martes, 15 de febrero de 2011

La explicación sociológica: una introducción a la Sociología. Resumen capítulo 2 Parte II

La asignatura Introducción a la Sociología I y II tiene como bibliografía básica el libro de La explicación sociológica: una introducción a la Sociología de José Félix Tezanos Tortajada, para Grado de Sociología y Ciencia Política.
Estos son mis resúmenes de cada capítulo de este libro, agradecería que si creen que pueden ser mejorados o están mal resueltos, me lo hagan saber.

3. La concepción del hombre como ser social

Aristóteles
En referencia a la definición aristotélica del hombre como animal político por naturaleza (Zoon Politikón), venía a expresar que “el hombre es un ser naturalmente social, y el que vive fuera de la sociedad por organización o es un degradado o un ser superior a la especie humana”. La polis (ciudad-Estado griego) aparece como el paradigma de sociedad, una definición que contiene una importante consideración social del hombre: su dimensión cultural.
Darwin, en su teoría de la evolución, nos ayudará a comprender ciertas dimensiones de la dinámica humana y del papel social:
·      La idea del ser vivo-naturaleza, como dialéctica de interacciones humanas, que supone un equilibrio ecológico, una adaptación al medio.
·      La idea de que el proceso de evolución se ha producido en virtud de una dinámica de constantes adaptaciones (la que avanza) y desadaptaciones (la que desaparece).

El efecto de la mayor parte de las mutaciones genéticas en el organismo es aleatorio, y desde la ciencia se ha proporcionado varias teorías que explican este fenómeno:
·      Las mutaciones son el resultado de los cruces e hibridaciones entre diferentes especies.
·      Son resultado del azar
·      Errores en la autorreplicación de los códigos genéticos del ADN.
·      Consecuencia de los efectos de radiaciones ionizantes.

Las mutaciones genéticas sitúan a nuevos individuos y especies en ambientes específicos, donde lo decisivo es la capacidad de adaptación al medio. En el proceso evolutivo se ha ido produciendo una permanente selección natural de las especies, que obedecen a la adecuación de sus dotaciones naturales a las especificidades y condiciones del medio en el que viven. La aparición del hombre puede considerarse en parte como:
·      Resultado del azar (genética, cambios geológicos, clima, luchas, etc.).
·      Conjunto de innovaciones y autorregulaciones adaptativas en virtud de la propia condición social del hombre, sus capacidades organizativas, cooperativas, manuales (utensilios, útiles de caza, medios de abrigo) y protección para adaptarse mejor al medio natural.

El hombre puede ser considerado como fruto de un doble proceso de evolución biológica y de evolución social, por eso los científicos hablan de un proceso de co-evolución. Nuestra especie, nuestra sociedad y nuestra cultura son el resultado de un largo y complejo proceso evolutivo, cuyos primeros pasos se sitúan en los mismos orígenes de la vida en este Planeta, hace tres mil quinientos millones de años:
·      7.000.000 de años aparece en África los primeros homínidos erguidos.
·      2.000.000 de años el homo erectus, con rasgos semejantes a los seres humanos.
·      150.000 años de vida sobre la tierra se estima al homo sapiens.

Aquellos homínidos destinados a desaparecer por su notoria debilidad física originaria, supieron hacerse fuertes y pudieron sobrevivir, en virtud de su carácter social. Agrupándose y coordinándose fueron capaces de desarrollar formas complejas y perfectas de organización social, y transmitieron una cultura; un conjunto de conocimientos, formas y técnicas de hacer las cosas, costumbres y hábitos sociales, sistemas de comunicación y creencias.
Cultura y Sociedad son el binomio inseparable, que nos permite comprender la adaptación del ser humano a la naturaleza, la misma naturaleza a éste. El hombre sólo puede ser concebido como producto de su sociedad y de su cultura. El hombre como especie fue capaz de superar social y culturalmente sus dificultades y carencias primigenias. La cultura (sociológica) es como un ambiente artificial creado por el hombre, como una segunda naturaleza humana y que es transmitida y enseñada a través de diversos y complejos procesos de socialización y aprendizaje. Este proceso de hacerse hombre se le califica de hominización. Una sociedad es una agregado organizado de individuos y la cultura es la forma en que se comportan, su modo de vida. Sin sociedad el hombre no existiría, no sería concebible.

4. La capacidad adaptativa de lo social

Debido a su carácter dinámico y a su mayor complejidad, lo social ha desempeñado en el proceso de evolución de la especie, un papel adaptativo más importante que otras especies grupales.
El proceso de consolidación del homo sapiens y la desaparición de otros tipos de primates responde a la confluencia de un conjunto complejo de factores, entre los que las propias variables sociológicas acabaron resultando fundamentales.
Se identifica una íntima interconexión en la evolución de los homínidos en la dirección de la propia lógica evolutiva de lo social, con el proceso de hominización:


·       Homínidos con más capacidad craneal, sus necesidades nutricionales eran mayores>una duración más larga de los períodos de dependencia>procesos de maduración más largos, intensificaron sus lazos sociales y de complejización de los modos de comunicación>relaciones materno-filiales más sólidas y sociales.
·       Mayor ingesta de proteínas resultaron un psiquismo superior>mayor capacidad grupal>mayor capacitación para cazar y obtención de alimentos>grupos numerosos, mejor organización en la defensa de su territorio.

