viernes, 3 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 24


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

LAS ÚLTIMAS ENCARNACIONES DEL EVOLUCIONISMO.

Existen tres  sentidos para ilustrar la idea de modernización. El primero, y más general, se refiere al cambio social progresivo.  Este uso es relativo en sentido histórico y aplicable a todos los periodos históricos. El segundo, más específico en términos  históricos, recurre a la idea de «modernidad» como un conjunto de transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales y mentales que tienen lugar en Occidente desde el siglo XVI en adelante, y que alcanzan su máximo apogeo en los siglos XIX y XX. Implica procesos de industrialización, urbanización, racionalización, etc. En este sentido, O’ Connell, define la «modernización» como «el proceso a través del cual una sociedad tradicional  o pretecnológica  se transforma en una sociedad caracterizada por la tecnología maquinista, las actitudes racionales y secularizadas, y por las estructuras sociales altamente diferenciadas. La mayoría del trabajo clásico en sociología trata de la modernización (Comte, Spencer,  Marx, Weber, Durkheim y Tönnies). Por último, existe el enfoque más específico del término «modernización» como la descripción de los esfuerzos de las sociedades atrasadas o subdesarrolladas por alcanzar a los países desarrollados. Bajo el significado de «modernización» se ubican enfoques como las teorías de la modernización propiamente dichas, las de la neomodernización y las de la convergencia.

Las teorías de la modernización y de la convergencia nacieron como consecuencia de la división de la sociedad humana en tres «mundos»; el Primer Mundo de las sociedades desarrolladas industriales (Europa occidental, EEUU, Japón, y los «países recién industrializados» del lejano Oriente); el Segundo Mundo de las sociedades autoritarias «socialistas» (URSS)  que discurrían con un enorme coste social hacia una industrialización forzada; y el Tercer Mundo, sociedades profundamente subdesarrolladas y ancladas en la época preindustriales (sociedades postcoloniales del Sur y del Este). El desafío para los teóricos del cambio residía en cómo conceptualizar y el explicar el cambio social en escenarios tan diferentes, considerando las crecientes interacciones y la interdependencia mutua del Primer, Segundo y Tercer Mundo. Así, mientras que, los teóricos de la modernización se centraron en el contraste entre el Primer y el Tercer Mundo, los teóricos de la convergencia  y los más recientes lo hacen en la diferenciación entre el Primer y el Segundo Mundo.

El auge de ambas teorías se vive en los años 50 y mediados de los 60. Por ello, las contribuciones, por un lado de Marion Levy, Everett Hagen, Talcott Parsons, Neil Smelser, Daniel Lerner, David Apter, y Shmuel Eisentadt a la teoría de la modernización, y por otro, de Clark Kerr, Samuel Hungtinton y Walt Roston a la teoría de la convergencia, son valoradas y estudiadas hoy en día. Más tarde, en los años 70 y mediados de los 80 se vivió una época de fuertes críticas e incluso de decadencia. Pero a finales de los 80 estas teorías resurgieron bajo el nombre de «neomodernización» (Tiryakian) o  «postmodernización» (Alexander). Por último, a principios de los 90 en plena caída del comunismo, la teoría de la convergencia se convierte en la corriente principal del debate sociológico.

Tanto la teoría de la modernización como la de la convergencia son los últimos eslabones de la orientación evolucionista, sobre todo en sus formas clásicas, por la liberación gradual de las ataduras del evolucionismo y su rechazo en la neomodernización y la neoconvergencia. No obstante, al principio, en la búsqueda de modelos  explicativos del cambio social ambas teorías recurrieron al evolucionismo.

Por tanto, asumían (1) que los cambios son unilineales, y que por ello las sociedades menos desarrolladas han de seguir el mismo camino que ya han recorrido las sociedades desarrollados, (2) que los cambios son irreversibles y se movían irremediable hacia la modernidad (3) que los cambios son algo gradual, incremental y pacífico, (4) que existen una serie de estadios por los cuales debía pasar una sociedad para alcanzar el progreso. [Ejemplos: «tradicional-de transición-moderna» (Apter), «tradicional-logro de las precondiciones para el despegue-despegue del crecimiento sostenido-maduración-alcance del nivel de consumo de masas» (Rostow)] (5) que la causa del cambio era endógena y describían el motor de este a través de la diferenciación estructural o funcional, gradación adaptativa y otras nociones evolucionistas, y (6) que  el progreso es el fin último de la modernización es el progreso.   

