martes, 7 de enero de 2014

Resúmenes Sociología Política Parte 32

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

Espacio público y ciudadanía

La construcción los universos políticos de los individuos no puede concebirse de ninguna manera como una aventura individual. El conjunto de creencias, valores, normas y percepciones que sustentan la posibilidad de la acción política de los sujetos va configurándose paulatinamente mediante las múltiples interacciones que llevan a cabo dentro de la estructura de relaciones sociales en la que están insertos. Sin comunicación entre sujetos que comparten un lenguaje común no es posible hablar de interacción social. El análisis de los procesos comunicativos que tienen lugar en el ámbito político constituye una etapa fundamental en cualquier reflexión que trate de comprender cómo los sujetos perciben y se sitúan ante las cuestiones políticas.

La propia naturaleza de la democracia moderna implica que las interacciones comunicativas entre los diferentes actores de la vida política tengan lugar preferente en un espacio público, formalmente accesible a todos, en el que toman forma y se desarrollan las opiniones sobre las diversas cuestiones relacionadas con el interés general.

A lo largo del devenir de las sociedades asistimos a incesantes reconstrucciones y redefiniciones que vienen determinadas pos las características e importancia de sus distintos elementos, así como por las condiciones estructurales bajo las que se lleva acabo su constitución



Comunicación política y opinión pública

Comunicación y política son dos términos que se implican mutuamente. Los gobernantes necesitan persuadir, mediante distintos tipos de mensajes, a los gobernados de la legitimidad y eficacia de su actuación con el fin de conseguir su apoyo, pero al mismo tiempo los gobernados buscarán los canales y procedimientos más adecuados para tratar de transmitir sus demandas a quienes tienen el poder de decisión sobre los asuntos públicos.

K. Deutsch sostiene que toda la política debe ser repensada en términos de comunicación, prestando especial atención a los factores que producen mensajes y determinan su impacto. Algunos autores funcionalistas han mantenido que la función de comunicación constituye la condición necesaria para el ejercicio del resto de funciones del sistema político. Parece más acertado insistir en la estrecha relación que une ambas esferas, estableciendo en cada caso la contribución específica que los procesos comunicativos tienen en la configuración de los fenómenos políticos. Los sujetos a lo largo de su vida van construyendo (mediante la transmisión y adquisición de normas, valores, percepciones, etc.) su mundo de referencia políticas a partir de una serie de elementos, entre los que tienen una especial relevancia la posición que ocupan en las diferentes redes de comunicación en las que participan.

Por comunicación política hay dos visiones sistémicas:

·      Toda relación social puede reducirse a términos de teoría de la comunicación.
·      Aquellos que se centran exclusivamente en los aspectos más prácticos; en las técnicas comunicativas como el marketing político o la publicidad que se utilizan para persuadir al mayor número posible de ciudadanos.

Dos son las perspectivas que hay que integrar al hablar de comunicación política:

1.    Estaría la perspectiva de la comunicación política como transmisión de conocimientos e información “políticamente relevante”. Laswell, para quién preguntarse por la comunicación significa responder a la pregunta: ¿quién dice qué, a través de qué canal, a quién y con qué efectos? La fuente del mensaje o emisor, el mensaje en sí mismo, el canal a través del que se transmite, el destinatario o receptor y los efectos que el mensaje produce. Un esquema que debe ser completado con otros conceptos de la teoría de la comunicación: “ruido, filtro o el feedback” (ver página 259). Esta perspectiva se olvida de la complejidad inherente a todos los procesos comunicativos que se producen en al ámbito político.
2.    Que la comunicación política también posee un componente fundamental de creación de significaciones mediante las interacciones que vinculan a los actores sociales y políticos. Los problemas sociales, los temas de debate político, las imágenes de líderes y partidos son construidos e interpretados en el curso de la interacción comunicativa, de acuerdo con la posición que cada uno de los actores ocupa en el sistema de intercambio y relaciones que mantienen entre sí.

Será necesario hacer un esfuerzo de integración dentro de una visión plural. Siguiendo a Gerstlé, podemos distinguir tres dimensiones fundamentales en la comunicación política:

