sábado, 25 de enero de 2014

Resúmenes Sociología Política Parte 45

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

4.- Proceso con varias fases

Todo el proceso no se puede centrar exclusivamente en la participación, debe extenderse hasta abarcar las fases de la politización, previa a la participación política, y de la receptividad, aguas debajo de la participación. Que los interrogantes importantes no se pueden plantear ni se les pueden dar las respuestas adecuadas, si no se amplía adecuadamente el campo de visión.

Cuando crezca el conocimiento de que otros individuos y grupos influyen y a veces conforman destinos personales y colectivos, se asignan recursos, se apropian de oportunidades, cuando surjan empresarios políticos, cuando gracias a sus esfuerzos y empeños, vean preparados los canales de acceso y de influencia política, las demandas se politizarán y en consecuencia la tasa de participación crecerá.

El problema empírico más importante se refiere naturalmente a la explicación de las diferentes tasas de politización, y por tanto a la exploración de los factores que conducen a algunos individuos a tener una mayor politización que otros, a algunos grupos a dirigir sus demandas en mayor medida a la esfera política, a algunos sistemas políticos a presentar una tasa de politización en conjunto más elevada que otros, con la presencia de más grupos y de empresarios políticos más numerosos y más en conflicto entre sí. La explicación debe referirse a un conjunto de factores y derivan de la cultura y de la estructura política del sistema.

Si la participación ha tenido éxito la inclinación a participar después se verá incrementada. Entonces se verá incentivada la posterior participación. Ningún análisis de la participación política puede decir que es exhaustivo si no afronta también esta vertiente: la de las consecuencias de la participación política. La utilidad concreta e inmediata de la participación está puesta en discusión y se difunden estímulos de diferente tipo y de distinta intensidad hacia la no participación, al abstencionismo electoral, al abandono del ámbito de lo público a favor del retorno a lo privado.

Lo que cambia es la frecuencia y la intensidad con que se recurre a ellas y por otra, aún más importante, el distinto paquete dentro del que se insertan las distintas modalidades, llegando a formar configuraciones diferenciadas, tanto en los que se refiere a los sistemas políticos como en las predisposiciones y a las actividades concretas de los participantes individuales. La participación se expresa bajo formas de actividad orientada a la decisión y de actividad orientada a la expresión.

5.- Modalidades de participación política

La participación electoral no es más que una de las modalidades de participación política y quizás no si quiera la más importante; la más difundida y la más universal. Puede constituir tanto el momento culminante de un conjunto de otras actividades de participación política como el momento inicial. Se presta a diversos análisis en profundidad, a los diferentes niveles del sistema político, y entre sistemas, de tipo comparado. Ningún análisis de la participación política puede, pues, prescindir del análisis del comportamiento y de la participación electoral.

El voto es un acto relativamente simple pero también es un acto que traduce con rapidez las preferencias de cada uno de los electores, sin por otra parte comunicar información específica. Con el voto los electores suelen expresar preferencias de gran importancia pero no ofrecen, ni puede hacerlo, informaciones concretas.

En cuanto que es simple, de impacto inmediato y exento de informaciones concretas, el voto está también relacionado y es relacionable con otras modalidades de participación política, o con la predisposición a recurrir a ellas. Constituye un acto de participación política eminentemente individual y personal, presenta un conjunto de características que permiten, e incluso animan a ello, analizando en un contexto más amplio.

Entre las generalizaciones más corroboradas las investigaciones, en lo que respecta a la inclinación de los individuos a ejercer su derecho de voto se refieren por un lado a algunas orientaciones psicológicas, y por otro a algunos componentes que podemos definir en sentido amplio como ambientales. Es muy improbable que una persona que tenga escaso interés por la política, pocas informaciones y limitado sentido de eficacia pueda motivarse o ser motivado lo bastante como para acercarse a las urnas.

Las investigaciones empíricas muestran que de todos los indicadores socio-económicos son las personas que se encuentran en los puntos más altos de la escala las que votan más y, por el contrario, las más desfavorecidas desde el punto de vista socio-económico habitualmente votan y participan menos, de ello se deduce que el estatus socio-económico es la variable independiente a qye hacer referencia para explicar la presencia o la ausencia, así como la cantidad y la calidad de los comportamientos de participación política. Las personas cercanas al centro de la sociedad están más inclinadas a participar en política que las personas cercanas a la periferia.

Milbrath afirma qué debe entenderse por “centro”: éste está constituido por aquellas personas y grupos que disponen de un nivel de renta elevado, tienen un buen grado de instrucción, desempeñan un trabajo no manual, controlan su propio tiempo, pertenecen a sectores sociales, lingüísticos, religiosos y étnicos dominantes. Su mayor participación política sería debida a su deseo sustancial de conservar los recursos a su disposición, su posición privilegiada.

Pizzorno formula un segundo modelo susceptible de una fecunda extensión y ofrece una respuesta alternativa también al problema de “quién vota”. Sostiene que la participación política es mayor cuanto mayor es la conciencia de clase.

Las organizaciones constituyen el instrumento principal de participación política, aquel en el cual las desigualdades de estatus pueden colmarse, aquel gracias al cual personas de condición socio-económica inferior pueden aspirar a reducir el desnivel en el acceso al poder político y en la distribución de los recursos. Si las necesidades no son simplemente traducidas, sino transformadas, si la organización supone implícitamente estratificación y por tanto burocratización y desigualdades, ella, que se ofrece como condición de solidaridad y de participación, contiene dentro de sí también los gérmenes que la llevan a esclerotizar la misma participación.

