sábado, 4 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 25


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

LOS MECANISMOS DE LA MODERNIZACIÓN.

¿Cuál es el mecanismo de transición hacia la modernidad?

Algunos autores señalan la metáfora evolucionista del crecimiento a través de la diferenciación estructural y funcional como un proceso «natural» e inevitable. La cuestión principal está en la búsqueda de los factores que frenan el proceso de diferenciación en las sociedades subdesarrolladas, y en la puesta en marcha de políticas para evitar la influencia de dichos factores. La conclusión es que las sociedades se modernizan si no hay obstáculos que lo impidan, el inicio del proceso es espontáneo, «desde abajo», y las élites son las encargadas de derribar esos obstáculos.

Otros autores también recurren al enfoque evolucionista pero, más concretamente, a su idea de la variedad y la supervivencia del mejor adaptado. Según esto, el prerrequisito para la modernización es la coexistencia de sociedades distintas y la necesidad de desarrollarse o desaparecer de aquellas situadas en los niveles más bajos. Si la adaptación es gradual empezando «desde abajo» se ralentiza, pero entonces corresponde a las élites, «desde arriba», poner en marcha las reformas necesarias para dinamizarla y asentarla. La iniciativa de las élites también puede ser espontánea, por imitación (efecto demostrativo) de las sociedades modernas, pero, cuando el empuje de la modernidad afecta a las masas, a menudo, se va contra los intereses de las élites, en este caso el prerrequisito de la modernización es la ascensión de nuevas élites.

Un mecanismo específico de la modernización es el de la teoría de la convergencia, basado en el determinismo tecnológico, afirma que el carácter de la tecnología dominante refuerza formas particulares de organización social, vida política, patrones culturales, conducta cotidiana y creencias y actitudes. La tecnología tiene su propia lógica de desarrollo que tarde o tarde o temprano desembocará en la modernidad, causando un efecto de uniformidad. Así lo ve J. Goldthorpe, «a medida que avanza el industrialismo y deviene un fenómeno mundial... el surtido de las estructuras institucionales viables y de los sistemas viables de valores y creencias se reducen necesariamente. Todas las sociedades [...] tenderán a aproximarse [...] a la forma industrial pura».

En los años 70 se realizaron estudios empíricos y concretos sobre las áreas en las que se observó supuestamente la homogeneización. Estas incluían una estructura ocupacional adaptada a las necesidades de la industria, a la estructura demográfica, tasas bajas de natalidad y esperanza de vida ampliada, el cambio de sistema de la familia extensa a la familia nuclear, la fábrica como modo común de organización de la fuerza de trabajo, un incremento de los ingresos per cápita, la aparición de mercados de consumo y la democratización de la vida política. La investigación comparativa, no obstante, ha encontrado evidentes diferencias existentes entre los países industrializados de forma parecida, que permiten amplias posibilidades de divergencia.

LA CRÍTICA A LA IDEA DE MODERNIZACIÓN.

La idea de modernización fue profundamente criticada a finales de los 60 y 70. Por la parte empírica se afirmaba que la modernidad no producía los resultados esperados. En los países subdesarrollados la  pobreza  aumenta, los regímenes autocráticos o dictatoriales abundan, etc.         

Se destacan los efectos secundarios de modernización. La destrucción de instituciones y formas de vida tradicionales puede producir desorganización social, caos, anomia y la desviación y la delincuencia aumentan. La falta de armonía entre los sectores económicos y la des-sincronización de los cambios en los distintos subsistemas de la sociedad desencadena en falta de eficiencia y derroche.

En lo teórico, los presupuestos evolucionistas de base fueron rechazados. La oposición de tradición y modernidad se modernidad se consideró confusa. Se señaló la importancia de un contexto externo, global y de causación exógena. Además la secuencia de estadios regulares en la modernización fue cuestionada. Por último, la concepción etnocéntrica occidentalista de los fines de la modernidad se puso en duda, ya que «muchos de las nuevas sociedades y estados-nación europeos». En la misma línea, en lugar de la convergencia, la creciente divergencia aparece como una característica dominante de las sociedades modernas  y la modernización ya no puede verse como el punto final común y último de la evolución de todas las sociedades.

TEORÍA DE LA NEOMODERNIZACIÓN Y LA NEOCONVERGENCIA. 

