jueves, 6 de junio de 2013

Los nuevos movimientos sociales (1992) Russel J. Dalton y Manfred Kuechler Parte V


Los nuevos movimientos sociales y el declinar de la organización de los partidos

Herbert Kitschell va más allá en la categorización de los partidos políticos y establece en este capítulo que éstos son algo más que grupos pendientes de los resultados de las
votaciones en los comicios electorales. Así, el autor asegura que los partidos son también organizaciones que reclutan élites políticas y actúan como mediadores de las reivindicaciones de grupos de intereses opuestos, además de elaborar programas. Así da entrada a un nuevo término que no habíamos observado en el desarrollo de este compendio; el de partidos libertarios de izquierda. Esta nueva propuesta nace de la interrelación entre los movimientos sociales y la propia política, aunque ambos actúen en diferentes ámbitos institucionales. Sin embargo uno de sus fines comunes es el de “quebrantar las relaciones establecidas entre el estado y la sociedad civil a partir de visiones y objetivos similares[1]. Y los caracteriza en esos dos paradigmas, porque son de izquierdas y comparten el socialismo tradicional, desconfianza en el mercado, en la inversión privada y en la ética del éxito; y son libertarios por su rechazo a la autoridad burocrática, pública o privada, para reglamentar conductas individuales y colectivas. Estos nuevos entes propugnan una democracia participativa y la autonomía de los individuos.

La interrelación de estos nuevos partidos y los movimientos sociales viene dada por las llamas teorías de desarrollo social de “tirón y empujón”. Es decir, una especie de causa y efecto, los partidos desconfían de las tendencias de los cauces habituales de participación y generan una marea de denuncia, y a su vez esa marea de denuncia genera una necesidad de representación oficial en la representación política, y de ahí nace la interrelación. Por ello este tipo de partidos, la mayoría de las veces con poca representación institucional, representa los intereses de los consumidores frente a los productores industriales y burócratas.

Para el autor, el papel de los nuevos movimientos sociales es importantísimo en este nuevo escenario, porque ha llegado a redefinir la misión de pequeños partidos centristas o izquierdistas como ha sucedido en los años ochenta en países como Suecia y Países Bajos. Sin embargo la característica principal de estos partidos difiere de la concepción clásica de partidos de izquierda, puesto que los partidos libertarios de izquierda se oponen en lo económico a las asociaciones centralizadas de productores y a los partidos que las defienden.

La principal característica de los partidos libertarios de izquierda es que éstos rechazan la organización centralizada y burocrática y practican una movilización de sus activistas participativa, fluida, descentralizada y coordinada horizontalmente, por lo que se acercan bastante a las características principales de los nuevos movimientos sociales que se han venido describiendo en esta obra.

En cuanto al perfil de los activistas que participan en estos partidos, a partir de la dinámica de los nuevos movimientos sociales, el autor indica que la mayoría “de los activistas son jóvenes intelectuales y profesionales que trabajan como asalariados en los campos de la enseñanza, la sanidad y los servicios culturales[2], y que además estos partidos tienen entre sus miembros una proporción más alta de mujeres que la habitual (en este punto habrá que salvar las distancias de que estos estudios se realizaron hace más de 25 años). Por lo demás, los militantes de estos partidos no tienen ingresos altos. Y una puntualización psicológica, que según el autor, la mayoría de los militantes de los partidos libertarios de izquierdas son especialistas de lo simbólico.

En cuanto a la caracterización de la afiliación y militancia, suelen ser agrupaciones limitadas debido a bajo índice de reclutamiento y a las elevadas tasas de renovación, todo ello propiciado por la incapacidad de estos partidos para promover un compromiso intenso con el activismo. Una de las causas de esta baja implicación es el bajo nivel de “patriotismo” mostrado por los militantes para con la organización y la lealtad partidista, incluso se llega a apuntar que muchos de ellos “profesa un radicalismo anarquista hostil a toda forma de trabajo organizativo[3].

Todo lo cual lleva a la conclusión de que los partidos libertarios de izquierda se erigen sobre unos mecanismos de dedicación sumamente frágiles y precarios, aunque por el contrario reclaman procedimientos descentralizados y democráticos, una amplia participación de todos los activistas en el proceso colectivo de toma de decisiones y la constante supervisión de los dirigentes del partido por la base. Y por si fuera poco, se apunta que en los casos estudiados se ha visto como no se exige disciplina de voto en los cuerpos legislativos.

En la relación con los movimientos sociales, Kitschelt asegura que sólo una parte muy reducida de los participantes en ellos llega a tomar parte activa en algún partido libertario de izquierda, y por ello se distancian de la estructura política. Es decir, los nuevos movimientos sociales dan soluciones, reclaman y actúan pero no llegan a formar parte del mecanismo democrático de gestión y participación reglado.

Todo ello pone en serio peligro a los partidos libertarios de izquierda, que a menudo sufren luchas internas ya que “cuanto más laxa es la organización menos regulares son las interacciones entre sus miembros, más rápida es la rotación del personal, más se diversifican las formas de reclutamiento y tanto mayor es la posibilidad de que se desarrollen visiones divergentes y de que se produzcan cambios institucionales[4].

Por último, el ascenso o auge de estos partidos ha debilitado a la izquierda tradicional, ya que sus simpatizantes no consisten únicamente en electores sin raíces que votan a la contra, sino que proceden de grupos sociales identificables y de activistas que votan según cálculos estratégicos.

Dalton, R., Kuechler, M. (1992). Los nuevos movimientos sociales. Edicions Alfons el Magnáim. Institució Valenciana D´Estudis i Investigació. Valencia




[1] Kitschelt (1992:248)
[2] Kitschelt (1992:257)
[3] Kitschelt (1992:263)
[4] Kitschelt (1992:277)