lunes, 23 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 18

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

¿Qué queda del enfoque de los cleavages en la democracia de audiencia?

La hipótesis del “congelamiento de los alineamientos partidista”, según la cual el sistema de partidos de los 60 refleja, con pocas pero significativas excepciones, la estructura de cleavages de los 20. Puesto que los sistemas de partidos responden generalmente a los cleavages del período histórico en el cual surgieron, son los conflictos del pasado, y no los del presente, los que han sobrevivido y se han atrincherado como pesadas losas dentro de las formaciones políticas actuales.

Esta hipótesis se vio confirmada por la mayoría de los estudios sociopolíticos realizados tras la IIGM que describían a las personas como votantes estables debido a sus enraizadas lealtades partidistas. Ello provocaba que la identificación con el partido conformara las actitudes hacia los temas y problemas políticos de actualidad (issues). Por ejemplo, el trabajo de Rose y Urwin, que comparaba 19 países occidentales desde 1945 hasta 1969. La sociología electoral de los 40, utilizando el modelo de la Escuela de Columbia, propuesto por Lazarsfeld, había explicado por qué el elector era leal y estable en sus preferencias partidistas según un esquela sociológico del voto que relacionaba el estatus socioeconómico del votante, la religión y el lugar de residencia con la elección de partido. La Escuela de Michigan de los 50 constataba la existencia de este elector no volátil, explicando su comportamiento estable a través de la identificación que mantenía con su partido de referencia. El modelo de Michigan no se centraba en variables de tipo social sino político, como el vínculo del individuo con el partido, la orientación personal hacia los issues y la percepción acerca de los candidatos. Los factores sociales empero no eran olvidados, dentro de una línea argumentativa que los autores denominaron “embudo de causalidad”: al comienzo del embudo, que tendría una dimensión temporal, se sitúan las características sociológicas, de estatus social y familiares, todas las cuales condiciona la identificación con el partido, como siguiente etapa dentro del embudo. La identificación partidista influye en la evaluación de los issues y candidatos, dentro de una fase posterior. La siguiente nos lleva a elementos exógenos como el desarrollo de las campañas y debates electorales.

Los autores no pudieron ignorar la existencia de comicios en los cuales esta pauta parecía romperse. Siguiendo con el trabajo de Key, introdujeron un elemento dinámico que les permitió clasificar las elecciones en tres tipos básicos:
1.    las elecciones estables, las bases sociales de la política se comportan de forma previsible, identificándose los individuos y grupos con su partido natural de referencia.
2.    de desalineamiento, la identificación con los partidos se ve debilitada por la aparición de situaciones nuevas y, aunque el sistema de partidos pueda mantenerse, experimenta una desestabilización que le hace menos predecible y más fluido. Baja participación electoral. Es una precondición para el realineamiento.
3.    de realineamiento, segmentos importantes del electorado cambian sus lealtades partidistas y su voto, manteniendo estas nuevas orientaciones políticas a lo largo del tiempo de forma que puede asistirse a la aparición de un nuevo sistema de partidos. Ardor político.

Podemos distinguir dos subtipos de desalineamiento y realineamiento, que dependen del ritmo y la durabilidad del cambio electoral:

·      Las de desalineamiento de tipo desviado se produce el cambio súbito en los votos a los partidos en una elección concreta que no se mantiene en los sucesivos comicios porque los recetores vuelven a elegir a sus partidos “naturales” de referencia.
·      Las de desalineamiento de tipo secular, implican un debilitamiento a largo plazo, progresivo y acumulativo del vínculo entre partido y votante, se explica por la existencia tanto de procesos de party dealignment como de class dealignment, que permiten que la orientación partidista y electoral de los individuos dependa en mayor medida de fenómenos políticos de corto plazo.
·      Las de realineamiento de tipo secular, producen un cambio gradual en el electorado a lo largo de sucesivas elecciones, van creando nuevos vínculos entre votantes y partidos y decaen las antiguas formaciones partidistas.
·      Las de realineamiento de tipo crítico, comicios “excepcionales” que producen realineamientos abruptos, significativos y duraderos. Las elecciones críticas muestran tres características interrelacionadas:

1.    Realineamientos en la base ideológica de la competición entre partidos.
2.    Realineamientos en la base social de apoyo a los partidos.
3.    Realineamientos en las lealtades partidistas de los votantes.

En las décadas de los 40, 50 y 60 de relativa estabilidad electoral y congelamiento partidista. Desde comienzo de los 70 el panorama político empieza a transformarse y las elecciones de tipo desalineamiento y realineamiento se hacen cada vez más frecuentes. Cambios que coinciden con la democracia de audiencia, que según Manin, sustituye a la democracia de partidos.

Inestabilidad electoral y cambios en el sistema de partidos

Desde los 60 parece que el comportamiento político del electorado abandona inercias y se vuelve menos predecible. La evidencia de que el comportamiento electoral no está ya tan determinado por los cleavages la proporciona Mark Franklin, que comprueba una reducción en el impacto global de la estructura social sobre el voto a finales de los 70 y los 80, la influencia de los cleavages estructurales habría bajado. Dalton y otros coinciden en señalar un cambio político de largo alcance hacia una nueva configuración de los partidos que tiene que ver con el descenso de la lealtad y la identificación partidistas y con la pérdida de importancia de los cleavages.

