sábado, 4 de septiembre de 2010

Estructuras de clases y desigualdades en el horizonte de la evolución social

Estructuras de clases y desigualdades en el horizonte de la evolución social

Si la desigualdad social tiene una naturaleza de estructura, por ende, los cambios sociales darán lugar, a diversos modelos y sistemas de desigualdad. Vinculando éstos en tres básicas cuestiones:

·      Tipologías de la desigualdad adecuadas a las etapas de los sistemas sociales y la evolución de las mismas.
·      Históricamente: ¿la desigualdad aumenta o diminuye?
·      Cómo actúan en cada una de las fases de la evolución social.

Gerhard Lenski
Existe un acuerdo en los científicos sociales en interpretar la imagen de la curva de desigualdad de Gerhard Lenski, como acertada, y que viene a decir que después de la Segunda Guerra Mundial, hubo un repunte en las desigualdades, desde las primitivas sociedades –cazadoras, recolectoras, horticultoras y agrarias- alcanzando una evolución ascendente en las primeras fases de las sociedades industriales, para declinar en las del Estado de Bienestar, imbricadas con el aumento del nivel económico y el establecimiento de políticas sociales. Ahora bien, tiempo después en el que formuló Lenski su curva de la evolución, parece que se está orientando a un una subida de las tendencias desigualatorias.
En toda la conformación de la evolución de la humanidad, todos los sistemas sociales han arrojado datos de estratificación social diferenciados. Esa disparidad de posiciones –riqueza, poder, prestigio- no obedecen a  una pauta de lógica natural primara, relacionada a rasgos o cualidades individuales, sino imbricada a la evolución de las sociedades como estructura social global. Siendo necesario incidir en que todas las comunidades humanas conocidas desde el principio de la humanidad se han caracterizado por poseer diferentes formas de dependencia social y política y diferentes niveles de distribución de riquezas y recursos, transformándose paralelamente con la misma evolución de la sociedad. Una dinámica que no sólo ha sido sancionada con las transformaciones técnicas y en producción sino en toda la esfera de la vida global.
El paso de las sociedades agrarias tradiciones hacia las sociedades industriales fue el cambio más importante de la historia, siendo las dos revoluciones; la Francesa y la Industrial, respectivamente, los dos mayores sucesos que han afectado a la nueva era en la historia de la humanidad, en diferentes categorías: culturales, intelectuales, políticas, económicas, demográficas, tecnológicas, etcétera. Que resultaron ser cruciales para superar los sistemas agrarios tradicionales e iniciar: la era de la razón, la época de la producción fabril, la era de la ciencia y el tiempo de la democracia y los derechos humanos, por lo que hay que entender la revolución industrial como un hito de transformación integral. Emparejado a una progresiva división del trabajo, con un cambio en su condición y significado. Los trabajos se hicieron impersonales, con una relación abstracta dirigida por la ley de mercado. Implantándose una fractura entre trabajo y vida, entre el tradicional sistema laboral y los modos de alienación en que éste se manifestaba.
La industrialización supuso el establecimiento de nuevo valores sociales y económicos: ideas de racionalidad, cálculo, previsión, rentabilidad, inversión. El Estado moderno fue una pieza fundamental, decisiva para la definitivo afianzamiento de los grandes mercados nacionales, nuevas figuras de estratificación social, con una singular estructura de clases, que conformará una nueva configuración de conflicto sociales que ocasionó un cisma entre la clase burguesa y la trabajadora. Y donde el pensamiento socialista encontró un caldo de cultivo para lanzar sus mensajes. En los países occidentales contribuyó a la formación, en lo que hoy conocemos como Estado de Bienestar.


Resumen de epígrafe de La Sociedad Dividida de José Félix Tezanos