viernes, 2 de agosto de 2013

Resumen Ideología y Utopía Paul Ricoeur Parte 7


Capítulo 11

Max Weber

Para responder a la orientación marxista sobre la ideología debemos formular cuatro preguntas:

1.    ¿Dónde estamos situados cuando hablamos de ideología? La ideología misma pertenece a la esfera social. Debíamos conservar el elemento polémico de la ideología y hacerle justicia, y esto es algo que puede llevarse a cabo principalmente relacionando la ideología con la utopía.
2.    Se refiere a la relación que hay entre ideología y dominación. Uno de los puntos más importantes es la afirmación de que las ideas rectoras de una época son las ideas de una clase dominante. Esta correlación entre dominación e ideología es lo que trataré de dilucidar con la ayuda de Max Weber.
3.    Preguntaré si es posible elaborar una crítica de la ideología sin cierto proyecto, sin cierto interés. Recurriré a Habermas en lo tocante a esta conexión entre una crítica de la ideología. Si no hay ningún interés en prestar apoyo a la crítica, luego la crítica se derrumba.
4.    Consiste en preguntar si puede haber deformación en la sociedad a menos que esa sociedad posea una fundamental estructura simbólica. Desde un punto de vista lógico, la función constitutiva de la ideología debe proceder a su función deformadora. No podríamos comprender lo que significa la deformación si no hubiera algo que se deforme, algo que sea de la misma naturaleza simbólica. Geertz dice que podemos identificar la función constitutiva de la ideología en el nivel de lo que él llama acción simbólica.

Max Weber
En su conjunto, las conferencias sobre ideología parten del nivel superficial de la ideología entendida como deformación para pasar luego a considerar en un segundo plano la correlación de la ideología con el dominio, luego la decisiva conexión de transición entre interés y critica y por último, a lo que yo llamo la función constitutiva de la ideología.

Ya sea deformadora, ya sea legitimante o constitutiva, la ideología tiene siempre la función de preservar una identidad, o bien de un grupo o bien de un individuo. La utopía tiene la función opuesta: abrir la puerta a lo posible. Aquí la imaginación tiene una función de puesta en escena o de espejo. La utopía es siempre lo exterior. El contraste de ideología y utopía nos permite ver los dos lados de la función imaginativa en la vida social.

Herrschaft de Weber. Los dos sentidos de este concepto se han traducido como autoridad y dominación y desde nuestro punto de vista precisamente lo que está en juego es precisamente la relación entre autoridad y dominación. La manera que tiene Weber de abordar la Herrschaft es importante para nosotros por dos razones:

1.    Weber nos ofrece una marco conceptual para tratar el problema de la dominación mejor que el marco de los marxistas ortodoxos. El modelo marxista ortodoxo es mecanicista y se basa en la relación de infraestructura y superestructura. La alternativa que propone Weber a esta perspectiva mecanicista es un modelo de motivación.
2.    Weber es importante porque dentro de este marco de motivación nos ofrece un análisis complementario sobre la relación entre el grupo gobernante y las ideas rectoras. Weber introduce el concepto crítico de legitimidad y trata la conjunción entre pretensiones a la legitimidad y creencias en la legitimidad; un nexo que presta apoyo a un sistema de autoridad. La ideología se da en la brecha abierta entre la pretensión a la legitimidad de un sistema de autoridad y la respuesta que damos en punto a la creencia. La ideología funciona para agregar cierta plusvalía a nuestra creencia a fin de que nuestra creencia pueda satisfacer los requerimientos de la autoridad.

Weber define la sociología como una comprensión interpretativa; la idea de interpretación está incluida en la tarea de la sociología. Porque la sociología es interpretativa puede ofrecer explicaciones causales. Lo que ha de interpretarse es la acción, precisamente la acción y no la conducta, porque la conducta es una serie de movimientos en el espacio, mientras que la acción tiene sentido para el agente humano. Es sumamente importante de que la definición de la acción comprende la significación que la acción tiene para el agente. Un aspecto esencial de la constitución de la acción es el hecho de que ella debe ser significativa para el agente.

