martes, 12 de noviembre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 32

En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

3.- Motivaciones e incentivos

Motivaciones. Aquellas razones que subjetivamente conducen a los sujetos a la acción
colectiva. Se articulo desde el individuo al exterior.
Incentivo. El estímulo que promueve hacia algo y en este caso se tratará de aquello que
ofrece el grupo. Se articula como camino inverso a la motivación: del exterior (el grupo)
al individuo y que puede incitar a la participación.

Construcción analítica de Znaniecki

Para analizar el momento crucial de la toma de decisn de participar ZNANIECKI,
distingue entre: tendencia, actitud y actividad.
El término tendencia sugiere una determinación prospectiva referida a un sistema de
valores que puede o no ser culminada en acto. La actitud es una apreciación definida en
torno a un objeto o un hecho que pone de manifiesto la tendencia y que aparece como
sustituto potencial del acto. Cada actitud muestra una tendencia, y cada acto es la puesta
en práctica de una actitud. La actividad, es la participación o acto. El paso de la actitud
(cooperativa en este caso), a la actividad (la participación) estudiaremos las motivacionesexpresadas y percibidas subjetivamente por los sujetos como causantes de la acción y
los incentivos.

En virtud del beneficiario o beneficiarios de la acción cooperadora, diferenciamos entre
motivaciones públicas o generales, cuando el objetivo prioritario de la acción es el
beneficio de terceros, o de la sociedad en su conjunto; e incentivos selectivos de tipo
privado, o selectivos según expectativas de utilidad. Ambos motivaciones e incentivos
se subdividen según la siguiente tabla: ¿Cuándo podemos entender la identidad colectiva como incentivo de utilidad privada?
En aquellos casos en los que sujetos que atraviesan situaciones de crisis personal,
inseguridad, incertidumbre, malestar en definitiva, buscan a través de su inmersión en
un grupo la configuración de su identidad individual, mediante su incorporación a una
identidad colectiva suficientemente marcada, la que defiende el colectivo. La identidad
colectiva del grupo favorece que el sujeto reoriente el sentido de su vida personal y
permite superar la incertidumbre. Todos estos incentivos de tipo expresivo pueden ser
estudiados desde los parámetros de las teorías de la identidad, los planteamientos de
Simmel y del interaccionismo simbólico. Por último, en toda asociación existen
incentivos de tipo instrumental o utilitario, analizables desde el enfoque de la elección
racional, que en unos casos serán lo prioritario de la acción y en otros un efecto
colateral no buscado pero que explican la aceptación de los costes que la participación,
inevitablemente, genera. Por tanto, los beneficios de los participantes y los beneficios
para terceros se entremezclan en todos los colectivos.

La solidaridad o el afán cooperativo no están reñidos con la obtención de rendimientos
personales; de no existir ambos no sea factible el sostenimiento de la acción. Vistas
así, las asociaciones ocupan un lugar intermedio entre lo público y lo privado. Presentan
una dimensión pública en tanto que su acción persigue incidir en la vida comunitaria,
pero al realizarse en grupos pequeños, la actividad cotidiana dentro de cada grupo aporta rendimientos personales a los que participan que, habitualmente, ofrece la familia
o el grupo de amigos.

4.- Aspectos psicológicos y variables sociodemográficas

Repasamos brevemente las variables sociodemográficas más significativas y pasaremos
en el siguiente apartado a las contextuales.

Las teorías del ciclo vital individual

Las teorías del ciclo vital individual contribuyen a la comprensión del fenómeno
participativo, mostrando cómo un sujeto que comparte con otros ideales o motivaciones
actuará comunitariamente con mayor probabilidad en unos periodos de su vida que en
otros. (Lo que propone la autora aquí es un seguimiento longitudinal de la acción participativa según el
desarrollo del ciclo vital del individuo, entendiendo que las condiciones de previsibilidad para la acción
varían según el momento del curso vital en que se encuentre el sujetos).

