sábado, 5 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 30

En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo


John Stuart Mill

Con frecuencia se ha señalado la escasa originalidad de John Stuart Mill incluso   llegándose  a afirmar que más que un pensador era un ideólogo. Sin embargo si algo no se le puede negar es que sus libros son un fiel reflejo de su época, de las preocupaciones latentes del liberalismo victoriano y de los cambios sociales que se estaban produciendo.

Era un ferviente convencido del ideal de que la humanidad se encuentra en un continuo proceso de mejora. Creía que la educación era el camino por el cual podía encauzarse la mente humana hacia la apreciación de los placeres superiores, el desarrollo moral del hombre y el progreso del entendimiento. La punta de lanza de su pensamiento era la formación de una sociedad liberal en la que pudieran ser expresadas las opiniones sin restricciones, y la discrepancia política fuese posible. Para llegar a este objetivo no había otro camino que la educación de los individuos.

Nació en Londres en 1806 y fue hijo de James Mill. Recibió una severa educación tendente a desarrollar su espíritu crítico. Desde muy joven Mill hijo leía a Adam Smith y a David Ricardo y discutía con su padre y sus amigos sobre economía, política o filosofía. Dispuso de una cultura enciclopédica. Atravesó una crisis personal e intelectual en 1826 que contribuyó a remodelar por completo sus esquemas de pensamiento. Quedó despedazada su certeza del poder de unas instituciones modélicas  para crear un sistema político ideal, pasando a pensar que sólo podrían diseñarse principios generales que  sirvieran para orientarse en la creación de instituciones en función de situaciones políticas y sociales concretas, abriendo así una vía al relativismo y la consideración de las circunstancias particulares en el análisis político. En este momento se introdujo en la lectura de los idealistas y los románticos. También se puede apreciar una influencia de Comte en su “System of Logic” . La etapa final de su vida intelectual estuvo marcada por la influencia de su mujer que le impulsó una reevaluación de sus teorías sociales y le condujo a una aproximación matizada al socialismo. De la mano de ella reivindicó Mill el derecho de la mujer a la participación política en igualdad de facultades.

Una de las principales tareas que se impuso Mills fue la revisión del utilitarismo. Mills, acepta las ideas de Bentham sobre la felicidad. Pero esto no significa que el utilitarismo responda a criterios egoístas, sino que lo que pretende es la búsqueda de la felicidad de todos, pues la felicidad es un bien en si misma. Afirma que si bien el placer es el elemento de medición de la bondad y la maldad de las acciones considera que existe una graduación de los placeres, y que, por tanto, no son igual unos placeres que otros. Distinguiendo entre los placeres producidos por las facultades superiores que el producido por las facultades inferiores. Por tanto, según él, es la educación la que da al hombre la capacidad de apreciar la calidad de los placeres.  Aquí el pensamiento de Mill se encuentra en un conflicto entre su punto de partida utilitarista y la introducción de principios morales. De este modo el principio de utilidad, queda filtrado por consideraciones de tipo ético que se acercan bastante a los principios kantianos. Por tanto la felicidad orientada al desarrollo moral del hombre será el instrumento de medición de los placeres.

Otra revisión del utilitarismo que desarrolló Mill fue de tipo metodológico. El utilitarismo, apresado por su racionalismo, tenía una clara preferencia por los métodos deductivos. Tras varias influencias y reflexiones Mills apostó por un sistema mixto de deducción e inducción.

En 1861 publicó sus “Considerations on Representative Government”  en el que reflexiona acerca de cuestiones políticas. Parte de la idea de que el gobierno representativo es la mejor forma de gobierno, oponiéndose a toda forma de despotismo, ya que bajo el mismo los ciudadanos no tiene posibilidad de controlar al poder y este sistema, el despotismo,  genera un tipo de individuos pasivos, sin capacidad de desarrollar un espíritu crítico ni de identificar sus propios intereses. El gobierno representativo fomenta en las personas sus mejores cualidades en el terreno de la moralidad y en el ámbito intelectual. Por tanto el gobierno represntativo es más eficaz a la hora de conciliar intereses particulares con intereses comunes. Por tanto el gobierno debe tener una función educativa que permita a sus ciudadanos hacerse con una opinión informada y esta otorgue capacidad de participación activa de los individuos en la política.

De sus propuestas se deducen varias cuestiones. Que el poder reside en el pueblo. Esto sin hacer referencias al contractualismo ni a la voluntad general, sino partiendo del principio utilitarista de que cada uno es el mejor custodio de sus derechos e intereses. Por tanto el gobierno representativo debe partir de la idea de que la sociedad se constituye por la confluencia de los intereses de los seres individuales.

Del mismo modo se observa la clásica preocupación liberal por la concentración de poder. Su propuesta de hacer activa la participación ciudadana procede de la necesidad de dispersar el poder creando varios núcleos. Esto debe suceder sin perder eficacia. Combinando esta última con con la capacidad del gobierno para garantizar la libertad. Adentrándonos en cuestiones concretas para Mill el parlamento tiene como función  primordial la del control del poder. La labor legislativa queda sustraída de la cámara baja pues las tareas de codificación las puede realizar una comisión experta legislativa.Por lo que respecta a la representación política se fue decantando por el sistema proporcional pues el sistema mayoritario no dejaba lugar a las minorías. Para Mill no era recomendable el gobierno representativo para cualquier pueblo. Sólo a aquellos cuyos habitantes lo aceptasen y estuviesen dispuestos a mantenerlo.

