jueves, 17 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 40


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo

Karl Marx y el Marxismo.


Introducción.


  1. Karl Marx: formación intelectual y acción política.
  2. Materialismo dialéctico y materialismo histórico.
  3. Crítica de las ideologías.
  4. Del socialismo al comunismo.
  5. La herencia de Marx: reforma o revolución.

CRÍTICA DE LAS IDEOLOGÍAS.

A)    Concepto de ideología.

 El materialismo histórico lleva implícita una crítica de las ideologías políticas contemporáneas, usó, por lo general, el término ideología en su sentido peyorativo: se trataba de un cuerpo de ideas que aspiran a la universalidad y a la verdad más absoluta, pero que representan sólo intereses particulares de una determinada clase social. Ideología es, en suma, falsa conciencia, elaboración más o menos teórica de las aspiraciones de una clase. Marx y Engels sometieron a crítica las ideologías políticas contemporáneas, tales como los socialismos que calificaron de “utópicos”, el anarquismo, el liberalismo, la democracia y el nacionalismo.

B)     Crítica del socialismo y del anarquismo.

 En el Manifiesto Comunista Engels y Marx sometieron a una crítica radical, la propaganda socialista de la época. Denominaron “feudal” o reaccionario al socialismo que se oponía al capitalismo, representado el punto de vista de la aristocracia arruinada por el sistema de propiedad burgués-capitalista.

Fueron duramente criticados el socialismo cristiano y el socialismo pequeño burgués, representado por Sismondi, que opinaban era reflujo del miedo de los pequeños productores a que la industria les quitase su sustento.
Proudhon y su socialismo no salieron mejor parados, a juicio de Marx se intentaba con este socialismo preservar las condiciones existentes, eliminado todo lo que tiende a revolucionar la sociedad, a conservar la burguesía y deshacerse del proletariado. Para Marx, Proudhon incurría en el vicio metafísico que consiste en tomar por realidades los conceptos que inevitablemente hay que componer y usar en filosofía. La miseria de una doctrina revolucionaria puramente especulativa, sin conocimientos científicos, consiste en no poder pasar de una definición vaga de sus objetivos.

 Marx acusó a Proudhon de la reaccionaria y desesperada empresa de revivir los métodos de producción medievales basados en la artesanía individual, de cara a la abolición de la división social del trabajo. Proudhon imaginaba que la realidad social podía ser transformada por la manipulación intelectual de las categorías económicas. Sin embargo, éstas no eran más que abstracciones, el reflejo en la mente humana de las condiciones sociales de una determinada etapa histórica.

 Finalmente reseñamos la crítica al “socialismo utópico” de Saint Simon, Owen o Fourier, que siendo consciente de la lucha de clases y de la opresión del proletariado, no alcanzaba a percibir el decisivo papel de éste último y lo constituía en un mero objeto pasivo de planes reformadores.

 Con respecto a Bakunin, Marx discrepaba en que la revolución podía acabar con toda forma de Estado desde el principio. Marx creyó que el Estado futuro no tendría por misión organizar la producción. La idea de Bakunin de una actividad económica libre, desarrollada por pequeñas comunas autónomas no era, para Marx, otra cosa que la utopía proudhoniana. Sobre todo el hecho de que una economía compuesta de pequeñas unidades tendría que reproducir necesariamente el sistema de competencia y de acumulación del capital.

 Las discrepancias con Lasalle fueron igualmente radicales, y en particular sobre el papel del Estado en su programa político, como agente de la emancipación de la clase obrera en las condiciones capitalistas, algo que era contrario a la idea de Marx del Estado como arma defensiva de las clases privilegiadas.

C)     Crítica de la democracia liberal.

 Marx denuncia la contradicción que supone la creencia del individuo democrático de verse igual y semejante a cualquier otro individuo, mientras que la sociedad capitalista no dejaba de producir individuos desiguales. Marx enfatiza la contradicción entre el hecho y su representación como característica de una ilusión.

 La verdad del mercada era la división del mercada y de las clases, la explotación del débil y del pobre. La ciudadanía democrática disfrazaba y expresaba, al mismo tiempo, esas restricciones, ya que crea incapaz de modificarla; y materializaba la política de la clase dominante bajo la apariencia de una soberanía igualmente compartida por todos los miembros de la sociedad.

D)    Crítica del nacionalismo.

 En el pensamiento marxiano la nación ocupa un lugar claramente subordinado, aún cuando existe una teoría más o menos implícita de la nación en su obra. Marx y Engels postularon la subordinación de la nación y del Estado nacional a las leyes inexorables del progreso, en su convencimiento de que la unificación económica del mundo favorecida por el modo de producción capitalista volvería superflua la existencia de las naciones y anularía los conflictos políticos nacionales.

Marx y Engels atribuyeron el nacimiento de la nación, entendida como formación histórica y no natural, al ascenso de la burguesía, la que, al adquirir intereses de clase y de su propia función histórica, al proponerse como clase nacional, conquista el Estado, sus aparatos legales y productivos, en detrimento de los viejos estamentos feudales y aristocráticos.

 Engels distingue entre “nación” y  “nacionalidad” y entre “naciones con historia” y “naciones sin historia”. La lección que surgió del desarrollo de las revoluciones del 48 fue, por un lado que la revolución social no puede realizarse en simple marco nacional, sino que necesitaba, en cambio, el contexto europeo; y por otro el desenlace solamente conservador y antirrevolucionario que podía asumir la lucha por la nacionalidad. De ahí la necesidad de distinguir entre las “grandes naciones históricas europeas, con su propia vitalidad objetiva y su intrínseca dinámica, de las “naciones sin historia”, esencialmente “naturales”, de la Europa centro oriental y balcánica, destinadas a ser absorbidas o a desparecer.

 Las primeras naciones, en tanto insertas en el flujo de la historia y potencialmente dotadas de una organización política interna y de una base territorial que, al favorecer el nacimiento de las actividades industriales y el crecimiento del comercio, permiten al mismo tiempo la lucha de clases de los proletarios, son “progresivas”, en cuanto resultan útiles para la causa de la revolución socialista, las segundas resultan, en cambio, reaccionarias e históricamente inútiles, dado que no aportan ninguna ventaja la causa del proletariado.