Ya en los años 80 se observó un renacimiento de la teoría de la modernización y tras 1989 un nuevo impulso en los esfuerzos de las sociedades postcomunistas por integrarse en Europa. Se comienza a ver como imparable una revisión de los estudios de la modernización que modifique los conceptos de modernidad y desarrollo. En respuesta a esa demanda surge la teoría de la neomodernización o postmodernización.

La gran diferencia en los procesos de modernización en el Tercer Mundo y en el Segundo Mundo postcomunista es debida al legado del «socialismo real», ideología dominante en la Unión Soviética y Europa del Este, con un sistema económico muy politizado, centralizado, planificado y en con una modernización ordenada «desde arriba». Esto último, da lugar a una «falsa modernidad» caracterizada por, (1) una modernidad impuesta en algunos dominios de la vida, emparejada (2) los vestigios de la sociedad tradicional y premoderna en otros y todo ello aderezado con (3) ornamentos simbólicos que pretendían imitar la modernidad occidental.

El «socialismo real» se basa en una industrialización impuesta (industria pesada), una alta proletarización, una urbanización descontrolada, una fuerte burocratización de la administración y los cuerpos de seguridad, y un estado autoritario. Todo ello, hace que aparezcan los efectos negativos de la modernidad (anomia, apatía, contaminación, etc.). Esta ideología también carece de propiedad privada, organización racional de la producción, mercados que funcionen, infraestructuras varias, élites empresariales, clases medias, ética de trabajo, individualismo y una democracia pluralista.

Europa del Este, además de heredar esa falsa modernidad, en algunos aspectos ha regresado a la premodernidad. En el bloque socialista, bajo regímenes autoritarios, se daba una falsa homogeneidad y consenso, y se carecía de diversidad étnica, regional y religiosa. Pero con la caída del imperio se volvió a la premodernidad.

Por último, están también los símbolos democráticos (parlamentos, constituciones, etc.) que se utilizan para enmascarar regímenes totalitarios pero que aun así penetran en la conciencia social, y se ven las contradicciones entre las promesas de los regímenes y los hechos.

Todo ello invita a repensar el concepto  de modernidad y las teorías de la modernización, este esfuerzo se resume en diez puntos:

1.    Las masas, «desde abajo», toman el relevo de las élites gobernantes como motor de la modernización.
2.    La modernización ya no se ve como una imposición de las élites, sino que refleja aspiraciones apoyadas por el común de las masas.
3.    Se reconoce la importancia de los factores exógenos (equilibrio geopolítico, apoyo económico y financiero, recursos ideológicos que reafirmen la modernización, etc.
4.    El modelo estadounidense deja paso a la idea de los «epicentros de la modernidad en movimiento».
5.    Se apunta a una modernización menos uniforme. Así, Ralph Darendorf advierte, contra el «dilema de los tres relojes» de las sociedades postcomunistas, que mientras para la reforma constitucional bastan seis meses, la renovación de las actitudes, los valores, etc. que caracterizan a la sociedad civil moderna, puede durar generaciones.   
6.    Se pone énfasis en las barreras, involuciones, retrocesos y rupturas de la modernización.
7.    Se presta más atención a las actitudes, los valores humanos, los significados simbólicos y los códigos culturales como prerrequisitos de la modernización.
8.    Existe un rechazo de los perjuicios tradicionalistas, se opta por descubrir «tradiciones de la modernidad».
9.    Se intenta dar respuesta a la cuestión de qué hacer con los restos de socialismo real. Entonces, el debate se centra entre los defensores del «Big-Bang», que optan por romper con todo y empezar de cero, y los gradualistas, que optan por una vía más reformista.
10. Por último, se hace referencia a los esfuerzos modernizadores de las sociedades postcomunistas y el Tercer Mundo, aún más difíciles cuando las sociedades occidentales han tomado conciencia de los efectos negativos de la modernización.

En la teoría de la convergencia la modernización es vista como un proceso histórico contingente de construcción, extensión y legitimación de las instituciones y valores de la modernidad.      

La revisión de esta teoría comprende tres aspectos. En primer lugar, la idea de mutualidad o reciprocidad se ha mostrado como falsa, en su lugar se está dando un flujo unidireccional en el que dominan los patrones occidentales. En segundo lugar, no se ha producido ningún entremezclamiento gradual y pacífico de ambos sistemas (Primer y Segundo Mundo), sino que el mundo socialista se ha desintegrado y derrumbado. Y por último, la evolución de las sociedades comunistas no se debe a la introducción de las nuevas tecnologías occidentales, sino a las aspiraciones de la sociedad en su conjunto por conseguirlas.