sábado, 23 de julio de 2011

Sami Naïr: “Si España necesita planes de rescate estalla el sistema europeo”

Esta es la entrevista a Sami Naïr de José L. Conde publicada en el Diario de Avisos el pasado 18 de julio.
JOSÉ L. CONDE
El politólogo, filósofo, sociólogo, especialista en movimientos migratorios y creador del concepto de codesarrollo Sami Naïr ha estado en Tenerife para inaugurar el viernes la XIX edición de la Universidad de Verano de Adeje, que hoy comienza sus cursos. Naïr (Tlemcen, Argelia, 23 de agosto de 1946) ha concedido una entrevista a DIARIO DE AVISOS en la que aborda problemas de actualidad como la crisis del euro y las revueltas que todavía siguen azotando el Norte de África.
-Usted ha apelado a los movilización ciudadana para afrontar los retos de la globalización con la frase de que no se puede permitir que seis multinacionales decidan lo que debemos comer mientras el campesino está es una situación cada vez más complicada ¿La sociedad está reaccionado ante este problema?
“Este es un problema global. Ahora la crisis en la que estamos es una crisis de la economía mundial. El sistema actual está basado en la dominación de los grandes estados emergentes, China y la vieja potencia americana y a nivel internacional trabajan entre ellos pero tienen los mismos intereses. Esta crisis ha demostrado que esto no funciona bien porque primero todo el sistema se desarrolla a base de la deuda y el sistema más endeudado es Estados unidos. ¿Pero quien paga la crisis?, la pagamos nosotros porque Estados Unidos no cambia su política de endeudamiento. Ellos utilizan la deuda y nuestros ahorros a nivel mundial y siguen funcionando según sus intereses. En Europa hemos tenido también una crisis. No es por casualidad que todos los países fuera de nuestro continente han podido encontrar una salida a la crisis, el único que no lo ha hecho es Europa”.
-¿Qué razones aduce para que nosotros no salgamos de la crisis?
Sami Naïr - José L. Conde
“Porque estamos adoptando una política que no se corresponde con la realidad y que atiende a los intereses de Alemania y, secundariamente de Francia. El resto no tienen interés. Las multinacionales, tanto alemanas como francesas, realizan más del 60% de sus inversiones y de comercio dentro del mercado europeo. Para ellos es importante tener un euro fuerte y por esto Alemania no quiere un euro débil. El tema bancario además es cómplice. Hay que poner reglas pero no podemos hacerlo a nivel internacional porque los EE.UU. no quieren y los chinos ahora tampoco. Ya no estamos en el mundo del G-20 estamos en el mundo del G-2. Se debería reformar el sistema monetario internacional, creando una moneda basada en la riqueza real de los países y no del dólar. Hay que poner reglas a la OMC para acabar con la competencia desleal. Cómo se puede comparar un producto hecho por un obrero español con uno realizado por un chino. Europa tiene que tener reglas para protegerse. Finalmente hay que tener una política común de derechos sociales. Si no se llevan a cabo estas medidas tendremos un sistema social parecido al de China. Nosotros hemos empezado a construir Europa a partir de la economía y ahora nos damos cuenta de que ha sido un error. Hoy comprobamos que la política sirve para proteger a los más fuertes frente a los más débiles. Ahora, Francia y Alemania son los que mandan, se reúnen y dicen al resto lo que tienen que hacer. Eso no puede ser una solución. El euro es el principal elemento de reproducción de la crisis. Yo no digo que se deba salir de la moneda porque sería como saltar de un avión sin paracaídas. Tenemos que tener una política del euro débil para poder competir y evidentemente los alemanes no quiere una moneda débil”.
-¿Cómo ha vivido las revueltas en el Norte de África, estos dos últimos meses que los ha pasado viviendo en Túnez?
“Es una revolución histórica. Los puebles árabes han entrado de una vez definitivamente en la modernidad. Hasta la fecha sufrían dictaduras muy duras con el apoyo de occidente o pensaban en la emigración y el integrismo. Pero ahora toman conciencia de que esta no es la vía. La solución está en la transformación de los poderes y seguir la lucha hasta la muerte para conseguir la democracia. Significa que han entrado en otro tiempo, en una nueva edad, una nueva conciencia histórica, en todos los países. El primer factor que influye es la crisis internacional y el empobrecimiento, que les ha afectado mucho más que a Europa donde existen ayuda sociales. No solo de las capas pobres, sino de las capas medias que se han empobrecido de manera extraordinaria. Segundo, en todos estos países la existencia de una parte de la población joven, entre 15 y 25 y 30 años, ha recibido educación y ahora se encuentran con licenciaturas, sin poder trabajar en su país y sin poder salir. Además ya no comparten los mismos valores de sus antepasados que conocieron el colonialismo y la independencia. No tienen este problema con occidente”.