El punto crucial es que serán también los individuos con el estatus socio-económico relativamente más alto los que ocupen las posiciones d emayor importancia, resultando los participantes dotados de mejores recursos, más activos y por consiguiente más influyentes, se reproducen en las organizaciones algunos desequilibrios de influencia que encuentran sus ríces en desequilibrios de estatus preexistentes. Estas organizaciones; las de las clases inferiores, pueden tener un efecto positivo, si son capaces de movilizar a todos o a gran parte de sus potenciales seguidores, en la tarea de reducción de las desigualdades entre sectores de estatus socio-económico elevado y sectores de estatus socio-económico inferior.

Se mezclan las variables personales con las de grupo. Se definen como existencia de una comunidad relativamente estable, inserción de los individuos en redes organizativas, presencia de partidos que dirigen sus llamamientos y sus esfuerzos a la movilización de los sectores inferiores. La capacidad de las organizaciones de infundir solidaridad y de crear identidad en sectores sociales que participan de experiencias socio-económicas y culturales similares. Pizzorno: la conciencia de clase promueve la participación política y la participación política acrecienta la conciencia de clase.

La centralidad y el privilegio pueden definirse también con referencia al sexo y a la edad. Las investigaciones demuestran que el conjunto de factores más importantes para facilitar la participación política cuajan cuando los individuos alcanzan la plena inserción en la vida social y laboral. Resueltos los problemas de la búsqueda de un trabajo y de una pareja, los individuos de las clases centrales de edad entran en una vida de relaciones que es eminentemente orientable hacia la participación política como elemento añadido importante precisamente de esa vida de relación.

Con el cambio de los tiempos de trabajo y de los tiempos de vida que ha experimentado el mundo juvenil y el femenino, la propensión a la participación política, aunque no en sus formas clásicas e institucionalizadas, como instrumento para modificar las propias oportunidades de vida y de trabajo, puede haber aumentado. La propensión a participar experimenta cambios de fondo y también la tendencia a retirarse de la esfera política de algunos sectores de los participantes tradicionales.

La participación electoral no agota la actividad de participación política y, muchos autores sostienen que el comportamiento electoral constituye un terreno de investigación y teorización que hay que distinguir y separar de la participación política.

Milbrath sistematiza sobre todo la literatura y la práctica estadounidense y anglosajona sobre la materia. En orden creciente de complejidad, los comportamientos de participación política de alguna manera aceptada e institucionalizada son:

1.    Exponerse a estímulos políticos
2.    Votar
3.    Empezar una discusión política
4.    Tratar de convencer a otro para que vote de una determinada manera
5.    Llevar un distintivo político
6.    Tener contactos con un funcionario o con un dirigente político
7.    Dar dinero a un partido o un candidato
8.    Participar en un comicio o en una asamblea política
9.    Contribuir con su propio tiempo a una campaña política
10. Inscribirse como miembro activo en un partido político
11. Participar en reuniones en las que se toman decisiones políticas
12. Solicitar contribuciones en dinero para causas políticas
13. Presentarse como candidato para un cargo electivo
14. Ocupar cargos públicos o de partido

La investigación de Verba, Nie y Kim abarca cuatro tipos de actividades:

1.    Tomar parte en las campañas electorales
2.    Desempeñar actividades de colaboración en grupos
3.    Votar
4.    Tomar contactos con dirigentes políticos y de partidos

La investigación realizada en Italia Barbagli y Macceli han utilizado la siguiente relación de comportamientos:

1.    Dedicar tiempo y trabajo a un partido
2.    Acudir a oír un debate político
3.    Participar en una manifestación
4.    Inscribirse en un partido
5.    Dar dinero a un partido
6.    Participar en un comicio
7.    Dirigirse a un hombre político por algún problema personal o de su propia familia
8.    Enviar cartas o peticiones a autoridades públicas
9.    Tratar de convencer a alguien para que vote por una candidato
10. Tratar de convencer a alguien para votar por un partido
11. Firmar proposiciones de ley por iniciativa popular y de referéndum

Una comparación entre la relación de Milbrath y la de Barbagli y Maccelli muestra dos modos distintos de leer la participación política.

·      En el contexto estadounidense, la participación política es un asunto de individuos en su comunidad,.
·      En Europa está fuertemente mediatizada por y desde el interior de los partidos. Hay que tomar en consideración el papel y el peso de los partidos.

Otro punto importante de la relación de Barbagli y Maccelli consiste en la recuperación de algunos comportamientos que otros autores pretenden colocar dentro de la participación heterodoxa, no convencional. En cuanto a las formas de este último tipo de participación su relación podría ser:

1.    Adherirse a un boicot
2.    Negarse a pagar los impuestos y tasas
3.    Ocupar edificios o fábricas, realizar sentadas
4.    Participar en una huelga salvaje
5.    Bloquear el tráfico con una manifestación callejera

Según las relaciones que se usen, las estrategias de la investigación y los objetivos que se persiguen se pueden hacer distintas clasificaciones de los ciudadanos, participantes o no. Kaase y Marsh dividen a los ciudadanos de los cinco países a que se refiere su análisis comparado (Austria, UK, Holanda, RF Alemana y EEUU) en cinco tipos:

1.    Los inactivos: aquellos que como mucho leen de política en los periódicos y están dispuestos a firmar una petición, si se les pide
2.    Los conformistas: los que sólo se implican en formas convencionales de participación
3.    Los reformistas utilizan las formas de participación convencional, pero su repertorio político incluye también formas de protesta, manifestación y boicot.
4.    Los activistas llegan hasta adoptar las formas no legales e ilegales de acción política.
5.    Los contestatarios son parecidos a los reformistas y a los activistas en su vinculación con los comportamientos de protesta. Pero no toman parte de las formas convencionales de actividad políticas, participarán en manifestaciones, irán a la huelga, ocuparán incluso edificios, pero no entrarán en contacto con los dirigentes ni se dejarán ver en las urnas.