domingo, 12 de septiembre de 2010

La crisis del Estado de Bienestar


La crisis del Estado de Bienestar

Lo que está sucediendo tiene si origen en una crisis del modelo del Estado de Bienestar en concordancia con la mutación de los sistemas de producción que precipita un incremento de las tendencias desigualatorias y dualizadoras en la estructura social.
En las décadas anteriores a 1970, se desarrolló en Europa una de las fases más prolijas de crecimiento económico, de incremento de prosperidad y de bienestar, en un estado de paz social y estabilidad política. A partir de los setenta y las circunstancias acaecidas tras la crisis del petróleo de 1973, se desencadenó una serie de movimientos políticos, sociológicos e ideológicos, dispares. Se desató una constante subida de precios y salarios que acarreó un aumento inflacionista, insostenible en algunos países. Tras esto, resultó en una batería de sucesos sociales y políticos de muy complicada resolución, que llevó consigo la controversia sobre la idoneidad del Estado de Bienestar, que algunos grupos neoconservadores supieron aprovechar, obteniendo una importante influencia comunicacional, que originó en Estados Unidos y algunos países europeos, en una inclinación de las políticas económicas en una desaceleración importante, con resultados inmediatos sobre el desempleo.
El aumento de paro actúa en un incremento de las necesidades financieras del Estado de Bienestar, para dar respuesta a la demanda de prestaciones por desempleo, junto a la presión fiscal desencadenó en realzar la <<crisis fiscal>> del Estado, unido al malestar de las clases medias, conduciendo a una tendencia conservadora en el resultado electoral. Por ello los sindicatos fueron perdiendo paulatinamente afiliados y peso político y social en unas países cada vez con más paro.
Desde un enfoque neoliberal algunos países apostaron por una dinámica  y profunda modernización de los procesos productivos, posibilitando una sustitución ascendente de trabajadores por robots industriales y la automatización de trabajo en el sector servicios, ganando en competitividad y adaptabilidad pero retrocediendo en <<empleabilidad>>, <<seguridad>> y <<calidad>> de los empleos. Necesitando entonces como ahora de mecanismo compensadores adecuados para impedir las secuelas sociales por desempleo, exclusión y desigualdades en una línea influyente de dualización-segmentación de las sociedades y los mercados de trabajo. 

Resumen del epígrafe de La sociedad dividida de José Félix Tezanos
LA viñeta que acompaña esta entrada es de Forges