miércoles, 12 de diciembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 39


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

Efectos del Sistema Mundial en los Sistemas de Estratificación no Céntricos

La posición de las sociedades no centrales en el sistema mundial influye de modo importante en:

  • La existencia y el poder de un pequeño grupo de elites.
  • El grado de falta de poder de la clase trabajadora.
  • El tipo de sistema político que mantienen.
  • El grado de desigualdad de la renta en las naciones no centrales.

Todos tienden a estar interrelacionados e influyen en muchas otras condiciones, como la falta de un desarrollo económico uniformemente distribuido, pero también en las desigualdades de la propiedad o la riqueza, la salud y a la asistencia sanitaria, los servicios sociales para los necesitados, las oportunidades de movilidad social, etc…, y en una larga lista de condiciones que normalmente guardan relación con la naturaleza de la estratificación de una sociedad.

Una vez que las naciones se industrializan totalmente, hay en ellas unas tendencias a la reducción de la desigualdad; unas investigaciones que no reconocen la especificidad de los países asiáticos. Es importante también señalar que la relación entre el desarrollo económico y una menor desigualdad sigue siendo fuerte incluso cuando se eliminan estadísticamente los posibles efectos de otras variables en la desigualdad. Uno de los factores más importantes es la cambiante naturaleza de la estructura ocupacional. Con la industrialización se expande la estructura ocupacional y se crean más ocupaciones en la zona media que requieren más cualificación y producen una mayor variedad de recompensas económicas.

El poder de las elites en las sociedades no centrales cobra mucha importancia. A estas elites les interesa mucho mantener a las corporaciones multinacionales en la nación, sobre todo porque su ventajosa posición económica depende de la inversión multinacional y el comercio.

El poder de las clases bajas y trabajadoras es escaso. Esto sucede porque los trabajadores industriales son una proporción pequeña de la fuerza de trabajo y no están organizados y los trabajadores agrícolas suelen estar aislados, desorganizados y carecen de poder. Todo esto contribuye a producir una clase baja con escasa influencia política y económica. Y las estructuras burocráticas del Estado, están por lo general dominadas por las elites ricas, esto lleva a un nivel muy bajo de democracia, con el Estado plegado a los intereses de las elites más que a los de otras clases de las sociedades no centrales.

Existe una pequeña elite en las naciones periféricas que depende de las multinacionales centrales y está muy interesada en que continúe la dominación por parte del centro. Las naciones más pobres y menos desarrolladas se enfrentan actualmente con una realidad que no encararon las naciones desarrolladas de hoy en día cuando vivieron, hace ya muchos años, su proceso de desarrollo. Esta nueva realidad de las naciones menos desarrolladas es la influencia del centro o de las naciones ya desarrolladas.

Cuando dividimos las naciones del sistema mundial entre centrales y no centrales, el efecto del desarrollo enconómico en una menor desigualdad de la renta se reduce mucho. Incluso cuando las naciones no centrales logran alcanzar cierto desarrollo económico, el efecto del sistema mundial en su economía impide en un alto grado que el aumento del desarrollo económico genere una menor desigualdad de la renta.

Muchos estudios coinciden en que el aumento de la inversión extranjera y de la ayuda o la dependencia de la deuda en una nación no central produce más desigualdad de la renta, aunque se debe considerar también los efectos de los sistemas educativos, el crecimiento de la población y la estructura ocupacional de cada sociedad.

Cuando una pequeña pero poderosa y rica elite logra dominar el Estado cabe esperar menos democracia y menor ayuda pública para reducir la desigualdad de la renta. Stack halló que el funcionamiento democrático del Estado en estas naciones también estaba relacionado, independientemente del grado de desigualdad de la renta: es decir, un grado menor de democracia se relacionaba con una mayor desigualdad de la renta.

Con datos de 50 naciones, Bornschier y Ballmer-Cao realizaron un examen completo de los factores que producían la desigualdad de la renta en las naciones no centrales:

  • Hallaron que una mayor inversión multinacional en la economía no central guardaba relación con una mayor desigualdad de la renta.
  • Descubrieron un desarrollo menos burocrático en las naciones no centrales estaba relacionado con una mayor desigualdad de la renta. Los recursos públicos se utilizaban para ayudar a la industria, en lugar de satisfacer las necesidades de los pobres.
  • Cuanto menos desarrollada está la estructura ocupacional en las sociedades no centrales, mayor es la desigualdad de la renta.

La salud y el bienestar de la mayoría de las personas de las sociedades no centrales no dependen únicamente de la influencia del centro en el estancamiento económico, las divisiones de clase y la desigualdad de la renta. La influencia multinacional puede apoyar el racismo en las naciones no centrales, como ha ocurrido durante muchas décadas en Sudáfrica. Estas corporaciones multinacionales pueden también promover la inundación de productos insanos entre una población no central inconsciente de sus efectos perjudiciales. La influencia de las naciones centrales suele promover un tipo de producción económica que satisface las necesidades de las multinacionales y la población del centro más que las necesidades de la clase trabajadora y los campesinos de las naciones no centrales.

Como sugiere la desigualdad de poder e intercambio en las relaciones entre las naciones centrales y las periféricas, las naciones centrales se ven favorecidas. Sin embargo, los beneficios que obtienen las naciones centrales no son igualmente distribuidos entre las población de estas naciones y, en muchos aspectos, la clase trabajadora se ve perjudicada por la dominación del centro.