domingo, 22 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 17

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

El cleavage estructural en la democracia de partidos

El cleavage estructural está vinculado a la estabilidad electoral (o a la inelasticidad del voto), se encuentra en relación directa con la fuerza (hold) del sistema de cleavages. Explica porque los patidos y las organizaciones políticas son percibidas como entornos estables de identidad del grupo. No existiría así un auténtico mercado electoral, el votante tienen unas preferencias definidas de antemano. Las sociedades segmentadas y divididas en comunidades políticas en continua confrontación se caracterizan por el predominio de cleavages estructurales o totales, mientras que en aquellas otras sociedades no segmentadas en las que los partidos no persiguen totalizar la vida política de sus miembros, y sí aspiran a representar a sectores heterogéneos del electorado, se encontrarán cleavages parciales que debilitarán las pasiones políticas de los distintos grupos.

·      Los primeros son propios de la democracia de partidos, de determinadas etapas vinculadas al proceso de construcción del estado-nacional y sobre todo de la Revolución Industrial.
·      Los segundos, por el contrario, predominan en la democracia de audiencia o en muchos de los actuales sistemas representativos de gobierno.

Tanto la idea de cleavage  estructural como la que le acompaña de polarización simplifican ineludiblemente la realidad. Lipset y Rokkan, ningún partido puede aspirar a ganar una influencia decisiva en los asuntos de una comunidad sin una cierta disposición a entrecruzar los cleavages existentes para organizar frentes comunes con sus potenciales enemigos. Estos autores reconocen que son estas mismas formaciones políticas las que seleccionan, jerarquizándolos, los cleavages relevantes que tienden a polarizar la política.

Cómo la política austriaca (conservadores-católicos y socialistas-laicos), se acuño el término “mentalidad de bandos”, en los Países Bajos (La secular-liberal, la protestante-ortodoxa y la católica) derivó en el concepto de segmentación. En Alemania, con la alianza entre los Junkers y los intereses industriales de la burguesía y los obstáculos de la clase trabajadora, se desarrollaron los “partidos de Guetos”. Las subculturas católica y comunista marcaron la vida política en Italia desde 1945: el caso italiano.

El concepto de cleavage estructural entraña una cierta simplificación, no puede negarse su utilidad a la hora de describir y analizar determinadas situaciones de alta conflictividad política y polarización ideológica.

El enfoque de los cleavages de Lipset y Rokkan

Lipset y Rokkan intentan explicar cómo los cleavages sociales se traducen en sistemas de alianzas políticas y partidos, entendiendo que esta traducción no es siempre automática y que existen a menudo factores organizativos y de estrategia electoral que influyen en el resultado. Se formulan tres preguntas acerca de: la génesis de los sistemas de cleavages, las condiciones para el desarrollo de sistemas de cleavage estables y los comportamientos de las bases sociales y su relación con los partidos.

Identifican 4 constelaciones de cleavage. Las dos primeras son producto del la Revolución Nacional o Revolución Francesa de 1789, y las dos siguientes son producto de la Revolución Industrial que se origina en Inglaterra a finales del SXVIII:

·      El cleavage territorial entre la nación embrionaria y las comunidades locales con su idiosincrasia aparticular;
·      El cleavage  cultural que enfrenta al estado-nación con la iglesia católica;
·      El cleavage entre la aristocracia rural o terrateniente y la burguesía comercial e industrial y
·      El cleavage entre empresarios y trabajadores.

Lipset y Rokkan resaltan la Reforma y la Revolución Bolchevique de 1917 como momentos históricos cruciales. Durante la Reforma y la Contrarreforma, el estado-nación, todavía no consolidado, luchará por controlar las organizaciones eclesiásticas que se encuentran dentro de su territorio:

·      Reforma o luterana, las iglesias generalmente se alían con el estado.
·      Contrarreforma o católicas, la iglesia católica, supranacional, obstaculizará los esfuerzos nacionalizadotes del estado y centrará su esfuerzos en lograr una cuota importante de control sobre el sistema educativo.

Respecto a la Revolución Rusa los autores afirman que no generó nuevos cleavages pero sí acentuó las divisiones dentro de la elite de la calse trabajadora.

El enfoque de los cleavage arranca pues del largo proceso de formación del estado-nación: es dividido en tres fases:

1.    Intentos de centralización y estandarización del emergente poder político central provocan resistencias locales y la aparición de problemas de identidad cultural.
2.    En la que las anteriores resistencias territoriales conducen a la formación de una variedad de alianzas entre las distintas comunidades locales
3.    En la que las alianzas organizadas en la fase anterior conseguirán acceder de algún modo al poder político central, como el sistema educativo o los procesos electorales, en los que se apoya ese poder.

