lunes, 30 de abril de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 25

En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



Tras la Revolución Francesa el pensamiento político se enfrenta a tres desafíos:
-       Construir un régimen representativo
-       Atender a la representación que demanda la burguesía
-       Y servirse de la herencia revolucionaria eliminando los matices radicales.

Así, el liberalismo posrevolucionario reflexionará sobre algunas cuestiones, como:
-       El nuevo papel político de la monarquía, encontrando los obstáculos de la alternativa republicana o la dificultad de definir la fuente del poder de la monarquía
-       La concentración del poder, pasando del equilibrio a la distribución en diferentes entidades.
-       La libertad, a la que consideran el valor máximo.

El gran debate del pensamiento político del siglo XIX fue entre la libertad y la igualdad, y el liberalismo se decantó por la primera.

BENJAMIN DE CONSTANT

Supone la respuesta liberal a Rosseau. Tomando la experiencia de la revolución, reflexionó sobre las limitaciones que los planteamientos de este hacían sobre las libertades y el control de los abusos de poder, sus análisis coinciden en el tiempo con el Imperio Napoleónico (1805 – 1815) y la Restauración de los Borbones (1815 – 1830).
Suizo de nacimiento aunque reclamaría la nacionalidad francesa tras establecerse en Paris en 1795.
Sus ideas lo alejan de Napoleón pese a ser miembro del Tribunado tras el golpe del 18 Brumario. Se gana fama de voluble por un posterior acercamiento a Napoleón en los Cien Días, donde este le encargó la redacción de un proyecto de Texto Constitucional y le nombró  Consejero del Estado, momento que coincide con la publicación de su obra clave: Principios de Política aplicables a todos los gobiernos (1815). De este modo Constant evidencia la escasa importancia que da a las formas de gobierno.
Ocurrió también algo similar con la Restauración, donde tras ser expulsado, fue diputado en 1819 y 1924, apoyando al rey Luis Alfonso de Orleans.

Su idea central son las relaciones entre individuo y poder, de ahí la teoría sobre la necesidad de limitar el poder, basado en el concepto de soberanía y la defensa de las libertades (máximas expresiones de la individualidad), pues al ser el poder la expresión de la libertad es inherente al poder rebosar y ocupar parcelas individuales de la libertad. De ahí el peligro de las teorías de Rosseau, que no marcaba los límites del poder. La voluntad general, como depositaria de las voluntades individuales, podría arrogarse la representación de la nación al completo y con ello apoyar la injusticia o la opresión. El mayor peligro es la identificación entre gobierno y sociedad, el poder ejecutivo y la legitimidad de su ejercicio.

Constant basa la legitimidad del poder en la voluntad general, ni origen divino ni la argumentación de la fuerza, sólo consentimiento de la mayoría, aunque ello dificulte establecer límites al ejercicio del poder. Pero  dado que son necesarios límites, apuesta por una división de poderes como la de Locke o Montesquieu aunque con matices.

Divide en dos el poder Legislativo, el poder Representativo de la Continuidad, representado en la Cámara de los Pares y constituido por la Nobleza, y el poder Representativo de la Opinión, representado en la Cámara de Diputados y formado por propietarios y burgueses (entra aquí la definición de sufragio censitario, solo pueden votar propietarios a partir de un cierto nivel de propiedades).
El poder judicial debe ser totalmente independiente.
El poder Ejecutivo lo ejercen el Rey y sus ministros por separado, teniendo estos últimos un Expediente de Responsabilidad Ministerial por sus acciones, cosa que el Rey no.
Pese a su indiferencia hacia las formas de gobierno, se decanta por preferir la monarquía. Establece que los pilares de esta Monarquía Constitucional son la defensa de la libertad y la reivindicación de la individualidad.

Para Constant la libertad es un derecho preexistente, antes que la soberanía popular, es “lo que la sociedad no tiene derecho a impedir” y sólo en su ejercicio se muestra la esencia del hombre, por lo que las leyes no son para limitarla sino para protegerla, evitar que traspasen sus límites por parte del Estado y de otros hombres.

La libertad moderna pone énfasis en el individuo, a diferencia de la antigua (reducida al ejercicio de diferentes aspectos de la soberanía de forma colectiva), pero la libertad política y la participación son las mejores garantías para proteger la libertad individual. Se apunta a la descentralización del poder para facilitar la participación y el control ciudadano del poder. Si bien añadió que hay que tener:

-    Propiedad, indispensable para el ejercicio de la política, garantizar el conocimiento y la dedicación suficiente para a analizar y conocer los asuntos políticos y disponer de razones para buscar la estabilidad social y política. Pero a diferencia de Locke, no es un derecho natural del hombre.

-       Libertad de Expresión: garante del resto de libertades Publicidad permite dar a conocer las injusticias del poder y formar a la opinión pública,. Lo que es un puntal valioso. Impedir la libre expresión de ideas lleva a la revolución y el desorden.
-       Creencias religiosas. Están insertas en lo más íntimo. No se tolera la intromisión pero si es labor del estado su fomento, por garantizar la pluralidad. No es solo un conjunto inviolable de ritos, sino valores que cambian a la vez que evoluciona la cultura. Ejercicio de libertad que supone gran responsabilidad social, no actúa por interés sino por deber moral, que procede de la conciencia individual no de dictados exteriores.

La práctica de estas libertades suponía un gran ejercicio de responsabilidad individual, por su influencia en la libertad de otros hombres, frente al utilitarismo de Benthan, el hombre ha de guiarse por la moral, que procede de la conciencia individual y no de dictados exteriores, debiendo por tanto desobedecerse aquellas leyes que se consideren injustas.