domingo, 2 de junio de 2013

Los nuevos movimientos sociales (1992) Russel J. Dalton y Manfred Kuechler


Introducción. El reto de los nuevos movimientos

En este libro, Russel J. Dalton y Manfred Kuechler (compiladores y autores) tratan de
realizar un resumen integrador de diversos artículos, todos los cuales giran en torno al nacimiento de las nuevas corrientes de opinión y acción nacidas de la sociedad, al margen de partidos políticos u organizaciones gubernamentales. Para ello, analizan varias perspectivas que nacen a partir de los movimientos estudiantiles de los años 60. La libertad de expresión y los derechos civiles son dos de los pilares sobre los que se asentaron estas nuevas tendencias de opinión y acción. Sobre las inquietudes estudiantiles, procedentes de la segunda mitad del siglo XIX se fue vertebrando un “nuevo estilo de acción política a medida que los ciudadanos adoptaban un estilo más participativo frente a los métodos tradicionales de representación[1], según citan los autores a Barnes, Kasse y a Jennings y Van Diecht.
En base a estos criterios, se establecen algunas líneas generales de los nuevos movimientos sociales, desde su inicio histórico hasta su puesta en marcha actualizada: éstas son las de los movimientos ambientalistas, feministas y por la paz, influidas en mayor o menor medida por tendencias ideológicas cercanas a la nueva izquierda. Se repasa la vigencia y permanencia de estos movimientos en los países del norte de América y Europa, buscando en el viejo continente el germen, concretamente en Alemania, de la propia definición de “nuevos movimientos sociales”. Algunos factores políticos sociales de la segunda mitad del siglo XX en este país desencadenaron la organización no estructurada de los mismos, como por ejemplo la cuestión de misiles de la OTAN, cambios en los movimientos obreros, etc., en América otros factores como la lucha del feminismo o por la paz.
En cuanto a la ideología se desprende que los nuevos movimientos trabajan por conseguir mayor atención a los aspectos culturales y a la calidad de vida; en cuanto a la base de apoyo, todo aporta en la circunstancia de que los viejos movimientos sociales nacieron como vehículo para dar voz a aquellos que no la tenían, causa que se extendió a los nuevos. Entre las motivaciones para participar en ellos se desprende que “la opinión generalizada es que las motivaciones de quienes participan en los nuevos movimientos sociales son finalidades ideológicas y la lucha por los bienes colectivos y no un estrecho interés particular[2].
En cuanto a las estructuras organizativas de estas nuevas tendencias se explica que se basan en sistemas descentralizados, abiertos y marcadamente democráticos; por su parte el estilo político radica en la preferencia de influir en las decisiones políticas a través de presiones y el peso de la opinión pública en lugar del modelo político tradicional, más basado acaso, en la dialéctica.
Dalton y Kuechler subrayan la convergencia de múltiples factores que dieron  lugar a estas nuevas “mareas”, movimiento por la paz, las mujeres, diferencias concretas entre nuevos y viejos partidos políticos, como posibles pronósticos de futuro de estos movimientos.



[1] Dalton, Kuechler (1992:20)
[2] Dalton, Kuechler (1992:32)