Los cleavages territoriales pueden adoptar además una forma cultural, religiosa o lingüística. Si concretamos los cleavages que son producto de la Revolución Nacional en torno a un doble conflicto, un conflicto entre el estado y otro entre ese mismo estado, que persigue la identificación cultural de todos los habitantes con una idea de nación, y la iglesia católica. Todo ellos da lugar a los cuatro ejes geográficos en Europa (ver cuadro 1.4., página 37).

Lipset y Rokkan afirman que si los cleavages territoriales son empujados a una situación extrema, pueden conducir a la guerra, la secesión y a la diáspora de una determinada población. Este resultado no es probable en los cleavages de tipo funcional tras la Revolución Industrial, ya que sólo pueden desarrollarse tras una consolidación inicial del territorio nacional. Los autores dicen que es raro que un determinado conflicto sea exclusivamente territorial o exclusivamente funcional. Recalcan que con el transcurso del tiempo, la Revolución Industrial termina simplificando y aproximando los distintos sistemas de cleavage, provocando que los nuevos electores elijan su bando político principalmente en función de su interés económico. El moderno cleavage, centrado en la lucha entre propietarios y trabajadores serviría para acercar y desdibujar las peculiaridades de los sistemas de partidos nacionales.

Los autores reclacan que los sistemas políticos se encontrarán en una situación mucho más delicada si las principales líneas de cleavage son relativas a asuntos morales, que si se refieren a asuntos mundanos y negociables o que los conflictos son más irresolubles si son producto de la Revolución Nacional que si resultan de la Revolución Industrial.

De la unión de los cleavages que son resultado de la Revolución Nacional con los propios de la primera etapa de la Revolución Industrial surge el siguiente modelo de alianzas y oposiciones políticas alternativas entre distintos actores políticos en diferentes contextos geográficos, siendo los actores principales:

·      La nación (N), los constructores de la nación que controlan los elementos básicos de la maquinaria estatal:
·      La periferia (P), movimiento de resistencia al control nacional del estado por parte de grupos de poder locales;
·      Las iglesias nacionales católicas (C) que obedecen al Papado;
·      Los disidentes (D), cuerpo de activistas religiosos opuestos generalmente a C o a R;
·      Los intereses terratenientes (T), que controlan la prpiedad de la tierra y la agricultura, y
·      Los intereses urbanos (U), empresarios industriales y comerciales urbanos que controlan las actividades en auge del sector secundario.

Este modelo contempla las siguientes tres restricciones en a posible formación de alianzas entre los distintos actores:

1.    N y D, N y P siempre estarán en oposición.
2.    N debe decidirse por establecer alianzas religiosas o económicas. Dentro de las alianzas religiosas, N tiene tres opciones: alianza con C // Postura secular (S) // Alianza con R
3.    Las alianzas de N condicionan las alianzas de P.

El modelo no sirve para realizar estudios pormenorizados sino para predecir la presencia de determinados partidos en contextos sociales caracterizados por determinados cleavages.

Si nos movemos hacia la segunda fase de la Revolución Industrial, aquella que simplifica los sistemas de cleavage al concentrarlos en torno a la oposición entre empresarios y trabajadores, la pauta que se percibe en la mayoría de los países es doble: o bien se opta por aceptar resignadamente a los nuevos movimientos de los trabajadores, o se opta por excluirles de la escena política que provoca una alta conflictividad social y la radicalización del movimiento obrero.

Una segunda diferencia se encuentra entre aquellos países en los que se consigue llevar a cabo alianzas entre intereses distintos que frenan el empuje de los partáis socialistas, favoreciéndose entonces de manera general sistemas electorales de representación mayoritaria o de umbral alto, u aquellos otros que no lo logran, optándose así por la representación proporcional.

Un último contraste se encuentra entre los países de la Reforma, en los que no se produjeron tensiones relevantes entre la iglesia y el estado tras 1789, lo cual diluyó el cleavage religioso e impidió que se acumulara al funcional, dando lugar a organizaciones de trabajadores más uniformes y menos revolucionarias, y los países católicos de la Contrarreforma, en los que estas mismas organizaciones se caracterizaron por estar profundamente divididas y generalmente por su sesgo revolucionario y anticlerical.

La oposición entre trabajadores y propietarios caracterizará la política europea hasta el periodo de entreguerras. Tras la IIGM se asiste a una gradual suavización de los conflictos sociales y una reducción de las tensiones ideológicas y de la movilización política.