martes, 21 de septiembre de 2010

En el fondo de la pirámide social

Capítulo 6.- Las infraclases en la estructura social

La manifestación de paro estructural de larga duración, junto a las nuevas expresiones de la asimetría social –aquellos con tareas laborales marginales o los que están en el extrarradio del núcleo central de producción de mercancías y servicios-, están ligadas a la evolución de los modelos de producción, donde progresivamente se utilizan robots y otros medios automáticos de trabajo. Así es como estas personas que quedan “fuera” de las oportunidades, ocupan posiciones objetivas inferiores en los sistemas estructurados de estratificación social. Estos sectores infraposicionados, no han podido ser descritos como clase social, en la definición tradicional. De esa manera algunos autores los ha considerado infraclases, permitiendo con ello  la acentuación de la naturaleza de las nuevas formas de desigualdad social.

En el fondo de la pirámide social

Lo habitual del concepto infraclases ha traído consigo una cierta indeterminación y vaguedad definitoria sociológica. En la literatura de esta ciencia social manifiesta que todos los sistemas de estratificación han respondido con referencias y análisis sobre los grupos sociales periféricos al sistema, desde la Grecia Clásica, el sistema de casta hindú, hasta los grupos más marginales de las sociedades industriales –lumpen-proletariado-.
Herbert Marcuse
Desde el marxismo los lumpen-proletariado son definidos como un “resultado pasivo de la putrefacción de las capas más baja de la vieja sociedad”, situando sus estudios principalmente en campos diversos a los de estratificación social, alcanzando a desarrollar teorías y enfoques singulares para su estudio. Destacando el análisis de Oscar Lewis (1914-1970) sobre la cultura de la pobreza, desde la raíz antropológica sobre familias <<pobres>> en entornos urbanos, que arrojaban la presencia de un <<círculo de pobreza>> en el ámbito sociológico y cultural que condicionaban las posibilidades de salir de la postergación social. Estudios como el de Michael Harrington (1928-1989) sobre la <<cultura de la pobreza>> en los Estados Unidos, la situaba como una de las dos naciones que convivían conjuntamente, como una subcultura específica. El análisis de Gunnar Myrdal (1898-1987) utilizaba <<infraclases>> para situar a los grupos de <<personas y familias  desempleadas y progresivamente inempleadas y subempleadas>>. La propuesta de Herbert Marcuse (1898-1979) auguró el nacimiento de <<nuevos sujetos revolucionarios>> entre los intelectuales críticos y los grupos sociales marginados, representando –los explotados, perseguidos, desempleados, etc.- la raíz revolucionaria, aún por encima de su conciencia,     -concluyendo Marcuse- <<como el principio del fin de un periodo>>. Muchos intelectuales de los años setenta comprometidos social y políticamente,  contribuyeron a orientar el foco de atención hacia los problemas de la sociedad post-industrial, definida muy bien por Walter Benjamin (1892-1940) de que <<es sólo gracias aquellos sin esperanza que no es dada la esperanza>>.
Un desarrollo de las nuevas expresiones de la desigualdad y la marginación que concentraron la atención de los analistas en las nuevas manifestaciones como la de <<infraclases>>. Que Anthony Giddens (1938) situaba en Estados Unidos principalmente en tres grupos étnicos –los negros, los puertorriqueños y los mejicanos-, singularizando en la clase trabajadora con un grado importante de influencia política.
Anthony Giddens
Desde la década de los años setenta y principio de los ochenta diversos sociólogos norteamericanos pusieron de relieve la política de recortes como impulsora de los efectos sociales, justificando el alcance del nuevo concepto  infraclases con mayor significado sociológico, por un lado desde el prisma conservador poniendo la atención en la subordinación cultural de la pobreza como fundamento descriptivo de las infraclases. Y por otro lado desde la óptica progresista, focalizando su interés en las dimensiones estructurales que se originan en la situación de infraclases, mermando el paradigma de la sociedad americana como el oasis de prosperidad para todos.

Willian Julius
Estas apreciaciones provocaron otras opiniones antagónicas de la primigenia definición de infraclases. Por ejemplo la vertiente conservadora de Ken Auletta (1942) , definiéndola como clases de pobres pasivos subordinados a la asistencia social, delincuentes, alcohólicos, enfermos mentales, etc. O desde la visión de Willian Julius (1935) que fijaba las infraclases como grupos de individuos de bajo nivel de cualificación o familias y grupos sancionados por problemas de drogas, delitos o comportamientos desviados.
Varios enfoques coincidentes en estimar las infraclases como un sector social marginal, un grupo sancionado negativamente en su condición, desde una óptica moral y por último influidos por la política asistencial de la sociedad norteamericana. Unas políticas asistenciales que algunos analistas describieron, como que lejos de suprimir tendía a hacer permanente la pobreza.

Resumen de epígrafe de La sociedad dividida de José Félix Tezanos