Las explicaciones se centran en la gradual sustitución del votante leal y estable por el votante no identificado y volátil, como por la transformación del sistema de partidos, han sido tradicionalmente de dos tipos:

1.    La sociología de largo plazo, pone en relieve que la estructura de clases se ha vuelto más compleja en las sociedades postindustriales. El aumento de la movilidad social y geográfica ha contribuido a una mayor diferenciación y fragmentación social: los cleavages de clase han sido sustituidos por nuevos cleavages étnicos, regionales, de género, etc. El crecimiento y la posterior contracción del sector público han ensanchado la breca existente entre los trabajadores privados y los de la administración, mientras que factores demográficos han favorecido la aparición de intereses y exigencias distintos por parte de un electorado diferente. La planificación familiar, la creciente secularización y la feminización del mercado laboral han contribuido también a configurar un nuevo papel para la mujer. La extensión del bienestar material, la expansión e la educación y la creciente visibilidad de los nuevos medios de comunicación se han visto acompañados por la emergencia de nuevos valores asociados a los electores más jóvenes. Da cuenta de la eclosión de demandas novedosas que encuentran difícil respuesta por parte de los partidos tradicionales. El cambio político que se derivará será también estructural y de largo plazo, o de tipo
2.    La política de corto plazo incide en la capacidad de los partidos y de sus líderes para orientar estratégicamente los programas políticos y las campañas electorales. Se invierte la dirección de la causalidad de tipo top-down: se parte de arriba, de las iniciativas de los políticos, para llegar abajo, a las reacciones a las mismas por parte de los electores. Este nuevo votante elige el partido principalmente en función de los issues, la evaluación que hace de las actuaciones acometidas por el gobierno, las condiciones políticas y económicas y las propuestas ofrecidas por los distintos candidatos. Según Morris Fiorina, una lógica electoral retrospectiva (de recompensa o castigo) más que prospectiva (de evaluación de promesas de futuro). Anthony Downs pone el énfasis en cómo el voto tiene poco que ver con vínculos afectivos pero sí está relacionado con un juicio instrumental; el elector evalúa la existencia o no de beneficios pasados y futuros que se derivan de la actuación de un partido. Para Downs, los partidos se colocan estratégicamente tan cerca como les es posible del votante mediano, moviéndose a lo largo del continuum ideológico a la búsqueda de la mayor concentración de electores en un determinado momento. Idea relacionada con el catch-all party de Kricheimer: cómo la orientación de los partidos hacia un modelo de tipo “cógelo-todo” les conducía a difuminar los contornos de su mensajes y programas de forma que pudieran dirigirse a un público amplio. Panebianco habla del “Partido electoral-profesional” y Kartz y Mair de “partido cártel” como fenómenos similares. Los nuevos partidos, que buscan la ganancia electoral y alcanzar el máximo número de puestos dentro de la administración han ido relajando sus lazos con determinados sectores sociales, han suavizado sus mensajes de clase y han favorecido los llamamientos globales y podo específicos para captar un electorado que ya no se siente ni tan identificado con partidos concretos ni tan sujeto a anclajes sociales de distinto tipo.

La explicación política constata que los partidos gradualmente han dejado de ser aquellas organizaciones de masas que capturaban a su votantes para siempre, y que les aislaban de aquellas influencias “nocivas” que pudieran hacerles cuestionar su sentido de la pertenencia a una determinada subcultura y a un determinado partido. Al tiempo que los votantes han debilitado su sentido de adhesión hacia los mismos, cambiando con mayor facilidad la orientación de su voto. Se pone el énfasis en la incidencia de los factores políticos de corto plazo en el comportamiento político. Se traduce generalmente en la constatación de fenómenos de desalineamiento electoral. Bajo condiciones de dealignment, el lazo sociopsicológico entre el votante y el partido se debilita y se vuelve más fluido y menos predecible.

Aunque ambas explicaciones se presenten como excluyentes entre sí, no tienen necesariamente por qué serlo: la complejización de las estructuras sociales produce un mayor entrecuzamiento de los cleavages  y una fragmentación de las viejas identidades de clase, al tiempo que los procesos demográficos se traducen en la aparición de nuevas generaciones que dan más relevancia a asuntos vinculados a la nueva política o las políticas de identidad; estos nuevos intereses no pueden ser ignorados por los políticos, que adecuan sus perfiles u programas al nuevo electorado, puede evaluar con mayor libertad cuáles son las propuestas en circulación que mejor se ajustan a sus sistemas de preferencias y decidir a qué candidatos otorgar su confianza.

Aunque aceptemos que la relevancia de los factores sociales y de la identificación con el partido haya decaído gradualmente, al tiempo que los factores políticos coyunturales parezcan estar en auge, seguimos encontrando en nuestros días casos en los que la lealtad partidista o los vínculos de clase resultan más importantes en la elección del partido que la evaluación de los issues o la percepción sobre los distintos candidatos el liza. Estas distintas variables no son interdependientes sino que se relacionan, condicionándose, entre sí.