miércoles, 18 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 23


En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez


Principales contribuciones de la Escuela Crítica




Habermas




Subjetividad



La contribución más relevante de la Escuela Crítica reside en su esfuerzo por reorientar la teoría marxiana en una dirección subjetiva. Las contribuciones se orientan tanto en el plano cultural como en el individual.
Pueden añadirse otros temas como el interés por la ideología (la entienden como los sistemas de ideas producidos por las élites sociales que suelen ser falsos y cegadores. Critican “la dominación”, la cual ha alcanzado un grado de perfección tal que ya no parece dominación en sí.


Dialéctica



La segunda preocupación positiva es su interés por la dialéctica, que implica un enfoque sobre la totalidad social.
Implica la preocupación por la interrelación entre los diversos niveles de la realidad social, y entre la conciencia individual, la superestructura cultural y la estructura económica.
Los teóricos críticos también se orientan hacia el futuro. Sin embargo, en la línea del propio Marx, rechazan la utopía; se centran en la crítica y el cambio de la sociedad contemporánea.
A pesar de todo ésto, la mayor parte de la teoría crítica ha fracasado totalmente al intentar integrar teoría y práctica.
Una de las críticas más famosas a la teoría crítica es que adopta formas de expresión tan complejas que las masas no tienen acceso a ellas.


Conocimiento e intereses humanos



El interés dialéctico más conocido de la Escuela Crítica se asocia a Jurgen Habermas. Su inquietud por la relación entre conocimiento e intereses humanos.
Distinguió entre tres sistemas de conocimiento y sus correspondientes intereses:
1. Ciencia analítica o los sistemas científicos positivistas clásicos.
2. Conocimiento humanista y su interés y comprensión del mundo.
3. Conocimiento crítico, ligado a la emancipación humana.



Críticas a la teoría crítica

Hay varias críticas hacia la Teoría Crítica: ser ahistórica o ignorar la economía. Relacionado con la última, los críticos han tendido a afirmar que la clase trabajadora ha desaparecido como fuerza revolucionaria, postura que se opone  radicalmente al análisis tradicional marxiano.
Críticas como éstas han llevado a marxistas tradicionales como Bottomore a concluir que: La Escuela de Frankfurt, tal y como se fundó, ha muerto como escuela de marxismo o sociología”. Greismen expresó una expresión similar al referirse a la teoría crítica como el paradigma que fracasó.
Bottmore en relación con Habermas señala que la Escuela Crítica ha emprendido un movimiento de proximidad hacia el marxismo y la sociología, y simultáneamente se han conservado o desarrollado algunas de sus ideas distintivas.

Las ideas de Jurgen Habermas

Si bien es posible que la teoría crítica haya experimentado una cierta decadencia, Jurgen Habermas y sus teorías disfrutan aún de aceptación.

Diferencias con Marx

Habermas
Habermas adopta el punto de partida de Marx (potencial humano, el ser genércio,etc.). Sin embargo, Habermas afirma que Marx no distinguió entre dos componentes analíticamente diferentes del ser genérico: el trabajo y la interacción. Según éste, Marx tendía a ignorar esta última y a reducirla al trabajo.
Habermas atiende a su distinción, pero utiliza los términos de “acción racional intencional” (trabajo) y acción comunicativa (interacción).
Bajo el término de “acción racional de interacción” distingue entre acción instrumental ( se refiere a un solo actor que calcula racionalmente los medios más adecuados para conseguir un objetivo). La “acción estratégica” implica dos o más individuos que coordinan su acción racional intencional para alcanzar un objetivo, que en este caso es la comprensión comunicativa.
Marx no solo se centró en el trabajo, sino que tomó el trabajo libre y creativo (el ser genérico) como punto de referencia para analizar críticamente el trabajo en varias épocas históricas, especialmente en el capitalismo. Habermas también adoptó su punto de referencia, pero lo situó en el reino de la acción comunicativa en lugar de en el de la acción racional intencional.
Otro paralelismo es que para ambos, sus puntos de partida también son sus objetivos políticos. Marx ansiaba una sociedad comunista en la que el trabajo en la que el trabajo apareciera por primera vez como algo no distorsionado; Habermas tenía como objetivo político una sociedad de libre comunicación.

Al igual que otros teóricos críticos, Habermas identificaba muchos paralelismos entre lo que los psicoanalistas hacen a nivel individual con lo que el hacía a nivel social.
El psicoanalista  intenta encontrar los bloqueos  de la comunicación y ayuda al individuo a vencerlos. De manera parecida, la crítica terapéutica (forma de argumentación que sirve para clarificar la autodecepción sistémica) que hace el teórico crítico contribuye a  superar las barreras sociales de libre comunicación.
Como para Marx, la base de la futura sociedad ideal de Habermas existe en el mundo contemporáneo.

Racionalización

Habermas recibe influencia de Marx y de Weber.
Para él, una buena parte del trabajo previo se ha centrado en la racionalización de la acción racional intencional, que ha provocado un desarrollo de las fuerzas productivas y un incremento del control tecnológico sobre la vida. Éste es un problema importante, el más importante del mundo moderno. La solución reside en la racionalización de la acción comunicativa. Destrucción de las barreras a la comunicación.
En referencia a las normas sociales, esta racionalización entraña una menor represión y rigidez normativa que conduce al aumento de la flexibilidad y la reflexión individual.
Para Habermas, la fase final de esta evolución es una sociedad racional, con la supresión de las barreras que perturban la comunicación y, a grosso modo, implica un sistema de comunicación en el que las ideas se exponen y se defienden abiertamente frente a las críticas.

Comunicación

Habermas distingue entre la acción comunicativa, y el discurso. Mientras la acción comunicativa se produce en la vida cotidiana el discurso es:
esa forma de comunicación alejada de los contextos de la experiencia y la acción cuya estructura nos asegura: que la condición de validez de las afirmaciones, recomendaciones o advertencias constituye el objeto exclusivo de la discusión; que los participantes, temas y aportaciones no conocen otro límite que el que se refiere a la meta de la comprobación de la validez en cuestión; que no se ejerce fuerza alguna salvo la de un argumento mejor; y que se excluyen todos los motivos excepto el de la búsqueda cooperativa de la verdad. (Habermas 1975: 107-108).
En el mundo teórico del discurso se encuentra la situación discursiva ideal, en la que ni la fuerza ni el poder determinan la victoria de un argumento, es el mejor argumento el que gana.
El consenso surge teóricamente en el discurso cuando se dan cuatro condiciones de validez:

1- La exposición del hablante ha de ser aceptadamente comprensiva.
2- Las proposiciones ofrecidas han de ser verdaderas.
3- El hablante ha de ser veraz en sus proposiciones.
4- Ha de disponen de derecho de ofrecer dichas proposiciones.

En el mundo moderno hay fuerzas que dañan este proceso, que impiden la emergencia del consenso y que deben de ser eliminadas para alcanzar la sociedad ideal de Habermas.

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