificial creado por el hombre, como una segunda naturaleza humana, que es transmitida y enseñada a través de diversos y complejos procesos de socialización y aprendizaje.
Spencer
La dimensión natural del ser humano se establece como notoriamente aceptada, en su concepción biológica y en su origen evolutivo, pero que nadie sabe cómo organizar. Se pretende no sólo buscar una fundamentación biológica del fenómeno social, sino en cuanto intenta re-encontrar el cordón umbilical, el hilo conductor, que mantiene unidos a los hombres con la lógica global de lo social. Y parecía que se abrían vías de comunicación con las perspectivas de la Biología, desde varios enfoques como los spencerianos pero a la larga, se desarrolló un bloqueo de esta colaboración por el propio planteamiento ingenuo organicismo de Spencer y por la misma proyección y alcance que adquirieron los enfoques del darwinismo-social. Doctrinas sociológicas, o ideologías político-sociales apoyadas en ideas generales dominantes en la teoría de la evolución orgánica de Darwin, y las propias del evolucionismo spenceriano. Spencer justificaba que el éxito social respondía a la supervivencia de los más aptos, a su interpretación de la dinámica social, y para alcanzar la estructura de la sociedad moderna debía de haber un paso definitivo; en una evolución de las sociedades simples seguidas de las complejas.
Una combinación de criterios interrumpió la comunicación entre la biología evolutiva y las ciencias sociales[2], para más tarde, en la década de los cincuenta del siglo pasado, cristalizar las tesis neodarwinista, que otorgaban una condición de independencia de la cultura frente a la biología, evitando con esto, el enfrentamiento en el ámbito académico, e igualmente, la indulgencia por el empleo ideológico del darwinismo en apoyo del racismo biológico. Una teoría sintética de la evolución que unifica las hipótesis de Darwin con los desarrollos y descubrimientos genéticos del pasado siglo (Castro 2008:832)[3]. La compatibilidad entre las ciencias de la cultura y las teorías biológica, más allá de su presentada dicotomía, pueden coexistir, pues evidenciando que hay condiciones que están biológicamente determinadas, no lo son todas o algunas en sentido unívoco[4].
Desde 1930, cuando se produce la síntesis neodarwinista, la selección natural regresó a la palestra de la teoría evolutiva (Castro 2008:832), aunque fragmentada entre lo biológico y lo cultural, citado anteriormente. El neodarwinismo toma conciencia que la excepcional potencialidad del cerebro humano ha impulsado un extraordinario desarrollo cultural en nuestra especie, que nos emancipa, fundamentalmente, de nuestra biología. El hombre es un ser social con cualidades importantes; creatividad, capacidad hacedora, que ha dado lugar a que en ocasiones a nuestra especie de homo sapiens se le haya calificado también como homo faber, o sea, un hombre creativo y también “hacedor”.


[1] Vid. Tezanos J. La explicación sociológica: una introducción a la Sociología. UNED. 2006 Madrid
[2] Vid: Castro M. et alia. “Evolución y cultura: Una aproximación naturalista a las ciencias sociales. Éndoxa nº 24, 2010, pp. 219-245. UNED. Madrid.
[3] Vid. Castro Nogueira L. Et alia. Metodología de las Ciencias Sociales. Una introducción crítica. Tecnos. Madrid 2008.
[4] Vid: Álvarez R., Castrozeda C. “Darwin y nosotros, tal como estamos”. Énxoda: Series Filosóficas, nº 24, 2010, pp. 9-17. UNED, Madrid.