1.    La dimensión pragmática: con las prácticas efectivas de comunicación entre el emisor y el receptor. Permitirá desentrañar la lógica específica que subyace en cada caso a la comunicación política: el discurso, que posee unas peculiaridades que le distinguen y diferencian por su carácter asimétrico. Focault subraya que el discurso político hay que verlo como práctica sometida a unas reglas, a unas regularidades históricamente establecidas que definen lo que debe decirse, cómo debe decirse y sobre todo lo que no debe decirse. El sujeto concreto, en cuanto emisor del discurso, pasa a un segundo plano, porque lo importante es el lugar desde el que se habla, el ámbito institucional desde el que se produce la emisión de enunciados.
2.    La dimensión simbólica: a la utilización de símbolos en el proceso de la comunicación. A través de las palabras, las estrategias de argumentación o las fórmulas retóricas los actores políticos disponen de un instrumento estratégico para transmitir a su audiencia muy diferentes significaciones y representaciones de la realidad. La capacidad simbólica de la comunicación política no se agota en lo lingüístico, manifestándose también mediante otros procedimientos. ¿Qué otra cosa son las elecciones que actos rituales de comunicación que tratan de asegurar el consenso dentro de la sociedad? No deberíamos olvidarnos de la eficacia simbólica de las imágenes y de todo el dominio icónico; la videopolítica.
3.    La dimensión estructural: a las vías por medio de las cuales se llevan a cabo los flujos de información en la esfera pública; los canales por los que fluyen los contenidos comunicativos: los institucionales, como las administraciones o los parlamentos; los organizacionales, como los partidos, los grupos de presión y otras fuerzas organizadas; los mediáticos, como son los medios de comunicación de masas; los interpersonales, que existen dentro de los grupos y en los contactos informales entre individuos.

La articulación dialéctica de estas tres dimensiones de la comunicación política proporcionará una imagen global de sus características definitorias en una sociedad determinada y en un momento histórico concreti, al tiempo que hace posible analizar la manera en que estos procesos comunicativos estructuran el espacio público de interacción en el que tiene lugar la formación y expresión de una opinión pública. Hoy en día no se puede hablar de opinión pública sin pensar en sondeos o encuestas. La opinión pública es ante todo un fenómeno social de naturaleza comunicativa que desempeña una importante función sociopolítica, tal y como lo demuestra su propia evolución histórica y la intensa significación política que tradicionalmente se le ha atribuido.

El origen del término como el propio fenómeno de la opinión pública es un producto de la Ilustración, de su concepción del hombre como un ser capaz de discutir y razonar sobre los asuntos públicos. Habermas sitúa su origen en un conjunto de tendencias históricas que vienen fraguándose en Europa desde el SXV, asociadas a la expansión del capitalismo mercantil y que cristalizan en el ambiente intelectual de los SXVII y XVIII: la difusión de una serie de innovaciones tecnológicas que hacen posible el flujo de informaciones y en paralelo la creación de un público lector; el cambio ideológico iniciado en el Renacimiento y la Reforma protestante, dirigido a afirmar la supremacía del individuo y su condición de ser libre; el incremento del tráfico de mercancías y noticias, que convierte a la burguesía en un poder social ascendente que necesita afirmar su posición social a costa del poder político estatal; la aparición de lugares públicos de encuentro no dependientes el Estado en los que se puede reunir un público formado de personas privadas capaces de desarrollar un debate crítico, racional e igualitario.

El surgimiento de un nuevo ámbito, el ámbito de los social, como espacio público diferenciado y contrapuesto el ámbito del Estado-Corte, al ámbito del poder político absoluto. La opinión pública nace como un instrumento en manos de la burguesía para legitimar sus deseos de control del poder absoluto de la corte, basado en la identificación ideológica del público como ente de raciocinio crítico e igualitario con el público burgués, es decir, el reducido grupo de los propietarios poseedores de instrucción.

Habermas ha denominado la disolución psicosociológica del concepto de opinión pública: ésta se reduce a la suma de opiniones individuales, en la mayoría de los casos débilmente formadas y sometidas a múltiples influencias externas, que pueden ser analizadas mediante métodos empíricos cuantitativos en los que subyace el principio de que todas las opiniones de todos los individuos tienen el mismo valor social, independientemente de la posición socioestructural que ocupen dentro de la colectividad.

¿Cómo puede recuperarse la referencia colectiva imprescindible en la noción sociopolítica de opinión pública, sin por ello dejar de analizar cómo se constituyen las opiniones de los ciudadanos sobre las cuestiones públicas? Es la investigación de los procesos comunicativos, a la realidad actual de la existencia de diferentes públicos que vendrían definidos tanto por su ubicación estructural dentro del sistema de relaciones sociales como por los asuntos colectivos alrededor de los que se articula el debate social y político. Las condiciones en que se lleva adelante en nuestra sociedad la discusión pública como la posición que ocupan los ciudadanos en el proceso de la opinión pública, en cuanto espectadores pasivos, espectadores atentos o actores potenciales: cómo a través de la comunicación se va construyendo el espacio público y cómo en su seno se desarrollan los universos políticos de los ciudadanos. En ambos casos, el papel de los medios de comunicación de masas aparece como una variable de importancia crucial en la que hay que detenerse.