Pero también, desde el principio, había ciertas diferencias con las ideas evolucionistas. Además de el enfoque centrado en el Tercer Mundo, existía un nuevo énfasis sobre la ingeniería y la planificación sociales y una concepción más concreta del objetivo final. Mientras que, el evolucionismo entendía la modernización como una tendencia espontanea surgida «desde abajo», las teorías de la modernización la concebían como un proceso impulsado y controlado «desde arriba» por élites ilustradas. En vez de ofrecer visiones utópicas de una sociedad mejor, las teorías de la modernización ofrecen imágenes más tangibles y realistas. Las democracias occidentales servían como «países modelo». Sin embargo, «la modernización no es un proceso evolutivo autosostenido que progresa por sí mismo, por el contrario, es un proceso de emulación, de trasplante del modelo y de los productos logrados por otros países al propio» (Chodak).

EL CONCEPTO DE MODERNIZACIÓN.

La modernización ha sido definida de tres formas: histórica, relativista y analítica.
En sentido histórico, la modernización se ve como un progreso hacia sociedades históricamente concretas, localizadas y fechadas (occidentalización o americanización). Ejemplos, según S. Eisenstadt, «históricamente, la modernización es el proceso de cambio hacia esos tipos de sistemas sociales, económicos y políticos que se han desarrollado en Europa Occidental y América del Norte desde el siglo XVII al siglo XX y que se han extendido a otros países europeos y en los siglos XIX y XX a América del Sur, Asia y África» y para W. Moore, «la modernización es una transformación “total” de la sociedad tradicional o premoderna hacia los tipos de tecnología y organización social asociados, y que caracterizan a las naciones “avanzadas”  económicamente prósperas y relativamente estables políticamente del mundo occidental». Estos enfoques destacan por su etnocentrismo.

En sentido relativista, la modernización significa imitación de los modelos considerados modernos por la población en general o por las elites ilustradas o gobernantes. Pero los modelos pueden variar, de hecho lo hacen históricamente. Así, E. Tiryakian señala lo que llama «epicentros móviles de la modernidad» en las sociedades «semillero» de Grecia e Israel, la Roma antigua, el norte y noroeste de Europa en la Edad Media, el ascenso de EEUU y cambio presente hacia el Lejano Oriente, la cuenca del Pacífico o más delante de vuelta a una Europa unida. En esta visión también existen ejemplos, por un lado E. Tiryakian observa que «la modernidad no es la temporaneidad de facto. [...] la modernidad está relacionada con la cuestión de las innovaciones de primera línea o de las rupturas estructuras cognitivas, morales, éticas, tecnológicas o sociales que contribuyen a fortalecer la condición humana» y por otro, para S. Chodak «la modernización es una instancia especial del desarrollo de las sociedades, en la que se hacen esfuerzos conscientes para alcanzar modelos superiores elegidos».

Por último, está el enfoque analítico que intenta delimitar las dimensiones de la sociedad moderna. Centrándose en factores estructurales, N. Smelser define la modernización de forma multidimensional. En el campo económico, consiste en: (1) ligar las tecnologías y el conocimiento, (2) pasar de la agricultura de subsistencia a la comercial, (3) sustituir la fuerza humana y animal por máquinas, y (4) extender los núcleos urbanos y la concentración de la fuerza de trabajo. En política, significa la transición de la autoridad tribal a sistemas de sufragio, de representación y de partidos. En cuanto a la educación, se concibe como la alfabetización y la adquisición de nuevos conocimientos y competencias. En religión, se da la secularización. La familia se caracteriza por una mayor especialización. Y, finalmente, en lo que a la estratificación se refiere, implica movilidad y mérito individual. Sin embargo, aparte de las estructuras, también se trabaja este enfoque fijándose en aspectos psicológicos, así, la modernización se concibe como «la mayor capacidad para ajustarse a unos horizontes cada vez más amplios [...]».