La acción depende no solamente de que tenga sentido para el sujeto, porque también debe tener sentido en relación con otros sujetos. La acción es subjetiva y a la vez intersubjetiva. El elemento intersubjetivo está incorporado en la acción desde el comienzo. La sociología es interpretativa en la medida en que su objeto implica, por un lado, una dimensión de significación subjetiva y, por otro, una atención prestada a los motivos de los demás. Lo que es particularmente significativo para nuestra discusión es el hecho de que la orientación hacia los demás es un componente de significación subjetiva.

Esta idea de estar uno orientado hacia otro o de tener en cuenta al otro está descrita más cabalmente cuando Weber se ocupa varias páginas después del concepto de acción social. Obedecer, someterse, aceptar la validez de una autoridad es parte de una acción. No hacer es parte del hacer. Además, la orientación de la acción social hacia “la conducta pasada, presente o futura de otros” introduce un elemento temporal. Según Alfred Schutz estamos orientados no sólo respecto de nuestros contemporáneos, sino también de nuestros predecesores y de nuestros sucesores; esta secuencia temporal constituye la dimensión histórica de la acción. Erik Erikson tiene una teoría parecida sobre a integración de las fases del individuo. Pero el factor más significativo de la definición de acción social es su orientación hacia la conducta de los demás. Esta orientación respecto de los otros es el componente clave del modelo de motivación.

Si colocamos todas las referencias al sujeto en el aspecto deformador de la ideología, nos apartamos de la definición de ciencia social en la medida en que el objeto de estudio de ésta es la acción. Si no hay un agente que dé sentido a su acción, estamos en presencia, no de una acción, sino de una conducta. Weber da el caso de la imitación. La cuestión es saber si la realidad social deriva de la circunstancia de que un individuo imite a otro, Weber descarta el concepto de imitación como fundador precisamente porque es demasiado causal y no implica una orientación significativa. Esta acción está “causalmente determinada por la acción de otros, pero no de manera significativa”. Si la causalidad no está incluida en lo significativo, es decir, si la conexión es sólo causal, luego aquélla no es parte de la acción.

1.    Se refiere al modelo de motivación de los demás.
2.    Weber desarrolla este modelo recurriendo a tipos ideales, de modo que debemos entender el papel que desempeñan estos tipo ideales. Para Weber el concepto de significación se convierte en una peligrosa trampa para la ciencia, si ésta sólo puede referirse a lo que es significativo para el sujeto mediante una forma de intuición. La alternativa que ofrece Weber es que debemos encarar los casos individuales según tipo, tipo ideales que son sólo construcciones metodológicas. La sociología, entendida como la compresión de la acción significativa, es posible sólo si la acción significativa puede clasificarse de conformidad con ciertos tipos fundamentales.

·      El primer tipo de acción social que define Weber es la racionalidad de los fines. En el sistema de legitimidad este tipo presentará más afinidad con el tipo burocrático de autoridad legal sustentada por los gobiernos.
·      En el segundo tipo de acción social la significación esperada encontrará apoyo en el sistema de legitimidad dado por el líder carismático, de quien se cree que es la voz de Dios, el enviado por Dios.
·      El líder carismático también cuenta con el tercer tipo, el lazo emocional entre el líder y quienes lo siguen.
·      El cuarto tipo, que apela a la tradición, desempeñará un papel importante en el sistema de legitimidad por cuanto los líderes son obedecidos a causa de su condición tradicional.

Los tipos ideales consiste en que ellos nos permiten captar la complejidad de casos singulares mediante un sistema combinatorio basado en una serie limitada de tipos fundamentales. La sociología puede habérselas con la multiplicidad de la realidad. Los tipos ideales son estructuras intermedias, ni estructuras a priori ni meramente inductivas, son precisamente intermedias. No son estructuras a priori puesto que deben estar sostenidas por la experiencia, pero, por otro lado, también preceden a la experiencia puesto que suministran un hilo conductor que nos orienta.

La tipología de Weber sobre las orientaciones o motivaciones de la acción anticipa su análisis de la legitimidad, porque sus ejemplos precisamente comprenden la tensión que hay entre pretensiones a la legitimidad y creencias en la legitimidad.

