lunes, 1 de julio de 2013

Conocimiento e imaginario social - David Bloor Parte I


El programa fuerte en sociología del conocimiento

¿Puede investigar y explicar el contenido y la naturaleza mismos del conocimiento científico. Muchos sociólogos creen que no, está más allá de su comprensión. Pues todo conocimiento, ya sea en las ciencias empíricas e incuso en las matemáticas, debe tratarse, de principio a fin, como asunto a investigar. Las limitaciones que existen para el sociólogo consisten sólo en tomar material de ciencias afines como la psicología o en depender de las investigaciones de especialistas de otras disciplinas. No existen limitaciones que residan en el carácter absoluto o trascendente del conocimiento científico mismos, o en que la racionalidad, la validez, la verdad o la objetividad tengan una naturaleza especial.

La sociología del conocimiento pudo haber penetrado con más fuerza en el área que actualmente ocupan los filósofos, a quienes se les ha permitido ocuparse de la tarea de definir la naturaleza del conocimiento.

¿Le faltan al sociólogo teorías y métodos con los cuales manejar el conocimiento científico? Ciertamente no. La falta de valor tiene unas raíces más profundas de lo que sugiere esta caracterización puramente psicológica, y las indicaremos más adelante.

El programa fuerte

El sociólogo se ocupa del conocimiento, incluso del conocimiento científico, como de un fenómeno natural, por lo que su definición del conocimiento será bastante diferente tanto de la del hombre común como de la del filósofo. Para el sociólogo el conocimiento es cualquier cosa que la gente tome como conocimiento. Son aquellas creencias que la gente sostiene confiadamente y mediante las cuales viven. El sociólogo se ocupará de las creencias que se dan por sentadas o están institucionalizadas, o de aquéllas a las que ciertos grupos humanos han dotado de autoridad. Se debe distinguir entre conocimiento y mera creencia; “conocimiento” para lo que tiene una aprobación colectiva, considerando lo individual e idiosincrásico como mera creencia.

Nuestras ideas sobre el funcionamiento del mundo han variado muchísimo, tales variaciones constituyen el punto de partida de la sociología del conocimiento. ¿Cuáles son as causas de esta variación, y cómo y por qué se produce? La sociología del conocimiento apunta hacia la distribución de las creencias y los diversos factores que influyen en ellas. ¿Cómo se transmite el conocimiento; qué estabilidad tiene; qué procesos contribuyen a su creación y mantenimiento; cómo se organiza y se categoriza en diferentes disciplinas y esferas?

Sus ideas, por tanto, se expresarán en el mismo lenguaje causal que las de cualquier otro científico. Sus ideas, por tanto, se expresarán en el mismo lenguaje causal que las de cualquier otro científico. Su preocupación consistirá en localizar las regularidades y principios o procesos generales que parecen funcionar dentro del campo al que pertenecen sus datos. Su meta será construir teorías que expliquen dichas regularidades; si estas teorías satisfacen el requisito de máxima generalidad tendrán que aplicarse tanto a las creencias verdaderas como a las falsas. El sociólogo busca teorías que expliquen las creencias que existen de hecho al margen de cómo las evalúe el investigador.

Algunos problemas típicos en este campo:

1.    Estudios sobre las conexiones entre la estructura social general de los grupos y la forma general de las cosmologías que sostienen. Los antropólogos han encontrado ciertas correlaciones sociales y las posibles causas por cuales los hombres tienen concepciones del mundo antropomórficas y mágicas que no son la concepción impersonal y naturalista.
2.    Se han estudios que han trazado las conexiones entre el desarrollo económico, técnico e industrial y el contenido de las teorías científicas.
3.    Hay muchas pruebas de qué características culturales, que usualmente se consideran no científicas, influyen en gran medida tanto en la creación como en la evaluación de teorías y descubrimientos científicos.
4.    La importancia que tienen los procesos de entrenamiento y socialización en la práctica científica se documenta de una manera creciente. Los modelos de continuidad y discontinuidad, de aceptación y rechazo parecen ser explicables recurriendo a estos procesos.

Lord Kelivin calculó la edad del sol considerándolo como un cuerpo incandescente en proceso de enfriamiento y descubrió que se habría consumido antes de que la evolución alcanzara su estado observable actual. El mundo no es lo suficientemente viejo como para permitir que la evolución termine si curso, luego la teoría de la evolución debe de estar equivocada. Los argumentos de Kelvin causaron consternación; su autoridad era enorme y en la década de 1860 eran irrefutables; se seguían con un rigor convincente de premisas físicas convincentes. Para la última década del siglo, los geólogos se habían armado de valor para decirle a Kelvin que debía haber cometido un error. Lo que había ocurrido en ese lapso de tiempo fue una consolidación general de la geología en tanto que disciplina, con una cantidad creciente de observaciones detalladas de registros fósiles. Sólo mediante la comprensión de las fuentes nucleares de la energía solar se hubiera podido refutar su argumento físico. Este ejemplo sirve, para llevar nuevamente la atención sobre los procesos sociales internos de la ciencia, de modo que no quepa confinar las consideraciones sociológicas a la mera actuación de influencias externas.

Los enfoques que se han perfilado sugieren que la sociología del conocimiento científico debe observar los cuatro principios siguientes. De este modo, se asumirán los mismo valores que se dan por supuestos en otras disciplinas científicas:

1.    Debe ser causal; ocuparse de las condiciones que dan lugar a las creencias o a los estados de conocimiento.
2.    Debe ser imparcial con respecto a la verdad y falsedad.
3.    Debe ser simétrica en su estudio de explicación.
4.    Debe ser reflexiva. Como el requisito de simetría, éste es una respuesta a la necesidad de buscar explicaciones generales.

Estos cuatro principios, de causalidad, imparcialidad, simetría y reflexividad, definen lo que se llamará el programa fuerte en sociología del conocimiento.