domingo, 9 de junio de 2013

Los nuevos movimientos sociales (1992) Russel J. Dalton y Manfred Kuechler Parte VIII


Movimientos sociales e innovación política. Marx Kaase. (págs. 123-145)

El autor del presente capítulo ponen en entredicho la “novedad” de los movimientos sociales, y concluye que muchos autores han eliminado de raíz el uso de este adjetivo para referirse a los movimientos generados al calor de fórmulas de gobierno deficitarias. Es más, la definición de estas mareas ideológicas se resumen en una cita de Raschke que dice “son actores colectivos de movilizaciones cuya meta es provocar, impedir o reproducir un cambio social básico. Persiguen estas metas con cierta dosis de continuidad sobre la base de una elevada integración simbólica, una escasa especificación de roles y mediante formas variables de organización y acción”, al dar por buena esta definición queda fuera el marchamo de “nuevo” como diferenciador de tendencias, las cuales aparecen y desaparecen en momentos concretos de la historia con mayor o menor suerte. Más adelante conviene en que quizás ese calificativo de nuevo se circunscriba al ámbito cultural europeo.
La conclusión emana de una ausencia de datos empíricos que permitan catalogar de manera definitoria a estos movimientos, si bien existen elementos comunes en casi todos ellos: existen muchas variedades independientes, se basan en actitudes postmaterialistas, participan de redes sociales, carecen de ideologías coherentes y tienen una débil estructura organizativa.

En el paradigma nuevos viejos movimientos sociales sí hay que encontrar diferencias como la importancia de la comunicación, rasgo inherentemente moderno, orientación a valores culturales más que al poder, se desarrollan en ambientes urbanos, etc…

El estudio del interior de estos movimientos daría un dibujo claro y nítido de la configuración de los mismos, sin embargo el autor asegura que “no se dispone de esta información salvo en casos concretos”. El análisis estadístico basado en preguntas sobre encuestas
realizadas en los años 80 en Alemania son el corpus de estudio para trazar una metodología de contenidos de estos movimientos, en un ejercicio, por lo tanto reduccionista y clasificador. Estos estudios arrojan coclusiones como que los ciudadanos aseguran pertenecer a uno o varios movimientos de manera simultánea, entre ellos, los adhirientes, se da un alto grado de inestabilidad a corto plazo, lo cual indica que la pertenencia es volátil. Por otro lado, y en este estudio se ha encontrado cierta vinculación entre los participantes en estas manifestaciones y el partido Los Verdes alemán, vinculación que el propio autor denomina “afinidad entre actores colectivos”. Por lo tanto, estos datos corroboran que “la adhesión a los nuevos movimientos sociales es una orientación abierta a cualquier grupo político, aunque en el lado izquierdo del espectro de las fuerzas políticas hay una mayor identificación positiva con los movimientos sociales”. Pese a todo dos características sí suelen darse con mayor repetición: la juventud de los militantes y su alto grado de formación cultural. Esa simpatía hacia la izquierda indica quizás una nueva tendencia de renovación dentro de los partidos políticos de esta orientación, hacia lo que se ha llamado la nueva izquierda socialdemócrata de occidente, trascendiendo a esa vieja izquierda de las clases obreras industrializadas. Es de nuevo la presencia del posmaterialismo. A esa características concluyentes suma el autor otras como la simpatía por formas no institucionalizadas de acción política (todas esas características resultantes de las encuestas del Eurobarómetro analizado en Alemania).

Por lo tanto, la necesidad primera de participación en las decisiones de los gobiernos, como orden democrático ideal, de los ciudadanos, y la presencia de los mass media como elementos influyentes para conectar y modificar conductas han hecho que ambos factores sean determinantes en la aparición de nuevos movimientos en el panorama político contemporáneo. No obstante estas apariciones son están regladas ni ordenadas y aunque obedecen a temáticas concretas la duración de las mismas es imprevisible y no obedece siempre a la solución política del problema.