En cada contexto social y cultural existen unas diferentes prescripciones normativas
asociadas a cada periodo de la vida, en función de las cuales los individuos orientan sus
comportamientos. Es decir en cada edad se espera que los sujetos actúen de una u otra
manera, y así unos comportamientos serán aceptados en una edad pero no en otras.
Estudios cualitativos y cuantitativos señalan que el tramo que abarca desde el inicio de
la juventud (inicio de estudios universitarios o comienzo de la vida laboral) hasta el comienzo de
lo que se considera edad adulta (estabilización profesional, formación de una familia) es el
periodo óptimo para iniciarse en la actividad asociativa.

Los condicionamientos para la participación provenientes del curso vital han de
estudiarse acompañados de otros que aluden también a la dimensión temporal pero en
su carácter social y que se explican en los conceptos de: cohorte, generación y efecto
periodo, y que no hacen otra cosa que articular los perfiles normativos correspondientes
a cada edad (estructurales), con los circunstanciales del momento (coyunturales).

La variable género

La variable género resulta también significativa. Así como en todos los estudios
consultados y realizados, lo más habitual es encontrar un claro predominio de la
participación de los hombres frente a las mujeres, en cuanto empezamos a desagregar
los datos y a distinguir entre modos de participación y tipos de asociaciones       , vemos que los perfiles en función del género se transforman. Es decir, la mayoría de los asociados son hombres, pero la proporción disminuye cuando estudiamos los voluntarios activos.

La vinculación activa no es prioritariamente masculina mientras que sí lo es la filiación.
Se invierte la diferencia cuando distinguimos entre asociaciones expresivas e
instrumentales       ; las instrumentales son fundamentalmente masculinas mientras que en
las expresivas el porcentaje de hombres y mujeres es muy similar, salvo en el caso de
las organizaciones de tipo solidario que son mayoritariamente femeninas, sobre todo
aquellas vinculadas con la Iglesia. Aun cuando es evidente que a lo largo de las últimas décadas las peculiaridades formativas segregadas para hombres y para mujeres han
disminuido radicalmente, éstas siguen existiendo.

Nivel de estudios

En cuanto al nivel de estudios, variable directamente relacionada con la clase social de
pertenencia, diversos estudios muestran que un alto nivel de estudios (Titulados Medios o
Superiores) resulta positivamente asociado con la participación, fundamentalmente en
asociaciones de voluntariado y en grupos que defienden los valores de los nuevos
movimientos sociales. Los recursos culturales que aporta un alto nivel de estudios
estimulan a los ciudadanos a la participación, aún cuando cabe reseñar que en
determinadas circunstancias los recursos culturales apropiados pueden derivarse no
tanto de una formación institucional como de condiciones contextuales.

Valores

En lo relativo a los valores, apuntamos la mayor incidencia de participación entre
quienes se definen como religiosos, y entre quienes muestran interés por la política y
mayoritariamente se definen de izquierdas, así como un predominio de quienes
catalogaríamos como post-materialistas, si aludimos al debate sobre la tipología de
valores materialistas / post-materialistas proveniente de los estudios de Inglehart.

5.- Procesos de socialización, redes sociales y contextos de la
micromovilización

Una vez señalados los aspectos de la dimensión personal de la participación (variables
sociodemográficas) pasamos a continuación al análisis de los derivados del contexto       . La
decisión de participar responde, en parte, a una socialización en determinadas normas
cooperativas, que configura a determinadas personas como más proclives que otras a la
implicación en acciones públicas. Entendemos los comportamientos cooperativos como
una producción social, tanto porque se construyen en interacción como porque son
resultado de procesos de formación en pautas comunitarias. A través de determinados
procesos de socialización se inculcan valores y concepciones de vida en los que el hacer
comunitario aparece como referente positivo de forma explícita, y se instruye en hábitos
o destrezas para la acción conjunta.

Los agentes socializadores

Al hablar de socialización podemos establecer diferentes clasificaciones de agentes
socializadores. Podríamos hablar de agentes y de ámbitos de socialización, destacando,
además de las instituciones propiamente formativas (familia y escuela), la relevancia
instructiva de determinados contextos sociales, con lo que ampliamos el concepto de
agencia socializadora incorporando tanto lo formal institucional como lo informal y
cotidiano.