Una de las obras más leídas de John Stuart Mill es “On Liberty”” (Sobre la Libertad) de 1859 Pretendía que fuera la punta de lanza de la necesaria renovación del liberalismo de mediados del siglo XIX, renovación que fuera capaz de conciliar las transformaciones sociales que estaban teniendo lugar en la época con una ardiente defensa de la libertad. Aquí la influencia de Tocqueville fue determinante. Gracias a él fue consciente de la trascendental relación que se iba a establecer entre el individuo y la sociedad en la que se halla inserto.  Convirtió Mill la libertad en un bien social aparte de considerarla como un bien individual, según la clásica interpretación del liberalismo. La obra está presidida por la concepción ética de Mill acerca del ser humano que unía elementos del idealismo kantiano con un telón de fondo utilitarista. El resultado fue una visión del hombre como un ser con responsabilidad moral y con dignidad que ha de ser respetado en sus intereses. El rasgo distintivo de la responsabilidad moral es la libertad. Para que se cumpla la condición primera, la libertad ha de poder realizarse en sociedad. 

El objetivo de la obra va a ser el análisis de la naturaleza y los límites del poder que pueden ejercer legítimamente la sociedad sobre el individuo. Comparte la opinión liberal sobre la tendencia a la extralimitación del poder. El poder suele aspirar a situarse por encima del individuo y la misma sociedad gusta de imponer sus reglas, amparada en el criterio de la mayoría.

Mill insiste en que no debe haber justificación para la coacción sobre el individuo por parte del Estado o de la sociedad, salvo circunstancias excepcionales, evitar que se perjudique a los demás. Solo se justifica la intervención sobre un individuo cuando esas acciones puedan dañar a los demás, y solo en ese caso, independientemente de que el individuo en cuestión se esté dañando a sí mismo. Esta cuestión es la que aparece con mayor debilidad de la argumentación. La relación entre individuo y sociedad, y en particular la correspondencia entre libertad y responsabilidad moral, hubiera necesitado de una fundamentación más solida que permitiera explicar hasta donde llega cada una de ellas. Mill parece presentar la libertad individual y la libertad focalizada hacia la sociedad como caras de la misma moneda. Si ambas entran en conflicto donde está el límite, sobre cuál de las dos recae el peso de la toma de decisiones.

La apología que hace Mill de la libertad tiene como base su convicción de que si hay algo que han de promover los estados es la infinita riqueza de la naturaleza humana. Cada hombre es diferente, por eso coaccionar al individuo es coartar las posibilidades de aportación a lo colectivo que tiene cada persona, lo que empobrece la sociedad. El progreso de la humanidad se produce por la confluencia de la multitud de intereses que se enriquecen en su relación dinámica. La conformidad sólo produce mediocridad. En el desarrollo de la propia originalidad es donde se sitúa Mill la responsabilidad humana. El uso correcto de la propia vida consiste en el trabajo sobre uno mismo. El genio es el hombre que se atreve a cumplir su vocación de originalidad en el pensamiento y en la acción.

La libertad social o civil que regula la relación entre el individuo y la sociedad se sustancia en las libertades concretas. Sus manifestaciones más genuinas son la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y la libertad de asociación. Son estas las garantías primeras de la independencia del individuo. El impulso que pretende dar a la expresión y al cotejo de las opiniones tiene como objetivo la búsqueda de la verdad, a la que concibe como una categoría absoluta que procede de la depuración del intelecto.

Las razones que encuentra Mill para vivificar las libertades de opinión y expresión son cuatro. La primera, una opinión silenciada puede ser verdadera. En segundo, si esta opinión  silenciada fuera falsa, podría contener algo de verdad, por lo que su omisión redundaría negativamente en el progreso del razonamiento. En tercer, si no hay debate de ideas, una opinión que consideremos verdadera será sostenida como una creencia sin comprender sus fundamentos racionales. La cuarta, es que si esa creencia se convierte en dogma, su contenido de verdad perderá su capacidad para producir el bien.

El planteamiento de Mill sobre las libertades adolece de un problema de fondo. Mill presenta las libertades como derechos morales del individuo, se corre el peligro de que aparezca como una nueva versión de los derechos naturales. Si el hombre debe a la libertad su esencia como ser moral y si este postulado se traslada a la política, inevitablemente habrá de prevalecer la moral sobre la política y sobre el derecho. Si el gobierno ha de proteger estos derechos, se corre el peligro de que el Estado se crea con todos los argumentos para saltar por encima de los requerimientos y garantías legales.

Mill dedico su reflexión a muchos otros asuntos, entre ellos la religión, la lógica o la psicóloga. Entre ellos destaca la economía. Formado con Adam Smith  y David Ricardo, su deseo de renovar el liberalismo se aplico a la economía, intentando insertarla en el conjunto social, tratando de establecer las relaciones entre las instituciones sociales y los principio que rigen el funcionamiento de la producción y el intercambio económicos.

Mill consideraba que la propiedad no es un derecho natural, es decir, que la propiedad no se encuentre al margen del acontecer histórico, sino que la propiedad y sus formas han variado a lo largo del tiempo. Admitió la intervención del Estado en economía, pero siempre en el caso de necesidad absoluta, y nunca por la utilidad que ello pudiera reportar al colectivo. Su objetivo es deslegitimar toda posible intromisión del gobierno en aras de su carácter democrático. Estableció una clara distinción entre las leyes de la producción (depende de los recursos de del nivel de conocimiento) y las leyes de la distribución (dependen de las instituciones humanas)