viernes, 28 de junio de 2013

ANÁLISIS DATOS DE ENTRADAS Y SALIDAS DE POBLACIÓN 2010-2012 Parte I


1.-Censo Población y Viviendas de 2011

Bajo esta denominación se engloban en realidad tres censos: edificios, viviendas y población. Esta operación estadística consiste en realizar el recuento e investigar las principales características de todos los edificios y viviendas del país y de todas las personas residentes en España. La cifra del Censo de 2011 refleja la población residente de acuerdo a las definiciones estadísticas establecidas por organismos estadísticos internacionales a partir de un procedimiento basado en la información contenida en el Padrón, contrastada con otros registros, y ajustada a partir de una encuesta dirigida a una proporción significativa de la población. El Censo de 2011 fue el decimoséptimo de los censos modernos de población. El primero data del año 1857. Rompiendo la práctica precedente de publicación simultánea con el Censo de Población,  el INE  “ha aplazado hasta abril de 2013 la publicación de los resultados del Censo de Vivienda de 2011[1].

1.1.-Cambios metodológicos producidos en Censo 2011

Históricamente, los Censos de Población y Viviendas han requerido la visita exhaustiva de todos los hogares para realizar el recuento de la población. Por eso la diferencia más destacable del censo 2011 con los anteriores es que, en esta ocasión, bastó con recoger la información de una muestra de aproximadamente algo más de un 10% de la población (unos 5,7 millones de personas, 3 millones de viviendas, repartidos por toda la geografía nacional) ya que se aprovechó la información disponible en el Padrón y otros registros. Además, el Censo de Edificios de 2011 incorporó la novedad de la georreferenciación (coordenadas GPS de cada edificio) lo cual permitió independizar su identificación frente posibles cambios en la dirección postal. Esto también permitió publicar los resultados del Censo de forma más útil para los usuarios, sin tener que ceñir siempre los datos a divisiones administrativas.

El Censo de 2011 no fue como los anteriores, pues se acogió a la nueva reglamentación de la Comunidad Europea sobre los Censos. Esta normativa admite varios diseños metodológicos, incluyendo una modalidad basada en registros (la utilizada por España), muy alejada del tradicional concepto de Censo de Población. Esto supuso que por primera vez no se elaboró un Censo universal y exhaustivo, por el contrario, se obtuvo la información censal relativa a la fecha de referencia por la combinación de distintos procedimientos, como una operación que agregó un fichero precensal y un trabajo de campo que incluyó dos grandes operaciones: un Censo de Edificios exhaustivo que permita la georreferenciación de todos los edificios, y una gran encuesta por muestreo. Se asegura desde el INE que se irá modificando y actualizando la información respecto a la población residente, o creando nuevos “nichos” de residencia cuando la encuesta los detecte. Dicha información conformará adicionalmente diversos tipos de registros administrativos (los tradicionales registros de acontecimientos vitales, las variaciones padronales, el propio Catastro o los que producen el sistema educativo o el de la Seguridad Social.

Con todo esto, se quiere conseguir un nuevo tipo de Censo, sin la gran magnitud y coste de los tradicionales. En este Censo “se utilizaron 5.000 agentes censales, una décima parte de los que hubiese requerido un Censo clásico (en el de 2001 fueron unos 40.000 los encuestadores necesarios)[2]. Se afirma desde el INE que a partir de este momento se actualizará de forma continua e integradora una enorme cantidad de información cruzada, que los censos clásicos ignoraban hasta la fecha. Desde el organismo de estadística admiten que las dificultades económicas fueron determinantes a la hora de cambiar de modelo. La rebaja de la factura fue notable, pues pasó de los 400 millones de euros del pasado Censo del 2001, a los aproximadamente 80 millones del vigente.



[1] Rodríguez, J. (2013:blog)
[2] Pérez, J. (2011:blog)