A) La familia y la escuela

La familia resulta ser formador privilegiado, tanto en valores como en prácticas. Del
mismo modo, la escuela actúa como potenciador de unas actitudes u otras en la vida
adulta. La dimensión religiosa juega un papel fundamental en estos dos ámbitos, el
familiar y el escolar, los valores religiosos muestran su prevalencia en muchos de los
voluntarios estudiados. La función que ha cumplido y sigue cumpliendo en muchos
contextos la Iglesia y su red parroquial, fundamentalmente en los primeros años de una
vida asociativa, es particularmente destacable, ya que muchos sujetos vivieron sus
primeras prácticas solidarias, o sencillamente comunitarias, en colectivos religiosos.

B) Otros contextos o ámbitos socializadores

Además de la formación y las experiencias procedentes de la escuela y la familia, es
importante destacar la influencia de otros contextos que orientan una acción
cooperadora y es aquí donde cabe hablar de ámbitos socializadores. Resultan
especialmente significativas las experiencias vividas en los grupos de pares,
fundamentalmente las vivencias provenientes de la época de la adolescencia. Las redes
sociales en las que los sujetos están inmersos. Un tejido social denso, con relaciones
intersubjetivas frecuentes y una cantidad apreciable de asociaciones, incorpora una
función socializadora y deriva en mayores oportunidades para la participación. Los
contextos de la micromovilización: aquellos ámbitos de la vida personal y social del
sujeto que en determinadas ocasiones están cargados de referencias asociativas y que
infunden, por lo tanto, preparación y estímulo para participar. Las subculturas activistas
que define espacios sociales particularmente ricos en densidad interactiva y en
estímulos cooperadores, en los que se produce una socialización política
particularmente intensa y propensión a la acción. En este sentido son particularmente
interesantes los estudios realizados sobre organizaciones armadas       , en los que se
evidencia la alta capacidad comunicativa de estas redes sociales cargadas de elementos
afectivos que hacen muy previsible la movilización de sus miembros, dado el alto grado
de control social interno, gestionado en forma de sanciones positivas a la militancia y
negativas al abandono. Los medios de comunicación de masas, que actúan como
conformadores de creencias y valores, como creadores de opinión que en cada contexto
y en cada momento social y político favorecen o alientan en mayor o menor medida la
implicación en acciones colectivas, en función de la información que ofrecen. Las
asociaciones. Las propias asociaciones realizan una función formativa de sus miembros,
y así, será de gran relevancia la primera experiencia asociativa en el desarrollo del
carácter cooperador de un individuo.

6.- Caso práctico: solidaridad y derechos humanos. Un estudio de
los voluntarios de la sección madrileña De amnistía internacional

Un estudio cualitativo realizado en la sección madrileña de la asociación Amnistía
Internacional (AI) servirá como ejemplo ilustrativo del análisis de la participación desde
el punto de vista de los individuos. En esta ocasión la asociación seleccionada fue un organización de carácter solidario. Por lo tanto, el caso práctico que ofrecemos aporta
información sobre un tipo de participación específico, la acción colectiva altruista tipo
específico de participación que se produce cuando los sujetos actúan en beneficio de
terceros con quienes los participantes no poseen vínculo alguno.
La investigación
La investigación se llevó a cabo en los años 1991 y 1992. Y la realización del trabajo de
campo utilizó el siguiente procedimiento. Unas entrevistas informativas con miembros
claves de la asociación, así como la observación participante en sus locales. Tras
distintas sesiones de trabajo y analizados los distintos perfiles, se efectuó la selección de
aquellas personas gracias a cuya colaboración se realizó la parte más intensiva del
trabajo de campo. Ésta consistió en quince entrevistas en profundidad siguiendo la
técnica de la historia de vida temática y que respondieron a los seis interrogantes
básicos en un estudio sobre participantes. (vistos anteriormente en “Dimensiones de la
participación individual e interrogantes básicos”).

Tipo de asociación.

Amnistía Internacional se ubica en el ámbito de las nuevas formas asociativas que se
extienden en las sociedades industriales avanzadas de nuestro entorno cultural a partir
de los años sesenta del siglo XX.

