miércoles, 3 de julio de 2013

Conocimiento e imaginario social - David Bloor Parte III


La objeción empirista

La premisa que subyace en el modelo teleólogico era que sólo deben buscarse causas para el error o la limitación, lo cual representa una forma extrema de asimetría y, por tanto, ofrece la alternativa más radical al programa fuerte y a su insistencia en estilos simétricos de explicación. Puede suceder que se critique al programa fuerte desde un punto de vista menos extremo. Ciertos tipos de causa están correlacionados sistemáticamente con creencias falsas o con verdaderas, respectivamente, entonces tendríamos otra razón para rechazar la postura simétrica del programa fuerte.

Las influencias sociales distorsionan nuestras creencias, en tanto que el libre uso de nuestras facultades de percepción y de nuestro aparato sensoriomotriz produce creencias verdaderas.. Puede considerarse que este elogio de la experiencia como fuente de conocimiento alienta al individuo a confiar en sus propios recursos físicos y psicológicos para llegar a conocer el mundo; se trata de una afirmación de fe en el poder de nuestras capacidades animales para el conocimiento. Apártese uno de este camino y confíe en sus semejantes, y entonces será uno presa de historias supersticiosas, mitos y especulaciones. En el mejor de los casos, estas historias serán creencias de segunda mano más que conocimiento directo; en el peor de los casos, los motivos que se oculten tras ellas serán corruptos, producto de mentirosos y tiranos.

Pese a que la moda actual entre los filósofos empiristas es evitar la versión psicológica de su teoría, su visión básica no es demasiado diferente de la que acabamos de bosquejar arriba. Si el empirismo es correcto, entonces, una vez más, la sociología es una sociología del error, la creencia o la opinión, pero no del conocimiento en cuanto tal. Esta conclusión conlleva una división del trabajo entre el psicólogo y el sociólogo, donde el primero se ocuparía del conocimiento real y el segundo del error o de algo que no sería propiamente conocimiento. La empresa en su conjunto sería naturalista y causal. Aquí la batalla se libra completamente dentro del terreno de la ciencia. ¿Esta concepción empirista del conocimiento ha establecido correctamente la frontera entre la verdad y el error? Hay dos limitaciones en el empirismo que sugieren que no:

1.    Sería equivocado suponer que el funcionamiento natural de nuestros recursos animales siempre produce conocimiento; produce una mezcla de conocimiento y error con igual naturalidad, y mediante la actuación de una causa del mismo tipo. Hay ejemplos (mirar página 48) que sugieren que condiciones causales diferentes ciertamente se pueden asociar con diferentes patrones de creencias verdaderas y falsas; sin embargo, no muestran qué diferentes tipos de causas se correlacionan de una manera simple con creencias falsas o verdaderas. Es incorrecto poner todas las causas psicológicas de un lado de esa ecuación, como si naturalmente condujeran a la verdad. Tal vez los mecanismos psicológicos de aprendizaje tienen una disposición óptima de funcionamiento y que producen errores cuando se salen de foco. Cuando nuestro aparato perceptivo actúa bajo condiciones normales y lleva a cabo sus funciones como es debido, aporta creencias verdaderas.
2.    El punto crucial sobre el empirismo es su carácter individualista. Aquellos aspectos del conocimiento que cada uno puede y debe darse a sí mismo acaso puedan explicarse adecuadamente mediante ese tipo de modelo. El enfoque psicológico deja sin explicar el componente social del conocimiento. La sociedad proporciona estas cosas a la mente del individuo y aporta, asimismo, las condiciones mediante las cuales pueden sostenerse y reforzarse. Si su comprensión por el individuo vacila, siempre hay instancias dispuestas a recordárselo; si su visión del mundo empieza a desviarse, existen mecanismos que alentarán su realineación. Las necesidades de comunicación ayudan a que los patrones colectivos de pensamiento se mantengan en la psique individual.

El conocimiento de una sociedad no proyecta tanto la experiencia sensorial de sus miembros individuales, o la suma de los que pudiera llamarse su conocimiento animal, sino más bien su visión o visiones de la realidad. Nuestras teorías mejor contrastadas y nuestros pensamientos más elaborados nos dicen, pese a lo que puedan decir las apariencias. Se trata de un relato tejido a partir de las sugerencias y vislumbres que creemos nos ofrecen nuestros experimentos. En conocimiento, pues, se equipara mejor con la cultura que con la experiencia.

Si se acepta esta acepción de la palabra “conocimiento”, entonces la distinción entre la verdad y el error no es la misma que la distinción entre la experiencia individual (óptima) y la influencia social; se convierte en una distinción dentro de la amalgama de experiencias y creencias socialmente mediadas que constituyen el contenido de una cultura Se trata de una discriminación entre mezclas de experiencias y creencia que rivalizan entre sí.

Lo que para nosotros cuenta como conocimiento científico es, en gran medida, “teórico”. Es una visión muy teórica del mundo la que, en cada momento dado, puede decirse que conocen los científicos; sus teorías adonde deben acudir cuando se les pregunta qué nos pueden decir acerca del mundo. Pero las teorías y el conocimiento teórico no son cosas que se den en nuestra experiencia, sino que son lo que da sentido a la experiencia al ofrecer un relato de lo que la subyace, la cohesiona y da cuenta de ella. La teoría no se da junto con la experiencia que ella explica, no tampoco se apoya únicamente en ella. Se requiere otro agente, aparte del mundo físico, que oriente y apoye este componente del conocimiento. El componente teórico del conocimiento es un componente social, y es una parte necesaria de la verdad, no un signo de un mero error.

·      El modelo teleológico era ciertamente una alternativa radical al programa fuerte, pero no existe la menor obligación de aceptarlo.
·      La teoría empirista no es verosímil en tanto que descripción de lo que consideramos, de hecho, como conocimiento.

El siguiente paso será relacionara estas dos posiciones con la que afirma que se trata de una forma de relativismo que se refuta a sí mismo.