viernes, 18 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 41


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo

Karl Marx y el Marxismo.


Introducción.

  1. Karl Marx: formación intelectual y acción política.
  2. Materialismo dialéctico y materialismo histórico.
  3. Crítica de las ideologías.
  4. Del socialismo al comunismo.
  5. La herencia de Marx: reforma o revolución.


Del socialismo al comunismo,

Marx y Engels llegaron a la conclusión de que el capitalismo era irreformable, y que, a pesar de todas las luchas económicas y políticas, la clase trabajadora estaría esclavizada en tanto prosiguiera ese sistema de producción. El capitalismo preparaba las condiciones previas de una nueva sociedad no sólo revolucionaria la tecnología y desarrollando nuevas formas de producción, sino exasperando la lucha de clases y la conciencia revolucionaria del proletariado.

 Marx llegó a creer que no podía haber una transición inmediata al sistema socialista. Tendría que haber un período intermedio entre la revolución y la realización final de las esperanzas socialistas; la dictadura del proletariado.

Engels, limitando sus esperanzas a Alemania, rechazó la posibilidad de una vía violenta (normal no le convenía él era rico, es mejor seguir vendiendo humo) y se planteó el acceso al poder por medios legales en el Parlamento y en el terreno de la propaganda, acumulando fuerzas para el conflicto decisivo. Marx en cambio limitó el alcance de la revolución a Inglaterra, USA y Holanda. No consideró en sí que el poder pudiera alcanzarse por medios parlamentarios; esto dependía de la actitud de la burguesía, siendo aún posible una revolución violenta (este tenía más malas ideas, acertó de pleno en la mala leche murieron varios millones de rusos). Mientras esperaba un conflicto decisivo en la forma de un asalto al poder por la clase trabajadora, creía que éste podía ser un acto no sangriento debido a la fuerza del proletariado.

 El advenimiento de la nueva sociedad se desarrolla en tres etapas; la revolución, la dictadura del proletariado y la sociedad comunista. Tras la victoria de la revolución, el proletariado (Manifiesto Comunista) se valdría de la dominación polítca para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, para centrar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado.

 En cuanto a la sociedad comunista o sin clases, estadio último emergente de la extinción del Estado proletario, Marx y Engels no desarrollaron claramente su caracterización. Sólo podemos reseñar los escritos juveniles de Marx donde defendió la idea del hombre total, es decir, el que no se encuentra mutilado por la división del trabajo. En cuanto a la abolición del Estado, ésta no significaba, en el pensamiento de Marx, abolir las funciones administrativas para la dirección de la producción, pero estas funciones no serían un ejercicio del poder político. En la obra de Marx y Engels está ausente una reflexión profunda sobre el factor político, las formas de gobierno y el Estado. La teoría marxista sobre el Estado debe ser deducida de pasajes, generalmente breves, tomados de obras dedicadas a la economía, la historia, la literatura, etc.

Marx considera el Estado como un puro y simple instrumento de dominación, una superestructura que refleja la situación de las relaciones sociales determinadas por la base social. El fin del Estado no es un fin noble, sino pura y simplemente el interés específico de una parte de la sociedad, no del bien, común, sino del bien particular de quien gobierna.

 Para Marx lo que cuenta es la relación real de dominio, el Estado o la realidad institucional no cambia sustancialmente la relación de dominación que hunde sus raíces en la base real de la sociedad, es decir, las relaciones de producción. Desde este punto de vista, todo Estado es una forma de despotismo. Lo que cambia es el titular del poder político pero cualquier forma de Estado es despótico, al cambiar la forma de gobiernos se modifica la manera de ejercer el poder, pero no la sustancia de éste.

 Se opina que Marx tomó de la experiencia de la Comuna de París la idea del Estado proletario, es decir, el Estado como “dominación organizada del proletariado”; como contrapunto a la democracia liberal representativa del Estado burgués, la democracia directa, es decir, la participación de los ciudadanos en las diversas sedes en que se ejerce el poder. Marx tendió a resaltar sobre todo el ejercicio directo del pueblo en los diversos niveles del poder estatal.

 Para Marx la mejor forma de gobierno es la que permite el proceso de extinción de cualquier forma posible de gobierno, es decir, que da lugar a la transformación de la sociedad estatal en su sociedad no-estatal. Si el proletariado necesitase un modo de coerción temporal, éste consistiría en el dominio realmente ejercido por la gran mayoría de la sociedad. Pero el objetivo de este dominio sería terminar su propia existencia y poner fin a la política como esfera separada de la vida social.

La herencia de Marx: reforma o revolución.

Marx murió el 14 de marzo de 1883.
El marxismo impregnó la ideología de la mayoría de los partidos socialistas europeos, salvo en Inglaterra. Y apareció en los medios intelectuales como una doctrina seria.
Tanto a nivel político como doctrinario, estallaron varias crisis de pensamiento marxista, fruto de las ambigüedades de sus planteamientos. La primera fue la crisis del revisionismo, su tema esencial fue si la economía capitalista estaba transformándose según las previsiones de Marx. Los revisionistas estimaban que los antagonismos de clase no se habían agudizado; que la concentración económica no se producía de una forma tan veloz como estaba previsto; y que no era probable el estallido de una revolución. La clase medias no se habían extinguido; y las instituciones parlamentarias contribuían a facilitar las reformas sociales. Criticaban la dialéctica como elemento pérfido de la doctrina marxista, y el obstáculo para logar una observación justas de las situaciones sociales. En consecuencia, el socialismo podía desarrollarse en el Estado liberal y parlamentario, porque la democracia era “la ausencia de dominación de clase”.
Las tesis de Lenin y de Leon Trotsky era simple: el Partido Bolchevique, que se declaraba marxista, representaba al proletariado en el poder; el poder del Partido Bolchevique es la dictadura del proletariado. Como nunca jamás se había determinado con certidumbre en qué consistía exactamente la dictadura del proletariado, la hipótesis leninista parecía atractiva. Kautsky defendía que una revolución en un país no industrializado, donde la clase obrera era minoritaria, no podía ser una revolución auténticamente socialista, sino que llevaba a la dictadura de un partido sobre el proletariado