El objetivo genérico de esta asociación

Es la defensa de los derechos humanos, centrándose prioritariamente en los siguientes
puntos: oposición a la pena de muerte y a la tortura y libertad para todos los presos de
conciencia, o, en su defecto, juicios justos y rápidos para los mismos.

¿Por qué participar en una acción colectiva altruista?

En el caso del estudio, lo hacían por “racionalidad subjetiva” es decir en función de
valores y no por beneficios tangibles. Este grupo encaja en el Modelo de conformidad
normativa (vista anteriormente en las Teorías explicativas de la acción individual: Voluntad colectiva
normativa). En cuanto a las explicaciones derivadas de las teorías de la identidad       . Se trata de un sujeto que refuerza su identidad subjetiva, la forma en que se ve a sí mismo,
compartiendo con otros un referente simbólico. Son los valores que pone en práctica en
su acción colectiva lo que le permiten reconocerse en quién es, quien desea ser, y son
los gestos y las manifestaciones de los otros los que refuerzan esa imagen de sí mismo.
Este caso demuestra, tal y como señala Pizzorno que el beneficio de la identidad se
produce por la interacción longitudinal de los distintos yo es a lo largo de la vida y la
interacción transversal de los yoes presentes (los otros con los que se interactúa).
Este voluntario hace una descripción del tipo de persona que admira. Se siente cómodo
percibiéndose como un sujeto que él califica de idealista, incorporándose en colectivos
en los que encuentra en los demás la imagen que vive de sí mismo, la de la persona que
en sus actos sigue unos principios de solidaridad y compromiso. Estos grupos actúan
como círculos de reconocimiento.

Pero, la búsqueda de una identidad puede actuar, también, como incentivo selectivo
privado. En este caso la persona experimenta lo que McAdam denomina proceso de
liberación cognitiva       , (descrita anteriormente). Otros incentivos encontrados en las
diferentes entrevistas han sido: El incentivo de sociabilidad. El hacer amigos o el deseo
de superar una situación de soledad son factores que actúan como estímulo a la
participación. El incentivo de la productividad porque su creatividad en aquello que
hacía en AI era absoluta.

Edad, género y socialización en prácticas cooperativas

En cuanto a la variable edad podemos comprobar cómo varía la participación en
función de la etapa del ciclo vital del asociado. Donde se observa a un voluntario joven
21 años que comenzaba a colaborar en AI, con una entrega apasionada y sin limites. El
mismo voluntario 15 años después, cuyo tiempo dedicado a AI es controlado, medido,
bien encajado en su vida cotidiana, donde ha diferenciado claramente su vida personal y
la vida dedicada a AI. Se observa entre los adultos que las huellas de discriminación por
genero son muy relevantes. También se manifiesta en algunos voluntarios la influencia
de la familia, mostrando cómo algunos voluntarios destacan la huella de experiencias
familiares, tanto en la formación en valores como en prácticas solidarias. En relación
con la formación recibida en la escuela se destaca fundamentalmente el aprendizaje de
prácticas comunitarias que suponen una formación personal que se aplica al implicarse
en colectivos en la edad adulta. El estudio realizado en AI pone en evidencia las
diferencias formativas en función del tipo de escuela de que se trate, institución
religiosa o laica, escuela pública o de élite, configuran distintas actitudes y aportan
diferentes destrezas que conducen a participar en los colectivos de una u otra manera.
Todos ellos matizados por las experiencias familiares, tipo de escuela y clase social.
Por lo tanto, el condicionamiento estructural subyace en todos los casos a las
experiencias formativas. La prevalencia en la actualidad de organizaciones humanitarias
de corte laico, pero en las que participan muchas personas con una intensa formación
religiosa, pone en evidencia la existencia de lo que en otros textos he denominado la
secularización de la caridad.

Conclusiones

Los participantes son la pieza clave de cualquier proceso de movilización. Ni la
existencia de recursos disponibles, ni de oportunidades políticas, ni la elaboración
adecuada de marcos cognitivos para la participación concluirá en acciones de protesta,
mientras no existan voluntarios capaces de asumir los costes que toda movilización
implica.