jueves, 22 de mayo de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 11

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

Feminidades, masculinidades y relaciones de género

Las primeras investigaciones sobre el género se centraron casi exclusivamente en las mujeres y en los conceptos de feminidad.

Sin embargo, desde finales de la década de 1980 se ha prestado más atención a los estudios críticos que tratan del hombre y de la masculinidad.

A los sociólogos les interesa captar cómo se construyen las identidades masculinas y qué impacto tienen sobre el comportamiento del hombre los roles que propugna la sociedad.

R. W. Connell: el orden de género

Connell plantea una de las más completas explicaciones teóricas del género. Su enfoque ha integrado los conceptos de patriarcado y masculinidad en una teoría omnicomprensiva de las relaciones de género. Las masculinidades son una parte esencial del orden de género y no pueden entenderse al margen de él, o a partir de las feminidades que las acompañan.

A Connell le interesa saber de qué manera el poder social que ostentan los hombres crea y mantiene la desigualdad de género. Señala que en las sociedades capitalistas occidentales las relaciones de género las sigue definiendo el poder patriarcal.
Según Connell, las relaciones de género son el resultado de interacciones y prácticas cotidianas.

Connell plantea tres aspectos sociales que interactúan para formar el orden de género de una sociedad: las pautas de las relaciones de poder entre masculinidades y feminidades que se extienden por toda la sociedad. Según Connell, el trabajo, el poder y la catexis (las relaciones personales o sexuales) son partes de la sociedad independientes pero interrelacionadas, que funcionan conjuntamente y cambian las unas en relación con las otras. El trabajo hace referencia a la división sexual de las actividades tanto dentro del hogar como en el mercado laboral. El poder opera a través de relaciones sociales como la autoridad, la violencia y la ideología en las instituciones, el Estado, el ejército y la vida doméstica. La catexis tiene que ver con la dinámica interna de las relaciones íntimas, emocionales y personales, entre ellas el matrimonio, la sexualidad y la crianza de los hijos.
Connell utiliza la expresión régimen de género para hacer alusión al funcionamiento de las relaciones de género en ámbitos más pequeños, como son determinadas instituciones. Así, tanto una familia como un barrio o un Estado tendrán sus propios regímenes de género.

La jerarquía de género

Connell cree que hay diferentes expresiones de la masculinidad y la feminidad. Utiliza estilizados “tipos ideales” de masculinidades y feminidades en su jerarquía. En la cima de ella se encuentra la masculinidad hegemónica como dominio que ejerce un grupo determinado a través de una dinámica cultural que se extiende a la vida privada y a los ámbitos sociales. Así, los medios de comunicación, la educación y la ideología pueden ser canales que la hegemonía utiliza para establecerse. La masculinidad hegemónica se relaciona por encima de todo con la heterosexualidad y el matrimonio, pero también con la autoridad, el trabajo remunerado, la fuerza y la resistencia física.

En la sociedad sólo unos pocos hombres pueden estar a la altura del concepto. Sin embargo, muchos se benefician de la posición dominante que tiene la masculinidad hegemónica en el orden patriarcal. A este beneficio Connell lo denomina “dividendo patriarcal”, y considera que los que se aprovechan de él encarnan la masculinidad cómplice.

En relación de subordinación con la masculinidad hegemónica existen varias masculinidades y feminidades. La más importante de las masculinidades subordinadas es la masculinidad homosexual, la cual se considera lo contrario del “auténtico hombre”; no está a la altura del ideal masculino hegemónico, está estigmatizado.

Connell indica que todas las feminidades ocupan posiciones subordinadas respecto a la masculinidad hegemónica. Una de sus manifestaciones –la feminidad recalcada- es un importante complemento de la masculinidad hegemónica. Su objetivo es dar cabida a los intereses y deseos de los hombres y se caracteriza por “la docilidad, los cuidados y la empatía”. Entre las mujeres jóvenes se asocia con la receptividad sexual, mientras que en las más mayores implica la maternidad.

Finalmente, hay feminidades subordinadas que rechazan la versión de feminidad recalcada que se ha esbozado anteriormente. Sin embargo, la abrumadora atención que se concede al mantenimiento de la feminidad recalcada como norma social convencional supone que no se otorgue voz a las demás feminidades subordinadas. Entre las mujeres que han desarrollado identidades y formas de vida no subordinadas se encuentran las feministas, las lesbianas, las solterones, las comadronas, las brujas, las prostitutas y las trabajadoras manuales. Sin embargo, en general, la experiencia de estas feminidades resistentes “se le oculta a la historia”.

El cambio del orden de género: las tendencias de crisis

Connell rechaza la idea de que las relaciones de género sean fijas o estáticas. Cree que son el resultado de un proceso continuo, abierto al cambio y al cuestionamiento. Como cree que el sexo y el género se construyen socialmente, indica que las personas pueden cambiar sus orientaciones de género.

Aunque algunos sociólogos sugieren que la sociedad occidental está pasando una “crisis de género”, Connell afirma que no estamos más que en presencia de poderosas tendencias de crisis. Estas son de tres tipos:

  • Crisis de institucionalización: proceso de debilitamiento gradual que están sufriendo las instituciones que han sustentado tradicionalmente el poder del hombre: la familia y el Estado.
  • Crisis de la sexualidad: la heterosexualidad hegemónica es menos dominante que antes.
  • Crisis de la formación de intereses: los intereses sociales tienen nuevos fundamentos que contradicen el orden de género existente.

Más recientemente, Connell ha empezado a analizar los efectos de la globalización sobre el orden de género. Para él, el propio género se ha globalizado.

Connell sostiene que existen nuevos espacios para las relaciones de género que contribuyen a su globalización: las grandes empresas multinacionales y transnacionales; las organizaciones internacionales no gubernamentales y los organismos de la ONU, los medios de comunicación internacionales, y los mercados globales, todos ellos están fuertemente estructurados en función del género.

Para Connell, la globalización del género ha tenido como resultado una interacción entre los órdenes de género locales y los nuevos espacios de relaciones de género descritos, de forma que hoy día es posible hablar de un “orden de género global”.