-También están informados a través de los medios de comunicación y las redes sociales…
“Sí, mantienen relación directa con medios europeos. Por ejemplo Túnez tiene 10.2 millones de habitantes y hay registrados 9 millones de móviles. No sé si te puedes imaginar…, yo vi cómo los móviles fueron el principal actor de la movilización, mucho más que Al Jazeera, que las redes sociales, que Facebook…Móvil, móvil. Tú estás en tu casa y tu hijo te manda una foto en que se ve como un policía le pega. Y tu sales de tu casa. Esto lo he visto. Una generación de jóvenes integradas en el sistema mundial, yo lo llamo mundializada. Eso es muy importante. Y, tercero, entre las capas populares tradicionales que se encuentra en situación peor el trabajo casi ha desaparecido. Viven en un mundo en que el sistema social es la corrupción, el principal vínculo social entre todos. La revolución, tanto en Marruecos, como en Argel como en Túnez como en Egipto es el encuentro entre estos tres elementos. Entraron en fusión y provocó la fisión, en término atómicos de la palabra, en torno de un tema: democracia. Terminado lo de Islam, identidad, integridad, lo de los malos occidentales, todo terminado. Fuera. Lárgate y eso ahora en todos los países. Mira lo que pasa en Siria, están matando todos los días con tanques y la gente sigue en la calle y vas a ver lo que ocurrirá en Egipto, Marruecos, Túnez, no está terminado. Es solo el primer acto. El segundo va a ser mucho más duro. Va a ser una lucha interna del mismo movimiento: separar los que quieren únicamente la democracia y los que quieren más que la democracia. La mejora de las condiciones de vida. La transformación social, ése va a ser el segundo acto de estas movilizaciones. No se va a parar; los dictadores pueden matar gente: pero el proceso histórico nadie podrá pararlo. Tal y como en los años 50 del siglo XX, cuando empezaron en Egipto las luchas para la independencia nacional. Este movimiento es imparable. Europa está manteniendo una actitud hipócrita. Por ejemplo en el caso de Gadafi. Europa no existe en el caso de Libia. Europa no existe. Tienes que entender de una vez que Europa no existe. No es un actor internacional”.
-Usted vaticina que en los próximos años Europa tendrá un problema de empobrecimiento de las clases medias, de falta de trabajo.
“Yo creo que en Europa estamos al principio de la crisis, no al final. Creo primero que no podemos salir sin una reforma de la política del euro y creo que sin esa reforma tendremos una escisión, entre los países del norte de Europa y los del Mediterráneo. España Italia, Grecia, no sé si los alemanes lo quieren pero veo que en los periódicos alemanes cada vez hay más artículos sobre que tienen que salir del euro porque dicen que lo pagamos nosotros. Es verdad. La crisis no se va a solucionar con los planes actuales, de rescate, no van a servir para nada. Yo lo dije con el primer rescate a Grecia, que dentro de un año o dos habría que intervenir de nuevo. ¿Cuando le tocará a España?, porque va a llegar. Si España entra en crisis el sistema estalla. España representa la cuarta potencia de Europa y evidentemente si el sistema entra en crisis significa que ningún país podrá pagar lo que necesita España.Ni los alemanes. Socialmente creo que en Grecia van a tener muchas dificultades para realizar los sacrificios que les piden, en Portugal tampoco van a poder pagar las crisis sociales que se va a desarrollar; hemos entrado en periodo histórico y no se sabe cómo se va a salir. Lo que es seguro es que es una crisis profunda y la izquierda no está armada para afrontar esta crisis a nivel europeo, y no sé qué puede ocurrir. Quizás probablemente podamos entrar en una fase de nacionalismo muy fuerte, como lo hemos conocido en los años 30 y de unas regresiones nacionalistas con movimientos xenófobos”.