Todas estas circunstancias sociales contribuyeron a optimizar las posibilidades de adaptación positiva al medio, convirtiéndose en una variable relevante.
Los grupos que al final acabaron imponiendo su primacía adaptativa fueron los que demostraron mayor capacidad de evolución social y de complejización de sus sistemas de interacción y comunicación. Una de las razones que explica la extinción de algunas especies de homínidos biológicamente muy evolucionados y culturalmente desarrollados, fue precisamente la “razón social”:
·       Grupos pequeños: no necesitan complejizar sus sistemas de comunicación. Tienen menos capacidad operativa de defensa, no interactúan en conjuntos sociales amplios.
·      Grupos poco móviles y poco abiertos. Menor capacidad para conocer otros procedimientos y conocimientos.
·      Grupos cerrados: pocas posibilidades de enriquecerse genéticamente, mayor vulnerabilidad ante enfermedades y degeneración endogámica,
·      Grupos más móviles y abiertos, más numerosos y más complejos acaban siendo más fuertes y más capaces para hacer frente a las eventualidades.

Al final se impuso el más débil, el homo sapiens, logrando sobrevivir, entre otras cosas, porque tenía más y mejor sociedad. Este valor adaptativo de los social también debería valorarse en sociedades como la actuales, pues nuestras posibilidades futuras dependen del cuidado que prestemos a nuestro entorno. La sociedad es una parte muy importante de nuestro ambiente, de la misma manera que los seres humanos también somos naturaleza.

5. Rasgos característicos de lo humano

En la medida que los hombres compartimos nuestra condición de seres sociales con otras especies vivas, la naturaleza de lo humano debe ser entendida como algo que se completa con otras cualidades añadidas que permiten dar una explicación del complejo proceso de hominización: capacidad de lenguaje, inteligencia e idoneidad humana, trabajo creativo y productivo, capacidades artísticas, sentido de libertad, etc., han dado lugar a que la cultura y la sociedad humana presenten unas características diferentes a las de otras especies.
Las sociedades de los insectos no son las que mejor nos pueden servir para entender y diferenciar las características sociales y culturales humanas, pero sí las sociedades de los primates y las características de algunas sociedades humanas muy primitivas:
·       Sociedades de primates: formas de proto-culturas muy elementales.
·       Comunidades muy primitivas:  sociedades humanas muy elementales.

Las sociedades humanas han ido evolucionando poco a poco a lo largo de los años, acumulando conocimientos y experiencias prácticas, dando respuestas a los retos de la adaptación al medio, enfrentándose a la climatología, glaciaciones, carencias de caza, agresiones, competencias de otros grupos, etc. Y así hasta llegar a las sociedades sofisticadas y complejas actuales, donde los hombres no saben preservar un mínimo equilibrio ecológico.
El hombre es un ser social que tiene también otras cualidades importantes; creatividad, capacidad hacedora, que ha dado lugar a que en ocasiones a nuestra especie de homo sapiens se le haya calificado también como homo faber, o sea, un hombre creativo y también “hacedor”, como un ser que fabrica, que hace instrumentos.
Lo que diferencia al hombre de otros seres vivos es que puede efectuar trabajos y tareas mucho más complejas, sofisticadas y progresivamente perfeccionadas. El ser humano tiene para esto dos capacidades específicas: un cerebro que le permite ser inteligente y creativo, y una mano más idónea que la de los monos para manipular y fabricar instrumentos y realizar con ellos tareas más diversificadoras. La conjunción de la mano y el cerebro humano están en las claves de nuestra evolución como especie.
Lo importante en los seres humanos es que la “invención” de útiles y herramientas realizados de esta manera no es un acto individual, sino una tarea social, de grupo. Los dos elementos fundamentales que hicieron posible la evolución humana; la mano y el cerebro, se completaron con:

·      La cultura, como depósito común de conocimientos.
·      La sociedad, como ámbito para la realización global de las tareas grupales del hombre hacedor (homo faber).

Por tanto, el cerebro, la mano, la cultura y la sociedad se configuran como la base de la evolución humana.
Lo social es una condición común a bastantes seres vivos, y que la tendencia a la agrupación puede considerarse común, una cierta característica general de la vida. Todos los organismos vivos están ligados a su medio o situación social general, en un complejo de interacciones sociales del cual depende su existencia continuada.
La conformación social de los hombres ha acabado influyendo en su propia evolución como especie y que lo social se ha convertido en un requisito básico para su misma supervivencia como especie social. El hombre fuera de su sociedad, sin ser socializado en los patrones de su cultura, resulta un ser indefenso e imposible en los primeros años de su vida, y resultaría también un ser totalmente diferente a lo que hoy entendemos por hombre.
La cultura es la que ha conformado y conforma la personalidad humana, la que permite su supervivencia y desarrollo, en cuanto a mecanismo útil de adaptación al medio.