domingo, 7 de noviembre de 2010

La sociedad dividida. Trabajo resumen primer cuatrimestre Bloque I - Parte III

Esta es la tercera y última parte de mi trabajo realizado y que corresponde al Bloque I propuesto por el equipo docente de la asignatura Introducción a la Sociología I del Grado de Sociología de la UNED, para el curso 2010/11 del libro de José Félix Tezanos, La sociedad dividida. Estructuras de clases y desigualdades en las sociedades tecnológicas, Biblioteca Nueva, Madrid, 2001. Aclarar que este trabajo no ha tenido ninguna corrección por el equipo docente de la asignatura, por lo que no garantizo que esté correctamente elaborado. Obviamente, estoy abierto a recibir sugerencias o correcciones, como compartir ideas referentes al asunto que nos trata.


José Félix Tezanos
Desde la óptica de las previsiones de una sociedad dualizada con los riesgos inherentes  de incertidumbre y desvertebración social, se hace necesario analizar las variables políticas que están interviniendo en la exclusión. La manifestación de paro estructural de larga duración, junto a las nuevas expresiones de la asimetría social, están ligadas a la evolución de los modelos de producción, donde progresivamente se utilizan robots y otros medios automáticos de trabajo. La revolución tecnológica en marcha, como la inherente expresión de los nuevos sistemas de estratificación social, ha propiciado que se sitúe el análisis de las infraclases, en el plano global de las transformaciones. Las infraclases están conformadas por grupos en una posición social en el extrarradio de las oportunidades económicas, culturales, de nivel de vida, etc., del sistema instaurado. El vínculo entre los conceptos de infraclases, de exclusión y de ciudadanía social es real, en la medida que este último responde a garantías de empleo de reconocimiento de derechos sociales, de oportunidades y de niveles de vida de los que las infraclases son excluidas. En definitiva son <<los que se sitúan fuera del sistema>>, o conformarse con designar a los que están en peores condiciones sociales, en los niveles más humildes de la pirámide social
El paro y la precarización laboral tiene efectos devastadores, no sólo económicos, sino sociales y humanos, trasladando a millones de personas a la condición de miembros <<sobrantes>> de una sociedad que le da la espalda, y deteriorando el clima social y desgastando los sentimientos de integración y autoestima personal. El trabajo en las sociedades industriales ha actuado de modo de vehículo de integración social. Todo esto, está provocando un clima de desánimo entre la juventud, con un creciente pesimismo general, al presentir un futuro de subempleo o de paro de larga duración.
La perspectiva es que un grupo social similar, que sea sancionado con situaciones estructurales de dependencia, subordinación o infraposicionamiento social, desarrolle una identidad grupal con la lógica de sus intereses y demandas, lo que originará una previsible acción colectiva. Aún teniendo en cuenta que las infraclases no se hallan en un locus social, como una fábrica o taller como las primeras etapas de la revolución industrial. Sino son el vecindario, la calle, etc. Por tanto, no disponen de una localización acotada, están atomizados, para sus demandas en defensa de sus intereses. Acciones colectivas que irán encaminadas en expresiones más imprecisas y divididas en expresiones como motines, <<okupaciones>>, violencia urbana, etc.
Una definición, la de infraclases que puede que los propios actores puedan denominarse a sí mismos como ellos quieran en un futuro, y una noción que responde como un referente analítico provisional, a lo que está sucediendo en ciertas áreas de nuestras sociedades.