Max Weber
Los mandatos y las demandas hacen entrar en juego la relación entre creencias y pretensiones. Los conceptos de creencia y pretensión no alcanzarán su plena significación potencial antes de que Weber desarrolle y complete otras nociones. En el desarrollo de las ideas de Weber es sumamente importante observar que el concepto de poder es presentado al final y no al comienzo. Weber parte de aquello que hace humana una acción y luego considera lo que hace significativo el vínculo social; antes de presentar la idea de poder, dice Weber, debemos presentar otra noción intermedia, la de orden.

La presentación del concepto de orden es un paso decisivo en el análisis de Weber. Tomaremos el término al sentido de organización de un todo con sentido constituido por individuos, un ordenamiento de seres humanos que es anterior a las órdenes en el sentido de mandatos imperativos. Debemos pensar en la organización de un todo, en un organismo que presenta relaciones entre las partes y el todo en el seno del ser humano. Weber en su discusión hace hincapié en el concepto de orden legítimo, importante paso a pesar de los posibles inconvenientes causados porque se refiere al concepto de legitimidad demasiado temprano en el análisis. No podemos hablar de un orden que sea meramente impuesto y que no aspire a la legitimidad. La pretensión de legitimidad es constitutiva del orden. Las expresiones de Weber tienen sentido sólo dentro del marco conceptual de la acción significativa.

Es importante el hecho de que el problema de la legitimidad esté introducido por el problema del orden. No menos importante es el hecho de que la legitimidad pueda atribuirse a un orden sólo con referencia a las creencias y representaciones sustentadas por quienes están sometidos a ese orden. El punto de vista es el del agente o actor.

Weber no deja ninguna duda de que la legitimidad del orden es la clave central del problema de autoridad. Herrschaft; este es el concepto básico hacia el cual orientamos nuestra discusión. Weber  presenta el concepto de autoridad o dominación en el punto en que considera juntos el concepto de orden y de legitimidad. Tenemos así los primeros indicios de lo que desarrolla Weber en el tercer capítulo de Economía y sociedad. Consideremos sólo los cuatro conceptos que son importantes en el desarrollo de nuestra ulterior discusión:

