lunes, 25 de octubre de 2010

¿Qué tipo de progreso?


¿Qué tipo de progreso?

El marco de las pretensiones sociales que son proyectadas en el siglo XXI ya no pueden ser entendidas y explicadas del mismo modo que a finales del siglo XIX o al comienzo del XX. No sólo por las transformaciones acontecidas, sino también porque en un mundo tecnológicamente avanzado las necesidades, las demandas y las posibilidades ya no son semejantes. Con el paso del tiempo no solo se ha transformado la lógica y el modelo de las desigualdades, sino que han mutado las ambiciones colectivas. Todo ello provoca, la probabilidad de programar una imagen del progreso social más rigurosa y más integral.
El progreso social no debe constreñirse a objetivos de corto alcance, pues los avances históricos deben comprenderse del modo más extenso y abierto posible, como consecuencia del desarrollo que hacen posible el progreso humano y el dinamismo social. Un progreso que no responde a un modelo solidificado y sellado de organización social alternativa que esté singularizada en cada uno de sus perfiles. El progreso social propuesto en la actualidad no puede ser dilucidado en términos de estructuras mentales infantiles, ni como plasmación de fantasías o utopías. Los paradigmas de progreso obedecen a una guía de orientación para la acción, modelos de referencias que deben de estar sustentados en bases de argumentación abiertas y dialécticamente ajustables, renunciando a la fetichización de <<ideas>>, y éstas que actúen como referentes específicos con los que contrastar en el esfuerzo por avanzar en la superación de las desigualdades.
Otra transformación relevante en la manera de considerar el progreso tiene que ver con el requisito de instalarse completa y conscientemente en la complejidad de lo real. La evolución histórica del desarrollo de organización social establece una inclinación evidente de proceso de lo simple a lo complejo. El pensamiento social, tiene que evolucionar como lo hicieron las ciencias modernas, prescindiendo cualquier pretensión a encontrar una gran teoría, una macrosíntesis de conocimientos, abandonando la búsqueda de sencillas explicaciones unicausales, orientaciones unidireccionales sostenidos en un único modelo referencial.
En las sociedades tecnológicas avanzadas las redes de contradicción-dominación y los posibles conflictos y antagonismos sociales exteriorizan un horizonte muy complejo. No dejando de interesarse a los probables antagonismos y confrontaciones de carácter sectorial, imbricados con las diferentes culturas y mentalidades cívico-políticas, las diferentes formas de relacionarse con la naturaleza. Pudiéndose determinar formas singulares de dominación, diversos individuos afectados por heterogéneos modos de subordinación-dominación.
Habrá de ser capaz de precisar las grandes líneas de fuerza que puedan proyectarse sucintamente en interpretaciones teóricas y en mensajes sociológica y políticamente manifiestos e inteligibles.

Resumen de epígrafe de La sociedad dividida de José Félix Tezanos
La viñeta que acompaña esta entrada aparece con la autorización de J.R.Mora