domingo, 6 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 31


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo

Pierre-Joseph Proudhon

   En este tema se estudian las primeras alternativas socialistas y anarquistas al orden liberal y capitalista. Las alternativas socialistas se encuadran en lo que se conoce como socialismo utópico, dividiendo su contenido en la exposición de tres corrientes: el pensamiento pre-socialista inglés, los socialistas utópicos clásicos y la corriente más radical que, según muchos analistas, representa el paso del socialismo al comunismo. La alternativa anarquista queda tipificada en el pensamiento de Pierre-Joseph Proudhon.


   El socialismo del siglo XIX es un movimiento complejo y heterogéneo, pero si hay algo que todos los socialistas comparten es la preocupación por las consecuencias sociales de la revolución industrial. Los socialistas utópicos contemplan la profunda injusticia del mundo que les rodea, pero la mayoría no  concibe las relaciones laborales en términos de lucha de clases, sino como intereses contrapuestos entre empresarios y trabajadores que han de ser ajustados en beneficio de ambas partes. El socialismo recoge la tradición filosófica de la ilustración, de la Revolución Francesa, del igualitarismo y de ciertas manifestaciones del cristianismo; aunque el término “socialismo utópico” fue empleado de forma peyorativa por los padres del socialismo científico, Marx y Engels, para referirse a una tradición que según ellos había elaborado proyectos ilusorios, o no se había atrevido a modificar el mundo. En cualquier caso, y a pesar de las diversas facetas que presenta el socialismo utópico, hay una serie de debates que son compartidos por la mayor parte de los autores: el debate en torno al papel del estado, con notables discrepancias; la dualidad entre el maquinismo y la industrialización; la postura respecto a la propiedad privada; y por último, el debate sobre las opciones acerca del método para transformar la sociedad.


EL MUNDO INTELECTUAL BRITÁNICO

   Bajo este epígrafe se estudia la corriente denominada en el libro de texto “pre-socialismo inglés”. Esta corriente está integrada por unos autores que no son plenamente socialistas utópicos, pero que comparten sus preocupaciones.

   Gran Bretaña, cuna de la revolución industrial, vio aparecer desde muy pronto un pensamiento reformista que censuraba las consecuencias de dicha revolución. La crítica a las consecuencias de la revolución industrial era compartida tanto por autores reformistas como conservadores, los cuales temían la destrucción de la sociedad tradicional y  la herencia histórica y natural del país. Su vocación no era revolucionaria sino reformista, basada en estrategias de transformación social, por lo que predominó la polémica intelectual que, a la postre, se materializaría en organizaciones para la defensa de los trabajadores: las trade unions (los sindicatos). Esta corriente reformista propugnaba un retorno a la armonía del mundo agrario frente a los desgarros del industrialismo, es por eso que se la puede calificar de agrarista. Entre los autores más destacados figura Thomas Spence, que proponía una reforma social basada en la propiedad colectiva en manos municipales. William Ogilvie era partidario de un socialismo agrario arcaizante. Otros autores presentan rasgos más modernos, como Charles Hall, que llega a prefijar la lucha de clases y reflexiona en torno a lo que se denominará la teoría de la plusvalía. Por su parte, Thomas Hodgskin se muestra más combativo, a la vez que sólo acepta el derecho a la propiedad privada si se produce una restitución digna al trabajador. Pero el pensador más original de este grupo fue William Godwin, al que se sitúa en una zona difusa entre el radicalismo, el anarquismo y el liberalismo radical. Profundamente individualista y racionalista es considerado un excéntrico en ciertos aspectos. Godwin realiza una censura de todos los regímenes políticos existentes, tanto de las monarquías continentales como de la misma Gran Bretaña, cuestionando el mito de que el pueblo inglés es “libre por naturaleza” gracias a su sistema político. William Godwin parte de que el ser humano debe ser guiado por la razón y no por los prejuicios sociales, que sólo sirven para justificar la opresión y la injusticia, aunque desde una posición plenamente pacifista, pues los cambios habrían de llevarse a cabo mediante la reflexión individual y la búsqueda personal a través de la razón. Godwin se preocupó por la destrucción del paisaje y de la naturaleza ante el avance de la industria, y sostenía que el incremento de la producción no debía ser el fin último del desarrollo económico: la economía debía ponerse al servicio del ser humano. Esto último, unido a su propuesta de una forma de vida más sencilla que hiciese innecesaria la explotación, hace que el pensamiento de Godwin adquiera estatuto de actualidad. William Godwin menospreció el poder de la industrialización para crear riqueza, y es que sus inquietudes eran de carácter ético y estaban centradas en el desarrollo de la persona.