jueves, 24 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 42

En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo


El nacionalismo fue un conjunto de ideas políticas, sentimientos y realidades sociales que se desarrollaron en Europa a lo largo del siglo XIX y que han llegado hasta hoy. Se referían a la identificación de un individuo con un grupo, la nación, que había que proteger y ensalzar los elementos que la definían como tal. A partir del inicio del siglo XIX esta idea se generaliza como elemento de movilización política, fue una idea política sumamente  cambiante y amoldable, como demostraron los acontecimientos a lo largo del siglo XIX.
El nacionalismo evolucionó desde la libertad, modernidad y progreso hasta las ideas reaccionarias, integristas y racistas, cuyo punto culminante fue el fascismo.
Existen dos modelos: 1º-La Revolución Francesa marcaría el inicio del nacionalismo (1789); fue a partir de ese momento, cuando los países europeos occidentales iniciarán el proceso de construcción del Estado-Nación moderno, basándose en el imperio de la ley, la soberanía nacional y el desarrollo de valores cívicos, como la libertad y la igualdad. 2º-Según E. Kedouri, el nacionalismo fue un invento elaborado por J.G. Fichte, que reinterpretó el romanticismo alemán, una cultura propia con la existencia de una nación alemana. Sobre estos dos modelos giraran los nacionalismo a lo largo del siglo XIC.

EL NACIONALISMO POLITICO. LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y SUS CONSECUENCIAS.

Desde el inicio del siglo XIX el nacionalismo empezó a ser un vector de fuerza y de movilización política para la construcción de la nación. Herederos de la teoría del contrato y de las ideas ilustradas francesas, principalmente de Voltaire, Montesquieu y Rousseau, la nación se relacionó en Francia con la voluntad política del grupo que, haciendo uso de la soberanía nacional, aquí la herencia del contrato, expresó jurídicamente su deseo de convivir y que desea ser gobernados por un mismo gobierno. El nacionalismo estaba relacionado con la construcción de los Estados Modernos. La nación entendida como comunidad humana, soberana y definida de forma política por la soberanía del Estado sobre un territorio, hacia mención a la relación de vínculo político existente entre los ciudadanos y su lealtad hacia las instituciones comunes a través de los derechos y deberes cívicos que el Estado garantiza.
La liberación del Tercer Estado estableció jurídicamente la igualdad, la libertad y la justicia de todos los ciudadanos, con el Estado como garante de estos derechos mediante la Constitución y el corpus legislativo. El Nacionalismo junto con el liberalismo aspiraba a romper con el pasado y sus arbitrariedades y privilegios como el poder absoluto del monarca. El súbdito se convirtió en ciudadano con sus derechos y responsabilidades.
Como en la revolución inglesa de 1688 y la de las colonias americanas, la toma de conciencia de algún grupo social como grupo oprimido o desplazado por el sistema, dio pie al irredentismo que fue una de las características de la que se alimentaban los movimientos nacionalistas. En el caso francés, el discurso de E. Sieyés acerca del Tercer Estado fue bastante aclaratorio de la importancia política que puede tener un grupo político convertido en nación. El Tercer Estado lo “era todo”. La Nación pasará a ser el grupo benefactor de la política desarrollada por el Estado. La sociedad se abrió, brindaba más oportunidades para progresar en todos los ámbitos.
Este nacionalismo estaba relacionado con la difusión de valores cívicos de carácter político, pero siempre dirigido desde el Estado y este se convirtió en una institución moderna y nacional para el beneficio de todos y nacionalizadora para asegurar su buen funcionamiento. Una de las consecuencias fue, la cada vez mayor vinculación entre el ciudadano y el Estado, ya no se limitaba a la recaudación de impuestos, a la militarización en caso de guerra, sino que el ciudadano estaba vinculado al propio funcionamiento del Estado y al propio ejercicio de la acción de gobierno. Los Estados modernos no solo gobernaban a las personas sino que también administraban las cosas.
Las normas del desarrollo estaban marcadas por la Constitución como norma suprema y el resto de las leyes. Para reforzar esa solidaridad de grupo se legisló la obligatoriedad de la educación primaria, se desarrollaron los nuevos medios de comunicación (ferrocarril, el periódico) relacionados con el capitalismo y este con el liberalismo. Se implantó el servicio militar obligatorio, proliferaron las ciencias, aparecieron los museos que ayudaron a los ciudadanos a tomar conciencia por su pasado que ayudaron a desarrollar una identidad nacional en pos de un destino común.
Se hizo realidad la ecuación Nación=Estado=pueblo, donde los intereses comunes prevalecían sobre los particulares y el desarrollo frente al privilegio. El nacionalismo según E. Gellner se convirtió así en una herramienta de movilización, socialización y politización del individuo, con el Estado como principal elemento de modernización que caracterizó a la sociedad europea de finales del siglo XVIII. La conjunción de movimiento revolucionario, liberalismo y nacionalismo era la alternativa propuesta frente al gobierno de los grandes Imperios teocráticos. Gobierno representativo, imperio de la ley y soberanía nacional, que se podía identificar con autodeterminación popular fueron la base del progreso, ideas que nos remiten al racionalismo Kantiano y que se expresaron en la Declaración de Derechos del Ciudadano de 1795, que pese a que se añadió a la constitución francesa, hay que recordar que tenía voluntad universal y en su texto se afirmaba que “Cada pueblo es independiente y soberano, cualquiera que sea el número de individuos que lo componen y la extensión de territorio que ocupa. Esta soberanía es inalienable”.
Para L Greenfeld, el hecho nacional comenzó a tener importancia, y se vinculó al liberalismo como ideología modernizadora y emancipadora del viejo orden estamental y constructora del nuevo orden social, desarrollándose el nacionalismo, tal y como lo entendió E. Gellner; como “el principio que afirmaba que la unidad política y nacional debía ser congruente.
Se definió una cultura oficial, una educación oficial, una lengua oficial, para cumplir con su función de Estado moderno. No fue la conciencia nacional, sino que fue el Estado el principal elemento de desarrollo del nacionalismo, y este junto al liberalismo unidos como cuerpo teórico ideológico desarrollaron el  Estado moderno. El hecho de que el ciudadano pudiera llevar a cabo sus derechos y deberes, era la característica que le convertía en francés.
El ascenso al poder de Napoleón y el desarrollo en Europa de las guerras napoleónicas, se difundió al resto del continente europeo, aunque este no fue el único modelo de nacionalismo que comenzó a desarrollarse en este periodo.