martes, 13 de marzo de 2012

Ecología I: Medio Ambiente y Sociedad. Preguntas de autocomprensión Parte 38

En la asignatura de Ecología I: Medio Ambiente y Sociedad del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral con las preguntas de autocomprensión de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s, como la autorización que me han otorgado para poder publicarlo en este blog. Derechos reservados de sus autores.

Tema 1 La crisis ambiental: Una visión de conjunto – José Bargallo Rofes .Tema 2 Perfil ambiental de España - José Bargallo Rofes. Tema 3 Medio ambiente en Europa - Víctor Riesgo Gómez. Tema 4 Cambio climático – Tomás Javier Prieto González
Tema 5 Escenarios – Rocío Macarena Navarro Carmona // Carolina Judith  Rabazo Pérez. Tema 6 Impacto social de cambio global – Mª Carmen Rego Martínez Tema 7 ¿Cómo afrontar el cambio global? Mitigación y adaptación - Rocío Macarena   Navarro Carmona. Tema 8 Conciencia y comportamiento ecológicos Nekane Ceballos Aurrekoetxea. Tema 9 Protesta y política ambiental en España – Ruth Cardenal Fernández. Tema 10 Movimientos medioambientales y partidos verdes en Europa – Julia Ortega Tovar.



Tema 8 Conciencia y comportamiento ecológicos Nekane Ceballos Aurrekoetxea

1.- Defina el término conciencia ambiental.

Se trata de determinados factores psicológicos relacionados con la propensión de las personas a realizar comportamientos proambientales entendiendo por estos últimos, aquéllos realizados con la intención de reducir el impacto ambiental de la acción humana. Partimos de una definición de la conciencia ambiental multidimensional y orientada a la conducta en la que, además de considerar diferentes tipos de comportamientos proambientales, se incluyen otros factores o constructos psicológicos habitualmente asociados a los mismos: creencias, valores, actitudes, conocimiento, etc.

2.- ¿De qué modo se relacionan las cuatro dimensiones que constituyen la conciencia ambiental?. Defina también cada una de ellas.

Las cuatro dimensiones que constituyen la conciencia ambiental son la afectiva, disposicional, cognitiva y activa.

La propuesta de operacionalización de la conciencia ambiental integra la adhesión a los valores proambientales y la percepción de la situación ambiental (dimensión afectiva), con el nivel de información (dimensión cognitiva), las actitudes hacia la acción (dimensión disposicional) y la realización de comportamientos (dimensión activa). La relación entre estas cuatro dimensiones puede entenderse como bidireccional.

En el caso de la dimensión cognitiva, resulta razonable pensar que la información y conocimiento específico de una persona mantiene una relación de reciprocidad tanto con las actitudes personales como con sus creencias generales sobre el funcionamiento del mundo, ya que la posesión de determinados valores o actitudes puede estimular la receptividad a determinada información de carácter ambiental al mismo tiempo que la adquisición de nuevas informaciones o conocimientos pueden modificar las anteriores.

La relación entre la dimensión afectiva y la activa, es decir, el comportamiento proambiental, está mediada por una serie de constructos actitudinales intermedios.

Se entiende por dimensión afectiva de la conciencia ambiental una cuestión de valores o creencias generales sobre la relación entre el ser humano y el medio ambiente. En este sentido, la conciencia ambiental es tratada desde la perspectiva del grado de adhesión de las personas al llamado nuevo paradigma ambiental o ecológico (NEP en inglés), el cual asocia el ambientalismo a la presencia de una visión general del mundo eco-céntrica, que se plantea la capacidad de la humanidad para establecer el equilibrio con la naturaleza, la existencia de límites al crecimiento de las sociedades humanas y el derecho de la humanidad a regir sobre el resto de la naturaleza.

La dimensión afectiva de la conciencia ambiental refleja la preocupación por el medio ambiente y la adhesión a una visión proambiental del mundo que se expresaría en relación con problemas tanto globales como específicos.

En cuanto a la dimensión disposicional o conativa englobaría dos facetas o componentes distintos. Por un lado, incluiría las actitudes personales hacia la acción individual (o implicación personal) desde la perspectiva del sentimiento de autoeficacia y la percepción de la responsabilidad individual. Las actitudes proambientales también se reflejarían, en segundo lugar, en la disposición a asumir los costes de distintas medidas de política ambiental.

La dimensión cognitiva, por su parte, mediría el nivel de información y conocimiento sobre los problemas ambientales que poseen las personas y que consideramos clave tanto para activar las normas personales que guían el comportamiento como en el proceso de internalización de los valores y creencias proambientales.

Por último, en lo que hace referencia a la dimensión activa de la conciencia ambiental decir que en la operacionalización de la dimensión conductual habría que distinguir tres tipos de comportamientos: el activismo ambiental (que englobaría conductas colectivas como participar en organización de defensa de la naturaleza, en protestas ambientales, colaborar como voluntario ambiental, etc.) y comportamientos individuales, dentro de los que conviene diferenciar, entre comportamientos de bajo coste (como el reciclado) y aquellos otros que implican un mayor coste (consumo ecológico, dejar de utilizar el automóvil privado, etc.).
Lo que caracteriza la conciencia ambiental de una persona sería el grado en que realiza comportamientos proambientales de diverso tipo y, en especial, aquéllos más costosos.

3.- ¿Qué mide la escala NEP?.

La escala NEP se ha convertido en la medida de la visión ecologista del mundo más ampliamente utilizada en los estudios empíricos basados en encuestas, constituyendo también la medida más popular de ambientalismo, interpretada como un indicador de la existencia de una orientación proambiental de las personas.

La línea de investigación sobre el ambientalismo ha sido la propuesta por Dunlap y Van Liere, los cuales señalan que la escala NEP sea tratada no sólo como una medida de apoyo a un paradigma o visión general del mundo sino también como una medida de actitudes.

4.- Miden lo mismo la escala NEP y la escala postmaterialismo? Razone su respuesta.

No miden lo mismo ya que mientras la escala NEP nos indica que las personas más preocupadas por el medio ambiente serían con más  frecuencia los jóvenes, los que poseen un nivel elevado de estudios y, en términos ideológicos, los que se consideran de izquierdas, la escala de postmaterialismo de Inglehart sitúa en el centro social a los sectores más preocupados por la cuestión ambiental. De acuerdo con estos estudios, la conciencia ambiental será más intensa en el centro social, desde donde, de manera desigual o parcial, los valores, actitudes y comportamientos proambientales irán extendiéndose hacia otros grupos sociales situados en la periferia social.