jueves, 7 de octubre de 2010

Las clases medias en las sociedades tecnológicas avanzadas


Las clases medias en las sociedades tecnológicas avanzadas

La conformación de las clases medias están adquiriendo un crecimiento en las sociedades tecnológicamente avanzadas, y transformándose hasta llegar a cuestionar su propia situación en la estructura de la sociedad. Y responde a que un gran número de activos pueden ser considerados como clases medias, y gran parte porque cada vez hay más gente que se auto-valora como <<clase media>>, por lo que esta noción abandona una adecuación sociológica.
Unos datos empíricos además corroboran que mucha gente se ven así mismo como <<gente común>> o <<clase genérica>>, por lo tanto la expresión clase media está perdiendo su potencial social. Las clases medias se desintegrando en una amalgama de representaciones colectivas no singularizadas, alejándose de su concepción sociológica primigenia, e inutilizando su capacidad válida para definir la estructura social para transfigurar en una acepción de alcance globalizante. Aunque sobresale la cuestión, que si todos se definen clases medias, ¿respecto a quienes se consideran como tales?.
Se está conformando en un proceso latente de dualización social, en la que la sociedad va adquiriendo uniformidad, pero por arriba todo se traduce como <<sociedad de clase media>>, y por abajo, están los grupos de excluidos y marginados, las infraclases, que poco a poco se van estableciendo como <<otra>> sociedad. Donde hay familias no mentalizadas para su decadencia en la escala social, se establecen en el meridiano entre los dos niveles, provocando manifestaciones de inconsistencia de status y a desacoples económicos en las líneas inferiores de las nuevos y difusos horizontes sociales.
Un desarrollo que estimula una fracción del análisis de las desigualdades se esté trasladando al ámbito de la estratificación interna de las clases medias y hacia los márgenes potenciales de movilidad.
El establecimiento de nuevas formas y procedimientos de trabajos está estableciendo dos efectos considerables: en primer lugar, muchos de los tradicionales trabajos de clase media están infravalorándose socialmente y perdiendo status, y en segundo lugar, muchas personas están cuestionándose sobre la efectividad de sus esfuerzos al respecto de sus años de estudios, pues parecen no merecer la trascendencia necesaria en sus trabajos, debido a los fenómenos de subempleo e infraempleo. Y como transformación notable que están ocurriendo en las clases medias, no encontramos con el cambio que está produciéndose en el desempeño tradicional de la familia como transmisoras sociales, no sólo culturalmente sino para transferir a los hijos su posición social.
Unas nuevas clases medias sin propiedades pero con valores actitudinales, con unos electos que conforman este conjunto de criterios de identificación que han posibilitado presentar a las clases medias como:

·   Defensoras de la independencia y de los valores individuales y contrarias a los planteamientos colectivistas.
·   Racionales y calculadoras
·   Entregarse a la ambición, competitividad y al éxito.
·   Ocupadas en mostrar una imagen de respetabilidad y de preeminencia económica, altamente consumistas con un calculado endeudamiento prolongado.
·    Inculcando valores puritanos y de un excesiva moralidad.
·    Reteniendo un conformismo pedante.
·    Concentradas en la familia: transmitiendo la ambición como virtud, la responsabilidad individual, la autoconfianza, la moderación, eludiendo la agresión y las estridencias, etc.

Como línea convergente de los planteamientos de la clases medias ha sido la búsqueda de la estabilidad y la seguridad. Y como ahora no pueden transferir a sus hijos sus posesiones, las nuevas clases medias se preocupan en procurar una educación, una preparación y una mentalidad a sus hijos como factor integrador en la sociedad.
No obstante, en las sociedades actuales el factor del paro estructural es determinante a que muchas familias ya no puedan asegurar un status a sus hijos. Donde cada vez se hace más cuesta arriba, que los descendientes puedan ocupar un puesto de trabajo que permita un aceptable nivel de vida. Y donde además el proceso de robotización y automatización están afectando a modo de elemento sustitutorio de las tareas administrativas y comerciales de ciertos sectores de adultos de las clase medias. Lo cual proyecta un problema real de <<prescindibilidad>>, y de sustitución laboral.
Todo esto hace pensar en un debilitamiento de las clases medias, en un desarrollo que intervienen además factures culturales, demográficos y de contexto, en la propia evolución del mercado laboral. La precarización, la pérdida de seguridad en los empleos y los obstáculos de muchos jóvenes en obtener un primer empleo, está provocando que en países con economías desarrolladas, muchos de estos jóvenes se encaren <<a la perspectiva de una movilidad social intergeneracional descendente>>, de forma que <<serán incapaces de sobrepasar o mantener siquiera el nivel de vida de sus padres>>.
Paradójicamente las clases medias han podido llegar a su punto crítico, debido a su desmesurada expansión, en su éxito como referente social. Donde todo parece indicar que las clases medias empiezan a encontrar taponado su futuro, donde las nueva sociedades emergentes buscan otros valores y establecen diferentes recorridos sociales y vitales.
Desde este desarrollo es previsible que las clases medias se conformen respecto a las infraclases y los excluidos, donde estos últimos junto a los inmigrantes podrán ser considerados como una especie de <<ejército de reserva>> laboral, para aquellas tareas más molestas y desapacibles. En las nuevas sociedades tecnológicas, la clase media se está difuminando y mermando su capacidad conceptual primigenia, principalmente en su carácter mediador y amortiguador en la bipolarización social existente entre las dos clases sociales antagónicas: la vieja burguesía y la vieja clase obrera.
Las coordenadas actuales parecen apuntar hacia una concentración de la riqueza en pocas manos junto con una acotación más corporativa de la propiedad en las grandes empresas con nuevos elementos y variables de poder –comunicacionales, culturales, relacionales, etc-.

Resumen de epígrafe de La sociedad dividida de José Félix Tezanos