1.    El primer concepto intermedio, después del concepto de orden, se refiere al tipo de la conexión social o del vínculo social. La diferencia es la de si la gente siente que pertenece junta a una comunidad o si ve sus vínculos con los demás como un lazo contractual, algo más exterior y menos comprometedor.
A Weber le interesan tanto los problemas de la economía y la estructura del mercado como los problemas de la estructura del poder y, por lo tanto, hace resaltar como más racional el lazo asociativo. Para Weber predomina el lazo asociativo, por lo menos en aquellas relaciones económicas basadas en el mercado del sistema capitalista. El mundo es una esfera de conflictos, y los individuos y organizaciones se relacionan unos con otros mediante contratos.
En la sociedad actual a menudo nos fastidia el sistema burocrático y con más razón de la que tenía Weber. Todo refuerzo para reconstruir la sociedad como una gran comuna puede tener consecuencias ultraizquierdistas o bien ultraderechistas: anarquía o fascismo. El carácter constitutivo de la ideología puede desempeñar una parte importante porque como lo reconoce Weber, la “existencia de cualidades comunes” – la raza y hasta la legua – no basta por sí sola para general una “relación social comunal”.
2.    Un segundo concepto intermedio es el grado en que un grupo es cerrado. Este concepto es también importante para elaborar una posible teoría de ideología basada en Weber, porque el problema de la identidad de un grupo tiene relación con la existencia de límites en lo que se refiere a quién pertenece o quién no pertenece a un grupo. Las reglas de afiliación y por lo tanto de exclusión son importantes para la constitución de la identidad de un grupo.
3.    El siguiente concepto presenta la distinción dentro de algunos grupos cerrado entre los gobernantes y los gobernados; el orden es impuesto por un segmento especial de estos grupos. Para Weber este tipo es decisivo porque introduce el concepto de poder en el análisis del orden. Pero una vez que hemos establecido la distinción entre el que gobierna y el resto del grupo, una polarización entre gobernantes y gobernados, introducimos también cierto tipo de estructura política. Weber la llama organización (Verband). Una estructura jerárquica se introduce en el cuerpo colectivo. Podemos así distinguir el cuerpo gobernante como una estrato distinto en el seno del grupo.
Con este concepto del cuerpo gobernante, tenemos la noción de un orden que es ahora impuesto. No es el grupo como todo el que determina su organización; ésta está dañada por aquellos que se encuentran en condiciones de imponer el orden y por aquellos que están sometidos a ese orden. Weber insiste vehemente en el concepto de imposición, contemporáneo de esta polarización de gobernantes y gobernados. Existe pues un género especial de acción orientada hacia el sistema de imposición: obedecer, seguir las reglas aun cuando las exigencias del sistema puedan ser a veces suaves. No somos nosotros quienes debemos establecer la regla, pues estamos orientados hacia el sistema que la impone.
No toda forma de relación comunal cerrada o asociativa es una organización. Lo que en definitiva está en juego en toda ideología es la legitimidad de un determinado sistema de autoridad; lo que está en juego en toda utopía es imaginar una manera diferente de usar el poder. Cualquiera que sea la definición de autoridad que dé la utopía, ésta intenta dar soluciones alternativas al sistema de poder existente. En cambio, la función de la ideología consiste siempre en legitimar el sistema de gobierno dado o la autoridad dada.
Al considerar el concepto de imposición, Weber afirma que no tenemos ejemplo de sociedad sin algún elemento de reglas impuestas. No es plausible que cualquier forma de gobierno satisfaga a todo el mundo. Hay diferencias no sólo en los intereses sino también en la época. El supuesto de que la minoría se someterá a la mayoría vuelve a introducir el elemento de la coacción. La ley de la unanimidad es siempre más peligrosa que la ley de la mayoría porque por lo menos en esta última podemos identificar a la minoría y definir sus derechos. Si pretendemos trabajar sobre la base de la unanimidad, aquellos que no son tan unánimes como los otros pierden todos sus derechos puesto que tales derechos no están definidos.
Aún el acuerdo “voluntario” implica cierta dosis de imposición. Así lo vemos en todos los sistemas electorales, pues siempre se recurre a algún ardid para obtener la deseada respuesta del electorado, ya dividiéndolo, ya estableciendo algún procedimiento que permita al sistema resistir a sus críticos. En su discusión sobre la índole del orden, los principales conceptos que introduce Weber son el lazo asociativo o integrador, el grado en que un grupo está cerrado y la jerarquía del grupo. El concepto de jerarquía incluye una relación de estructura imperativa. La herrschaft se define por la esperada obediencia de los demás. El sistema de poder tiene cierta credibilidad y esto le permite contar con la conducta de sus miembros. El problema que se plantea Weber es el de saber cómo algunas personas están en condiciones de dar órdenes con éxito a otras. La probabilidad de que sigamos las reglas constituye ella misma la dominación. Esta situación no está muy lejos de la relación amo/esclavo de Hegel; el esclavo cree que el amo es la figura real del ser humano, no sólo porque él, como esclavo, es el más débil sino porque creen la humanidad el amo.
4.    La última fase del desarrollo del concepto de orden en Weber se alcanza cuando éste presenta la posibilidad del empleo de la fuerza física. Al agregar a los conceptos antes enumerados la amenaza del legítimo empleo de la fuerza, llegamos a la definición del Estado. A estructura del poder del Estado depende de que éste pueda sostener “la pretensión al monopolio del uso legítimo de la fuerza física en la imposición de su orden”. Este es un concepto pesimista del Estado, pero Weber no era en modo alguno un romántico. Esta definición no dista mucho de la de Lenin. En Estado y revolución, Lenin dijo que el Estado se define, no por sus metas, sino por su medio, y su medio es la coacción.
La diferencia que presentan consiste en que para Weber la coacción del Estado está en última instancia sostenida, no por su poder físico, sino por la respuesta que demos en punto a creencia a su pretensión a la legitimidad. Lo que permite la dominación del Estado es más su estructura retórica que su fuerza cruda. Debemos insistir en la circunstancia de que Weber define el Estado apelando a la fuerza. El Estado tiene la última palabra en lo que se refiere a la fuerza. Puede encarcelarnos, mientras ningún otro grupo puede hacerlo legalmente. En el caso del Estado es legal en definitiva emplear la violencia. Sólo con la introducción del papel de la fuerza queda completado el concepto de dominación.

Verdad es que en general la cuestión de la pretensión a la legitimidad es una cuestión política. Sin embrago no es simplemente política, en el sentido estrecho del término, por dos razones:

·      Debemos reconocer la problemática del orden legítimo que rige la dominación política en virtud de los conceptos intermedios de la organización, de a asociación compulsiva, de la diferenciación de gobernantes y gobernados.
·      Por la cual la legitimidad no es sencillamente una cuestión de política, de fuerza, es el hecho de que no podemos prescindir del marco de motivación, porque únicamente dentro de este marco cobra sentido la cuestión de la pretensión a la legitimidad.

Los marxistas objetarán el esquema de Weber porque en éste e concepto de clases no figura de manera prominente y ni siquiera es uno de los conceptos fundamentales. Aquí vemos la tendencia antimarxista de Weber. Sus definiciones tienden a abarcar todo grupo, ya de una sociedad de clases, ya de una sociedad potencialmente sin clases. Su marco conceptual es supuestamente válido para cualquier sociedad de clases, ya de una sociedad potencialmente sin clases. Su marco conceptual es supuestamente válido para cualquier sociedad, desde las precolombinas a las modernas. La respuesta marxista sería precisamente la de que la historia está excluida en el enfoque de Weber; y esto está indicado por el hecho de que Weber excluye el concepto de clases, siendo así que la historia, dirán los marxistas, se verificó con la historia de las clases. Weber convendría con los marxistas en que ahora nos hallamos en una sociedad en la que la estructura de as clases es decisiva, pero sostendría también que esta circunstancia histórica no afecta la estructura fundamental de la sociedad.

Veo dos posibles ataques contra Weber por parte de quienes sostienen que sus tipos ideales son demasiados ahistóricos:

·      La primera objeción consistiría en decir que la variedad de situaciones históricas es tan grande que deberíamos proceder en un nivel más concreto. En defensa de Weber, me pregunto si es posible describir concretamente o criticar sin cierta red conceptual para tratar los fenómenos que estamos estudiando. Nuestras definiciones podrán ser e parte convencionales, pero también nos permiten identificar situaciones de manera tal que podemos discutir sobre conceptos, como el poder, que tienen sentido en diferentes circunstancias históricas y culturales. Debemos comprender las estructuras en que vivimos.
·      Tengo la convicción de que se ha hecho demasiado hincapié en la historicidad, pues bien puede haber estructuras sociales así como hay estructuras lingüísticas. También puede haber cierta permanencia en las estructuras sociales. Cierta universalidad de la problemática del poder nos permite identificar un problema cuando leemos a autores políticos del pasado. En política comentemos siempre los mismos errores, y esto puede deberse a que se trata de cuestiones que siempre se repiten: el empleo del poder, el uso de mentiras por parte de quienes ejercen el poder, etc. Los marxistas tienen razón cuando sostienen que excluimos la historia cuando excluimos las clases. La respuesta de Weber es la de  que la estructura de clases, por histórica que sea, no cambia fundamentalmente el problema de cómo deberían ser gobernados los grupos humanos.

Verdad es que los tipos ideales de Weber suponen cierta perspectiva. Lo que se expresa a través de esos tipos es el ideal de intelectual liberal alemán antes del nazismo. Los tipos están culturalmente situados. Debemos distinguir entre un fracaso que se debe a una deficiencia de la estructura y un fracaso debido a que la gente dejó de creer en la estructura. La pretensión a la legitimidad, propia de la estructura, requiere una creencia correspondiente por parte de la ciudadanía. Cuando falta respuesta que ha de darse al Estado, cuando el pueblo desea en cambio un líder, un Führer, luego la democracia está muerta, independientemente de cuáles sea sus propios problemas estructurales. O evidentemente aquí es cierta enfermedad de la creencia que debe sustentar la pretensión a la legitimidad. Creo que éste sería el argumento de Weber. No obstante la verdad es que los tipos ideales de Weber se caracteriza por cierta jerarquía, por cierta graduación.